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22 marzo, 2017
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El niño que soñaba con ser diseñador

Jacobo Durango tiene 20 años y es considerado como un referente del diseño de autor en Colombia. La obsesión del medellinense es refinar la estética “de la mujer colombiana marcada por la cultura del narcotráfico, donde todo era mostrar de manera vulgar”, dice. .

Por Pilar Navarrete / Fotografía: David Sierra


Paula 1222. Sábado 25 de marzo de 2017. Especial Moda.

A los 13 comenzó a dibujar siluetas de mujeres envueltas en telas. Por entonces,  sus papás tenían una empresa de confección en Medellín –la capital textil colombiana– que entregaba prendas a grandes marcas. Un matrimonio que, al percibir la pasión de su hijo, en vez de intentar encaminarlo hacia zonas “más masculinas”, como dice él mismo al otro lado del teléfono, lo apoyaron regalándole blocks de dibujo.

Un par de años después, la familia cerró la fábrica y algunas de las máquinas de coser quedaron en manos de Durango, quien ya soñaba con ser un diseñador de alta costura. Sus padres no sabían coser, pero le pidieron a una tía que le enseñara lo básico. “Empecé a cortar telas, retazos, siempre con el miedo a dañarla. Pero a partir de mi inquietud de niño de experimentar, de la prueba y error, le fui agarrando cariño a la técnica”, cuenta.

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A los 16 ya hacía los vestidos de graduación de sus amigas de secundaria.

Tras salir del colegio, ingresó a Diseño de Vestuario en la Pontificia Universidad Bolivariana de Medellín y, mientras sus compañeros de generación mandaban a talleres a coser sus prendas, él mismo confeccionaba las suyas. Así se fue haciendo buena fama. En 2016, aún en la universidad, participó en el concurso Nuevos Talentos a la Colombiana del Bogotá Fashion Week, el evento de moda más importante de Colombia. No ganó, pero ser finalista le abrió puertas: en el backstage conoció a Franklin Ramos, uno de los estilistas más cotizados por las famosas de su país. Meses después lo llamó para vestir a Paulina Vega, ex Miss Universo y suerte de Tonka Tomicic colombiana.

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Su apuesta fue un vestido rojo, muy simple. “En Colombia somos amantes de las reinas y cuando ella salió en televisión llevando mi vestido comenzó el boom”, cuenta.

Jacobo Durango retrocede a sus recuerdos de infancia para explicar el sello purista de sus diseños. “Vivía viendo desfiles internacionales en Fashion TV. Lo que me gustaba lo copiaba y lo refinaba. Medellín, entonces, era una ciudad muy marcada por la cultura narco, con mujeres que llevaban una estética muy vulgar que no destacaba su belleza, sino que todo consistía en mostrar el cuerpo burdamente. He idealizado una mujer que siempre está perfecta, de pies a cabeza”, dice.

Sobre última colección, Durango dice: “En ella se destaca la mujer. Una mujer que busca no parecerse a nadie, que no necesita mucho para verse bien y que se proyecta desde su belleza”.

Sobre última colección, Durango dice: “En ella se destaca la mujer. Una mujer que busca no
parecerse a nadie, que no necesita mucho para verse bien y que se proyecta desde su belleza”.

Su propuesta se arma con materias primas originales, que convierte en telas de lujo, como un algodón orgánico propiamente colombiano, pero ya prácticamente extinto, y el uso de transparencias. “Es una forma de dejar que pase la luz. Creo que eso tiene que ver con enseñarle a la mujer colombiana a develar algo de su cuerpo sin ser vulgar, sino que, al contrario, muy elegante”.

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“No he logrado soltar mis diseños. Me gusta todo controlarlo a mí”, dice. Tras una completa dedicación a la alta costura, hoy está enfocado en el prêt-à-porter. American Beauty se llama la última colección de Durango que lanzó en octubre de 2016. “El sello son piezas que destaquen a la mujer. Una mujer que busca no parecerse a nadie y que no necesita mucho para verse bien”.

Desde US$ 60 en Duna Store. Instagram: @jacobodurango. Facebook @jacobodurangodesign

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