“¡Corran, corran, vamos, rápido!”: diario de la toma feminista en la UC
Foto: Luis Sevilla

Reportajes y Entrevistas

“¡Corran, corran, vamos, rápido!”: diario de la toma feminista en la UC

Por Tania Opazo

Cuando se cumplen dos semanas de la histórica toma de la Casa Central de la Universidad Católica, Paulina Carrillo, presidenta del Centro de Alumnos de Ciencias Biológicas y una de las 300 estudiantes que irrumpió en la casa de estudios, cuenta a Paula su experiencia.

10 de mayo
El rumor

Hoy me llegaron rumores de que San Joaquín venía a tomarse Casa Central. ¡¿Qué se van a venir a tomar mi campus sino me han avisado?! Allá se han estado organizando con asambleas de mujeres y nosotras no hemos hecho ninguna. Vamos a empezar a coordinarnos las representantes mujeres del campus porque no puede ser que ellas se estén organizando y nosotras no.

14 de mayo
Las asambleas de mujeres
Hemos estado haciendo asambleas de mujeres por carrera y ha sido la raja. En Ciencias Biológicas han llegado hasta 60 compañeras. Se creó un espacio muy íntimo donde las chicas pudieron compartir experiencias. Hablamos de la violencia que se daba en la u, de la relación en los laboratorios, pero también de vivencias fuera de la universidad, porque no sólo somos estudiantes.

Algo que emergió con fuerza de estas asambleas es la necesidad de que se creen protocolos para enfrentar estas situaciones.

15 de mayo
El día antes de la marcha
Hicimos una gran asamblea de campus. Fue en el auditorio 10 y llegó mucha gente, estaba repleto, con chicas sentadas en el piso. Éramos por lo menos cien mujeres.
Se sentó a mi lado la Sofi (Barahona – ex presidenta de la Feuc) y me dijo que eran bacanes las asambleas de mujeres porque todas las cabras se empoderan caleta. Y era cierto, había libertad y confianza para hablar. Al principio, obviamente, hay un poco de desorden, pera muy bueno el ambiente y la dinámica, todas super prendidas.

Hay muchas compañeras nuevas en esto que están encontrando en las asambleas de mujeres un espacio para poder alzar la voz. Había gente que decía “¡vamos a cortar la calle, dejemos la cagá!” y otras que decían “pensémoslo un poco”. Yo estudiaba en el Carmela para las movilizaciones del 2011 y, la verdad, siempre ha sido así, algunas más aguerridas, otras más moderadas.

Lo primero que hablamos fue la coordinación de nuestra asamblea con la de los otros campus, pero lo más urgente era ver las acciones para la marcha de mañana, por la educación no sexista, que convoca la Confech. Decidimos que pintaríamos un lienzo y haríamos una concentración en el patio de Derecho. Además acordamos que se va a apoyar a las compañeras de Derecho, que tienen cero apoyo de su Centro de Estudiantes y sufren hostigamiento por parte de las autoridades.

La Feuc bajó la votación para la marcha y llamado a paro de dos días. En Ciencias Biológicas votamos por asistir a la marcha e irnos a paro.

16 de mayo
El día de la marcha
¡Fue mucha gente de la UC a la marcha! Del tiempo que llevo en la universidad nunca habíamos sacado a tanta gente, y a una marcha de mujeres, además.

En un momento, iba adelante llevando el lienzo con tres compañeras de Ciencias Biológicas que más temprano se habían subido a la estatua de Carlos Casanueva a ponerle el sostén. Los cabros de la Feuc iban adelante como haciendo seguridad. Me decían todo el rato “Yapoh, apúrense, esto está diciendo la Confech”. Pero las chiquillas detrás del lienzo, que iban bailando con la comparsa, pedían que no fuéramos tan rápido. Así que me enojé. Le dije a los cabros que la cortaran, que no iba a apurarme porque esta era nuestra marcha y yo iba a respetar a las compañeras que estaban atrás y bye. Encontré que fueron muy exagerados, si no estaba pasando nada. La marcha había que disfrutarla.

En la tarde hicimos una nueva asamblea estudiantil de mujeres UC, en Casa Central. Fue en el auditorio 24 y estaba repleto, 200-300 personas, representación de todos los campus. Ahí votamos la orgánica de la agrupación, que van a existir niveles de organización intermedios en cada territorio, y que por arriba de eso estarían las vocerías. Ellas tendrán el rol de coordinar y ejecutar las labores políticas, pero no pueden tomar decisiones porque todas pasarán por la asamblea

Marcha por una educación no sexista

22 de mayo
Vocerías
El paro de dos días que empezamos el 15 pasó a indefinido. Cuando empezó todo fue bastante bien recibido por las autoridades, pero cuando empieza a extenderse no reaccionan de la misma manera.

Hemos estado en el proceso de escoger a nuestra representante de Casa Central para la mesa coordinadora. Finalmente será Daniela Pinto, estudiante de Bioquímica y Consejera Territorial de Ciencias Biológicas. Durante estos días se realizó además una asamblea de Corporalidades Disidentes, de la que participa la comunidad LGBT y otros compañeros que por distintas razones se reúnen en torno a la disidencia. De ahí también emanaron vocerías.

24 de mayo
El desaire del petitorio
Ayer terminamos nuestro petitorio, luego de una asamblea multiestamental de mujeres UC, donde se incorporaron demandas de otros estamentos. Nos juntamos en el Parque San Borja y entramos todos juntos a la u marchando, con una batucada de ollas, para entregárselo al rector. Había fácil unas 200 personas en el patio del Papa.

Quien lo recibe es el Director de Asuntos Estudiantiles, William Young. Que el rector no apareciera todas los interpretamos como una falta de respeto, porque el petitorio tiene demandas de todas las mujeres de la universidad. Fue una mala movida de parte de ellos.

Después de eso, tipo once de la mañana, teníamos coordinada una asamblea estudiantil de mujeres UC. Ahí se toma la decisión de tomarnos la universidad.

Preferimos salir de la u y nos juntamos, en la noche, en la FAU (U.de Chile). De ahí partimos a la Facultad de Derecho de la Chile. Era un lugar cerca de la u donde nos sentíamos resguardadas y, como la toma era al día siguiente en la mañana, no tenía ningún sentido irnos a la casa. Además no había nada, no teníamos un plan aún.

Fueron seis horas de trabajo intensas, mayoría no durmió. No nos íbamos a tomar todo el campus. El plan inicial, era tomarse Alameda 340 (entrada principal) y Alameda 324 (puerta hacia el lado de Portugal), cubriendo el patio del Papa, de la Virgen (donde está la oficina de Feuc), el edificio y patio de Derecho. Decidimos que entraríamos por avalancha y no por goteo, entrando dos grupos del lado de Lastarria-Portugal y otros dos grupos viniendo desde Lira. Acordamos un quorum: Si no habían 180 personas mañana en la mañana la toma no iba.

25 de mayo
Parte 1: Invasión feminista
En la mañana contamos como 150 personas y nos aburrimos, porque faltaba como la mitad de la gente todavía por contar. La toma iba.

Salimos muy temprano de Pío Nono y mi grupo empezó a reunirse en Lastarria, en la esquina donde está el Emporio La Rosa. Se tomó la decisión de entrar encapuchadas, por un tema de seguridad. Lo primero que tenía que entrar era el lienzo, ¡y no aparecía! Entonces todas preguntando “dónde está lienzo, quién lo tiene”, murmurando, porque había que tratar de pasar piola. Pero con capuchas nadie se reconocía y había cierta histeria colectiva.

Alguien consiguió llamar a una de las que tenía el lienzo. Venían llegando. ¡Cómo se demoraron tanto! Después, vino otro momento de nerviosismo: El plan consideraba que unas chicas, que iban a estar en la esquina de Portugal, nos iban a llamar para darnos la indicación de cruzar, pero esa llamada nunca llegaba… y nunca llegó.

No asumimos hasta que estábamos en la esquina que la decisión de cruzar era nuestra, y que el grupo de cabros que estaban en paradero al frente de Alameda 340 sólo esperaban vernos correr para ir a abrir y sostener las puertas, porque éramos las primeras en entrar. ¡Yo no entendía por qué no cruzábamos! Habíamos como unas cinco adelante y dijimos, ya, a la próxima verde cruzamos.
Nos amontonamos en la esquina de Lastarria y la Alameda. La Estefi, una compañera que es parte de la disidencia y tiene discapacidad funcional dice “está lleno de pacos”. Ella tiene visión reducida pero el manso oído. Y así tal cual, empiezan a aparecer los pacos. Eran Carabineros del tránsito, no de fuerzas especiales, pero uno se bajó del auto y empezó a grabarnos. Todas agachamos la cabeza para que no nos grabaran la cara.

Yo no sé quién empezó a correr primero pero corrimos y gritábamos “¡Corran, corran, vamos, rápido!”. Es lo único que se escuchaba. El trayecto se sintió muuuy largo.
No sé bien en qué momento ya estaba toda la gente adentro. Nos quedamos ahí en el hall de entrada y los cabros de la Feuc fueron a hablar con los guardias de la caseta para pedirles que abandonaran el campus. Eran como las siete de la mañana.

Las cuadrillas empezaron a funcionar: Después del grupo de avanzada, que tenía la misión de entrar, venía un grupo que se llamaba “cadena humana” y que iban a hacer una cadena humana en las zonas que nos íbamos a tomar. Después de eso venía un grupo que se llamaba “escombros”, que iba a poner todas las cosas para obstruir el paso.

Yo no participé en la apertura de salas, pero en un momento caché que estaban todas abiertas y habían sacado las sillas, movieron las bancas… las bancas eran el cimiento de la barricada. No sé de dónde sacaron tantas huevadas, pero hicieron unas barricadas cuáticas, ¡eran muy grandes! Las chicas además intervinieron las salas y las renombraron con nombres de mujeres: El auditorio 10 se llamaba Lucrecia Martel, el auditorio 16 era Joane Florvil, otro Gabriela Mistral y así.

El primer rumor es que no se habían podido tomar Derecho y luego las cabras de la coordinación la confirmaron. Hubo más resistencia y no alcanzó la gente para tomárselo, porque era un espacio demasiado grande. Lo bueno es que la toma quedó establecida en un lugar seguro. Éramos como 300 mujeres.

Diez minutos después aparece el rector. Fue muy chistoso, estaba en una de las entradas cerca del patio de Comunicaciones. De repente yo veo que hay un círculo muy grande de gente alrededor de él. Nadie lo quería mirar a los ojos, era como un basilisco, estaban todas de espaldas a él, como ignorándolo, rodeándolo y empujándolo, pero sin violencia directa. Empezaron a gritar “Y va a caer, y va a caer, el patriarcado de la UC”, y el rector se fue a otra parte del campus. Ahí se calmó todo.

Uno de nuestros principales objetivos era colgar el lienzo en el frontis antes de un inminente desalojo. Para eso había que entrar a la Capilla y había mucho debate respecto a si entrar ahí o no, porque algunas compañeras tenían miedo de que pudieran haber destrozos. Cuando caché, decidí agarrar las llaves de la Capilla, que estaban colgadas en la caseta de los guardias, y guardarlas. Justo entonces se abren las puertas y entra el lienzo. Subí a la Capilla, abrí los balcones, colgaron el lienzo y cerré. Me quedé con las llaves un rato y después las devolví. Nadie me dijo nada.

A los 20 minutos, más o menos, nos dimos cuenta que estaban todos los medios afuera. Los guardias tenían una tele en su caseta, así que ahí estábamos viendo todo lo que pasaba en la calle, que se empezó a juntar gente. Estábamos cagadas de la risa, no lo podíamos creer.
¡Habíamos logrado tomarnos la u! El problema es que siempre pensamos que iba a pasar una hora y nos iban a desalojar, entonces cuando cachamos que pasaba una hora, dos horas, y asumimos que no nos iban a desalojar, nos dimos cuenta que no teníamos un plan. Teníamos hambre y no teníamos comida, teníamos sueño y no teníamos sacos de dormir ni frazadas. Había que organizarse porque, si no, la toma no iba a resultar.

Parte 2: Aquí nos quedamos
Como las voceras estaban afuera, preocupadas de hablar con los medios y empezar las negociaciones con la universidad, nos empezamos a hacer cargo con unas compañeras y designamos roles: Alguien encargado de portería, de organizar el centro de acopio, etc.

Empezó a llegar la comida. En primera instancia por el baño de mujeres, por una ventanita que daba a barricada número 6. Por ahí nos empiezan a pasar comida, sacos de dormir, ollas, un montón de cosas.

Las autoridades empezaron a presionar por teléfono a las voceras. Me acuerdo que lo primero que se empezó a pedir es que no hubiera sumarios. Todas teníamos miedo de que pasara algo, de que nos echaran. El rector dice que no va a cursar sumarios mientras las negociaciones se desarrollen de buena forma.

Durante la mañana hicimos varias asambleas y definimos los pisos mínimos para bajar la toma: El pago a las trabajadoras subcontratadas de Oriente (cuatro o cinco trabajadoras haitianas que no se les había pagado en todo el 2018); medidas reparatorias para Marcela López, ex funcionaria de la universidad que había sufrido violencia intrafamiliar por parte del académico Martín Chauqui cuando eran pareja; y el último piso mínimo fue el reconocimiento del nombre social de los compañeros trans por la universidad, tanto en la TUC, las listas de los cursos, etc. También debatimos temas de coordinación, como el horario de apertura de la puerta, las comisiones de baño. Se resuelve, además, que no se iba a romper nada.

La mayoría de las discusiones y asambleas son en el auditorio 10. La cocina estaba en el Patio de la Virgen, donde está la sala Jaime Guzmán 1, que además era el centro de acopio. No sale nadie hasta la tarde, sólo las voceras a hablar con los medios y autoridades de la universidad.

Dormimos en distintos lugares. Algunas en el auditorio 10, pero eso es lo más helado, arriba en el auditorio 21, 15, y en la sala Jaime Guzmán. Igual la primera noche varias pasaron frío y había gente durmiendo destapada.

Parte 3: La Contratoma
Como era viernes y había clases normales, la gente del otro lado (patio de comunicaciones), nos miraba por las ventanas de las oficinas de Registros Académicos. ¡Era super extraño! Y aunque tapamos y pusimos barricadas igual se veía. Allí mismo desde temprano la gente de Derecho empezó a armar una contratoma. Decían que requerían resguardar su edificio porque si ellos se iban nos íbamos a tomar el otro lado. Ellos estaban autorizados por el rector y el decano estaba en la toma. Pidieron sumarios y desalojo para nosotras. De vuelta también le pedimos a Rectoría que los sacaran, pero nos respondieron que si los desalojaban a ellos tendrían también que desalojarnos a nosotras.

Los de Derecho querían “negociar” con nosotros. Insistían en que les entregáramos el santísimo que está en la capilla, así que llevamos la discusión a asamblea. Allí las compañeras Católicas dijeron que no querían que se fuera el santísimo, argumentando que eso significaba que Dios iba a abandonar el lugar. Hubo consenso y el santísimo se quedó con nosotras.

Había mucha tensión con la gente de la contratoma, que eran sobretodo hombres. Ese mismo día la Consejera Superior, Javiera Rodríguez, del Movimiento Gremial, utiliza sus llaves de la oficina Feuc para pasar desde el patio de Derecho al patio de la Virgen y entrar a la toma. Como consecuencia la Feuc no pudo ingresar más a su oficina durante la toma y pusimos una barricada tremenda para que no pudieran mirar por ahí.

Estudiantes contrarios a la toma de la UC

Al llegar la noche habían tres realidades paralelas: Dentro de la toma, afuera en la calle, y en el patio de comunicaciones con la contratoma de Derecho. Por el lado de Comunicaciones habían chicos protegiendo la toma, la mayoría compañeros míos de Ciencias Biológicas. Ellos se la jugaron brígido y estuvieron toda la noche. Pero además dentro de la toma había unos 20 compañeros, y eso nos llevó al debate de si la toma debía ser separatista (sólo de mujeres) o no.

Mi postura era clara: Encontraba complicado que se fueran los cabros porque habían como 50 personas en la contratoma. La verdad tuvimos que pelearla caleta, porque algunas compañeras estaban en la posición de que no hubiera ningún hombre adentro. Finalmente se aceptó que se quedaran, durmiendo en una sala aparte, pero no podía ingresar ningún hombre más.

Yo estaba muy cansada y como a las 2 y media de la mañana me quedé dormida en la sala Jaime Guzmán. Por suerte tenía un saco. Dormí como guagua.

26 de mayo
Cumpleaños feliz
Hoy estuve de cumpleaños. Mi mamá estaba indignada porque no estaba con ella, pero yo ya le había explicado que mi lugar en la historia no estaba precisamente pasando mis 23 años celebrándolos en la casa.

Me desperté super tarde, como a la una, destrozada, como si hubiera carreteado tres días y no me había tomado ni un sorbo de cerveza porque la toma tenía ley seca. Me perdí la primera asamblea de la mañana. Almorzamos fideos con salsa y tomamos jugo en sobre. Igual era una toma bien PUC, hasta unas paltas aparecieron por ahí. Había una radio también dando vueltas, pero la verdad es que a la toma le faltaba cumbia, estaba todo super tranqui.

Empecé a cachar que los cabros de Ciencias Biológicas estaban teniendo problemas al otro lado con la gente de la contratoma. Ante todo soy la presidenta del CACB y tenía que ver qué estaba pasando. Salí por la puerta principal y me di la vuelta hasta la entrada de Lira. Afuera estaba Loreto Massanés, vicerrectora económica, y como a mí se me había quedado la TUC en la toma, no me dejó pasar, tuvo un trato muy displicente. ¡Tuve que devolverme a buscar la credencial!

Cuando finalmente llegue al centro de alumnos me di cuenta que la situación era preocupante. Los estudiantes de mi facultad pueden entrar a cualquier hora porque hay experimentos corriendo en los laboratorios que no se pueden desatender. Pero no los estaban dejando entrar y, peor, estaban dejando entrar a gente de la contratoma, ¡que decían que eran de Ciencias Biológicas!

Durante la noche varios compañeros presenciaron situaciones preocupantes. La contratoma era un verdadero carrete, hasta carbón para hacer un asado habían metido y mis compañeras se encontraron incluso con profesores pasados a copete. Pero eso no fue lo peor. Una compañera y un compañero iban caminando y unos tipos les dijeron por detrás “tranquilos chiquillos, que los vamos a matar a todos”. Cuando yo llegué a la puerta mi compañera estaba contándole esto a la vicerrectora y su respuesta fue como “ay, tranquila mujer, déjalo pasar, si eso fue ayer, enfócate en hoy día”, desestimando completamente la amenaza de muerte.

Partí, furiosa, a hablar con la Magdalena Lira, la presidenta del Centro de Alumnos de Derecho (CADe). Se preocupó por la amenaza de muerte, pero no sabía quién había sido. El compromiso fue que no metieran más gente y lo mismo nosotros.

Volví a la toma a buscar mis cosas. Mal que mal era mi cumpleaños y quería salir un rato de ahí. Esa noche la asamblea decidió que la toma pasaría a ser separatista y se le pidió a los compañeros que se retiraran. Yo no estaba de acuerdo, ellos estuvieron siempre a nuestra disposición, sin intervenir en la toma de decisiones. Pero, por otro lado, entendía que había compañeras que no se sentían seguras en ese espacio y por eso me sumé a esa decisión colectiva.
Una compañera de la toma me hizo mi primer regalo: Un ron. Ahí me fui con mis compañeros de Ciencias Biológicas a la casa de uno de ellos. Me cantaron y me regalaron un alfajor.

27 de mayo
Doblarle la mano al poder
Después de celebrar con mis amigos yo me fui a mi casa. Lo primero fue darme una buena ducha, luego compartir con mi familia. Volví como a las siete de la tarde a la u. Estaban haciendo una velatón afuera y había muchísima gente. Adentro había un compadre haciendo una charla, explicándonos nuestros derechos en caso de desalojo .Todo esto porque ya había rumores de que al día siguiente nos desalojaban.

A esa altura, ya no hablábamos de la asamblea de mujeres, sino del MAFI (Movimiento Autónomo Feminista Interseccional). Tarde en la noche la voceras llegaron con las resoluciones de la negociación que habían tenido con el rector. Nos cuentan que les había ido relativamente bien, que el rector les había dicho que no iban a haber sumarios si la toma se bajaba el lunes y que él mismo iba a ir a pagarle a las trabajadoras de oriente. Además se comprometió a reunirse con Marcela López y les dijo a las voceras que lo del cambio del nombre en la TUC para los compañeros trans ya estaba listo.

El compromiso del rector fue crear mesas de trabajo, una por cada punto del petitorio y que las decisiones de esas mesas serían vinculantes, sin tener que pasar por el Consejo Superior, y que habría representantes de todos los estamentos en las mesas.
Como varias de las compañeras ya estaban durmiendo se decidió votar la bajada de la toma el lunes a las 11.00. Terminé ese domingo de la mejor forma posible: escuchando Silvio con unas compañeras mientras hacíamos guardia en la puerta. Fue super relajado, conversando con las chiquillas de otros campus, conociéndonos.

28 de mayo
El final
Sabíamos que era inminente el fin de la toma, así que empezamos a ordenar y limpiar, porque no queríamos que las tías del aseo se tuvieran que hacer cargo. El día anterior había venido una profesora de la Facultad de Educación a hacer de ministra de fe. Sacamos fotos y ella pudo confirmar que estaba todo muy decente, que nadie forzó nada, etc. sólo desordenado.
Votamos bajar la toma porque algo se había logrado, habrían efectos concretos de nuestra acción. No estuve en el momento exacto que se baja la toma, estaba en Ciencias Biológicas con mis compañeros. Pero en la tarde salí por la puerta de Alameda 340, caminando libremente como un día normal, y la verdad es que me sentí triste. Me acordé que sólo ayer estaba con las chiquillas ahí mismo escuchando Silvio, hablando de feminismo y de la vida, y me dio nostalgia.

5 de junio
¿De qué final me hablas? ¡Esto sigue!
Han pasado varios días ya del fin de la toma. Seguimos en paro indefinido. Son tantas las cosas que han pasado que a veces me cuesta ordenarlas en mi cabeza. Para mí es un tremendo orgullo lo que hicimos, además que teníamos mucha gente apoyándonos, no sólo de la universidad. Hay gente que nos ha cuestionado lo que hicimos, pero nosotras sabemos que se lograron cosas que se hubieran demorado por lo menos dos o tres años en pasar sin la toma.

Creo que hay mucho miedo de parte de las autoridades. Porque van a seguir saliendo cosas a la luz y nosotras vamos a seguir pidiendo cambios… en el fondo, la cuestión no se acaba aquí. Dimos un paso pero esto continúa. El avance que se ha logrado en estas semanas para mí es muy importante. Siento que estamos siendo parte de un proceso revolucionario y estamos escribiendo la historia como nosotras queremos.

Es importante que el feminismo siga ganando fuerza porque, si no lo hacemos ahora, no será. Necesitamos empoderarnos entre todas y todos, los oprimidos, para que tengamos el valor de denunciar y que caigan los que tengan que caer. La sociedad ya no puede seguir operando bajo sus lógicas de machitos con poder.

Aquellos que desacreditan nuestro movimiento claramente son un reflejo más de la sociedad machista y patriarcal en la que vivimos. Lamentablemente para ellos, están del lado incorrecto de la historia.

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