El universo kitsch de los contadores auditores

Reportajes y Entrevistas

El universo kitsch de los contadores auditores

Por Patricia Morales / Fotografía Carola Vargas

Cada obra en la que participan los diseñadores teatrales Juan Andrés Rivera (32) y Felipe Olivares (36) se inspira en la cultura pop. Aquí los creadores de Morir de amor -una parodia a las clásicas teleseries latinoamericanas, con funciones hasta marzo en el Teatro Nescafé de las Artes- nos cuentan por qué no temen hacer teatro popular.

En el departamento que comparte este dúo de diseñadores teatrales el minimalismo no tiene cabida. Lo primero que se ve al entrar es una suerte de altar en el que conviven una tetera con la foto de la reina Isabel, una imagen enmarcada de Generación 2000 (el grupo de baile del programa noventero del ‘Pollo’ Fuentes Venga Conmigo), un viejo cartel de micro amarilla y una decena de figuritas de dibujos animados de décadas pasadas, además de peluches, flores y libros. Y nada está allí al azar. “Consumimos muchos productos pop, vemos mucho Pixar y mucha tele basura también. Nos encantan Los Muppets, 31 minutos y programas antiguos como De chincol a jote o el Sketch La Vicky y la Gaby”, cuenta Felipe. Y Juan Andrés complementa: “Podría decir que nuestro sello es una combinación de humor con una onda más kitsch que surge justamente de todos estos referentes. Hacemos un teatro pop, que nos nace y que creemos que puede ser atractivo para gente que no es tan ‘de teatro’, que va porque se siente identificada con algo o simplemente porque se quiere reír”.

Se conocieron en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, cuando estudiaban Diseño Teatral. Una carrera, dicen, bastante rara y desconocida y que los llevó a inventarse el apodo de Contadores Auditores. “Cuando empezamos a trabajar juntos pensamos qué era lo que queríamos hacer. Nuestro objetivo era contar historias y a partir allí salió contadores. Lo de auditores es un juego, porque cuando contábamos que éramos ‘ diseñadores teatrales’ la mayoría de la gente nos preguntaba ‘¿qué es eso?’. Entonces mejor decíamos ‘somos contadores auditores’”, explica Juan Andrés.

¿Y qué es lo que hace un diseñador teatral?
JA: La carrera se especializa en vestuario, escenografía e iluminación. Toda la parte visual de una obra. Eso estudiamos y seguimos haciéndolo, pero también somos barsas y nos gusta escribir nuestras propias obras, dirigirlas y además diseñarlas. Nos interesa abordar los proyectos desde un lado más integral. Para nosotros el vestuario, la actuación y el personaje escrito parten de la misma cosa. Somos un poco insoportables en ese sentido.

Así lo hicieron en Morir de amor, su obra más exitosa. 
F: Sí. Esta obra fue un pedido de Cultura Capital, una productora de musicales. Nos llamaron porque querían una historia de hermanas con una estética kitsch, con un playlist de música ochentera y noventera latinoamericana. Ese pie forzado fue el único que nos dieron y la libertad para hacer lo que quisiéramos.

Tiene una estética parecida a la serie La casa de las flores. 
F: Sí, pero ¡la hicimos antes! (advierten riendo).
JA: Es que es como una especie de homenaje y al mismo tiempo parodia a las clásicas teleseries latinoamericanas. Hay muchas cachetadas y caídas por la escalera.

Algo completamente distinto a la teleserie de Canal 13 Pacto de Sangre, donde participan como guionistas. 
JA: Sí, en realidad soy yo el que está trabajando en eso desde enero. Es un formato totalmente distinto. Nosotros hacemos comedias hace rato, pero es interesante también ejercitar ese otro músculo para hacer suspenso o misterio. Acá el pedido fue súper claro, que en cada capítulo los personajes estén a punto de ser descubiertos, mantener al espectador siempre al borde de la silla.

Hay que competir con el ritmo de Netflix.
JA: Claro. Estamos consumiendo todo el tiempo series y obviamente es parte del pedido. Que sea un pasito más allá de una teleserie y tenga elementos más de serie. Obviamente no puede ser igual porque una serie en un año tiene 8 capítulos, acá son 100. La producción también es distinta, pero hay ganas de que el producto sea más interesante.

No le temen a que califiquen su trabajo como algo más popular o incluso “light”.
F: Para nada. Nos vamos a quedar un rato en los musicales. Nos gustó mucho hacerlo y la recepción del público ha sido muy buena. La gente se caga de la risa, corean todas las canciones.
JA: Además, en las ciudades que tienen un teatro comercial fuerte como Buenos Aires o Nueva York, también existe una escena under bien potente. Creo que este tipo de espectáculos es una puerta de entrada para alguien que no ha ido al teatro, que va a ver un musical que es algo más pop, tal vez incluso al actor de tele cantando. Pero esa experiencia los puede llevar al teatro otro día, a ver otra cosa distinta. Nosotros somos súper fan del teatro serio. Nos gusta hacer esto que es entretenido, pero también disfrutamos del teatro crudo. Es necesario consumir de los dos.

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