Diego Boneta: “yo no odio a Luisito Rey”

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Diego Boneta: “yo no odio a Luisito Rey”

Por verónica Marinao / fotografías CAROLINA VARGAS / MAQUILLAJE YANI URBINA

Dice que no puede detestarlo, porque no le gusta opinar de gente que no conoció pero también porque cuando piensa en el padre de Luis Miguel recuerda a Óscar Jaenada, el actor que lo interpretó. Y a Óscar no solo lo admira, sino que lo encuentra “muy chistoso y entrañable”, entonces no lo puede disociar. A Diego, invitado estelar de la gala de Viña del Mar, no le preocupa que un público específico solo lo identifique con El Sol. “Si eso pasa es porque lo hicimos bien”, aclara el protagonista y productor de la exitosa serie de Netflix.

La verdad, o la ‘neta’ como dicen los mexicanos, es que los padres de Diego González Boneta no tenían fe en el talento de su primogénito. Pero obviamente sí lo dejaban jugar en sus escenarios imaginarios. Que cantara todo lo que quisiera, a fin de cuentas no era más que una gracia de esas que hacen millones de niños.

No solo sus progenitores -ambos ingenieros- lo miraban con escepticismo. El mismísimo Diego desconfiaba de sus capacidades artísticas. “Nunca fui un niño prodigio. Y mis papás pensaban que yo no tenía el talento como para poder llegar (hace un gesto de estar arriba). Creo que la mayoría de la gente no encuentra su pasión sino hasta mucho más tarde y, quizás por eso, ellos no me entendían. A los 8 años yo ya sabía que había nacido para esto”, dice Boneta sentado en uno de los sillones del hotel Noi, en medio de una breve estadía de promoción como rostro de tiendas Paris.

Diego (29), invitado especial de la gala de Viña del Mar este 22 de febrero, es muy amable. Dice cálidamente: “Esperen un poco, por favor” y pone música en su celular para posar más relajado durante la sesión de fotos. Luego muestra atención a cada pregunta, casi siempre mira a los ojos y, a veces, cuando tiene que pensar más una respuesta, se concentra unos segundos con la vista hacia arriba. Habla pausado y alarga las palabras que quiere resaltar. Sus 12 años en Hollywood ya evidencian una de las exigencias tácitas de la industria; la de neutralizar tanto el inglés como el español para tener más chances de trabajo. En su vocabulario no abundan palabras como órale, chido, híjole, cuate, o lana, pero sí conserva un poco ese cantito tan particular mexicano y a veces termina las frases con una pregunta cómplice; “¿sí me entiendes?”.

De pronto ¡flash!

Como los padres de Boneta no se atrevían a decirle “hijo, esto no es lo tuyo”, permitieron que el pequeño fuese al casting del programa de TV Código FAMA y que, eliminación mediante, asumiera que no tenía dedos para el piano. Pero el plan fracasó. Diego quedó seleccionado.
Y bueno, ya es tiempo de hacer el paralelo de rigor entre Boneta y El Sol de México. Youtube es de gran ayuda:
Año 1981: Es la primera actuación en televisión de Luis Miguel. Con tesitura de soprano llega a altos impensados al interpretar La Malagueña, una canción temida para cualquier profesional porque implica mucha afinación y destreza vocal. El Sol hechiza sin necesidad de moverse en el escenario.

Año 2002: Diego González Boneta intenta ganar un cupo para Código FAMA. El tema elegido es casualmente uno que cantaba Luis Miguel durante su adolescencia, La chica del bikini azul. En efecto no tiene el talento de su compatriota, pero lo que le falta en afinación y voz, le sobra en dominio escénico. En el primer momento que la canción dice “De pronto, ¡flash!”, Dieguito se arrodilla y luego, con coquetería, busca las cámaras, seduce, sonríe, invita a hacer palmas y logra que el público lo aplauda con entusiasmo.

¿Crees que finalmente fue mejor que no hayas sido un niño prodigio?
Total y absolutamente, porque yo creo que uno tiene que ganarse las cosas a mérito, a pulso, con esfuerzo y pienso que de esa forma las cosas saben mejor. Yo siempre supe que tenía que trabajar más, si tú ves videos míos a los 12 años yo no era un cantante.

Sí, te vi cantando La chica del bikini azul.
¿Lo viste? (Ríe y hace un gesto de pudor tocándose los ojos con una mano).

Y sí, estoy de acuerdo, no cantabas mucho pero tenías un manejo de cámara impresionante.
Creo que la diferencia con Luis Miguel de niño es que él como que no quería cantar, ¿no? Tenía un enorme talento y su padre lo aprovechó. Conmigo era todo lo contrario; yo no tenía esa voz, pero ¡tenía esas ganas! Y yo sabía que la voz era algo que debía trabajar. Y desde entonces lo mío fue seguir con clases, clases, clases, clases, clases. 16 años después hice la serie de Luis Miguel y pude cantar sus temas, que era algo que yo jamás pensé que iba a hacer. Son canciones bastante difíciles en cuanto a rango y tonos altos, Luis Miguel llega súper alto. Si un año antes de la serie me hubiesen preguntado: “¿Crees que lo vas a lograr”, no hubiese sabido qué responder. Pero la verdad es que creo mucho en el trabajo, en el esfuerzo, en la disciplina, ¿sí me entiendes?

¿Tienes miedo al fracaso?
No. Ya ha habido derrotas en mi carrera (…). A mucha gente le da miedo fracasar, pero a mí me gusta mucho leer de gente exitosa en todos los sentidos y de lo que siempre hablan es que sus fracasos han sido más importantes que sus éxitos, porque ahí es donde aprendes más. Entonces mi visión del fracaso es realmente muy sencilla: si yo le eché todas las ganas y me preparé e hice todo lo posible y algo no resultó ser un éxito, sé que es todo lo que pude hacer. Y trato de aprender lo más posible de ese hecho para no repetir ciertas cosas las próximas veces.

Podrías haberte quedado en México porque allá ya tenías un nombre como actor de telenovelas y, además, una carrera musical, pero fuiste a probar suerte a Hollywood.
Sí, siempre he sido así. No soy una persona que se queda conforme o cómoda con cosas, trato siempre de ver qué sigue y qué puedo mejorar, aprender más. Y sí, efectivamente en México tenía una carrera que iba muy bien con Rebelde (la teleserie) y con mi disco. Viajé mucho, de hecho fui disco de oro acá en Chile. Pero yo sabía que Hollywood era una oportunidad que, si no la tomaba, me iba a preguntar toda la vida qué hubiera pasado y eso me mataba.

Pero en Hollywood tuviste varios tropiezos en un comienzo.
Claro. En su momento fue durísimo haber tenido esos tropiezos tan temprano en mi carrera, pero me sirvió para apreciar mucho más todo lo que está pasando hoy. Fueron muy buenas lecciones a una edad muy temprana tanto personal como en mi carrera, ¿no?

Si tú te atreves

¿En qué momento adoptaste el apellido Boneta?
Mi nombre completo es Diego González Boneta. Y cuando yo me mudé a Los Angeles, en el 2007, pasó algo curioso. Me presentaba como Diego González y para los papeles latinos me decían que físicamente no me veía lo suficientemente latino. Y cuando me postulaban para papeles de no latinos, decían: “Pero cómo un Diego González va a salir como un americano’. Entonces mi agente tuvo la idea de probar el Diego Boneta para ver qué pasaba. Fue por razones de estereotipos y de prejuicios.

Pero tu mamá hoy debe estar feliz.
¡Y todo el lado de mi mamá está feliz! Además, la única persona en mi familia que tenía que ver con la música era mi abuelo Boneta.

¿Qué hacía él?
Él era compositor, un músico prodigio que después estudió Medicina. ¿Sabes qué?, cuando cambié mi apellido a Boneta para ir los casting me dio mucho coraje, porque me daba cuenta de que ese estereotipo, ese prejuicio es algo que todavía existe. Cuando fui al primer casting como Diego Boneta (después de varios intentos fallidos como González) quedé inmediatamente y mi abuela me dijo ‘¿Ves? Es por tu abuelo”.

Después de todos esos fracasos como González finalmente, ya como Boneta, llegó ese día crucial. Diego llamó la atención de Tom Cruise en un casting y lo fichó para la película Rock of Ages. “Fue alguien que se convirtió en un mentor y en un amigo mientras filmé mi primera película en Hollywood, ¡una película de protagonista con él! Era una locura, ¿no? Y, además, él me dijo: ‘Mira, Diego, esto es lo que me hubiese encantado saber a los 20 años y que yo le aprendí a Paul Newman y Dustin Hoffman’, imagínate, ¿no? Fue un aprendizaje impresionante y hasta la fecha él es una figura muy importante para mí en el aspecto profesional y un ejemplo perfecto de alguien humilde, trabajador y sencillo, cosas que trato siempre de tener muy en cuenta; para mí la sencillez es algo súper-súper importante”.

Pero a esa película no le fue bien.
Exactamente. No tuvo el éxito que todos pensaron que tendría pero para mí fue un éxito enorme porque fue mi primera película en Hollywood con un elenco ridículo (ocupa la palabra ridículo como sinónimo de maravilloso o mágico), con Tom Cruise, Alec Baldwin, Catherine Zeta-Jones y también fue otra lección súper importante; antes de que saliera esa película me decían: “Diego, tu vida va a cambiar” y las expectativas yo las tenía acá (arriba) y cuando eso no sucedió fue una decepción enorme. Uno aprende más en esos fracasos o como tú les quieras decir. Ahí dije: “Nunca, nunca, nunca voy a tener una expectativa de un trabajo”, precisamente porque la decepción es tan fuerte que te rompe el corazón y uno no puede controlar eso. Uno no sabe cómo le va a ir a un proyecto, está fuera de mi control. En lo único que te puedes enfocar es en hacer tu trabajo de la mejor manera posible, lo cual fue una gran lección para después hacer lo de Luis Miguel.

Es decir que no tenías expectativas con Luis Miguel, la serie.
No, no quería tenerlas por lo que pasó con Rock of Ages, ¿sí me entiendes? Esa fue la lección. Yo me quedé con Luis Miguel, la serie (también es productor) sabiendo que era un proyecto con mucho más riesgo, sobre todo para mí. En lo único que me enfoqué fue en mi trabajo, en hacerlo lo mejor posible, en que en cada escena, en que cada estrofa de cada canción yo dejara absolutamente todo. Si me podía dormir sabiendo que había hecho el esfuerzo más grande, para mí eso ya era éxito, porque eso era lo que yo podía manejar. Antes de que saliera la serie no tenía yo expectativas, nunca me permití caer ahí.

¿Y qué pasó cuando Luis Miguel aprobó tu trabajo?
Para mí fue súper importante. Imagínate, la persona a la que estoy interpretando está viva y, por lo tanto, el desafío es mucho más grande. El que él haya dado el visto bueno y estuviese contento fue el mejor halago. Fue una oportunidad muy especial el hecho de que los dos pudiésemos trabajar juntos. La mayoría de los proyectos biográficos como Bohemian Rhapsody, por ejemplo, se hacen cuando el artista ya no vive, entonces aquí ir de la mano con Luis Miguel y tener esa complicidad fue algo muy especial.

Más de alguna vez, Boneta ha reconocido que guarda secretos de Luis Miguel y que jamás los revelará. “Para mí la lealtad es uno de los valores más importantes en todos los sentidos, en cuanto a amistades y a todo. Desafortunadamente, en esta industria la lealtad es algo que casi no existe. Él me confidenció ciertas cosas y no quiere que yo las comparta con nadie y yo respeto eso totalmente. Admiro mucho que él quisiera contar su historia porque para él siempre fue algo muy fuerte”, dice.

En Chile venden poleras que dicen ‘Te odio Luisito Rey’ y otras con la imagen de él humillado con su famosa pata de jamón ibérico. Ha sido un fenómeno interesante esta furia.
Jajajaja, sííííí. En México también. Es que Óscar hizo un gran trabajo.

Pero, ¿por qué crees que existe ese odio tan profundo hacia Luisito Rey?
Ay, es que yo creo que Óscar hizo un trabajo fenomenal, un gran, gran trabajo y yo me muero de la risa porque si lo conocieran a él, lo amarían. Es una persona tan entrañable, es un tipo súper carismático, súper chistoso y simpático. Todo esto solo habla del buen trabajo que hizo. Fue un villano odiado y querido a la vez, era parte del Yin Yang de la historia.

¿Y a ti te pasa eso también?, ¿dirías que odias a Luisito Rey?
No, es que cuando yo veo a Luisito Rey veo a Óscar y Óscar es alguien a quien yo le tengo mucho cariño, no es alguien a quien yo odie. Entonces no, no odio a Luisito Rey.

¿Justificas la forma de actuar de Luisito, entiendes su ambición?
Es una pregunta difícil. No me tocó vivirlo y no puedo opinar porque no lo conocí y no me gusta dar opiniones de gente que no conocí (largo silencio). Creo que las cosas siempre pasan por algo y, te digo, cuando yo pienso en Luisito, pienso en Óscar y a Óscar le tengo mucho cariño.

Me imagino que les debe haber costado mucho filmar esa escena donde Luis Miguel se ve por última vez con su padre, cuando Luisito está a punto de morir. Es bien desafiante.
Fue la escena más difícil de toda la serie, dificilísima, porque había una cantidad de emociones en todos los sentidos.

Y de contradicciones también.
Sí, de contradicción, ¡uf!, fue una escena muy dura de la cual hablamos, preparamos y ensayamos mucho y quedó en tres tomas, bastante rápido. Yo creo que es la escena más difícil que he tenido que hacer en toda mi carrera.

¿Te preocupa que exista un público que te identifique solo con Luis Miguel?
Mira, yo creo que eso es un buen problema. Si no hubiera pasado eso sería porque a la serie no le hubiera ido bien. Ahora estoy tomando propuestas totalmente diferentes a Luis Miguel para tener ese contraste. Mis próximos proyectos, Terminator (con Arnold Schwarzenegger) y Monster Hunter (junto a Milla Jovovich) son películas de acción. Es algo totalmente opuesto, son personajes que no tienen nada que ver, ni en géneros ni en directores, es gente diferente. Pero no culpo a quienes me ven como Luis Miguel. Es un halago porque quiere decir que les gustó la serie y ahora está en mis manos y en las de mi equipo el no quedarnos ahí, es algo que ya hemos estado haciendo con estas dos películas que ya filmé y que están por salir y que no pueden ser más diferentes.

Ahora todo el público está esperando una segunda temporada de Luis Miguel, la serie. ¿Habrá, verdad?
Todavía no sé.

Pero tú eres productor de la serie, así que tienes más información de la que cuentas.
(Ríe misterioso). Todavía no sé, esa es la verdad, estamos viendo y yo espero que así suceda. Creo que el contenido en cuanto a nivel creativo puede ser interesantísimo (…). Es un reto increíble, pero para mí lo más importante es que esté bien hecho porque, después de esta primera temporada y del éxito que tuvo, hay un mayor riesgo. Antes no había expectativas, muchas personas me decían: “Esto no va a estar bueno”. Para mí, lo más importante es que en cuanto a guiones y a todo lo que tiene que ver con el lado creativo, esté muy bien pensado, muy bien hecho, sin prisas.

Ya me dijiste que no fuiste un niño prodigio, pero hoy, ¿confías más en tu talento después de años de aprendizaje y esa disciplina?
Confío en mi esfuerzo.

¿Más que en tu talento?
Hoy confío en los dos, pero más en mi esfuerzo, en mi dedicación, en mi trabajo, no quiero confiarme en mi talento nada más.

Hoy en día, ¿te sientes más cómodo como actor o como cantante?
Definitivamente como actor. Es raro porque soy apasionado de la música, es parte de mí y es como yo empecé, por eso yo creo que los proyectos más importantes que he hecho han tenido un gran componente musical. El poder cantar las canciones de Luis Miguel en la serie era súper importante para mí. No sabía si lo iba lograr o no, pero te diría que un 50 por ciento del personaje fue cantar las canciones. Eso es algo que no se vio en pantalla pero ¡uf!, en cuanto a preparación y horas en el estudio, fue una cantidad de trabajo increíble, pero fue divertidísimo. Por ahora le estoy dando más prioridad a mi carrera en la actuación porque creo mucho que quien mucho abarca, poco aprieta, sobre todo cuando estás en mundo tan competitivo como Los Angeles y Hollywood. Las cosas en el mundo de la actuación van muy bien y quizás en un futuro vuelva a la música. No estoy cerrado pero por ahorita el enfoque primordial es la actuación.

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