Rasgado

Moda

Rasgado

Por Pía Montalva

En 1977, Sid Vicious, bajista de la banda punk Sex Pistols, acostumbra usar jeans rotos a la altura de la rodilla, camiseta negra, chaqueta de cuero con tachas y zapatillas de lona, de caña alta.

Recurso estético consistente en deshilar o romper artificialmente la superficie de una prenda nueva produciendo un efecto de deterioro. El rasgado se ubica estratégicamente en una o más zonas de la pieza con el objeto de generar vacíos que dejan al descubierto la estructura interior de la misma y/o la trama textil. Asimismo, estos huecos facilitan la exhibición de parte de la piel humana. La técnica es utilizada en materiales muy resistentes, principalmente mezclilla.

Origen

Las primeras referencias a las ropas rasgadas aparecen en el Antiguo Testamento, asociadas a enfermedad, muerte y desesperación. Durante la Edad Media distintas alegorías visuales insisten en la rotura como expresión de tristeza, ira o locura, y revelan las limitaciones financieras de sus dueños. Vinculadas a la moda, emergen hacia el 1476. Luego de la victoria obtenida en la Batalla de Grandson, los mercenarios suizos reparan los hoyos de sus vestimentas con trozos de terciopelo, brocado y seda arrancados a los vencidos. La improvisación y la falta de oficio provocan la irrupción de volúmenes que parecen emerger desde el interior. La técnica fue copiada por los alemanes y se expandió hacia las principales ciudades europeas. Transformada en manifestación de moda permaneció durante el siglo XVI y parte del XVII. Invadió jubones, calzones, guantes y zapatos masculinos así como también las mangas de los trajes femeninos.

Tendencia

En 1981, la japonesa Rei Kawakubo recupera la rotura como ornamento efectuando un estudiado trabajo sobre la superficie de la tela. Entre las piezas de su primera colección, presentada en París, destaca un suéter oversize escote en V, gris oscuro -con manga kimono y un gran puño vuelto-, donde incorpora huecos de distintos tamaños que concreta alterando el normal funcionamiento de la máquina tejedora. Vilipendiada por la crítica, se le acusa de cultivar una estética de lo miserable.

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