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14 noviembre, 2017
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Textiles de laboratorio

Un consumidor de fast fashion usa en promedio ocho veces una polera antes de desecharla. Solo EE.UU. genera 15 millones de desechos textiles al año. en la fabricación, se liberan tóxicos y CO₂ y se requieren enormes cantidades de agua. Mientras seguimos comprando y botando, se buscan materialidades realmente sustentables.

Por Alejandra Cuevas / Fotografía: Salvatore Ferragamo


Paula 1239. Sábado 18 de noviembre de 2017. Edición aniversario 50 años.

Tela de naranjas
Las firmas italianas Salvatore Ferragamo y Orange Fiber lanzaron en abril una colección cápsula de blusas, pantalones, vestidos y pañuelos confeccionados solo con fibra textil hecha con cáscaras de naranjas. El proyecto partió en 2011, cuando la diseñadora de moda Adriana Santanocito hacía su tesis sobre materiales sustentables e investigó las posibilidades de uso de las 700 mil toneladas anuales de desechos de naranjas de la producción de jugo en Sicilia. Se sabía que de las cáscaras podía  extraerse celulosa, pero ella descubrió que con reactivos químicos inocuos para el medio ambiente, se obtenía una fibra textil tan suave como la seda y la viscosa. Tres años después fundó Orange Fiber. orangefiber.it/ Instagram: @orangefiberbrand

Cuero con levadura
Zoa, el primer cuero hecho con bioingeniería, fue lanzado en octubre por la empresa Modern Meadow, basada en Nueva Jersey, después de cinco años de investigación. Para cultivarlo, usan cepas de levadura genéticamente modificadas que producen una proteína idéntica al colágeno bovino, responsable de darle estructura al cuero. Junto con prescindir de animales, esta materialidad reduce los desperdicios asociados a las imperfecciones y bordes irregulares del cuero genuino, y el impacto de los químicos que se usan en la curtiembre. En 2018 se espera el lanzamiento de los primeros productos fabricados con Zoa para marcas de lujo y de ropa deportiva. www.modernmeadow.com / Instagram: @modernmeadow

Seda de proteína artificial
En exclusiva para la muestra Is Fashion Modern?, que hasta el 28 de enero de 2018 puede verse en el MoMA de Nueva York, la diseñadora británica Stella McCartney y la empresa de biotecnología Bolt Threads elaboraron un vestido dorado de Bolt Microsilk, que replica a nivel molecular la seda de arañas. Para producirla, la firma con sede en San Francisco trabajó siete años en el desarrollo de proteínas cultivadas con un fermento de levadura, azúcar y agua. Una vez cosechada, la proteína se pulveriza y luego se humedece para ser hilada. boltthreads.com / Instagram: @boltthreads

*En la foto: vestido de la colección cápsula de Salvatore Ferragamo elaborado con tela hecha con cáscaras de naranja.

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