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20 abril, 2017
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Carolina Urrejola: En defensa de la mamá normal

Su primera hija la tuvo a los 20 y ahora, sobre los 40, será madre por tercera vez. Curtida en temas de hijos, la periodista de Canal 13 se reconoce más complaciente que autoflagelante, admite que la lactancia es difícil, que si hay una norma en la que se ha relajado es con las horas que sus hijos ven tele y que su receta para enfrentar pataletas es la paciencia. Aquí, completa 15 oraciones sobre lo que ha aprendido criando. .

Por Bárbara Riedemann / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: Álvaro Renner / Maquillaje: Carola Pizarro para YSL y Kérastase


Paula 1224. Sábado 22 de abril de 2017. Especial Madres.

1.Mi intuición como madre es… buena, pero falible. Creo harto en mi intuición, pero también en las observaciones de mi marido, de mi hija mayor, de mi mamá, mis hermanas, y de la señora que nos ayuda en la crianza. “Se necesita una aldea para criar a un niño”, es una frase que me encanta.

2. Una enseñanza de mi madre que he traspasado a mis hijos… la importancia de los detalles para hacerles frente a los tiempos malos. Niño enfermo: cama fresca, colonia inglesa, dedicación especial. La idea de que todo lo malo pasa con cariño.

3. Una presión social que repudio con respecto a la maternidad es… prácticamente todas. La libertad que se toma la gente para preguntarte y opinarte. Cuando se da por hecho que si no te has embarazado es porque no quieres y no porque no puedes. La sensación de que te conviertes en un cacho en la pega y nadie sabe muy bien cómo tratarte. El hecho de que socialmente la responsable de los hijos sigue siendo la mujer. En todo caso, es lindo que al mismo tiempo todos quieren cuidarte y regalonearte. Estás como en estado de gracia.

4. Subir unos kilos de más durante el embarazo es… normal, deseable, sano. No entiendo cuando se celebra que a una mujer “no se le nota que tuvo guagua”. Lo considero un antivalor, en una sociedad que sobreexige absurdamente a las mujeres. He visto embarazadas muy flacas, más allá de la genética. Como subalimentadas. En el otro extremo, subir demasiado es malo para la salud.

5. A mi guagua que está por nacer pienso darle pecho… lo que más pueda. A mi hijo de 3 años le di durante 8 meses y ha sido muy sano. La lactancia es más difícil de lo que nadie admite. Con mi hija mayor tuve muchos problemas y solo le pude dar un mes. En mi segundo embarazo me preparé y una amiga que es doctora antroposófica me apoyó para sacarlo adelante. Vale la pena el esfuerzo, pero hay que reconocer que al comienzo es fuente de angustia y expectativa.

6. Un error que cometí con mi hija de 22 años y que no quiero repetir con mis hijos chicos es… quizás me faltó insistir más con el deporte y la lectura como hábitos fundamentales. Pero en general soy más autocomplaciente que autoflagelante.

7. Mis temores cuando fui mamá primeriza fueron… totalmente justificables. El remezón de la primera maternidad es grande. Te enfrenta con tu historia y tus miedos. Dudas de tu capacidad, de si estarás a la altura de tu guagua, te sientes menoscabada con los comentarios del resto,
en fin. Difícil.

8. Ahora, que ya tengo 42 los temores son… razonables. Dar a luz y hacerte cargo de una guagüita es siempre alucinante y desconocido. Cuando tienes más “repertorio”, juegas relativamente sobre seguro, pero cada embarazo es distinto. Uno no deja de asombrarse.

9. Aspectos originales de una crianza hecha por una pareja de periodistas son… guaguas que crecen entre diarios y que se pasean como dueños de casa por radios y canales de TV.

10. Cosas que me han dicho mis hijos después de verme en la tele… “te veías linda, mamá”. O “¿de verdad estabas enojada con ese señor?” (Después de alguna entrevista).

11. Algo que no falla para combatir una pataleta es… paciencia y compañía.

12. Una norma doméstica con la que he ido tirando la esponja es… la cantidad de televisión que se ve.

13. Hoy les dije a mis hijos… que lo pasaran bien, que ayudaran en la casa y que los quiero mucho.

14. Lo que espero que mis hijos hereden de mí… la visión optimista de la vida.

15. Si fuese súper mamá, me gustaría tener el súper poder de… mamá normal está bien. Pretender perfección y superpoderes nos tiene al borde del ataque de nervios.

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