Celulitis: la guerra
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27 Abril, 2012

Celulitis: la guerra

El criterio para hacer este reportaje fue obviar los lugares comunes de la celulitis, -como que la causan los malos hábitos alimenticios o la falta de ejercicio- y pasar por alto los tratamientos de los centros de estética que aseguran erradicar el 
problema. Dejando eso de lado, la búsqueda arrojó interesantes resultados.

Por Ximena Heinsen / Producción: Paloma Salas / Fotografía: Rodrigo Chodil Asistente de fotografía: Fernando Villalobos / Maquillaje y pelo: Malenie Tetzner

La opinión del doctor Patricio Figueroa, fundador en Chile del World Dermatology Institute, respaldado por la prestigiosa Society for Investigative Dermatology, es tajante: “El único factor decisivo en la formación de celulitis es la presencia de estrógenos. Por algo los hombres casi no tienen”.

Ni los malos hábitos alimenticios, ni el sedentarismo, ni el cigarrillo ni nada de lo que comúnmente se asocia a la celulitis son, a su juicio, responsables de este problema estético. Salvo la hormona femenina que regula el ciclo menstrual: “Los estrógenos inducen a que se formen células adiposas nuevas en ciertas partes del cuerpo que al acumularse forman unas lengüetas que protruyen desde las capas más profundas de la piel hacia fuera, provocando irregularidades en la superficie. Además, provocan la acumulación de líquido linfático, lo que también incide en el aspecto rugoso de la piel”, explica. Lamentablemente, por tratarse de un asunto hormonal, el doctor Figueroa asegura que no hay mucho que hacer para eliminarla por completo, pero sugiere la siguiente fórmula para paliar el problema: “hacerse masajes de drenaje linfático con un experto y ocupar a diario algún producto con liposomas, que son los únicos capaces de penetrar hasta las capas más profundas de la piel, donde se forma la celulitis. Preferir los que tienen como activo la cafeína, molécula capaz de eliminar líquido linfático y reducir el tejido adiposo. Potenciar con cápsulas de algas pardas, cuya molécula fucoxantina es similar a la de la cafeína. Además, reducir la ingesta de grasas de origen animal”.

Probar con acupuntura
Como el principio de la acupuntura consiste en restablecer el equilibrio del cuerpo, desde hace un tiempo la Medicina Tradicional China considera que esta técnica también puede aplicarse con fines estéticos. La terapeuta acreditada por el Minsal, Constanza Gutiérrez, practica este tipo de acupuntura en la escuela Sanbao: “Los efectos que produce sobre la celulitis están asociados a restablecer el equilibrio del organismo, regulando el yin y yang del cuerpo. En otros términos, regula la homeostasis interna, lo que se traduce en un restablecimiento de la salud a través de la disminución de la humedad interior, que en medicina china es el patógeno asociado a la celulitis”. Según la acupunturista, el tratamiento es efectivo si se complementa con dietoterapia china, que se preocupa de la cualidad térmica de los alimentos y de cómo ayudan a eliminar la retención de humedad asociada a la celulitis.
www.escuelasanbao.cl

Comer Fierro y Potasio
Casi todas las dietas anticelulitis –además de una alimentación baja en grasas y mucha agua– apuntan a aumentar el consumo diario de fierro y potasio. La nutricionista Dawn Cooper explica por qué:
-Fierro para eliminar toxinas: “Los niveles de hemoglobina de las chilenas son bajos, asunto que incide en la formación de celulitis, ya que este componente de la sangre –que se forma con ayuda del fierro– es el encargado de oxigenar a las células y eliminar toxinas. En una célula mal oxigenada, los desechos se acumulan, inflamando los tejidos”. Para asegurar una máxima absorción de fierro, sugiere el siguiente menú: “combinar alimentos de origen animal ricos en fierro como la carne, el pescado o el huevo, con vegetales con altas concentraciones de este mineral, como la espinaca o la alcachofa. Añadir un cítrico, que potencia la absorción de los nutrientes”. Ejemplo: bistec con espinaca y jugo de limón”.
-Potasio para la retención de líquido: “El potasio –junto con el sodio– ajustan la concentración de líquido dentro y fuera de cada célula: si hay exceso de sodio y falta de potasio queda mucha agua en el espacio entre células, y la gente se hincha. Todas las frutas y verduras son ricas en potasio. Para evitar la retención de líquido hay que consumir al menos dos frutas, como plátano y naranja, y tres porciones de verdura al día”. www.dawncooper.cl.

Según el dermatólogo Patricio Figueroa, que el café produzca celulitis es mentira. Al contrario, explica, la molécula cafeína ayuda a eliminar grasas y líquido linfático y es un activo eficiente cuando se incluye en productos con liposomas, que ayudan a que penetre en capas profundas. Sus efectos beneficiosos pueden obtenerse incluso del café de grano.

Testimonial
La batalla después de la ducha

“El verano pasado descubrí, al verme en una foto, que mi celulitis había aumentado dramáticamente. Para combatirla, cual enemigo, 
me propuse averiguar todo sobre ella. Quería conocerle el punto débil para apartarla de mi vida. Partí con entusiasmo, hojeando libros, googleando en internet. Pero, al poco tiempo, me desmotivé. Todo lo que leía era más de lo mismo: que la vida sedentaria, la comida chatarra, el cigarrillo, las bebidas y el café eran los culpables, que no había nada que hacer para eliminarla por completo, que los masajes podían soltar la piel y un largo etcétera. La oferta de tratamientos y máquinas con nombres sofisticados me mareó y no supe por dónde empezar, ni a quién creerle. Además, en una visita al doctor que vigila mis incipientes várices, me dijo que por ningún motivo se me ocurriera incursionar por los terrenos de la radiofrecuencia y los masajes con máquina si no quería acentuar mi problema varicoso. La presoterapia, eso sí, me dijo podía ayudar. Así que me sometí a diez sesiones dentro de esas largas botas que se inflan y desinflan con aire a presión, ejerciendo un suave masaje de drenaje linfático. Probablemente esa fue la primera arma efectiva en mi lucha contra la celulitis. Pero la batalla decisiva en esta guerra –que todavía estoy librando–, es la que doy todas las mañanas en mi baño, después de la ducha. Desde hace tres meses estoy usando una crema anticelulitis de no más de seis mil pesos. La aplico sagradamente cada día, a dos manos y con fuertes movimientos circulares que van desde la rodilla hasta las nalgas, como intentando llevar hacia arriba a mi enemiga y echarla fuera por el canal de drenaje linfático que hay en la ingle. Mi autotratamiento termina en la parte trasera de los muslos, mi zona crítica, por donde paso diez veces los dedos tiesos como un rastrillo, de abajo hacia arriba. La dinámica en las dos piernas no dura más de tres minutos. No es inmediata, y si no fuera porque estoy comprometida con esta guerra, probablemente la habría dejado al par de semanas, tal como abandoné un exclusivo producto de mezclas herbáceas que llegó a mis manos en una época en la que todavía no tenía la madurez –ni la celulitis– suficiente como para entender que lo único realmente efectivo en esta guerra es la constancia. No importa si son las microcápsulas de un gel carísimo, o el aceite orgánico de abedul de Weleda o el poco sofisticado pote de leche de ordeñe anticelulitis que descubrí hace poco en una farmacia en Punta del Este –y sospecho puede ser responsable del tonificado look de las mujeres de esas glamorosas playas–. Lo importante no es el producto, sino aplicárselo con ímpetu cada mañana. Bajar la guardia un solo día basta para empezar a 
perder la batalla”. X.H.

“La batalla decisiva en esta guerra es la que doy todas las mañanas en mi baño. Desde hace tres meses estoy usando una crema anticelulitis de no más de seis mil pesos. La aplico sagradamente cada día, a dos manos y con fuertes movimientos circulares que van desde la rodilla hasta las nalgas, como intentando llevar hacia arriba a mi enemiga y echarla fuera por el canal de drenaje linfático que hay en la ingle”.

Vestirse cómoda
Por: Constanza Anguita
Observando a sus clientas, que llegaban con pantalones apretados de tiro corto y pretina demasiado ajustada a la cadera, fue que a la esteticista y cosmetóloga Alejandra Muñoz se le ocurrió diseñar ropa cómoda que evita el estancamiento circulatorio, a su juicio el gran culpable de problemas estéticos como la celulitis: “al no poder circular periféricamente, la sangre elige una circulación más profunda. Entonces, la superficie no elimina eficientemente desechos ni recibe sangre oxigenada y limpia. La piel se vuelve grisácea, opaca y áspera”. Aunque por ahora detuvo la producción por el cierre de la fábrica que la proveía de algodones, en su centro Krasata –belleza en ruso– todavía tiene poleras y pantalones diseñados sin cortes transversales, que son los que interfieren en la circulación. En su centro imparte una técnica de masaje que ella misma diseñó para descontracturar, drenar y relajar, cuya efectividad sobre los problemas circulatorios –y la celulitis– ha corrido tanto de boca en boca, que optó por atender solo tres días a la semana, para no colapsar haciendo masajes. www.krasata.cl.

 
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