Mundo Paula

Andrea Eluchans

Por

Paula 1239. Sábado 18 de noviembre de 2017. Edición aniversario 50 años.

Directora de revista Paula 1986-1994

Un camino sin retorno

Todo empezó en 1978. Mientras me tomaba un café en el maravilloso patio central del Campus Oriente de la Universidad Católica, se me acercó una connotada periodista de la época y me ofreció hacer la práctica en la revista Paula. Al principio me sentí ofendida;  pensaba que mis años de universidad no eran para dedicarme a la “frivolidad” del mundo femenino. Me veía en la política, en la economía o tal vez en las artes, pero en algo “de peso”. Superado el prejuicio y con algo de orgullo por haber sido elegida, emprendí un camino sin retorno.

En Paula literalmente hice el recorrido. No hubo área desconocida para mí. Empecé como correctora de textos, paseé por las secciones hogar, jardín y servicios varios, fui productora de belleza y de moda, e incluso fui modelo por un día. Me fui encantando de a poco con el mundo de la mujer, ese denso, intenso y profundo, pero también ese de la estética y la moda.  Así, me instalé como periodista y editora de moda hasta que asumí la dirección de la revista en marzo del año 86. Eran tiempos de gran efervescencia para el concurso Miss Chile, después de una intensa labor ideada e implementada por mi antecesora, Constanza Vergara, y un equipo de profesionales que formaron una verdadera escuela de preparación para representar a  nuestro país. Nos cubrimos de gloria el año 1987 con la elección de Cecilia Bolocco como Miss Universo.

Un poco antes de eso, llenas de entusiasmo y  compromiso, emprendimos el rumbo hacia la Nueva Paula: “… para mujeres modernas, audaces, creativas, innovadoras, oportunas, cultas e informadas.  Seguras de sí mismas, idealistas en sus ambiciones y prácticas en su modo de afrontar conflictos”. El desafío fue hacer una revista acorde al profundo proceso de transformación que vivía la mujer en la sociedad, considerando las exigencias de la incorporación definitiva al mundo laboral sin dejar de lado las funciones tradicionales de madre, dueña de casa y todavía señora de, siempre con el imperativo de la estética. Queríamos hacer una revista más blanca, más limpia y despejada. Con esa inspiración hacíamos una Paula periodística a principio de mes y una Paula práctica en la quincena.

Formamos un equipo que fue capaz de responder a esas necesidades para darle el sello que buscábamos, sin dejar de lado dos aspectos que en mi vida han sido fundamentales: el humor y el profesionalismo.  El primero lo encontramos rápidamente en la pluma de Ximena Torres Cautivo y en la dupla que formó con la inolvidable Totó Romero. Cómo olvidar la sagacidad con que describían al ‘red set’, o la agudeza e ironía al retratar a los “cuicos y cuafos”. ¿De qué se ríen los chilenos?  y otros tantos reportajes sacaron carcajadas y ronchas a tantos lectores, sin contar los que finalmente consideramos “impublicables”.

El profesionalismo fue el lema que inspiró a todas quienes formamos parte de esa gran familia. Sin importar desde qué lugar, cada una aportaba con pasión su granito de arena, tal vez sin saber que hoy con orgullo estaríamos celebrando los 50 años de Paula.

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