Sin prejuicios

Reportajes y Entrevistas

Sin prejuicios

Por Sofía Aldea / Fotografía: Sebastián Utreras / Producción: Paulina Wiegand / Maquillaje y pelo: Paty Calfio / Agradecimientos: Paula Cahen D ’Anvers.

Extrovertida, opinante y desprejuiciada, la actriz Andrea Velasco (29) de a poco se ha transformado en una cara conocida. Ahora es parte del elenco de Peleles, donde interpreta a una defensora de los animales; y pronto estrena su segunda película, Qué pena tu boda, de Nicolás López, que llega a cines el 6 de octubre.

Cuando tenía 17 años, Andrea Velasco se obsesionó con hacerse un piercing. Solo necesitó hielo y una aguja. Fue después de un viaje a Estados Unidos en el que alucinó con la estética grunge. Leyó todo lo que encontró sobre comunidades africanas en las que eran ocupados como un culto al cuerpo. Miró fotos. Estudió su significado. Y decidió que debía hacerlo, aunque fuera con sus propias manos. Encerrada en la pieza de su casa, buscó una aguja, se puso hielo para combatir el dolor y se perforó la nariz.

Cuando chica imitaba a Madonna. Y soñaba con irse a Hollywood y ganar un Oscar como mejor actriz. Estudió Música y Danza Contemporánea. Y siempre supo que lo suyo eran las luces. Pero sus papás no querían que su hija apareciera en televisión. Entró a Arte, pero duró poco, y se cambió a Teatro sin decirle a nadie. Estudió y ensayó hasta demostrarle a su familia que era buena. Que podía ser la mejor. Y terminó con uno de los mejores promedios de su generación.

Andrea Velasco tiene determinación y, cuando se le mete algo en la cabeza, no hay quien se lo saque. Pero sabe que las cosas no son en blanco y negro. Haber nacido en una familia con visiones políticas contrapuestas le enseñó a discutir y a escuchar. Por el lado materno, es tataranieta del ex Presidente Arturo Alessandri y, por el lado paterno, nieta del político radical Eugenio Velasco –exiliado durante la dictadura– y sobrina del ex ministro de Hacienda Andrés Velasco. El gen del compromiso político y social en ella mutó a otros a terrenos. Es miembro activo en las redes sociales y apoya a agrupaciones medioambientalistas y al movimiento estudiantil.

Chile cool

Tu primera motivación fue el teatro. ¿Te pasó eso de agarrarle rechazo a la televisión?
Lo que pasa es que en Chile las escuelas están totalmente enfocadas en las tablas. Ahora han salido muchas carreras audiovisuales. Pero no, yo nunca fui prejuiciosa con esa volada de “si no es Teatro no es nada”. Lo contrario. Yo por mí, Hollywood. Muy farandulera. Y también porque me gusta la música. Cuando chica yo imitaba a Madonna todo el día. Creo que todos cuando chicos quieren ser o astronautas o actores, y cuando van creciendo encuentran otras cosas. Y algunos nos quedamos pegados. Yo me quedé pegada. Todos los actores queremos que nos quieran. Nos sentimos súper completos cuando otra persona nos dice: “qué bien”. Es súper infantil ser actriz. Es como “¡mira, mamá, mira!”.

Ahora estás en Peleles con el personaje de Valentina, que es una mujer que lucha por los derechos de los animales. ¿Qué hiciste para prepararte?
Me dieron harto material teórico. Y ahí me averigüé con algunos amigos que son medio ecológicos y con fundaciones pro animales. Valentina es un símbolo de todas las marchas de hoy en día. Entonces, me empecé a fijar en la Camila Vallejo y otros líderes de grupos ciudadanos.

Has destacado el trabajo de Nicolás López asegurando que fue capaz de hacer una película muy difícil de hacer en Chile.
Es que creo que López fue capaz de cambiar el tipo de películas que se hacen en Chile. Teníamos metido un cine muy homogéneo. Se movía en el drama, los paisajes tristes, temas sacados de las épocas más dolorosas de Chile. Hasta el minuto no había ninguna comedia buena que haya sacado cosas del cine americano o europeo divertido, agregándole un aporte chileno. Cuando estrenamos Qué pena tu vida estábamos nerviosos. Siempre abiertos a la posibilidad de que no la pescara nadie. Y de repente vimos que fue la película más vista y que hizo que mucha gente fuera al cine y se cagara de la risa. Eso ayudó a romper con el estigma. Me parece increíble que tengamos todo tipo de géneros.

Le hicieron críticas a Qué pena tu vida y a Nicolás López por mostrar un Santiago demasiado cool.
No estoy de acuerdo con esa crítica recelosa. Yo creo que la película mostró un lado que es una minoría, pero que es bonito, cuico y alegre. Y eso también es parte de Chile. A ningún país le hace mal mostrar un lado bello. Además, hay miles de lugares en los que grabamos que son accesibles a todos. Por ejemplo, hay varias escenas en el Parque de las Esculturas, y un montón de personas me preguntaron por twitter, que dónde quedaba eso. Es loco. La gente pasa por ahí todos los días camino a la pega y nunca se había dado cuenta.

Pura opinión

Con lo que está pasando ahora a nivel país, vi que en tu facebook habías hecho algunos comentarios por la educación.
He tratado de informarme, porque el tema va variando con las nuevas propuestas que va tirando el gobierno. Pero estoy a favor de muchas cosas y también no comparto otras. No creo en la educación gratuita. En Argentina, donde estuve un año, vi que eso no funcionaba. Había gente becada que nunca pagó nada y que al final hacía que el resto pagara su deuda. Creo que sí se podría modificar la forma de los pagos, que sea proporcional a la cantidad de plata que cada uno tiene. A mí, lo que más me molesta es que los profesores se suban a este carro sin asumir que son parte importante de la cagada. Si ellos no quieren hacer pruebas y así mejorar la calidad, ¿cómo vas a mejoras la educación?

¿Hay algún movimiento, de los últimos que se han manifestado, con el que te sientas más identificada?
Sí, de hecho apoyo harto a nivel de redes sociales el tema verde. Yo reciclo, vivo en Providencia donde no hay nada que ayude para el reciclaje, y hago ese esfuerzo. Tirar la chela en la calle es igual de malo que instalar una termoeléctrica.

Eres un personaje activo en redes sociales. Y tu primera película, Qué pena tu vida, se basó en ese fenómeno.
Soy pésima para hablar por teléfono, un desastre. Entonces, me encanta poder hablar corto y preciso con alguien sin mamarme esa preconversación de “hola, cómo estás”. El mensajito me mata. Es como el sistema de cartas antiguo. Facebook al principio fue algo entretenido, pero cuando se empezó a masificar me dio un poco de susto el tema de la privacidad. Y con twitter me parece alucinante la cantidad de información que vas recibiendo. Me gusta seguir a gente con opinión.

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