Blancanieves, la primera fashionista

Reportajes y Entrevistas

Blancanieves, la primera fashionista

Por Rita Cox / Ilustración Mr William Draw

El 21 de diciembre de 1937 Walt Disney estrenó Blancanieves y Los Siete Enanitos, su primer largometraje de animación, considerado por la historia del cine como vanguardista en términos artísticos y técnicos. Luego vendrían todas las demás sufridas heroínas, con sus vestidos y peinados fantásticos. Pasan los años y la piel de Blancanieves se mantiene envidiable, como cuidada con los mejores cosméticos de la  K-Beauty, mientras que ni una gota de ese rojo Dior desaparece de sus labios carnosos. Y, lo que es descrito como un vestido “harapiento”, más bien recuerda a la pollera amarilla de tafetán del último desfile de Carolina Herrera. Entonces se disparan las fantasías. ¿Y si a través de estos 80 años de vida el clóset de Blancanieves hubiese sumado piezas icónicas de moda? ¿Blancanieves de mini dejando al descubierto sus piernas impolutas y suaves? El ilustrador chileno Mr William Draw lo hace posible.

Paula 1247. Sábado 24 de marzo de 2018. Especial Moda.

New look: 1945, Christian Dior presenta el traje Bar, de falda y chaqueta que marca la cintura. El conjunto celebra el poder de lo femenino frente a la austeridad. La nueva estética, llamada “new look”, inicia una nueva etapa de la moda y de la noción de elegancia

Mini: la historia oficial anota que en 1960 fue la inglesa Mary Quant la creadora de esta faldita que, cinco años después, llegó a los 35 cm de largo, para simbolizar juventud, rebeldía y libertad. Menos reconocido, aunque su aporte habría sido anterior, es el nombre del francés André Courrèges.

El polerón Kenzo: en 2013 los directores creativos de la firma lanzaron el polerón con estampado de ojos. Gisele Bündchen apareció con una versión en negro y se desató la locura.

Las Miu Miu: pieza icónica de julio de 2017, las sandalias retro con tacón y plataforma.

El corpiño de Madonna: en 1990, la cantante hizo la gira mundial Blond Ambition Tour, vestida por Jean Paul Gaultier. El famoso corsé de senos cónicos del diseñador francés puesto sobre pantalones anchos es una imagen imborrable.

“Aquel vestido”: así se le llamó al Versace con broches de oro que en 1994 usó Liz Hurley para acompañar a su entonces pareja Hugh Grant al estreno mundial de Cuatro bodas y un funeral. Él era el galán del momento. Ella la mujer más sexy del planeta. Bruja maldita.

La chaqueta Chanel: Coco tenía 74 años cuando en 1954 creó la emblemática chaqueta que venía a responder
a la entallada de Dior. Liberadora, de líneas rectas, funcional, con cuatro bolsillos y un ribete, el uso de una cadena en su confección aseguraba y sigue asegurando una perfecta caída.

Los Vara de Ferragamo: la casa italiana lanza en 1978 este modelo de “salón”, que define como formal y a la vez deportivo. Su sello es el lazo.

CH: la casa de moda que viste a las “chicas bien” es como se conoce a Carolina Herrera y no deja de llamar la atención que una de las tenidas más poderosas del desfile que despidió a su fundadora de la dirección creativa de la marca haya tenido una pollera amarilla de tafetán. Tan amarilla como la de Blancanieves. El conjunto de la pasarela del 12 de febrero de 2018 en el MoMA de NY se completaba con una blusa blanca típicamente CH y un grueso cinturón como el que arriba lleva Blancanieves.

*Créditos foto principal. Abrigo: 1981, Max Mara lanza su primer modelo camel. Cartera: 1955, Chanel estrena el bolso Matelassé 2.55.

Mr William Draw, la moda, Blancanieves

No sabe cuántas veces ha visto Blancanieves y Los Siete Enanitos, pero las suficientes para decir que “infinitas” y comentar que revisó unos videos que muestran que si se pone pausa en ciertas escenas, la jovencita animada se deforma por completo y pierde toda su ternura. Quién mejor, entonces, que Mr William Draw para reversionar a esta Blancanieves víctima de la moda.

Después de cinco años como diseñador e ilustrador de un retail de objetos de casa y decoración, fue despedido. Ahí comenzó el juego verdadero: 12 meses dedicados a sacarse el gesto repetitivo del trabajo por encargo y la solitaria y silenciosa búsqueda de la voz interior. Cómo en esas épicas historias de Abstract, el imperdible documental de Netflix, encontrar su camino le implicó a Guillermo Bonilla (42) –Mr William Draw– tomarse en serio su sensibilidad y tomar determinaciones radicales. En este caso, dedicarse por completo a la ilustración de moda en un país con una austera cultura al respecto. “No importa”, lanzó como declaración de principios y fue por lo que siempre lo ha movilizado. Cuando niño hurgueteaba las revistas de su abuela para ver lindos vestidos y con los lápices y témperas que le regalaban sus papás se pasaba horas dibujando. Era el de nota 7 en Artes, calificación que nunca logró en nada más, hasta que con sus ilustraciones que mezclan lo vintage y lo actual, lo manual y lo digital, este diseñador gráfico de profesión ha anotado logros como ser parte de la selección 2106 en Lürzer’s Archive 200 mejores ilustradores del mundo 2016/2017 y la selección 2014 en Showcase 100, Londres (100 Best Illustrators in the World). Hoy su portafolio está en manos de agentes internacionales especializados. Ellos mueven su nombre en editoriales y marcas. Él casi no sale de su departamento de Ñuñoa.

¿Qué te interesa de la moda?
El mundo femenino al que me traslada. Me atrae la manera en que la mujer lleva la moda, lo que significa para ella, asunto que desde mi punto de vista masculino se tiende a idealizar. Pero, además, la moda está llena de contenido: hoy desde ahí se habla de androginia, de transhumanismo y robótica, entre otras muchos otros temas de actualidad y de pensamiento.

Una Blancanieves fashionista deja de ser tan inocente. 
Nunca fue inocente. En un lugar idílico se presenta aparentemente frágil, perfectamente maquillada y peinada. Pero sus mejillas y su piel la muestran como una chica que está ahí para ser deseada y poseída. Y su rival, esta bruja celosa de su belleza y juventud, quiere lo mismo. En juego no solo la lozanía, el cuerpo joven, sino el deseo del hombre que tiende a elegir a la joven. Y está la manzana, de Adán y Eva, a la que Blancanieves no se resiste. Ni Eva ni Blancanieves se resisten.

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