Belleza de laboratorio

Reportajes y Entrevistas

Belleza de laboratorio

Por Bárbara Riedemann, desde París / Ilustración: Gabriel Ebensperger

En Francia, revista Paula tuvo acceso exclusivo a los laboratorios cosméticos de Chanel para conocer el trabajo de investigación sobre las moléculas de las plantas y la piel que hay detrás de cada lujoso pote de la marca.

Paula 1159. Sábado 25 de octubre de 2014.

Pantin es un desaliñado suburbio industrial situado a unos 40 kilómetros al noreste de París. En sus calles conviven antiguas fábricas y edificios (varios datan del siglo XIX), vestigios de cuando el sector era el epicentro de la producción de jabón. Entre ellos resalta una edificación de arquitectura moderna de cinco pisos e impecable color blanco. El frontis, sin letreros ni logos, en nada delata qué tipo de actividad allí se desarrolla, pero basta acercarse a la puerta principal para enfrentarse a un estricto control de ingreso que da cuenta del hermético trabajo que allí se realiza.

Inaugurado en 2013, el Chanel Research and Technology Center es un enorme laboratorio de 7 mil m² donde trabajan diariamente doscientas personas, en su mayoría científicos investigadores, hombres y mujeres, casi todos franceses. Este centro es uno de los tres vértices que la firma francesa tiene en el mundo, junto a los laboratorios de Piscataway, en Estados Unidos, y Funabashi, en Japón. Esta es la primera vez que Pantin abre sus puertas a los medios de comunicación, con revista Paula como el único medio latinoamericano invitado junto a otro mexicano.

DESCIFRAR EL FUNCIONAMIENTO DE LAS PLANTAS
Las instalaciones son coherentes al sencillo y a la vez elegante logo de Chanel: paredes y sofás son de pulcro blanco; mesas y sillas de negro lacado. En cada piso se ven científicos de bata blanca, concentrados mirando a través de sus microscopios, buscando en la naturaleza de las plantas soluciones a las problemáticas de las distintas etapas de la piel de la cara.

Desde 1921 que Chanel está abocado al área de la belleza, primero con sus fragancias y, luego, desde 1927 con sus productos de tratamientos de cara y maquillaje. Para eso, hoy en Pantin trabaja un batallón de químicos, biólogos, genetistas, dermatólogos, estadísticos, antropólogos y sicólogos, entre otros.

Un hito de este equipo se registró en 2006, cuando fue patentado el Polifraccionamiento (PFA), técnica que permite extraer las moléculas más puras, más concentradas y más poderosas de flores y plantas, para obtener distintos activos que se están aplicando en sus tratamientos para la piel. “Cada año se estudian más de un centenar de plantas. Gracias a esta técnica, creada en colaboración con los científicos del Massachusetts Institute of Technology (MIT) hemos dado origen a ocho activos que se suman a los más de treinta que ya tenemos”, explica Christian Mahé, doctor en Ciencias Físicas con mención en Química y vicepresidente senior de Investigación y Tecnología de Chanel, quien agrega: “con esta técnica apostamos a comprender el metabolismo de las plantas, que son incomparables fábricas de moléculas”. Son esas moléculas, que luego derivan en activos, las que tendrán un rol fundamental en los procesos hidratantes, regenerativos, antioxidantes y proteicos de la piel.

Entre los activos más emblemáticos de la marca está la planifolia PFA, extraída de la vainilla planifolia de Madagascar –país con el cual Chanel ha desarrollado una cadena de suministro de materias primas, al tiempo que apoya una actividad económica que ayuda a la población local–, que es un potente antiedad presente en los tratamientos Sublimage. Otros son el blue ginger PFA, que se obtiene del jengibre azul y es un anti-oxidante de la línea Hydra Beauty, y el 3.5-DA, contenida en las raíces del edulis (seta blanca) y que activa las proteínas de la piel en la línea Le Lift.

La botánica no es el único campo de investigación de los laboratorios Chanel. También se han desarrollado activos sintéticos como la tecnología TXC™ patentada en 2002 y que es fruto de más de nueve años de investigación. Se trata de un activo blanqueante y calmante de la línea Le Blanc y que en Japón tiene el estatus de quasi drug, una clasificación única en el mundo y que el Ministerio de Salud de ese país define como un producto que tiene mínimos o moderados efectos farmacológicos. “Un logro que demuestra lo desdibujados límites entre la belleza y la salud y la importancia de complementarlos en la investigación”, afirma Mahé.

Biólogos, químicos, genetistas, dermatólogos, antropólogos y sicólogos expertos en el comportamiento femenino conforman parte del equipo del centro de investigación de Chanel emplazado en el distrito de Pantin, a 40 minutos de París.

ASUNTO DE PERCEPCIÓN
En paralelo a la búsqueda de activos, está la comprensión del complejo funcionamiento de la piel. En el laboratorio de células de la piel, de Pantin, se replica piel sintética para estudiar su comportamiento frente a distintos activos. Muy cerca trabaja el equipo de Ciencias Humanas, conformado por un grupo de antropólogos y sicólogos expertos en el comportamiento de las mujeres que analiza los resultados de los testeos de al menos 500 productos en Francia y 400 en Asia que se realizan anualmente a potenciales consumidoras, quienes analizan el color, textura, perfume, absorción, eficacia e incluso sensaciones que una determinada crema o sombra de maquillaje les genera.


Patentado por Chanel en 2006, en colaboración con el Massachusetts Institute of Technology (MIT), el polifraccionamiento (PFA) es un método de extracción de moléculas de flores y plantas que crea activos cosméticos ultrapuros, como la camelia alba, el jengibre azul y la vainilla planifolia.


De plantas y flores se extraen moléculas que serán activos de cada fórmula.

“La belleza es un campo holístico, está tanto en la mente como en la piel. Este es nuestro enfoque: un producto no solo debe ser efectivo, sino que también debe ser atractivo sensorialmente”, dice Mahé, quien confiesa probar personalmente cada uno de los productos antes de que salgan al mercado. “La belleza es un complejo ecosistema, resultado de enfoques multidisciplinarios. Un solo producto jamás será la fórmula mágica para alcanzarla, pero sí una ayuda significativa cuando, además, se combina con un estilo de vida y, por supuesto, cuando se eligen los productos adecuados que son resultado de un cuidadoso trabajo científico”, declara.


Christian Mahé, vicepresidente senior de Investigación y Tecnología de Chanel.


El Chanel Research and Technology Center.

* El viaje de revista Paula a Francia fue una invitación de Chanel.

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