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23 marzo, 2017
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Sublime

Desde la elaboración de sus primeros bosquejos hasta la presentación de su colección cápsula en el Digital Couture Project-Epson New York Fashion Week 2017. En Santiago y NY, revista Paula acompañó en todas las etapas de su proceso creativo a la diseñadora chilena Daniela Hoehmann.

Por Rita Cox / Fotografía: Carolina Vargas Producción: Jazmín Cortés Maquillaje y pelo: Bernardita Silva


Paula 1222. Sábado 25 de marzo de 2017. Especial Moda

La manera en que su generación interactúa, con menos contacto visual y físico que el que establecían sus padres, vinculándose comúnmente a través de teléfonos inteligentes y aplicaciones, inspiró su propuesta. Esa inquietud y disconformidad, llevó a la diseñadora Daniela Hoehmann (34) a pensar en caras, bocas, ojos, narices y manos como las más naturales herramientas que las personas tienen para comunicarse. Ese fue el punto de partida de la colección cápsula que presentó en la tercera edición del Digital Couture Project–Epson New York Fashion Week 2017, en febrero. Junto a ella fueron convocados otros 13 diseñadores y equipos de diseño, la mayoría de Latinoamérica, para contar una historia a través de una propuesta de moda con textiles creados con las tecnologías de sublimación de tintas e impresión directa.
Daniela trabajó con no más de tres colores: rosado, rojo y azul, tonos “del romanticismo y la pasión, emociones que se disparan en contacto con otro”, dice. La diseñadora hizo sus propias telas estampadas usando las imágenes que antes había dibujado y coloreado en papel.  Con esas telas originales confeccionó tops, pantalones, polleras y un traje monocromático de blazer y pantalón rojos.

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Daniela Hoehmann, ex alumna de Diseño de Vestuario de Inacap y dueña de la marca Roberta (en local 9F del Drugstore de Providencia), llegó a Nueva York después de ser elegida en Santiago por Epson como la representante chilena en el encuentro de tecnología de impresión y moda. Un año antes, la elección recayó en el diseñador Matías Hernán.

Ambos trabajaron sus propuestas con estampados hechos con sublimación textil, proceso que permite que la tinta con que se plasman los diseños en tela pase de estado sólido a gaseoso, que es cuando penetra en los tejidos y se fija. La sublimación puede realizarse exclusivamente en telas con poliéster. Otras materialidades, como el algodón, requieren tratamientos especiales, como el esmaltado con alguna resina.
Lejos de ser una dificultad,  la industria se las arregla y rápido. Agustín Chacón, vicepresidente de Marketing Internacional para Epson en las Américas, explica que hoy el mercado ofrece poliéster de textura similar a la de la seda. “En una misma hoja, tienes por dentro la tela orgánica y suave (que en una prenda está en contacto con la piel) y por fuera el poliéster y sublimas ahí”.

Rosado, azul y rojo, los colores del romanticismo y la pasión, eligió la diseñadora chilena para su colección de caras, ojos, bocas, narices y manos estampadas. En nueva york, el estilismo de sus looks estuvo a cargo Joseph Errico, quien realiza producciones en nylon magazine.

El poliéster, el afieltrado (tipo de lycra gruesa) y la tela de tapiz que Daniela mostró en Nueva York, las estampó en los talleres de Lidi Estampados, en la comuna de Santiago.
Las ventajas que ofrece este proceso son varias: el tamaño de la impresora, que varía de acuerdo a su uso, incluye varios tipos de formato. Michelle Miguras, dueña de la marca de poleras y polerones estampados Miguras, tiene en el taller de su casa un modelo que cabe en una mesa lateral y con ella realiza parte de su producción. El ahorro de recursos es otro punto. Se puede imprimir los metros de tela justos que se requieran, sin dejar sobrantes, y se estima que se utiliza al menos un 30% menos de agua que en la impresión tradicional. Hoehmann suma otro plus. “Me permite la inmediatez de mi creatividad, que no me limite en los colores que se me ocurran, trabajar en una enorme variedad de telas y con eso diferenciarme de otros diseñadores”.

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Efectivamente, en Nueva York las estampas de los diseñadores eran todas únicas y distintas entre sí. Mientras Hoehmann usó colores encendidos y figuras de gran tamaño, en su mini colección masculina el colombiano Ricardo Pava habló del universo a través de sutiles destellos de luz impresos como detalles casi imperceptibles en pantalones, camisas, chaquetas y trench.
“La industria textil está en un proceso de transformación de lo que fue el proceso tradicional de hace 400 años a una impresión digital. No creo que la impresión digital vaya a reemplazar a la tradicional. Las dos van a coexistir en función de diferentes variables: una es el volumen. La impresión tradicional imprime en volúmenes muy altos y la digital hoy es para corridas más cortas, aunque la palabra corta se está redefiniendo en función de la velocidad de impresión. Hace un par de años, corrida corta eran mil metros, hoy son 5 mil metros y en un futuro serán 10 mil. En cuanto a calidad, la impresión digital permite mucha más definición sobre todo en patrones complejos, con muchos colores, con figuras geométricas. Al diseñador, además, le permite hacer pruebas y lanzarse al mercado con pequeños volúmenes. Al que le interesan las estampas, puede transferir su arte de una manera más económica. Imprimir mil o cinco mil metros cuesta exactamente lo mismo”, explica Chacón.
Actualmente, China lidera en la producción mediante este sistema, seguido por  Turquía e India. Brasil está dentro de los primeros 10 lugares del mundo en volumen.

Proceso de impresión paso a paso

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