El hispanopsicólogo

Reportajes y Entrevistas

El hispanopsicólogo

Por Catalina Mena / Producción de arte: Inés Picchetti / Fotografía: Sebastián Utreras

Desde su rol de psicólogo de masas, como él se autodefine, Don Francisco opina sobre el explosivo crecimiento hispano en el país del norte y de su personal compromiso con esa comunidad.

Desde que Mario Kreutzberger –Don Francisco– partió a probar suerte a Miami, en 1986, la inmigración de latinos a Estados Unidos se cuatriplicó y se ha convertido en un fenómeno incontrolable. Hoy, en el país del norte hay más de 40 millones de hispanos que constituyen el público cautivo de Sábado Gigante, el programa que nació en Chile con 46 años de historia y que hoy ven más de 100 millones de hispanoparlantes en 43 países del mundo. Por eso, Don Francisco se ha hecho cargo de los dramas derivados de la inmigración.

En casi todos sus programas de los sábado hay una sección a cargo del abogado Jorge Rivera, un salvadoreño de 32 años que pelea casos de inmigrantes latinos que no tienen regularizada su situación en Estados Unidos. A veces Rivera presenta una historia que está en las noticias y la explica en detalle para que el público entienda las aristas del problema y las posibles movidas legales que se pueden echar a andar. Otras veces llevan al estudio a algún inmigrante aproblemado, lo entrevistan frente al público y, al final, viene la sorpresa: ante el asombro del invitado, Don Francisco le entrega una tarjeta de residencia. Entonces el público aplaude emocionado, pues todos los que asisten al programa tienen, al menos, algún conocido o familiar que ha perseguido por años la ansiada tarjeta. También comentan casos de deportación, los más dramáticos. Son inmigrantes que tienen orden legal de abandonar Estados Unidos, pues no han obtenido su documentación. En este momento hay 600.000 personas con orden de deportación que están siendo perseguidas por el servicio de inmigración norteamericano. Estos casos requieren de más dedicación y empeño por parte del abogado Rivera, quien, a lo largo de su carrera, ha revertido más de 100 casos de deportación. De ellos, 10 han sido mostrados en Sábado Gigante y celebrados con bombos y platillos.

La temática de los inmigrantes es constante en las pautas del programa y en muchos de los reportajes Don Francisco se involucra personalmente, como aquel en que siguió durante un día entero a un mexicano en Chicago: lo acompañó en su casa y en su trabajo. “Mario es muy reportero”, comenta Marcelo Amunátegui, productor del programa. “Constantemente mete su nariz, se arranca del canal y se va a la calle a conversar con la gente, se sienta en los negocios más raros a comer con los hispanos. De repente toma su auto y se va a Homestead, que es el área agrícola de Florida, donde se concentran muchos trabajadores del campo, la mayoría mexicanos. Siempre está preocupado de este tema, porque él llegó acá como un inmigrante”, comenta.

Los miércoles en la noche, en la misma cadena Univisión, Don Francisco conduce otro show en el que entrevista a personajes de la farándula y el mundo del espectáculo. Pero tanta es la urgencia del tema inmigratorio, que hace poco rompió el esquema y dedicó un programa entero a niños norteamericanos cuyos padres latinos indocumentados han sido deportados a sus países de origen. Especial impacto tuvo la entrevista que realizó a los hermanos Muñoz, hijos de mexicanos deportados: Leslie, de 17; Marcos, de 13, y Adilene, de 9. “De repente quedé con la responsabilidad de cuidar a mis hermanos y a cargo de todo lo que hacían mis papás en la casa”, contó Leslie a Don Francisco. “Yo voy todo el día a la escuela y después tengo que encargarme de que haya comida en mi casa. Es demasiado lo que hago”. La chica relató cómo más de 15 agentes de inmigración entraron con pistolas a su casa en la noche y se llevaron a sus padres. “Nos trataron como criminales. A mi papá lo esposaron afuera y todos llorábamos desesperadamente. Yo tuve que ser la fuerte y tomar la responsabilidad. Vendí los muebles de la casa para conseguir dinero para pagar la hipoteca”, contaba la chica, llorando. Visiblemente conmovido, al final de la entrevista Don Francisco le preguntó al niño de 13: “¿Qué quieres ser cuando grande?”. El chico se limpió las lágrimas con el antebrazo y respondió decidido: “Abogado, para pelear estos casos”.

Invasión hispana

Se calcula que en el año 2050 los hispanos van a constituir un cuarto de la población de Estados Unidos. En Miami y Los Angeles los latinos son el 50% de la población y el idioma español domina los medios de comunicación, los letreros de los negocios y las conversaciones callejeras. Las cifras tienen su lado dulce y su lado agrio. Por un lado, muchos latinos que han alcanzado importantes posiciones de poder, demostrando en su pellejo que la tierra del tío Sam es una mina de oportunidades. Por otro, hay entre 10 y 12 millones de indocumentados que cada vez están siendo más reprimidos por las autoridades.

Usted es considerado un ícono de la comunidad hispana en Estados Unidos. ¿Cómo lo compromete eso?
Lo asumo, porque soy parte de esa comunidad y trabajo para ella. Soy un entretenedor y un informador. Eso es ser un psicólogo de masas.

¿De qué nacionalidad es la mayoría del público que asiste al estudio de Sábado Gigante?
Hay dieciocho o veinte nacionalidades por programa.

¿Siente que la invasión hispana va a modificar definitivamente la cultura norteamericana?
Eso es futurología. Pero es un hecho que los últimos presidentes de Estados Unidos han tenido que aprender español para comunicarse con la población. Además la comunidad hispana tiene una gran influencia en el mercado, porque el 12% de la población consumidora de productos masivos es latina.
Parece contradictorio. Por un lado los latinos son considerados como una cultura muy potente y, por el otro, como intrusos indeseables.
Son miradas diferentes: una es la mirada de los empresarios, que saben que los latinos son clientes importantes y que hay que cuidarlos. Y la otra es la postura del gobierno, que tiene la macro visión y advierte que la invasión latina se está convirtiendo en un problema social muy complicado. Históricamente, las puertas estuvieron abiertas para inmigrantes de todas partes. Bush padre fue muy cercano a los hispanos, él aprobó la última amnistía que hubo hacia los inmigrantes latinos. Y Bush hijo también tiene afinidad con los latinos, de hecho, se dice que ganó las dos elecciones gracias al voto latino. Pero la situación ahora ha cambiado, hay mayor control y rigidez.

Además Estados Unidos está pasando por una crisis económica bastante seria.
Y el gobierno teme que la situación se vuelva definitivamente incontrolable y que el país no pueda sustentar a toda esa gente que va a sobreutilizar servicios educacionales, servicios de salud y que va a generar un gasto fiscal imposible de cubrir.

Usted en su programa ha entrevistado a los candidatos presidenciales.
A todos.

¿Y cuál es la mirada que asume al entrevistarlos?
Eso responde a la conciencia que tengo sobre el poder del electorado hispano, porque hoy el voto hispano puede ser decisivo. Por eso en mi programa siempre promuevo que la gente que puede votar lo haga. Y entrevisto a los candidatos porque los hispanos, que son mi público, quieren saber qué posturas tienen respecto a ellos, si los van a ayudar o no.

A pesar de que antes hubo una política más abierta hacia los inmigrantes, uno tiene la sensación de que siempre hubo mucha discriminación hacia los latinos en Estados Unidos…
Puede que socialmente la haya habido, pero no existían los problemas que se han suscitado en los últimos 10 años. Antes, pasara lo que pasara, al país le convenía tener latinos que trabajaran por sueldos más bajos e hicieran pegas que los norteamericanos no querían hacer. Eso ha permitido mantener los precios de la agricultura a un nivel razonable. Pero ahora el número de inmigrantes se descontroló y el sistema no está dando abasto. Imagínate aquí en Chile si llegaran 2 millones de peruanos, argentinos y bolivianos. Eso produciría un montón de desajustes, a todo nivel.

Además, se especula que casi la mitad de los inmigrantes latinos en Estados Unidos no tiene papeles legales.
Ése es el gran problema. Porque los que tienen su situación migratoria regularizada reciben programas de apoyo. Pero la gente que no tiene documentos es como si no existiera. No pueden entrar a ninguna parte y tampoco recibe licencias de conducir. Hay miles de personas que están manejando sin licencia, lo cual es un peligro. También llega más y más gente con niveles bajos de educación. Los hijos van al colegio y en el colegio no entienden nada porque en la casa no hablan inglés, los papás no los ayudan con las tareas, son malos alumnos y terminan abandonando la escuela. Ahí caen a la calle, a la ganga, al alcohol, a la depresión, a la droga y después, cada vez que hay crímenes, hay hispanos involucrados.

En su programa Don Francisco presenta usted ha mostrado casos de familias en las que los padres son deportados y quedan hijas adolescentes a cargo de sus hermanos menores.
Hemos presentado muchos casos de esos, que son dramáticos. Las deportaciones son cada día más frecuentes, las familias se dividen, es tremendo. Para mí es un tema fundamental de tratar en televisión, porque me siento representante de las necesidades de los hispanos y sé que puedo ayudar a ser un puente de acceso a nuevas oportunidades. Hay cosas que la gente no sabe. Por ejemplo, que el gobierno norteamericano se ha preocupado de apoyar a las mujeres indocumentadas que sufren de violencia doméstica por parte de sus parejas. Cuando eso se demuestra, les regulan el estatus migratorio; yo también he colaborado en eso denunciando en mi programa situaciones de violencia contra las mujeres. Pero, como te digo, tengo conciencia de que es un problema muy complicado.

¿Se pueden tomar medidas paliativas, que hagan más llevadera la situación?
Yo creo que sí. A lo mejor no puedes entregarles documentos a todos los inmigrantes, pero sí puedes ver formas de que obtengan su licencia de conducir o regular los procedimientos policiales. De repente la policía hace redadas en la construcción y quedan 300 obreros detenidos. Entonces esa fábrica se paraliza y quedan 300 edificios a medio construir. O de repente entran a un restorán, sacan a los indocumentados y al otro día el restorán cierra, porque el 90% de los empleados se fueron presos. Eso no puede ser, porque los latinos están a cargo de todos los servicios. Sin ellos, Estados Unidos se paraliza. Es una solución que está suspendida, pero que tiene que llegar, porque no es bueno para un país tener un porcentaje tan grande de gente que no puede regularizar su vida.

American dream

Hay situaciones muy diferentes entre los hispanos. Desde personas con graves problemas legales y económicos hasta quienes han alcanzado importantes posiciones de poder…
En Miami hay una elite hispana muy importante. Los hispanos están en el gobierno, en las alcaldías. Conforman un poder visible. Los presidentes y los dueños de las grandes compañías son hispanos. Yo diría que Miami es la ciudad donde hay más hispanos en posiciones de privilegio.

Sobre todo cubanos…
Claro, ellos están asentados hace más tiempo, están mejor integrados. Pero también los grandes empresarios de Centroamérica o de la parte norte de Sudamérica, cuando ven que hay crisis económicas en sus países, comienzan a irse a Miami. Eso sucede con los venezolanos ahora. Ellos no son una inmigración de gente pobre o con baja educación, son una elite que ya estaba en buena posición en su país, pero que necesitan buscar nuevas oportunidades de negocios.

¿Qué líderes latinos están marcando la agenda norteamericana?
Hay políticos importantes, personas como Bill Richardson, gobernador de Nuevo México o Mel Martínez, que es senador de Florida. También hay legisladores latinos muy influyentes.

Y en el ámbito del espectáculo también hay un empoderamiento latino muy importante…
Ahí yo hago una distinción. Están los artistas latinos y los artistas hispanos. Latinos son los que tienen origen latino, como Gloria Estefan, Jennifer López, Salma Hayek, y que actúan en inglés para el mundo norteamericano. Y está el mundo hispano, de la gente que habla en español. Ahí está Juanes, que se dirige a un público de habla hispana. Y hay otra gente que atraviesa del mundo hispano al mundo norteamericano, como Julio Iglesias.

Qué sutil esta diferencia, no deja de ser muy ilustrativa…
No es nada de sutil. Yo, por ejemplo, soy un personaje hispano. No llego al mercado general, yo llego al mercado hispano.

Usted, de algún modo, logró el sueño americano. Hoy su programa tiene una audiencia de 100 millones de personas en el mundo y hasta ha recibido condecoraciones del congreso norteamericano. Es el sueño que persiguen todos los inmigrantes hispanos…
Yo te diría que Estados Unidos sigue siendo un país de muchas oportunidades donde se dan casos extraordinarios. Obviamente hay problemas con la inmigración masiva, pero, te insisto, Estados Unidos ha tenido una tradición de apertura, es un país construido con la fuerza emprendedora de inmigrantes de todo el mundo. El otro día conocí a un señor que se fue a Estados Unidos a recoger tomates y vivía en un trailer, donde cabían una cama y un baño. Un día lo ve un primo y le dice: “Para qué trabajas tanto si vas a terminar el día pescando tomates”. Y esa noche el tipo no durmió. Al día siguiente se metió a un curso de Inglés, hizo la escuela nocturna completa, entró a estudiar a Princeton primero y después a Harvard, todo con becas, porque era un excelente alumno. Hoy día es uno de los 10 neurocirujanos más importantes de Estados Unidos. Hay muchos casos así, muchos, muchos.

Usted es hijo de inmigrantes judíos alemanes que escaparon de la segunda guerra. ¿Se siente como ese mexicano de los tomates?
Yo soy un inmigrante. Claro que sí. Y vivo en un país que no es el mío. Yo me sentí muy diferente cuando llegué a Estados Unidos, tal como mis padres se sintieron discriminados cuando llegaron a Chile. A mí me dijeron “judío” en el colegio, yo viví la vida de un inmigrante. Después llegué a Miami y no fue fácil al principio. Una vez mi mujer se enfermó y en el hospital le pusieron un letrero que decía “Mujer judía blanca hispana”. Ahí me quedó todo súper claro.

Latinos en cifras

– Se calcula que la población latina en Estados Unidos es de más de 40 millones y representa el 14,5% de la población. De ellos, 27 millones son mexicanos, 4 millones son puertorriqueños y 1,5 millones son cubanos. La mayor oleada de inmigrantes se produjo entre 1990 y 2000.

– La gran mayoría de los latinos se concentra en el suroeste de Estados Unidos, en los estados de California, Texas y Florida, y también en Nueva York.

– En Miami los hispanos son el 55% de la población y los cubanos son el 22% de la población total. O sea, la mitad de los inmigrantes latinos en Miami son cubanos.

– Entre los latinos, la población masculina supera a la población femenina y la edad promedio es de 26 años, en comparación a la edad promedio de 35,4 años de la población total de Estados Unidos.

– Más de la mitad de la población hispana en Estados Unidos está casada y vive en familia.

– Las familias hispanas son más numerosas. El 31% tienen cinco o más miembros, en comparación con el 12% de las familias blancas no hispanas.

– La mitad de los hispanos termina la enseñanza media, en comparación con el 88% de los blancos no hispanos. Sólo el 10% de los hispanos llega a la universidad.

– Entre los hombres hispanos el 15% tiene ocupaciones gerenciales o profesionales, en comparación al 31% de todos los hombres que viven en Estados Unidos.

(Cifras actualizadas a partir del Censo de Estados Unidos del año 2000)

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