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4 Abril, 2017
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Consejos budistas para chilenos rabiosos

En un centro budista de Santiago se están dando con gran éxito unos talleres para cultivar la paciencia y bajar el nivel de la rabia con que circulamos. El monje Kelsang Chokyong (34), quien es parte de una línea moderna del budismo, comparte su mirada sobre cómo cambiar el enfoque a los problemas cotidianos. “Hay que mirar hacia adentro”, aconseja.

Por María José Salas / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: Paulina Wiegand


Paula 1223. Sábado 8 de abril de 2017.

En una casa pareada del Barrio Italia, con muros de ladrillos gastados y una puerta metálica un poco oxidada, funciona hoy el Centro de Meditación Kadampa que lidera el monje budista mexicano Kelsang Chokyong. El galpón industrial, que por mucho tiempo albergó fiestas underground, recibe a decenas de santiaguinos que llegan a aprender a meditar o toman los talleres donde se enseña a tener más paciencia y menos rabia. Y es que en este centro se practica la Nueva Tradición Kadampa, una rama del budismo que enseña un camino espiritual sin alejarse de la cotidianidad de la vida.

¿Cómo le explicas a la gente lo que es el budismo moderno?

En la Tradición Kadampa se toman las enseñanzas de Buda y se llevan a una práctica occidental; es decir, puedes meditar en la oficina, mientras estás en tu casa o en la sala de espera de una clínica. No necesitas una campanita, ni incienso, ni música, nada, para lograr meditar. La idea es hacerlo accesible a todos.

¿Por qué crees fue necesario que el budismo se abriera a adaptar sus prácticas al ajetreado sistema de vida occidental?

El gran problema de hoy, del mundo moderno, es que los individuos creen que lo que les pasa, lo que les afecta, está afuera, y ese es un gran problema porque lo que nos hace mal está dentro de nosotros. Y esa ignorancia hace que no encontremos una solución. Pasamos el día diciendo “tengo un problema en mi trabajo, con mi vecino, con mi pareja”, pero el verdadero problema es la incapacidad de controlar nuestros estados mentales. Si logras controlarlos no importa lo que pase con todo lo demás, podrías estar bien. Ante esta realidad el budismo juega un rol fundamental.

Antes de hacerse budista, el monje Kelsang Chokyong estudió Arte en Cuernavaca, Ciudad de México y Nueva York. “Pero sentí que me faltaba algo. ¿Qué voy a decir con mi arte? ¿Cuál va a ser mi mensaje? Esas preguntas empezaron a tomar fuerza y me llevaron a deambular desde los 19 hasta los 27 años en distintos centros de meditación, hasta que llegué a mi guía espiritual Guen-la Dekyong, quien es la directora espiritual general de esta tradición”. Luego de un año y medio preparándose en el Centro Shakyamuni en Cuernavaca, se convirtió en monje. Llegó a Santiago a hacerse cargo de este centro en 2014.

Cuando uno siente rabia, ¿eso no tiene relación con un mal rato que te hizo sentir así?

Me gusta explicar esto con la analogía de la semilla de un tomate. La causa principal del tomate es la semilla, que en este caso sería la rabia. Lo secundario para que crezca son la tierra, el agua, el sol. Si estás con rabia, lo secundario es la falta de sueño que te lo aumenta o algo que pasó en el trabajo.

¿Pero la semilla cómo se genera?

Como individuos exageramos nuestra importancia. Si alguien te habla mal y no exageras tu importancia, es como si hablaran mal de otra persona, no te importaría. Y, si piensas bien, nunca vamos a encontrar una razón por la cual yo soy más importante que tú. Esa idea es absurda, es una exageración.

No parece algo fácil de lograr.

Es un trabajo que necesita tiempo. Las meditaciones que hacemos acá nos llevan desde un punto donde exageramos nuestra importancia a un punto donde tenemos que creer que lo más importante, para cada uno, es la felicidad de todos.

¿Cómo puedo ir haciendo este trabajo diariamente?

Es un trabajo mental que necesita imaginación. Imagina la negatividad dentro de ti como si fuera humo negro. Exhala y expulsa ese humo para que se aleje en el espacio y se disuelva. Luego imagina inhalar una luz blanca que llena tu cuerpo y mente. Eso es una meditación. Mejor si la haces antes de explotar.

¿Y funciona?

Cuando logras creer realmente que está pasando, funciona. Si no, es como un video que corre en tu cabeza.

Si lo practico en las mañanas, ¿prevengo lo malo del día?

Hacerlo 10 o 15 minutos todos los días en la mañana no te libera de que aparezcan malos momentos, pero ayuda. Estás más preparado y apenas surja una emoción fuerte, va a ser más fácil retomar la meditación.

Hay que tener paciencia para no abandonar.

Cualquier ocasión para enojarme es una oportunidad para practicar la paciencia. Es bueno verlo así.

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