Cáncer de pulmón: nuevas esperanzas

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Cáncer de pulmón: nuevas esperanzas

Por Patricia Morales / ilustración alejandra acosta /

Es la causa de muerte más común entre hombres y la segunda entre mujeres. Su diagnóstico es complejo porque se confunde con otras enfermedades y porque lamentablemente en nuestra región no hay buenos programas de detección temprana como en otros tipos de cáncer. Pero no todas son malas noticias. Viajamos a Buenos Aires a un seminario organizado por Pfizer Oncología para Latinoamérica para conocer los avances médicos que prolongan la (buena) calidad de vida de miles de pacientes.

Hace justo un año, cuando el vocalista de la banda chilena de Los Tres, Álvaro Henríquez, fue internado de urgencia por un trasplante de hígado, la discusión se instaló: “no merece ser número uno en la lista de espera si ‘él se provocó’ esa enfermedad con su adicción al alcohol”, decían unos, mientras otros defendían al ídolo de generaciones. Ese mismo cuestionamiento suele darse en los casos de cáncer de pulmón, principalmente porque esta enfermedad se asocia mucho al consumo de tabaco. “Ese es el principal mito que hay que derribar con este cáncer, ya que el 25% de los pacientes no son fumadores”, explicó el doctor Luis Corrales del Centro de Investigación y Manejo del Cáncer, de Costa Rica, en un seminario organizado por Pfizer en noviembre pasado. Allí, además de presentar el panorama de la enfermedad en Latinoamérica, se habló de los desafíos, que son muchos, considerando que el de pulmón sigue siendo el cáncer más mortífero (cerca de dos millones de personas a nivel global y en Chile tres mil por año).

La combustión a leña, inhalación de químicos, asbestos y la radiación también son factores de riesgo y cada vez son más los pacientes que se asocian a estos detonantes. Los cánceres pulmonares se clasifican en dos grandes variedades histológicas: el cáncer pulmonar de células pequeñas (CPCP), más frecuente en hombres, altamente asociados al tabaquismo y de crecimiento rápido, que representan entre el 15 y el 20% de los casos. “El otro 80%, cáncer pulmonar de células no pequeñas (CPCNP), se subdivide en adenocarcinoma (un 85% de los casos) y otros. Pues bien, el 35% de los pacientes con adenocarcinoma no es fumador”, insistió Corrales.
Con esto no es que se dé libre albedrío para los fumadores. El tabaquismo sigue siendo la principal causa evitable y en Latinoamérica, especialmente en Chile, falta avanzar mucho para que las cifras de fumadores no aumenten.

 

Doctor Luis Corrales del Centro de Investigación y Manejo del Cáncer, Costa Rica

 

Una nueva era

Las buenas noticias, más que por la prevención, van por el lado de la ciencia. “Históricamente el tratamiento del cáncer ha tenido 3 pilares: cirugía, quimioterapia y radioterapia. Esos tres conceptos siguen siendo válidos y, especialmente los dos últimos, se asocian a reacciones adversas como la pérdida del pelo, bajo peso, presencia de infecciones, entre otras”, explica el jefe de Investigación del Centro de Excelencia en Medicina de Precisión de Pfizer Chile (CEMP), doctor Ricardo Armisén. Y agrega: “Lo que ha ocurrido en los últimos 15 años es que hemos aprendido mucho de la biología del cáncer, de cómo son las células cancerosas y de sus alteraciones genéticas. Esto ha permitido que surjan dos líneas de tratamiento: las terapias dirigidas y la inmunoterapia”.

Las primeras lo que hacen es utilizar el conocimiento de las alteraciones genéticas de los tumores para escoger una droga que es específica. “Un ejemplo clásico en el cáncer de pulmón es que los pacientes tienen una mutación en un gen que es el receptor del factor de crecimiento. Cuando está mutado, ese factor se activa, las células crecen y existe una droga que inhibe específicamente esa proteína alterada. Si el paciente no posee ese factor de crecimiento alterado no se justifica darle ese tratamiento. Eso es lo que se conoce como medicina especializada o de precisión”, dice el doctor Armisén.

 

Doctor Ricardo Armisén, jefe de Investigación del Centro de Excelencia de Medicina de Precisión de Pfizer Chile

 

En la inmunoterapia, en cambio, lo que se ha descubierto es que nuestras células normalmente sufren cambios que podrían predisponer al cáncer. El especialista lo explica así: “La principal función de nuestro sistema inmune es detectar lo propio de lo ajeno. Cuando una célula adquiere características cancerosas, el cuerpo las reconoce como ajenas y el sistema inmune las detecta y las elimina. Pero el cáncer, que es una enfermedad compleja, ha logrado suprimir la acción del sistema inmune. Con la inmunoterapia se utiliza una droga que permite que el sistema inmune vuelva a reconocer al tumor como algo ajeno y active los mecanismos de defensa normales que todos tenemos”.

Ambos métodos tienen distintas indicaciones y riesgos, y ninguno está exento de reacciones adversas, pero “conocer y entender las características de los diferentes tumores antes de iniciar un tratamiento permite ser mucho más afectivos (…) Y, si bien no se cura, detectada de manera tardía, la enfermedad que antes tenía una expectativa de vida de seis meses a un año, hoy se puede hablar de hasta 4 años, con muchos menos síntomas y una buena calidad de vida”, complementa el doctor Corrales.

Asesino silencioso

La mayoría de los cánceres de pulmón no causan ningún síntoma hasta que se ha propagado, lo que hace más difícil la detección temprana. Por eso se conoce como el asesino silencioso, porque sus primeros síntomas se confunden con los de otras enfermedades respiratorias: tos duradera, dolor de pecho, dificultad para respirar, gripe que toma mucho tiempo para mejorar o sangrado de nariz. “Todo esto es parte de la vida de los fumadores, entonces la gente muchas veces no consulta. Por lo general llegan cuando hay otros síntomas como pérdida de peso y eso ocurre cuando la enfermedad está en una etapa avanzada”, dice el doctor Ricardo Armisén.

En países desarrollados han implementado programas de screening con la población de riesgo (hombres, edad mediana, fumadores, antecedentes familiares y quienes presenten síntomas). Se realizan escáner de pulmón tratando de buscar lesiones pulmonares pequeñas con el objetivo de detectar la enfermedad en una etapa en que el tratamiento pueda ser más efectivo. “El costo de esta enfermedad es muy alto, por lo que los esfuerzos por hacer un diagnóstico precoz se justifican no solo desde el punto de vista humano y de salud pública, sino que también económico. Es mucho más barato para el Estado financiar exámenes preventivos que un tratamiento, pero lamentablemente en América Latina no han sido muy agresivos en implementar campañas de detección temprana en este tipo de cáncer, a diferencia de lo que ocurre, por ejemplo, con el cérvico-uterino o el cáncer de mama”, comenta Armisén.

El jefe de la Unidad de Cáncer Pulmonar y de Cuidados Paliativos del Instituto Nacional del Tórax, Francisco Orlandi complementa: “Dentro de lo que podemos hacer en lo inmediato es intentar mejorar el diagnóstico. Que las personas que ya tienen un cáncer pulmonar accedan a un diagnóstico precoz que es clave para lo que viene, y puede marcar algo tan relevante como la vida y la muerte”.

Biopsia líquida, el futuro

El doctor Armisén explica que se trata de una tecnología muy avanzada, compleja y todavía muy experimental. “Los tumores de los órganos sólidos liberan parte de su material genético a la circulación, y la esperanza es que mediante una muestra de sangre podamos captar ese material genético o a veces algunas células que han escapado del tumor. Entonces, un paciente que por alguna característica no es candidato para operarse y así obtener un trozo de tejido, en esos casos con la biopsia líquida se podrían encontrar las alteraciones moleculares y así definir la droga que necesita”, explica. Y agrega: “También lo están tratando de usar como un método de detección temprana. Se ha propuesto que estas muestras de sangre podrían adelantar el diagnóstico del cáncer en meses e incluso años. Pero esto está en etapa de investigación. Yo diría que en dos a tres años podría empezar a usarse para el diagnóstico precoz”.

 

Tatiana Corbeaux, fundadora y directora ejecutiva de Oncoloop.

Acceso para todos

“Cuando mi oncólogo me hizo el primer chequeo me dijo, tú debes dar gracias porque estuviste fuera de Chile”, cuenta Tatiana Corbeaux, fundadora y directora ejecutiva de la Fundación Oncoloop, quien sufrió un cáncer que la llevó incluso a un trasplante.
Su historia comenzó hace 13 años. Estaba haciendo un doctorado en Alemania cuando hubo un hallazgo de la enfermedad. “Allá me trataron con el protocolo clínico alemán, que es gratis. Estuvimos siempre muy acompañados”, recuerda.

A Tatiana la dieron de alta y, luego de cuatro años, en los que, dice, tuvo la suerte de quedar embarazada, volvió el cáncer. En ese momento vivía en Londres, estaba haciendo su posdoctorado. Fue allí donde la tuvieron que trasplantar. Su mamá viajó para cuidar a su pequeña hija y ella se concentró solo en curarse porque, al igual que en Alemania, en Londres todo el tratamiento estaba asegurado.
“Cuando me volvieron a dar de alta ya no era la misma. Enfermarme teniendo una hija me movió el piso. Pensé que no tenía opción de morir. Además, en paralelo, una de mis mejores amigas tuvo lo mismo que yo, ella vivía en el sur de Chile. Hablábamos por teléfono todos los días y le iba transmitiendo toda la información que me daban, pero yo veía que era distinto. Eso me angustiaba. Y bueno, en un período de glóbulos bajos, la agarró una infección y lamentablemente falleció. Dejó dos hijos chicos”, cuenta.

Gracias a esa expriencia surgió la idea de hacer un centro en Chile. “Encuentro injusto que yo tuviese la suerte de recibir un tratamiento y toda la información necesaria para sanarme mientras acá hay gente que muere en los hospitales todos los días”, dice Tatiana que junto a su marido volvieron al país el 2015 y crearon Oncoloop, una organización que guía a los pacientes y les entrega información fidedigna y confiable.

“Acá la gente está perdida. Algunos ni siquiera saben cómo activar el GES. Hacer ese acompañamiento con un enfermo de cáncer, entregarle información, explicarle qué es lo que tiene que hacer y adónde ir, le baja la ansiedad. Además que esta es una enfermedad de la que no se habla mucho. La Teletón tiene al país y a las empresas sensibilizadas con el tema de la discapacidad, pero en oncología no hay aún una ‘facilidad’ para que ayuden. Nosotros estamos en eso. Intentando que la empresa privada también aporte a los enfermos de cáncer”, explica y complementa: “Hay muchos avances, nuevas terapias, las farmacéuticas están trayendo medicamentos muy innovadores, sin embargo, en Chile no hay acceso y una de las principales razones es que no hay protocolos ni información. Yo a veces he conseguido por beneficencia , es decir, pido a un laboratorio un medicamento específico para un paciente y lo consigo, pero no puede funcionar así, el proceso tiene que ser fluido para todos, que todo el mundo se beneficie, que sea un protocolo”, explica.

En el caso del cáncer de pulmón ni siquiera se encuentra en el GES. Francisco Orlandi, dice que el Ministerio nunca ha dado una explicación de por qué ocurre esto. “Hemos intentado que este cáncer entre al GES. Es el único de los grandes asesinos del país que no está cubierto por las garantías explícitas en salud y esto es una de las deudas que tiene el país con los pacientes.

Y Tatiana complementa: “Pienso que tal vez porque el diagnóstico históricamente fue sobre los 60 años y por lo general era en etapa 3 o 4 donde solo quedaban pocos meses de vida se asumía que el paciente solo quería echarse a morir. Pero hoy hay avances y lo que intentamos mostrar es que, aunque sepas que vas a morir, aún hay cosas por hacer. ¿Qué vas a hacer mañana? Todos los que estamos en este café vamos a morir en algún momento. Quizás salgamos, atravesemos la calle y nos atropellen. Por eso, más importante que cuánto vives, es cómo vives. Y podemos hacer que los pacientes vivan bien, tranquilos y plenos”.

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