Aquí trabajo yo: Alejandra Prieto

Reportajes y Entrevistas

Aquí trabajo yo: Alejandra Prieto

Por Consuelo Lomas / Fotos: Mila Belén

“Estoy en este taller desde el 2009. Cuando llegué, este lugar se usaba como bodega y tenía piso de tierra. Hace ya varios años, con ayuda de una amiga arquitecto, lo remodelé y lo convertí en mi espacio de trabajo. Recuerdo que en esos años tomé la decisión de irme de Santiago porque estaba creando objetos con carbón y en los talleres en los que trabajé tenía problemas porque quedaba todo sucio y lleno de polvo. Elegí Melipilla porque este es un campo familiar donde teníamos una casa media abandonada que quise aprovechar. Habilité la casa para usarla con mis asistentes y la gente que viene a trabajar en el taller para poder quedarnos durante la semana. Acá podemos hacer ruido hasta tarde, ensuciar. No hay problemas con los vecinos. A pesar de que ya no trabajo tanto con carbón, sí se generan olores fuertes porque estoy experimentando mucho con elementos químicos, y tampoco tenemos problema con eso. Otro de los aspectos positivos de trabajar lejos de la ciudad es que puedes realmente enfocarte en lo que estás haciendo. Es más fácil tener momentos de concentración cuando no hay ruido y no tienes otro tipo de distracciones. Incluso cuando termino la jornada en el taller y me voy a la casa, sigo metida en mis proyectos, recopilando información, dándole vuelta a las ideas.

 

 

 

En general el taller es el lugar donde hago la parte más fina del trabajo y guardo los materiales y herramientas. La obra gruesa la hago afuera, al aire libre. El corte de las piezas, el pulido, el armado de moldes. Ahora sólo estamos mi asistente Jonathan y yo, pero ha habido épocas en las que hemos trabajado hasta cuatro personas acá. Generalmente parto cerca de las nueve de la mañana y trato de hacer pausas para el café y para almorzar. La verdad es que la rutina varía bastante y depende de lo que esté haciendo y de los plazos que tenga que cumplir. A veces me he quedado trabajando noches completas hasta que amanece.

Estudié artes visuales pero me he dedicado más a la escultura, aun cuando no he estudiado formalmente. Quizás por eso no me siento tan escultora. Partí en este trabajo al poco tiempo de salir de la universidad porque me gusta crear objetos y probar con materiales nuevos. Una de las partes que más disfruto de mi trabajo es previa a lo que se puede ver en el taller. Me gusta investigar y pensar en los proyectos. Me gusta el proceso de creación que a veces es muy difícil y otras veces más fácil. Me gusta ver cómo una idea se concreta en un objeto.

 

 

 

 

Normalmente trabajo con varios proyectos paralelos. Tengo varias cosas que estoy haciendo al mismo tiempo y me enfoco en lo que necesite tener listo antes. Los procesos y los tiempos de cada uno de los proyectos que he desarrollado son muy distintos. Por eso hay objetos en los que me demoro algunos días y otros toman meses. Manejar esos tiempos es una de las cosas más difíciles de este tipo de trabajo porque hay que considerar un margen de error importante. Si tengo proyectado terminar una figura en un mes, debo considerar que la idea que tengo en mi cabeza puede no funcionar cuando la ponga en práctica. En esos casos pierdo mucho tiempo haciendo y deshaciendo hasta llegar al resultado que estoy buscando. Siempre trato de privilegiar esa visión original, aun cuando signifique perder plata o trabajo. Para mí esos errores son parte del proceso.

Actualmente estoy trabajando harto con pirita, que es una piedra que encargo desde China en bloques grandes. Recolectar todos los elementos que se necesitan para una escultura es una de las partes más lentas del proceso. La pirita, por ejemplo, se demora hasta dos meses en llegar acá. Con esta piedra he fabricado espejos parecidos a los que he hecho con carbón y que me han pedido por encargo. Además de eso, estoy trabajando en un proyecto con cristales de litio que preparo aquí mismo con la ayuda de un químico. Hace tiempo que estoy muy interesada en el litio por la multiplicidad de usos que tiene. La idea de los cristales surgió como una forma de visibilizar este elemento químico que generalmente se encuentra en forma de carbonato como un polvo blanco. El proceso a través del cual se forman los cristales es el mismo que se utiliza para fabricar baterías o pilas. El mismo procedimiento que se usa para convertir el litio en algo útil, se detiene antes para crear los cristales. Me parece interesante la idea de crear objetos nuevos a partir de elementos químicos, porque me di cuenta que todos los materiales que he utilizado, como el carbón o la pirita, están compuestos por estos elementos. Finalmente todos nosotros también somos una combinación distinta de exactamente los mismos elementos”.

 

 

 

 

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