Aquí trabajo yo: Eugenia Contreras, ascensorista

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Aquí trabajo yo: Eugenia Contreras, ascensorista

Por Alejandra Olguin / fotografías Mila Belén

Hace tres años, mi hijo llegó a la casa contándome que en este edificio estaban buscando una ascensorista. Él trabaja acá y por eso supo. Fui dueña de casa toda mi vida y no estaba buscando trabajo, pero me pareció una buena oportunidad. Venía saliendo de varios meses de recuperación después de una operación por un accidente en micro, así que mi hijo y yo pensamos que este trabajo podía ser una buena idea para empezar a moverme de nuevo y tener algo que me motivara.

Así que dije que sí enseguida. No sabía nada de ascensores, obviamente nunca había manejado uno, pero no me dio susto. Vine un día antes, me enseñaron entre todas y se me hizo fácil. Este ascensor tiene más o menos cien años y es mecánico, así que mi trabajo consiste en girar las manillas para subir y bajar los ocho pisos del edificio.

Este es de los pocos ascensores mecánicos que quedan en el centro, de hecho, lo quieren reemplazar por uno moderno, así que no sé hasta cuándo va a durar este oficio. Mis conocidos no podían creer cuando les conté en qué iba a trabajar, principalmente porque no sabían que aún existieran los ascensores manejados por alguien. Nunca se me hubiese ocurrido que iba a trabajar en esto, pero me encanta. Me gusta pensar que soy de las últimas generaciones de ascensoristas.

La gente ya me conoce y conversamos en los pocos segundos que los llevo arriba del ascensor. A veces me regalan chocolates, me traen regalos de sus viajes, llaveros o cosas así. Detallitos. Es entretenido estar aquí porque pasan hartas cosas. Por ejemplo, a veces suben parejas discutiendo o conversando cosas interesantes, pero yo soy ciega, sorda y muda en esos casos, tengo que hacer como si no estuviera.

 

Antiguamente todos los ascensores funcionaban con alguien que los hiciera subir y bajar, pero siempre eran hombres. Yo no me acuerdo de haber visto nunca a una ascensorista. La gente se sorprende cuando me ve, porque no es común ver a una mujer y más encima mayor haciendo esta pega. En este edificio somos puras mujeres, dos ascensoristas y dos conserjes. No hay hombres y así ha sido históricamente.

 

 

Eugenia Contreras (68) es ascensorista en el edificio de la calle Phillips 15.

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