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7 septiembre, 2017
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El revival de Marta Brunet

Este año se cumple medio siglo de la muerte de esta escritora chilena de look misterioso y distinguido, cuya obra completa se acaba de reeditar. ¿Quién era esta Premio Nacional, que solía vestir de negro o blanco y siempre llevaba gafas oscuras?

Por Carola Solari / Producción: Carla Fogliatti


Paula 1234. Sábado 9 de septiembre de 2017. Especial moda, inspiración 1967.

La anécdota es así. Marta Brunet, nacida en Chillán en una familia acomodada y entonces muy joven, se reunía con un grupo de poetas chillanejos a leer y escribir; esto, alrededor de 1920, cuando la figuración de las mujeres en ámbitos artísticos, y más encima en provincia, era casi nula. Brunet tomó la iniciativa y mandó algunos poemas, junto a una carta redactada por ella misma, a Alone, el influyente crítico literario. Tras revisar el material, él le contestó: “Los poemas son pésimos, pero la carta es muy buena. ¿Usted escribe narrativa?”.

De esa forma se inició un intercambio epistolar entre la joven Brunet y el crítico, a quien le hizo llegar el manuscrito de Montaña adentro, su primera novela, que publicaría en 1923 con 26 años. “Me llama la atención el arrojo de Brunet y el haber tenido la inteligencia de entender que para iniciar una carrera literaria se necesitaba la venia de algún padrino. Alone quedó muy sorprendido con su forma de escribir y la criticó muy bien”, cuenta Natalia Cisterna, doctora en Literatura y quien estuvo a cargo de la edición crítica de la obra completa de Brunet que se publicó en coedición entre la Universidad de Chile y la Universidad Alberto Hurtado en dos grandes tomos; el segundo se lanzó el 7 de septiembre. Y agrega: “Ese texto habla de manera muy realista de la violencia en el campo, por eso fue considerado poco femenino. De hecho, Brunet se tuvo que enfrentar por lo que escribía a su medio social”.

Muerto el padre, disipada la fortuna y con una madre con problemas mentales a quien mantener, Brunet emigró a Santiago y se ganó la vida escribiendo y fue muy prolífica: publicó ocho novelas (entre ellas Bestia dañina, María de nadie, Amasijo) y siete libros de cuentos (Aguas abajo, Raíz del sueño, Reloj del sol, entre otros). También hizo clases en las escuelas de verano que organizaba la Universidad de Chile. Colaboró en la revista Familia, de la que llegó a ser directora. Fue diplomática en Uruguay y Argentina, donde se codeó con Borges y Virginia Ocampo, quien la publicó en la legendaria revista literaria Sur.

Es la segunda mujer en ganar el Premio Nacional de Literatura, en 1961, después de Gabriela Mistral; así de importante. Pero su obra, salvo Cuentos para Marisol que es un libro para niños, es poco conocida por las nuevas generaciones.

“Una lectura actual es interesante porque los temas que toca siguen muy vigentes: ella escribió sobre el mundo femenino campesino, sobre la desigualdad social en la hacienda, sobre la violencia sexual y también sobre la homosexualidad y la soledad más radical”, precisa Natalia Cisterna.

“Fue una adelantada por su forma de abordar los temas sociales y de la mujer de la primera mitad del siglio XX”, agrega categórica la historiadora Alicia Romero, quien lleva años investigando su vida y trabaja en una biografía de la escritora.

Puede decirse que murió con las botas puestas: en 1967, mientras leía un discurso en la Academia Nacional de las Letras de Montevideo, donde había sido nombrada miembro, Brunet cayó desplomada en el piso. Falleció horas después.

Marta Brunet fue la segunda mujer en ganar el Premio Nacional de Literatura, en 1961, después de Gabriela Mistral. Fotografía: Colección del Museo Histórico Nacional.

Extractos del trabajo de Brunet se pueden leer en www.brunet.uchile.cl y su obra completa, en los dos volúmenes de Marta Brunet, Obra Narrativa, edición crítica, de Natalia Cisterna.

Heredera de sus derechos

Como no se casó ni tuvo hijos, Marta Brunet no tenía herederos y dejó, en su testamento, todos los derechos de su obra a la Universidad de Chile. Como explica Faride Zerán, vicerrectora de Extensión y Comunicaciones de la Universidad de Chile –y quien encabeza el Comité Marta Brunet encargado de difundir y democratizar su legado literario y patrimonial–, Brunet nunca asistió a la educación formal, ya que al provenir de una familia de clase acomodada, recibió la educación primaria de parte de institutrices y profesores particulares. Sin embargo, añade Zerán, mantuvo una larga relación con la Universidad de Chile a través del Instituto de Literatura Chilena y de las Escuelas de Verano, instancias que se realizaban todos los años en diferentes localidades del país y en las que participaron los actores culturales más importantes de mediados del siglo XX como Violeta Parra o la misma Brunet. “La Universidad de Chile era el depositario cultural y académico de la época, por lo que no era extraño que intelectuales y artistas donaran parte de su patrimonio a la institución para su resguardo”, agrega. La universidad, además, cumple con el mandato de Brunet de entregar dos becas de enseñanza superior a jóvenes de Chillán: una para el Liceo de Hombres y otra para el Liceo de Niñas.

En las pocas fotos que quedaron de Marta Brunet, luce con garbo: ropa clásica, un collar, pelo corto y sus lentes oscuros que no usaba exactamente por coquetería: “Tenía muy mala vista, se estaba quedando ciega y, en la última etapa, le dictaba sus textos a una asistente”, precisa Natalia Cisterna, editora de la edición crítica de su obra. Hoy, se está convirtiendo en un ícono pop impreso en chapitas y poleras.

Lee aquí una entrevista a la historiadora Alicia Romero, quien ha investigado a fondo la vida de Marta Brunet y trabaja en su biografía.

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