3 Enero, 2008
¿Qué pasa si un psiquiatra o psicólogo usa su poder para aprovecharse de la vulnerabilidad de un paciente? Las estadísticas muestran que en Chile aumentan sostenidamente las consultas a especialistas en salud mental. Y las cifras internacionales, que uno de cada diez terapeutas ha abusado alguna vez de un paciente. Aquí, cinco casos chilenos.
Por Marcela Recabarren / Fotografía: Sebastián Utreras
Un psiquiatra debería reconocer las señales de alarma. Debería saber, por ejemplo, que si se siente atraído hacia un paciente, lo abraza con frecuencia o comienza a atenderlo al final del día para alargar la sesión, algo anda mal. Que si lo piropea, toma decisiones por él, deja de cobrarle honorarios o le cuenta detalles de su vida privada, está cruzando un límite peligroso. Está cayendo por lo que los mismos psiquiatras llaman la pendiente resbaladiza, un fenómeno que empieza con pequeñas transgresiones a la ética profesional y puede terminar en citas fuera de la consulta o en abuso sexual.
Un psiquiatra o un psicólogo está formado para reconocer la pendiente y frenar. El paciente, en cambio, puede caer por el abismo sin darse cuenta. Está en una posición vulnerable. “El terapeuta tiene un halo de autoridad y poder, maneja información confidencial del paciente, conoce sus fragilidades y puede manipularlo fácilmente”, dice el psiquiatra Pedro Eva-Condemarín, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y autor de un artículo llamado Transgresión sexual en la relación médico-paciente, publicado hace cinco años en la Revista Chilena de Neuro-Psiquiatría. “A esto se suma que durante el tratamiento se establece una relación de dependencia emocional y el paciente sufre una especie de enamoramiento hacia su terapeuta, algo ampliamente descrito en la literatura especializada”, agrega.
Teniendo en cuenta ese desbalance de poder, los códigos de ética del Colegio de Psicólogos y de la Asociación Psico-analítica Chilena, así como el juramento hipocrático, prohíben las relaciones sexuales o románticas entre terapeuta y paciente. La Asociación Psicoanalítica Internacional, fundada por Freud, extiende esta regla a los ex pacientes.
Carolina, madre de dos hijos y ejecutiva financiera, fue al psiquiatra porque quería salvar su matrimonio. Llegó al especialista por recomendación de unas amigas que se habían tratado con él. “Mi marido estaba cesante y yo sostenía la casa, apenas. Teníamos cero comunicación y peleábamos. Me sentía sola, fea. No sabía cómo manejar lo que me estaba pasando, pero no quería separarme”, dice Carolina. Entonces tenía 26 años.
Lo que más le gustó del psiquiatra fue que la escuchaba con atención. “Yo hablaba y hablaba, incluso de sexo, aunque mi marido y yo no teníamos problemas en ese plano”, recuerda Carolina. “Y el psiquiatra era muy cariñoso, me abrazaba mucho. Yo me tendía en el diván, con sandalias, y él me hacía masajes en los pies mientras me escuchaba. Me decía que yo era buenamoza, creativa, inteligente. Sus piropos me subían la autoestima. Era justo lo que necesitaba escuchar”.
Una vez a la semana, sagradamente, Carolina iba a terapia. Bajó de peso, se compró ropa, se bronceó en el solarium. “Se me aceleraba el corazón cuando entraba a la consulta. Pensaba que mi psiquiatra me valoraba, no como mi marido, que nunca me decía piropos. El terapeuta me contaba que estaba casado, pero que se llevaba mal con su señora. También insistía en que dejara a mi marido porque era flojo y menos inteligente que yo. Eso me chocaba, porque yo todavía quería salvar mi matrimonio. Pero igual la imagen de mi marido se me fue desmoronando. Confiaba en mi psiquiatra, me hacía sentir ciento por ciento especial, pero había algo en él que me desesperaba. Me hablaba de sus otras pacientes, incluida una amiga mía que se atendía con él. Me decía que ella lo atraía eróticamente, y yo me moría de celos”.
Carolina llevaba seis meses en terapia cuando se sentó en la barra de un pub y marcó el número de la consulta de su psiquiatra. Eran las diez de la noche y él contestó el teléfono. “Le conté que me estaba tomando un trago y le pregunté si quería venir. Llegó en quince minutos. Conversamos por horas, nos reímos, coqueteamos y terminamos besándonos. Después cada uno se fue a su casa. Yo quedé en las nubes. Al día siguiente nos vimos en la consulta y él me advirtió que no nos podíamos volver a juntar afuera de su oficina porque no quería poner en peligro su matrimonio. Me dolió, me sentí traicionada. No entendía nada. Me dijo que siguiera yendo a la terapia, pero no quise volver a verlo. Quedé en el aire. Se me desató la locura. Aunque seguía casada, empecé a salir con varios tipos. Era mi escape. Seis meses después mi marido se separó de mí. Caí en una depresión profunda. Recién entonces me di cuenta de que el psiquiatra me había dejado la cagada”.
El punto débil
Las consultas por salud mental están en alza en Chile. En 2001 hubo 805.023 prestaciones médicas en psiquiatría, psicología clínica y otros procedimientos psiquiátricos en los sectores público y privado. En 2004, las prestaciones subieron a 1.063.443. Esto significa que aumentaron 32% en cuatro años.
“Manejar la atracción hacia un paciente forma parte del ABC de la formación de un psicoterapeuta”, explica Alfonso Pola, psiquiatra y presidente de la Asociación Psicoanalítica Chilena. “Si a pesar de eso al terapeuta se le hace difícil controlar la situación debe pedir la supervisión de un colega o derivar al paciente”, agrega.
El doctor Eva-Condemarín dice que los especialistas que violan los límites sexuales no sólo atentan contra la ética profesional, sino que cometen un error técnico. “Pierden de vista el objetivo de la terapia para privilegiar la satisfacción de sus deseos”, dice.
A los 17 años, Javier, ahora ejecutivo de un medio de comunicación, quiso despejar dudas sobre su orientación sexual. “Había tenido varias pololas, pero encontraba que no me gustaban tanto las mujeres. Quería saber qué me estaba pasando”, dice. Leyendo sobre el tema, encontró un libro que decía que los hombres deben desarrollar su lado femenino para ser personas integrales. Lo firmaba un psicólogo. Javier pidió hora con él.
“El terapeuta tenía como cuarenta años y me cayó bien. Me decía que yo era grosso, un hombre del nuevo milenio, por querer desarrollar mi lado femenino”, dice Javier. “Pero más que ayudarme a enfrentar mis problemas me llenaba de elogios. A la décima sesión me citó a las ocho y media de la tarde y no a las cinco, como siempre. Cuando entré a su oficina, me abrazó y me empezó a decir cosas al oído, cosas sexuales, bien degeneradas. Sin soltarme me recitaba poemas eróticos. ‘¿Por qué no nos desnudamos?’, me dijo de repente. Me sentí súper incómodo. Entonces me dijo: ‘Veamos si eres gay o no’. Se sacó la ropa. Vi que estaba muy excitado. Se acostó en el diván. Yo me desvestí y me quedé de pie, mirándolo. No me excité. Entonces le dije: ‘No me pasa nada contigo. Es la tremenda prueba de que no me gustan los hombres’”.
Javier se vistió lo más rápido que pudo y se fue. “Mi duda se resolvió de la peor manera posible. Había acudido a este psicólogo buscando apoyo y, en vez de ayudarme, me había traicionado. Quedé con la sensación de que se aprovechó de mi fragilidad. Si yo no hubiera reaccionado él habría abusado sexualmente de mí. Aunque igual lo que me hizo fue un abuso. Me puse a carretear y a tomar más de la cuenta para olvidarme del asunto. Siempre con amigos, para sentirme protegido”.
Por lo general, un paciente abusado interrumpe el tratamiento y queda severamente desorganizado. Es una de las consecuencias de una larga lista que el doctor Eva-Condemarín detalla en su artículo de la Revista Chilena de Neuro Psiquiatría. En él afirma que en el 90% de los casos la persona abusada queda con secuelas. Lo que gatilla el daño es un profundo sentimiento de traición.
“Cualquier beneficio terapéutico que hubiera obtenido el paciente antes del abuso se anula. Los síntomas que lo llevaron a consultar se agravan y a esto se suma que debe elaborar y superar el nuevo trauma. Lo más grave es que le cuesta empezar otro tratamiento porque desconfía de los terapeutas”, dice el médico. En la lista de secuelas también figuran depresión mayor, abuso de alcohol y drogas, cuestionamiento del propio sentido de la realidad, dudas sobre la orientación sexual, disolución del matrimonio y suicidio.
Recién ocho años después de haber sido abusado, Javier volvió a terapia. “De a poco elaboré sicológicamente lo que me había pasado”, dice. Desde entonces sólo se atiende con mujeres. “Me siento más seguro con ellas”, explica.
El perfil del acosador
En Estados Unidos la prevalencia de transgresiones sexuales es de 7 a 10% en psiquiatras hombres y de 1 a 3% en terapeutas mujeres. Los estudios, basados en autorreportes anónimos, indican que la mitad de los hombres que abusan de sus pacientes reincide. En Chile no hay investigaciones similares. “Pero uno podría pensar que estas cifras son aplicables a nuestro país, al igual que otros fenómenos médico-sociales, como el suicidio y los trastornos alimenticios”, dice Eva-Condemarín.
El perfil de los terapeutas que violan los límites sexuales está definido. Uno es el profesional prestigioso que pasa por un momento crítico y se convence de que cierto paciente es especial y que con él sí puede mantener una relación amorosa. El terapeuta que calza con ese perfil normalmente no reincide. En cambio el que cae en la categoría de depredador, lo hace con frecuencia. Deliberadamente abusa de pacientes vulnerables. Sofía, ingeniero comercial, soltera, de 28 años, se topó con uno en julio pasado.
“Mi mamá se había muerto recién y, para superar la pena, fui a donde un psicólogo que había atendido a mi hermana. Desde un principio encontré raro que insistiera en hablar de sexo conmigo, en preguntarme qué me gustaba y qué no en la cama, porque no tenía nada que ver con el tema que me preocupaba. Él me hablaba mucho de su vida privada. Me contó que había tenido sexo en trío y que había vivido con una ex paciente. Una vez me puse a llorar mientras hablaba de mi mamá y él me abrazó. No fue un abrazo de consuelo. Fue incómodo. Todo el tiempo sentía que él estaba buscando el momento para tirarse encima mío. Dejé la terapia, porque el ambiente en la consulta estaba cargado de tensión y además este psicólogo no me estaba ayudando a superar mi duelo. Entonces mi hermana me contó que cuando ella había estado en tratamiento con él se habían besado en la oficina”.
Las psiquiatras o psicólogas que violan los límites sexuales frecuentemente obedecen a otro perfil. “Están frente a un paciente antisocial con graves carencias afectivas y sienten que la única forma de salvarlo es a través de su amor. Se convierten en la madre amante y generosa que el paciente nunca tuvo”, dice el doctor Eva-Condemarín.
A mediados de este año la Defensoría Metropolitana Norte contrató a una psicóloga casada, de 50 años, para evaluar a un hombre de 33, acusado de violar a dos universitarias en la rotonda Grecia. Durante el proceso la psicóloga terminó el informe y cobró los honorarios. Pero siguió viendo al violador por su cuenta, incluso después de que fue sentenciado a veinte años de presidio.
El 15 de septiembre un gendarme sorprendió a la psicóloga y al preso besándose en la sala de peritajes. En un oficio de Gendarmería, fechado el 20 de septiembre, el preso reconoció y explicó el beso. “De un tiempo a esta parte estaba sintiendo un cariño especial por ella, que va más allá de la atención profesional al paciente, y, por lo que ella me ha dado a conocer, también tenía una atracción especial por mí”, declaró. En el mismo oficio, la psicóloga aseguró que todo había sido un malentendido, que estaba mirando una cadenita que el preso tenía en el cuello. De todas maneras le prohibieron el ingreso a la cárcel. Entonces ella le escribió una carta al juez del Octavo Juzgado de Garantía diciéndole que le preocupaba la salud mental del condenado y que le diera permiso para visitarlo en calidad de pareja.
“En casos como éste se tiende a olvidar que la víctima es el antisocial. La transgresión de límites éticos sólo es imputable al terapeuta. Jamás al paciente”, dice el doctor Eva-Condemarín.
Un caso sin pruebas
En Chile los casos de pacientes abusados por terapeutas no llegan a los tribunales. El abogado Raúl Meza, uno de los fundadores de Fiscalmed, organismo que defiende a víctimas de negligencias médicas, explica por qué: “La relación entre un paciente y su terapeuta es a puertas cerradas. No hay testigos ni pruebas, a menos que haya habido una violación. Es la palabra de la víctima contra la del psicólogo o el psiquiatra. Se pueden encargar peritajes para medir la credibilidad del relato del paciente, pero es muy difícil establecer ante un juez que es ciento por ciento verosímil. Imagina que testifica una víctima que tiene un historial de depresión, crisis de pánico o delirio de persecución. Una corte no le cree”.
Tres mujeres han acudido a Fiscalmed con la idea de demandar a su terapeuta por abuso sexual. A una de ellas, una profesional de treinta años, el psicólogo le decía que se sacara la ropa y la tocaba desnuda. A otra, una mujer que tenía problemas sexuales con su marido, el psiquiatra la hacía ver pornografía en la consulta. A la última, de 18 años, su psiquiatra la hizo desnudarse y la manoseó. Ninguna de estas tres historias llegó a un tribunal. “El gran obstáculo en estos casos es la prueba y los abusadores lo saben”, dice Raúl Meza.
En la contraparte, el abogado Francisco Miranda, fundador de Medilex, una empresa que se dedica, entre otras cosas, a defender a médicos en juicios por negligencia médica, reconoce que los pacientes abusados por terapeutas casi no tienen posibilidades de ganar un juicio. “Como no hay pruebas físicas del abuso, la defensa se centra en desmerecer el testimonio del paciente”, aclara.
Otro factor que perjudica a las víctimas en un juicio es que, si llegan a hacer una denuncia, frecuentemente la hacen meses o años después del abuso. ¿Por qué pasa esto? El doctor Alfonso Pola explica: “Como parte del tratamiento los pacientes desarrollan cierta regresión y pierden lucidez en ciertos períodos. Eventualmente, alguien que estuviera en un momento muy regresivo podría suponer que lo que hace el terapeuta es parte del tratamiento, aunque sea un abuso flagrante. Un paciente puede tardar meses en darse cuenta de lo que le pasó realmente”.
Victoria, diseñadora de 28 años, pensó en algún momento en denunciar a su psicólogo por abuso, pero finalmente se convenció de que no valía la pena porque seguramente el juicio no llegaría a ninguna parte. Prefirió olvidar lo que le pasó a los 12 años. “Acércate”, le dijo su psicólogo en la consulta. Victoria llevaba cuatro sesiones con él. Se sentía sola, se había cambiado de colegio y no tenía amigos. Una tía le había recomendado el terapeuta, que entonces aparecía en un matinal de televisión. “Acércate más”, le dijo el psicólogo. Victoria se acercó. “Pensé que era parte de la terapia, pero me pareció raro”, dice ahora. “Acércate hasta que nuestros cuerpos se quemen”, insistió él. Pero Victoria retrocedió. “Desde acá te escucho bien”, le contestó, seria, pensando que el psicólogo era un fresco. En la sesión siguiente, el terapeuta se puso a bailar lento con ella. “Quedé tan plop que le seguí la corriente mientras pensaba qué hacer. Me dio asco. Estaba tiesa como un palo. Él se dio cuenta y me soltó. Después me dio plancha contarle a mi mamá. Le dije que el sicólogo me caía mal y no fui más”.
Paz
5 Enero, 2008
A mi también me pasó lo mismo, yo ahora tengo 26, pero me pasó cuando tenía 19, fue terrible porque mi psicólogo terminó obsesionándose conmigo, el tenía 48 años en esa época, me llamaba a cada rato, y como mis papás sabían lo que pasaban, me negaban y él mandaba a llamar a una amiga. Incluso me dijo que estaba dispuesto a dejar su matrimonio por mí y que no me podía seguir atendiendo como paciente.
Fue realmente traumante para mi, ya que yo era una cabra chica super inmadura y fue aterrador para mí, además que hubo varios detalles escabrosos.
Con mi familia de echo no hablamos del tema
Yo soy de viña y los felicito por la pagina me gusta mucho
abrazos
paz soto
12 Enero, 2008
hace un año atras mi hermana fué acisada por un medico extranjero que fué capaz de ir asta su casa a entregarle una licencia medica, sacando de su ficha medica su direccion, investigando esto contacte a varias mujeres a las que les ofrecia tratamientos para adelgazar para que salieran con el, incluso a una menor de eda la invito a salir lo que provocó el enojo de su familia quienes fueron a encararlo, lamentablemente los reclamos no fueron escuchados y este medico continua treabajando en el mismo lugar.
nacarayen
20 Mayo, 2008
¿Cuándo se puede considerar aceptable tener una relación con un ex sicólogo, según la ética profesional?
Christine
10 Julio, 2008
Qué bueno que en alguna parte se denuncie las malas prácticas por que si bien todos somos humanos y un profesional se puede equivocar, debiera existir alguna compensación social, ética y moral para la paciente que queda dañada, basta con que el personaje no quede en la impunidad total. Lo usual es que estos personajes que muchas veces se auto denominan psicólogos sin serlo (ahora están de moda los terapeutas, personajes que han estudiado un cursillo por ahí) lo repitan una y otra vez con diferentes pacientes, todo el mundo lo sabe y nadie hace nada. Para peor cuando una cuenta “es que me enamoré de mi terapeuta, nos emparejamos y fue un desastre…” todos dicen: ah quien te manda… y la verdad es que uno no tiene poder por que se lo ha entregado al personaje y si este te abusa, uno piensa que está equivocada por lo que se perpetúa el abuso y el maltrato y es muy difícil salir de ahí. Es importante entender que no sólo el abuso sexual es abuso, es gravísimo e igual de destructivo el abuso emocional que se produce al involucrarse románticamente con el terapeuta. Chile está lleno de terapeutas que están emparejados con sus pacientes, lo saben ellos y los más cercanos pero no se revela a todo el mundo, es último. Mis felicitaciones por el tema.
28 Abril, 2009
te dejo mi espacio para comunicarnos! muy bueno tu blog!!!
8 Diciembre, 2009
Hola mi caso es el contrario, estoy loca de pasion y deseo por mi psiquiatra, desearia caer en sus manos y sentir el tacto de su piel sobre la mia, su aroma sus defectos sus virtudes….todo su cuerpo sobre el mio, pero se que es demasiado profesional y que no tengo esperanza de recostarme en su pecho ni de sentir su abrazo varonil y protector.
Pienso en el de forma habitual, las consultas me resultan muy cortas, pues a su lado el tiempo se esfuma mi deseo sexual se dispara cuando estoy en su presencia y cuando pienso en el,si se lo digo, lo mas probable es que me cambie de especialista y me remita a otro doctor, si no se lo digo…enloquezco imaginando todo lo que deseo hacer y sentir con el a la par que mi esperanza se marchita…aveces pienso en decirle que me llame para tomar algo fuera e incluso pedirle el movil y llamarle yo.
Quisiera yacer en sus brazos acurrucada en su cuerpo y convertirme en su esclava, con tal de tenerle cerca.
Quisiera saber sus datos donde vive su telefono si es casado…y si tengo alguna posibilidad de sentirme acariciada por sus manos las cuales estrechamos siempre al despedirnos y de las cuales su tacto a quedado grabado en mi memoria…te amo mi doctor Juan…tu que me has ayudado a permanecer en la tierra me estas enviando al mar de la desesperacion, pero te amo.
Susana
15 Enero, 2010
Tenia problemas con mi esposo, me maltrataba en consulta termine teniendos exo con mi psicologo eso de que se aporvechan por tu baja autoestoestima es cierto me lalevanto d efea gorda inutil y hasta bruta q me habia heco creer mi esposo el psicologo me levanto el ego hasta por las nubes, me agrado pero como q me hizo sentir incomoda, pero al primer intento de q me quiso poner la mano encima mi esposo le rompi la cabeza con la escoba, fuimos a consulta y mientras mi esposo esperaba afuera pues nos atendio por separado tuve sexo el psicologo, cuando esntro mi epsoso me rogo me suplico q nome separarar de el pero lo mande a volar, cogi mis cosas mis hijos y em fui de la ciudad a casa de mis padres al interior, al psicologo ni lo he vuelto a ver.
maria
24 Enero, 2010
Pues yo iba con un psiquiatra que en la 2da consulta me dijo que me alzara la blusa para enseñarle mi cintura, cosa que no hice, en las siguientes consultas me decía que me quitara los pantalones, y cosas así, que yo nunca entendía por que. Hasta que acabe haciéndole sexo oral, y ya nunca volví. Cuando le reclamé por mail, me dijo que yo también tenía la culpa, por haberle hecho relatos sexuales, algunas veces que le hablaba, seguía llevando la plática hacia el sexo. El mes pasado me mandó un mail diciéndome que quería saber más de mi, que cómo estaba. En mi vida vuelvo a ir con un doctor, están enfermos todos.
tere
28 Abril, 2010
Pues no siempre las cosas salen tan mal después de la relación sexual entre el médico y el paciente. Les recuerdo el caso de Sabina Spielrein y Carl Jung. Sabina se curó por completo, y llegó a ser una gran psicoanalista.
:-)
carolina
28 Abril, 2010
Creo que tal como hay relación entre profesor y alumna que funcionan, en este caso también puede darse un enamoramiento real… y tal vez surgir una buena relación…
Buenaventura Durruti
25 Mayo, 2010
Lo que hay que hacer es “funar” a todos los que abusan, como la modalidad que han utilizado algunos grupos de derechos humanos…
Ir con pancaras afuera de la consulta y denunciarlos públicamente. Con eso se daña su imagen, su prestigio, y pueden perder pacientes… el daño económico y de imagen es lo que más les puede doler, además se puede evitar que a otras personas se les abuse.
Estimulo a l@s abusad@s que se agrupen y se dediquen a denunciar estas prácticas con acción directa, en las mismas consultas… un megáfono, música, pancartas y bulla pueden ser buenos aliados…
Acoso en el diván: malas prácticas en terapia « Psiquiatría NET
29 Agosto, 2010
[...] Fuente: http://www.paula.cl/blog/reportaje/2008/01/03/acoso-en-el-divan-malas-practicas-en-terapia/ [...]
mya
18 Abril, 2011
hola es posible que un psicolo y un paciente puedan tener una relación, si se deriva el paciente aa otro especialista.
pueden enamorarse??????
ave
8 Agosto, 2011
Estuve emparejada con un reconocido sicologo, que me acepto haberse involucrado con varias pacientes, y alumnas ya que hacia clases de postgrado. Una paciente lo denuncio pero nada salio de esto debido a que el sabia de que” el era el cuerdo y ella la loca” que con un prontuario de depresión nadie le creería.
Cuando yo supe lo enfrente porque eso era abuso, segun el el no obligaba a nadie, segun yo era aprovecharse de la vulnerabilidad de los pacientes. Yo tengo una hija y la verdad me asustó lo que pudiera pasar con ella. Nunca mas lo vi, sin embargo no me cabe duda que debe seguir por ahí haciendo lo mismo
Natalia
1 Febrero, 2012
Les cuento , mi esposo se encontraba con problemas de autoestima y desidió ir donde una Psicologa supuestamente por el aviso en el diario bastante experimentada , esta lo recibía con blusas apretadas y escotadas que dejaban ver su generoso busto a mi marido esto lo ponía nervioso, ella acercaba sus piernas a las de él en el momento de la consulta lo abrazaba mucho, era demaciado afectuosa , ella tenía una nueva terapia basada en el libro el Secreto y trabajaba con los chakras de los pasientes o particularmente de mi esposo, jajajaj!!super profecional dicha Psicologa , al final fué pura perdida de plata ya que mi esposo nunca supero su tranca y lo unico que causo esta dicha psicologa fue disgutos con mi pareja es una pena que aqui en chile no se regulen estas malas practicas y faltas a la ética. Gracias a Dios no asistió más a su dicha terapia por inefectiva y mula ,yo creo que si hiba una vez más la mina se le tiraba encima (ojo que es casada y tiene dos hijitos chicos)…Ojo con el aviso celeste…
Valeria
16 Febrero, 2012
Hola Natalia, por casualidad me encontré con esta pagina, y tu historia me parece bastante conocida ,mi esposo por depresion fué donde una psicologa que basaba su terapia en ese famoso libro el secreto ,lo seducia en sus consultas hasta que se tiró al dulce ella misma, mi esposo la rechazó, después por nuestros medios nos enteramos que dicha mujer acostumbra a seducir a pasientes con baja autoestima no somos las únicas y me pregunto donde se puede denunciar dicho acoso. Saludos Vale.
Vcky
17 Febrero, 2012
A mi nunca me paso eso!!!
pero lo q si me paso fue que mi psicologo me regalo dinero por Navidad y me dijo que lo hacia porque me tenia cariño y por ultimo q no le dijera nada a mi mama!!:… Yo no pense mal en ese momento asi q le recibi!! pero despues tuve q devolverle porque mi pololo se molesto conmigo!!:..
yanina
28 Febrero, 2012
estoy en terapia mas de ocho meses mi psicologo me ayudo mucho, le tengo mucho cariño por eso y amor, el es una buena persona, me dejan muy sorprendida que las pacientes sean tan tontas eso de sacarse la ropa a pedido del doctor, nunca lo hice ni lo haria loco el que lo pide y mas loco en que lo hace, les sugiero que cada sesion que tengan con su psicologo lleven un cuaderno y apuntes los temas a tratar y investiguen sobre su enfermedad, eso hago en cada sesión que tengo asi me informo y se que es lo que tengo y aprendo mucho, asi que no todos son enfermos como se escribe en los comentarios hay gente muy buena.