Ellos son ‘bacanes’

Reportajes y Entrevistas

Ellos son ‘bacanes’

Por constanza espinoza / retrato alejandra gonzález

Hace tres años el fotógrafo Ricardo Aguilera comenzó con este proyecto: una serie de imágenes en blanco y negro que retratan a la juventud santiaguina y que hace unas semanas lanzó su tercer volumen.

La palabra bacán, de acuerdo con la Real Academia Española (RAE), significa, en ‘lenguaje juvenil’, muy bueno, estupendo, excelente. Es además la palabra escogida por el publicista y fotógrafo Ricardo Aguilera (26) para bautizar su proyecto fotográfico que documenta a través de retratos la juventud en las calles de la capital. “Quería que fuera muy natural. No quería que el nombre fuese pretencioso, sino que sonara tal cual me expreso. Cuando voy caminando con alguien y veo a una persona que llama mi atención digo: ‘mira, ¡qué bacán!’, o pienso: ‘qué bacán él, qué bacán ella’. También quería que el nombre fuese lo que te llevara a Chile. Una jerga muy chilena, muy santiaguina”.

El proyecto, que hasta ahora es totalmente digital y comenzó hace tres años, va en su tercer ‘volumen’ (un compilado de fotografías, principalmente retratos, en blanco y negro), que fue lanzado a principios de septiembre y retrata a jóvenes chilenos y extranjeros. Su trabajo ya llamó la atención en medios internacionales: hace algunas semanas el proyecto fue destacado y publicado en la revista I-D, y además circuló por sus redes sociales. “Al principio solo salía a caminar. La segunda vez que lo hice traté de ser un poco más estratégico porque sabía que el tiempo era limitado, así que busqué y pensé en barrios donde podría encontrar gente joven. Me metí al campus San Joaquín, también fui a Grecia y Macul. Pero ya en este tercer volumen me enfoqué en Santiago centro”.

¿Cómo surgió la idea de hacer Bacanes?

Hubo varias fuentes de inspiración. Una tiene que ver con la calle y la otra con las personas que la habitan. Siempre he sido muy observador y encuentro que la apariencia de la gente dice mucho. Santiago es muy heterogéneo y, por lo mismo, las personas también. Luego hay todo un mundo de referencias que vienen de la cultura pop y de todo lo que engloba; lo que más me gustó fue la energía que tenía el concepto de juventud. Ellos quieren cambiar las cosas y llaman la atención. Los niños y los adolescentes están cambiando la escena. Desde muy chicos se les están enseñando otras cosas, crecieron en un mundo totalmente distinto al de nosotros, y al fotografiarlos aprendo de ellos.

¿Qué es lo que más te ha gustado de este proyecto?

Conocer gente. Además el ejercicio de fotografiar a alguien es superpersonal. Yo no soy de ir a un lugar y entrar en confianza de inmediato; pero esto te obliga a hablar, a presentarte, contar una idea y que la persona se anime y esté dispuesta a participar. Compartí con muchos, algunos me invitaron a su casa, o a tomar algo, o me contaban sus problemas inmediatamente después de las fotos. Otra cosa que me gusta mucho, que es algo que está ocurriendo ahora y nunca lo esperé, es el alcance que tienen las fotografías. No te imaginas dónde pueden terminar.

¿Qué buscabas transmitir?

Quería hacer una especie de reconocimiento a la gente cuya imagen es particular o especial, al menos para mí. Siento que todo lo que hacemos o cómo nos vemos son estímulos. A veces uno da por hecho que la gente es de cierta forma porque sí, pero creo que hay que mirarlo con mayor detenimiento y decir: ‘oye, no es menor que esta persona se vea así, hable así, se vista así (…) Porque cuántas cosas quizás estará viviendo, pensando, o cuántos obstáculos estará teniendo’. Me di cuenta de que a lo largo del proceso comencé a hacer cada vez más retratos. Cada vez tenía menos que ver con la ropa o algún accesorio que ellos estaban usando, como que todo eso pasó a un segundo plano, incluso los colores (las fotografías son en blanco y negro). Comencé a afinar un poco más el ojo para mirar sus rostros y ahí encontrar ese ingrediente especial que me gusta.

¿Qué fue lo más difícil?

No tuve ninguna dificultad. Como es un proyecto muy personal y propio, creo que quizás el único obstáculo al inicio era yo mismo. Partí haciendo esto sin saber realmente lo que estaba haciendo, entonces al principio veía a alguien y no sabía si fotografiarlo o no, a veces incluso me daba vergüenza hablarle. De repente yo mismo me veía poniéndome algunos límites y después pensaba: ‘este es mi proyecto, ¡no tiene reglas!’. Creo que otra dificultad, entre comillas, fue el tiempo. Me hubiese gustado salir todos los días, pero como tenía que trabajar el tiempo era más limitado. Me demoré tres meses en cada volumen, tres meses caminando.

¿Cuál es el futuro de este proyecto?

Tengo muchos en mente, pero quiero que Bacanes sea mi número uno siempre. Quiero estar constantemente haciéndolo en Santiago y mi sueño es hacerlo al viajar. Tengo muchas ganas de viajar a un montón de países, y creo que sería lindo hacer Bacanes en otros lugares.

Ricardo Aguilera, el fotógrafo detrás de ‘Bacanes’

El proyecto ‘Bacanes’ se puede ver en el instagram de Ricardo @foreverveintidos y también se encuentra disponible en su cuenta de Behaance: www.behance.net/foreverveintidos

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