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29 mayo, 2017
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Carmen Gloria López prefiere escribir

Después de un año y cuatro meses de dejar la dirección de TVN, debuta como escritora con su novela, Fugitiva, que aparece este mes. En esta entrevista, habla de su libro y por primera vez se refiere a su salida del canal estatal, un capítulo que resume en dos emociones: “frustración y dolor”.

Por Valentina Rodríguez / Fotografía: Carolina Vargas


Paula 1227. Sábado 3 de junio de 2017. Especial Padres.

“Si no fuera por mi novela, porque muero de ganas de que la lean, no te daría esta entrevista”, dice de entrada y sin rodeos Carmen Gloria López Moure. Ha pasado un año y cuatro meses desde que renunció a la dirección ejecutiva de TVN en medio de una de las mayores crisis que ha atravesado el canal estatal y desde entonces no había dado ninguna entrevista. Esta, se podría decir, es como su “salida del clóset” a los medios. El año y medio que lideró TVN sigue siendo un tema que le gustaría evitar. “Un capítulo duro que lo resumo en dos emociones: frustración y dolor”, dice sentada en el escritorio de su casa donde vive con su marido, Raúl Alcaíno, y sus hijas. Es en esta pieza del primer piso de su casa, la que usa como escritorio, donde ha estado todo este tiempo que no se le ha visto. Escribiendo. Sin parar. “La room of one’s own” como la llama citando a Virginia Wolf, donde se enfrenta todos los días a su MacBook y a una ventana que da a su jardín. Las cuatro paredes donde decidió cambiar de piel, renacer y volver a la que, dice, es su verdadera pasión: la escritura.

Después de una relación de larga data con la televisión, de haber circulado por los más importantes cargos ejecutivos de TVN y Canal 13, de participar en la creación de programas como 31 Minutos, Héroes, Los 80; de asesorar los guiones de Algo habrán hecho, Los archivos del cardenal y El reemplazante; de escribir la serie Sitiados; Carmen Gloria López, la primera mujer en liderar el canal de todos los chilenos, hizo a los medios y a la periodista a un lado, cambió hechos por ficción y hoy, está a días de debutar como escritora con su primera novela: Fugitiva (Alfaguara). La historia de una adolescente criada por sus abuelos que, al perderlos, se queda sin familia por lo que decide escapar aterrada de que la metan a un hogar del Sename. Una especie de road movie de historias de mujeres enlazadas por la protagonista. “En el fondo es el viaje de iniciación que hacemos todos de distintas maneras en la adolescencia. Es el trayecto de una niña para convertirse en mujer”, dice la autora.

La historia de Camila, la protagonista de esta novela, surge a raíz de una pregunta concreta: “Mamá, ¿cuánta gente se tiene que morir para que yo me quede sola?”, la sorprendió su hija mayor cuando tenía 5 años. Esa interrogante quedó en su cabeza. “Me di cuenta de que era una privilegiada por la familia enorme que tengo y por la tremenda red de apoyo de mi alrededor. Pero imaginé la pesadilla que sería perder a tus papás cuando no tienes a nadie más. Esa sensación de orfandad me quedó adentro y le di vida en este libro”.

¿Vas revelando tus miedos de antes y de hoy en la novela?
Sí, me alimento mucho de mis fantasmas para escribir, en el libro hay muchos de ellos. La soledad absoluta, el desamparo, los aviones, el abuso. Bueno, sobre todo, la orfandad. Aunque cuando me convertí en mamá, al miedo de que se me murieran mis papás, se sumó el terror a morirme yo y dejar a mis hijas solas.

En la historia hay un abusador, un violador, hombres que dejan bastante que desear mientras las mujeres brillan. ¿Tienes una mirada crítica sobre lo masculino?
Estoy rodeada de hombres buenos, fuertes y apoyadores.  Tengo  papitis aguda y mi marido es mi cómplice. Siento plena admiración por mi padre, mis hermanos, tíos y por mis abuelos a quienes, además, dedico el libro. Aunque sí, me he topado con varios pasteles, tuve una atracción especial por ellos.

Porque en la suma y resta los hombres salen para atrás en tu libro.
Creo que el libro refleja la percepción que tengo de que en este país, en general, las mujeres son más fuertes emocionalmente que los hombres. La mayoría de los curaditos o vagos de las esquinas son hombres ¿y dónde están las mujeres de esos señores? En la casa, lavando, cocinando, criando a los cabros chicos. En Chile creo que las mujeres no tienen permiso para echarse a morir y los hombres sí.

¿Se evidencia tu feminismo en Fugitiva?
Sí, en todo lo que hago. Ha sido mi lucha en todos mis proyectos porque la tele es muy machista, pero también la literatura, la publicidad, el cine, todo lo que nos ha alimentado la cabeza. Está instalado culturalmente a través del género de la ficción que la mujer es la débil, la tonta, la que mete la pata, la que necesita ser rescatada. Las mujeres se ven poco en las obras de ficción y no precisamente las que llevan adelante la acción principal. Pero ojo, mi feminismo no tiene que ver con que los hombres son malos y las mujeres son buenas. Feminismo es igualdad de género.

“El libro refleja la percepción que tengo de que en este país, en general, las mujeres son más fuertes emocionalmente que los hombres”.

La escena de abuso, el que haya un violador, ¿son otros de tus fantasmas?
Todas caminamos por un callejón oscuro con esos fantasmas en la cabeza. De mi juventud tengo mucho recuerdo del acoso callejero. El clásico al que estamos expuestas a diario: harto manoseo en la micro, que te punteen en el Metro, que te desvisten con la mirada, qué se yo. Esos fantasmas del abuso, los acarreamos todas las mujeres. Solo por ser mujeres.

¿Te basaste en el relato de alguien para relatar la escena de abuso?
Mujeres cercanas me relataron ese momento. Pero la novela no se trata de eso, ni siquiera es una tragedia. Parte de la sensación de orfandad que en este caso es concreta, pero que para muchos adolescentes es sicológica: el sentir que aunque estés rodeado estás solo. La novela no es sobre el abuso es sobre la resiliencia y lo amoroso que es el mundo a pesar de todo. Creo que Fugitiva captura mi visión positiva de la vida que, a pesar de los dolores, del desamparo absoluto, siempre hay amor y comunidad y que las mujeres son claves en eso.

En un par de días tu libro estará en las librerías, ¿qué sientes?
Estoy muy contenta, feliz, satisfecha. Estoy orgullosa, ansiosa, un poco nerviosa, pero estoy contenta porque pude terminar mi primera novela.

¿Nerviosa por la crítica?
Sí, obvio que sí. Aunque menos de lo que pensé. Decidí, que una mala crítica no va a lograr quitarme la satisfacción de haber conseguido el sueño de escribir mi primer libro.

¿Te sientes más vulnerable después del paso por TVN, tienes miedo a exponerte otra vez después de haber desaparecido de los medios, de haber cerrado tus redes sociales?
Sí, miedos hay. Pero no me siento más vulnerable. Esto es un producto mío que no tiene la complejidad que tuvo todo lo de TVN. Lo enfrento, igual, con cierto trauma, lo reconozco. Porque el tema de la exposición, y del tratamiento que se me hizo cuando estuve en TVN, fue durísimo. Pero estoy en otro lugar ahora.

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En 2008, cuando Carmen Gloria era directora de Programación de Canal 13, renunció y se prometió nunca más tener nada que ver con roles relacionados a la administración de recursos humanos. “Para mí es demasiado duro despedir gente, cumplir los sueños de algunas personas ascendiéndolos y destruir los de otros despidiéndolos. Entonces, decidí que no quería más ese tipo de pegas”, cuenta. De 2009 a 2014, fue su primera vez fuera de los medios: se metió al taller literario de Pablo Simonetti, asesoró guiones, escribió la serie Sitiados y en 2013 comenzó a escribir Fugitiva. Pero mientras escribía, y en medio de las grabaciones de Sitiados, llegó la oferta de TVN para que se convirtiera en la primera mujer en liderar el canal público. Aceptó y al mes de estar en el cargo, la crisis de audiencia estalló y las cifras se fueron a pique. López suspendió el auto corporativo que tenía a disposición, cortó diversos beneficios de los ejecutivos. Y, antes de despedir a nadie, se bajó el sueldo y le pidió a todo el equipo ejecutivo que lo hiciera. Finalmente tuvo que despedir a 300 personas, y sufrió un desgaste personal que la hizo dar un paso al costado. En febrero de 2016 se hace efectiva su renuncia.

¿Por qué aceptaste ese cargo?
Me he preguntado mucho por qué dije que sí. Creo que fue porque en toda mi carrera había reclamado por que se hicieran cosas mejores, mis proyectos nunca fueron de mucho rating: 31 Minutos, Héroes, Los 80, Recomiendo Chile, Bicentenario pero eran proyectos que aportaron. Y pensé: “Me están invitando a influir de verdad en hacer televisión de calidad en el canal público, ¿y yo voy a decir que no cuando de verdad puedo aportar?”. Esa pregunta me pesó mucho. Segundo, toda mi vida he peleado por la participación de las mujeres en los cargos de poder. Siempre he alegado de por qué en este país todos los directorios son clubes de Toby y de por qué los compañeros de ligas están en los altos mandos. Vivía preguntando: “¿dónde estaban las mujeres y sus ideas?”. Y dije: “no puedo ser tan cara de palo, de quejarme y ahora que me ponen la oportunidad, no tomarla”.

Te creíste capaz de hacer un cambio.
Sí. Creí que íbamos a transformar TVN en un canal distinto al resto, que uno dijera ¿por qué existe TVN? Porque hace todas estas cosas que nadie más hace.

¿Cuando entraste ya había comenzado la crisis?
Hay tres cosas que golpean fuerte a TVN. Primero, la salida de todo el equipo ejecutivo, levantado por Luksic al 13; segundo, la muerte de Felipe Camiroaga que golpea al matinal que era uno de los bastiones del canal; y el tercer golpe de gracia, Heller y su llegada a Mega, con todos sus recursos que levantan, no solo a la Quena Rencoret, sino que a 70 personas de del área dramática, se va la secretaria, los maquilladores, los actores, los montajistas, todos. Eso pasó meses antes de mi llegada. Llegué a un canal público que había sido desmantelado por los grupos económicos que habían entrado a los canales privados. Eso es lo que había pasado.

¿No previste lo que se venía?
Los tres meses que había estado en otra dimensión grabando Sitiados me jugaron una mala pasada. Cuando entré, tuve la sensación de que me habían contratado para pintar el canal, y que en el primer brochazo se derrumbaron las paredes. Al mes de mi llegada, se acabaron las teleseries de la Quena, las del área que se había formado no funcionaron, el rating del horario clave bajó de 20 puntos a 3 y los ingresos en la misma proporción. Entonces en vez de concentrarme en hacer television pública tuve que intentar hacer una estrategia de diferenciación, mientras hacíamos un gran ajuste de costos: despedir cientos de personas, muchos de ellos mis amigos. Echar para atrás proyectos relevantes. Fue muy duro todo.

¿Cómo lo enfrentaste?
Con responsabilidad. Lo que me deja tranquila es que hicimos las cosas que había que hacer, aunque me incomodara, aunque me significara ganar enemigos. Muchas de esas cosas estaban pendientes hace rato. Puse todo de mí. Y mi pecado fue no sacar rating.

¿Ese es tu mea culpa?
Sí.

¿Te arrepientes de haber aceptado o no podías decir que no?
Algunos días sí, otros días no. Creo que era muy difícil decir que no.

¿Te traicionó el “deber ser”?
Los días en que me arrepiento creo que me traicionó mi entusiasmo por hacer buena tele, y el creer, tal vez por culpa de mi ego o soberbia, que podía cambiar las cosas.

¿Qué fue lo más difícil?
Por lejos los despidos. Eso me desarmó.

Supe que te encontraron cáncer en este periodo. ¿Crees que tuvo que ver con esto?
No sé. No podría responderte eso.

¿Por qué te cuesta tanto hablar públicamente del tema?
Porque falta tiempo para poder hacer análisis más profundos.

¿Por qué decides renunciar?
Porque de verdad sentía que el canal necesitaba otra cabeza en ese minuto, que la mía no tenía la energía que requería la etapa que venía, que todo el ajuste de personal me había quitado fuerzas para empujar lo creativo, para cumplir con mi rol inspirador. Ya no me sentía capaz de andar por los pasillos diciéndole a mi gente: “¡Vamos. Se puede, sigamos adelante!”.

¿No era para ti el cargo?
Creo que no era para mí el momento. No creo que era el cargo, era el momento.

¿Sientes que a cualquiera que hubiera estado en tu lugar le habría pasado exactamente lo mismo?
Sí, de todas maneras.

¿Te hiciste la pregunta machista que muchos se hacen de que tal vez no te la pudiste y es un cargo para hombres?
Es insólito que en 2017 nos hagamos siquiera esa pregunta. ¡Impresentable! Y que tenga que responder sobre mi gestión desde mi género. Todos los canales de TV abierta han perdido plata. En 2015, todos lo hicieron menos Mega. Yo era la única mujer directora ejecutiva. Algunos venían perdiendo plata desde antes, el 13 perdió como 20 mil millones en 2014: ¿le vas a hacer esta pregunta al director ejecutivo de entonces o al dueño de ese canal?

Te dieron duro en las redes sociales…
Me dolió más el bullying que se le hizo a TVN, ver que algunos le tenían tan poco cariño a un canal que es tan importante para este país.

¿Tan importante?
De verdad creo que si TVN deja de existir, el desequilibrio mediático de Chile no sería tolerable a largo plazo. ¿Quién va a ser el especial de Penta, el de Caval, el Milicogate? ¿Qué canal se va a preocupar de crear contenido nacional para los niños? ¿Y los noticieros regionales? TVN es clave. Si un día horrible, que espero que nunca llegue, no tenemos a TVN, ahí nos vamos a dar cuenta de lo importante que era.

“Cuando entré, tuve la sensación de que me habían contratado para pintar el canal, y que en el primer brochazo se derrumbaron las paredes”.

¿Qué solución le ves tú?
Tiene que existir un modelo donde TVN no tenga que tener 25 puntos de rating para sobrevivir, porque es muy difícil obtenerlos con los contenidos que debería estar haciendo. Hay gente que dice que con 10 puntos no eres un canal relevante. ¡Por favor! un canal de televisión que saca eso es más relevante que todos los diarios del país juntos. O sea, si con programas de calidad sacas 5 puntos, haces la prensa escrita completa en términos de influencia.

O sea TVN no debería medirse por rating.
El modelo de TVN se hizo en los 90. El escenario cambió, el modelo necesita ser discutido. Y lo primero que debemos discutir es qué necesitamos que haga un canal público que no hacen los demás. Cuando las teleseries turcas rindan más que nada ¿qué canal construirá identidad?, ¿qué canal nos dirá lo que hemos sido?, ¿qué canal cubrirá los avances de la ciencia chilena?, ¿qué canal denunciará las fallas del gobierno, las colusiones de los grupos de interés?

¿No hay vuelta atrás a la televisión?
No. No hay vuelta. A los guiones sí, me gustaría volver a escribir una serie en algún momento. Pero trabajar dentro de la televisión, como ejecutiva, espero que nunca más. Me gusta lo que estoy haciendo ahora: escribir.

*Fugitiva está disponible en las principales librería del país ($12.000) y en Ebook (US$6.99).

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