La estrella de Navidad

Reportajes y Entrevistas

La estrella de Navidad

Por Lorena Penjean | Fotografía: Sebastián Utreras | Producción: Antonia Bravo | Maquillaje y pelo: Maca Moreno.

La desconocida actriz de Navidad, la cinta de Sebastián Lelio que se estrena el 20 de agosto, tiene 17 años. Ésta es su primera película. A la entrevista llega en uniforme. Está en tercero medio y le carga ir al colegio.

LAlicia Rodríguez festejó sus 17 años en Cannes, en mayo pasado, el día que proyectaron Navidad en la Quincena de Realizadores. Se puso un vestido ultra rojo, creado por su madre, Juana Díaz, una de las diseñadoras de moda más potentes de la escena chilena.

Ahora está lista, o casi, para el estreno en Chile de la segunda película de Sebastián Lelio, en el marco de Sanfic. Le da nervio pensar en que sus abuelos o el director de su colegio la van a ver.
Alicia interpreta a uno de los tres únicos personajes adolescentes de Navidad. Pasan un 24 de diciembre solos, en una casa cerrada, situada en algún lugar de la precordillera. Es una pareja –Manuela Martelli y Diego Ruiz– de veinteañeros que están perdidos en su relación. Hasta que Alicia aparece de repente. Todos buscan algo: un padre, una familia, cariño, identidad sexual, confianza. Algunos lo encuentran y otros no. Los tres toman caminos distintos cuando termina la película.

MONO

Cuando salga esta entrevista Navidad va a estar en los cines.
Sí, estoy contenta, pero igual súper nerviosa. Ya he visto la película, pero ahora la va a ver mi gente y me da mono.

¿Por qué?
Me doy mono yo, ene plancha. La película está bacán y todo, pero yo lo hago pésimo.

¡¿Cómo?!
Yo creo que le pasa a todo el mundo… Además, es mi primer trabajo. Es un poco fuerte verme.

Navidad habla de jóvenes solos, es un tema heavy.

Sí, todos los personajes están en familias totalmente distintas a ellos. Uno quiere ser artista y su papá es inspector de su colegio. Quieren llevarles totalmente la contraria a los papás. Entonces, por eso, los papás no los entienden. Son adolescentes.

¿Cómo entiendes la realidad de tu personaje?
Se llama Alicia igual que yo. Igual que los otros dos personajes, Alicia está en un momento súper difícil con su mamá, que es toda su familia. Y es adolescente, se está buscando a sí misma, con los típicos rollos adolescentes, como estar todo el rato no entendiendo ni quién es ni para adónde va, y se encuentra con esta gente que como que le cambia de un día para otro la perspectiva de la vida. Alicia está con ausencia de papá y vive sola con una mamá súper trabajólica, como exigiéndole mucho a ella.

¿Cuánto crece tu personaje?
Ene. En el punto de giro de la película todos crecen, no sólo ella. Luego enfrenta con otra disposición a su mamá, con otra cabeza, más grande.

¿Cómo crees que reaccionará la gente con el tema de la búsqueda de identidad sexual de los protagonistas? Hay besos entre mujeres…
Puede pasar de todo. Va a haber gente a la que le va a gustar y otra que pensará que es un escándalo, otra que dirá que es demasiado linda, luminosa, no sé, creo que habrá millones de reacciones, pero a mí lo que me asusta es la reacción de mis abuelos o del director de mi colegio.

¿Y si hay gente que se escandaliza con esto de que a una mujer le pueda atraer sexualmente una mujer?

Esa gente no entiende nada, no ha cachado nada. Es demasiado obvio que todos, en cualquier momento de su vida, se han planteado inquietudes sobre su identidad sexual. Es una pregunta que se puede abrir en cualquier minuto. Si te escandalizas con la película es porque no sabes ver la realidad de tu mundo.

¿Cómo es esa realidad?
Tiene que ver con esta generación post represión dictatorial, que es mucho más libre, más consciente de las cosas que pasan, tanto a nivel personal como social.

¿Estás preparada para el debate que se pueda abrir?
Debatir el tema de la búsqueda de identidad sexual en la adolescencia me parece una pérdida de tiempo y de energía. Hay gente, conservadora y mayor, que nunca va a dejar de pensar como piensa. Nunca va a entender que hoy se vive la vida más libremente. Es la vida de nosotros, no la de nuestros papás.

¿Has pasado una Navidad sola?
Sí, aunque no sola, con mi hermana mayor que tiene 10 años más que yo. Para esa Navidad yo tenía 15 años. Mi mamá se fue a la playa y yo no me quise ir y su mamá también se fue a la playa, y mi hermana tampoco se quiso ir. Nos quedamos las dos en mi casa, hicimos comida, estuvimos juntas ene rato… Fue rico. Yo le regalé una polera y ella me regaló un cuaderno bacán. Con mi hermana de 27 años me llevo la raja.

INDEPENDENCIA

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Cuando hablas que los adolescentes se andan buscando, ¿te incluyes?
Obvio, pero es bien difícil contestar esa pregunta porque estoy todo el rato creciendo. Igual yo sé perfectamente dónde estoy parada y adónde quiero ir.

¿Dónde estás parada?
Hoy estoy tratando de terminar el colegio. Me cuesta ene ir. Es un clásico. Pierdo mucho rato, me dan ganas de estar haciendo otras cosas, no sé: yoga, leer un libro en la plaza o trabajar. Tengo ganas de trabajar. Trabajé en una tienda y ahora quiero hacerlo de nuevo pero, como soy menor de edad, es súper difícil sin un pituto.

¿Por qué quieres trabajar?
Quiero lucas, quiero ahorrar, no sé, para pensar en más adelante irme a vivir sola. Me urge la independencia.

¿Te da lata que te manden?
Me carga. Odio que me manden. Igual no me mandan, porque no dejo que me manden.

¿Cómo te gustaría que fuera el colegio?
Que uno empezara a ir siendo más grande. Tal vez terminar a la misma edad, pero que fueran menos años. Perfectamente se puede reducir en menos años todo lo que uno tiene que aprender en el colegio. A los siete años uno debe jugar y no aprender matemáticas.

¿Qué películas te gustan?
La ciénaga y La niña santa, que son de una directora argentina que se llama Lucrecia Martel. Y las cosas de David Lynch, por su rareza. Su última película me encantó.

¿Y de Chile?
De las actrices me gusta Bélgica Castro. Vieja seca. Y también, no sé por qué, se van a reír, no es que me guste como actriz pero como que me cae bien: Carolina Arregui.

¿Te gustaría hacer teleseries?

No. O sea, estoy nerviosa porque va a salir una película mía en el cine que igual no la va a ver todo el mundo, mientras que la tele la ve todo Chile: eso sí que me daría nervio. Ni cagando haría una teleserie… Por ahora. Cuando chica las veía todas, llegaba del colegio, encendía la tele y la apagaba cuando empezaban las noticias. Las veía todas, de todos los países y canales. Imitaba los acentos, ayer hablando con mi mamá me acordé de eso.

Hay estudios que dicen que tanta tele hace mal.
Es que yo no vi tele hasta los nueve años.

¡No!
Verdad, no tenía tele porque era niña de colegio Waldorf, hija de papás Waldorf entonces no tenía tele. Jugaba con juguetes de madera y muñecas de trapo. Igual era feliz con los monos, pero me cargaba el colegio Waldorf, como que necesitaba un poco más de mano dura. A los ocho años, en tercero básico, me cambié de colegio, al Rubén Darío, y empecé a tener compañeros de colegios tradicionales.

¿Eras muy distinta a ellos?
Rarísima. No tenía tele, me mandaban pan con quesillo de colación y a mis compañeros, coca cola y papas fritas. Les exigí una tele a mis papás durante un año, hasta que me la compraron cuando cumplí nueve.

Podrías escribir una película con todo eso.

Fuera de mi diario de vida no escribo mucho. No sé cómo se escribe ficción.

¿Partes escribiendo ‘Querido diario’?

No, es más como una bitácora, no releo lo que escribo. Empecé hace un año, la sicóloga me dijo que era una manera de canalizar. No escribo todos los días, pero paso por etapas en las que sí y ahí paro un poco porque escribo hasta lo bonitas que son las hojas de los árboles y encuentro que me alejo un poco del objetivo. El fin terapéutico se me va a la mierda un poco.

ACTORES LATEROS

¿Tienes, como en la película, el rollo de que tus papás no te entienden?
No, porque son jóvenes y artistas y entienden las cosas que a mí me gustan, porque a ellos también les gustan, igual a veces me llevo mal, pero no es porque no me entiendan. Es más básico, es como “por qué dejaste el cuchillo sucio o repón el papel confort”.

¿Hasta qué hora te dejan carretear?
No sé si es bueno publicarlo.

¿Qué tienes escrito en la mano?
Unos rayados que me hice: “Mucho sobre las ideas, poco sobre las cosas y nada sobre uno mismo”.

¿Un torpedo para saber cómo contestar esta entrevista?
Sí. Lo hablamos una vez con Sebastián Lelio y me encantó lo que dijo, viene de un dicho inglés.

¿Vas a ser actriz?
¿La verdad? No tengo idea. No sé si quiero estudiar Teatro. O sea, siempre he querido estudiar Teatro pero fui a un taller vespertino de la Chile y me di cuenta de que la cuestión es tan absorbente y que la gente se transforma en unos monstruos tan raros que no quiero. O sea, no quiero eso para mí. Como que me arrepentí de mis intereses.

Son raros los actores.
Son un poco lateros con toda su onda tan intensa, con “tanto que expresar”. Me agotan.

Y ahora no sabes si quieres o no ser actriz.

Tengo esa contradicción: quiero seguir actuando en cine y en teatro, pero no quiero estudiar. Me da lata pasar por ahí.

Quieres llegar rápido.

No, no es eso, no quiero llegar rápido a ser actriz, me gustaría que me entregaran las herramientas básicas, pero no lo quiero pensar tanto ahora, sé que va a llegar el momento en que me voy a reconciliar con el teatro, porque paso por etapas: me da lata, no puedo más y después veo una obra o una película que me gusta mucho y cacho que es lo único que me va a interesar hasta que sea grande.

¿Cómo es la gente de 30 años, muy viejos?

No, para nada, tengo ene amigos de treinta años. Oye, eso que tengo anotado en la mano de no hablar de uno mismo se está yendo a la mierda un poco.

Sigue.
La verdad es que la mayoría de mis amigos son muchos más grandes que yo. Me junto mucho con mi hermana mayor. En ese sentido los adultos no me parecen otro mundo. Aunque no sé, igual a veces es bueno y a veces es un contra.

Pero no dices “qué lata los adultos”.

No, digo “qué lata los pendejos”.

No cachan nada.
No es eso, pero me dan lata.

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