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3 Noviembre, 2008

Exposición

Proyecto Cabaret

Cristina Guerra encontró en el desván de su abuela, cajas con 5.000 negativos de fotografías de personajes de la bohemia santiaguina de los años 50 y 60. La exposición de este hallazgo estará hasta fin de mes, en el Cine Arte Alameda.

Por Guillermina Altomonte / Fotografía: David Rodríguez Peña

No es mucho lo que se sabe de David Rodríguez Peña, nacido en Santiago en 1930. Hijo de madre chilena y padre español, partió trabajando como locutor en la radio Universidad de Chile y aprendió fotografía por su cuenta. Según lo que su hija Rubí y amigos aún vivos le contaron a Cristina Guerra, Rodríguez cubrió el terremoto de Valdivia como fotógrafo de prensa. A principios de los años 60 viajó a Venezuela y Estados Unidos. Hasta donde ha podido averiguar Cristina, fue asistente de fotografía en la revista Playboy. 
Cuando volvió a Chile empezó a acompañar a periodistas en sus periplos por las boites santiaguinas; sus fotografías se publicaban en las revistas Pingüino y Ritmo y en la fotonovela Cine Amor, y fue el primer reportero gráfico del Festival de Viña del Mar. Era un hombre de personalidad extravertida, que vivía rodeado por la farándula sin ser tan “farrero”, que a ratos tenía mucho dinero y a ratos andaba sin ni uno, según sus cercanos. Tuvo dos estudios: primero en la calle Mac-Iver y después en Miraflores, donde lo encontraron muerto de un derrame cerebral una mañana de 1968.

En 1953 debutó en el Teatro Ópera el Bim Bam Bum, el espectáculo de revista creado por el uruguayo Buddy Day que revolucionó la noche santiaguina. Enclavado en calle Huérfanos, era un espacio democrático: asistían políticos, gente pituca, artistas y parejas de clase media. “El Bim Bam Bum era el espectáculo de mayor categoría, pero aún así tenía dejos de pobreza: hay fotos de las chicas con las medias zurcidas”, ilustra Cristina Guerra. También fueron famosos los locales Picaresque –de donde emergieron figuras como Daniel Vilches– y Humoresque, de corte más popular y cuyo público lo componían principalmente hombres solos.

La cortina de los espectáculos de revista se bajó en 1973, con el toque de queda. Hacia 1975 hubo un intento por revivir el Bim Bam Bum, pero las funciones eran muy temprano y la atmósfera bohemia de antaño se había esfumado. No tardó en desaparecer definitivamente cuando una inmobiliaria compró el Teatro Ópera para construir una galería comercial. Los resabios de este mundo quedaron en el desván. “Lo bonito de los desvanes es que son los espacios de memoria familiar, el lugar donde se guardan los cachureos de los que uno no se quiere deshacer, y donde está parte de la historia de Santiago. Sueño con tener una gran colección ampliada, recrear un teatro e invitar a todas las mujeres y los músicos que siguen vivos para que toquen. Así me gustaría culminar el Proyecto Cabaret: en grande”, dice Cristina.

“He hecho cuatro exposiciones con el material que he podido restaurar y ampliar. Pero las muestras no son la culminación de Proyecto Cabaret, sino el medio para difundirlo y que la gente aporte datos”, explica Cristina. “Por ejemplo, la foto de la mujer con el cierre abajo: en la muestra que hice en Matucana 100 me enteré de que era un travesti. Se llamaba Alejandro y murió el año pasado. Me lo dijo Nelly Sanders, cantante del Bim Bam Bum, que se enteró de la muestra por los diarios”.

 
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  1. Liu

    8 Noviembre, 2008

    Hola, quería saber si se va a publicar algún libro con este material?
    gracias

  2. Myrella Smith P

    10 Noviembre, 2008

    Hola Cristininta! Un cariñoso saludo para ti y tu trabajo; Te puedo decir que hay errores en la fecha de término del Teatro Opera, ojalá me llames con más tiempo y mostrarte algunos recortes. Gracias. En todo Felicitaciones Hormiguita.Wendy

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