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16 junio, 2017
orla

Buscando secretos por el mundo

Partió el año pasado en Barcelona, pasó por Chile, fue a Nueva York y ahora está en Navarra recolectando confesiones anónimas con una instalación itinerante que juntará 3 mil secretos. Ya tiene cerca de 800, y once invitaciones de diferentes partes del planeta para exhibir su obra. María Luisa Portuondo es la chilena, que a punta de talento y esfuerzo, va por el mundo buscando verdades ocultas.

Por Ximena Riquelme / Fotografía principal: Ana Elguero Altner


Paula.cl

Hace tres meses María Luisa Portuondo (34) se despidió por un buen tiempo de Chile. Arrendó su departamento y partió a Nueva York. Cuando llegó, la policía del aeropuerto le pidió que abriera su maleta para mostrar lo que llevaba dentro. No entendían por qué su equipaje constaba de cientos de sobres con cartas y les intrigaba saber qué tipo de información trasladaba. Luego de una buena y larga explicación la dejaron pasar.

Lo que llevaba esta actriz de profesión era su instalación itinerante, que la tiene en medio de un viaje por diferentes partes del mundo para juntar 3 mil confesiones anónimas que se van colgando en una malla de 2,5 por 6 metros. Para leerlas hay una condición inapelable: escribir de puño y letra un secreto propio.

No es la primera vez que la artista sorprende con sus intervenciones urbanas. En 2013 llenó de 3 mil grullas de papel el Puente Racamalac y puso otras 8 mil en el frontis del cementerio general. En 2014 tapizó el metro de Nueva York con 300 afiches con el retrato y descripción de un hombre al que había visto una vez en su vida y que quería volver a contactar. “Atención NY. Esto es sobre mi corazón”, decían las pancartas.

Para Secreto, la inspiración nació de una experiencia familiar. Luego de que murió su papá, María Luisa se enteró de que él fue abandonado cuando niño por su padre biológico, y que su apellido, Portuondo, en realidad era el de su padrastro, a quien ella siempre reconoció como su abuelo sanguíneo.

El tema rondó por su cabeza varios años hasta que concretó la idea en 2016, cuando hacía una residencia en Barcelona. Ahí juntó cerca de cien secretos. Luego, en su pasó por Chile, donde estuvo en Frutillar, Valparaíso, Feria Ch.ACO y en el frontis del MAC Parque Forestal, recolectó casi 500. En Nueva York estuvo en una galería y en un festival, y sumó más de 80. Ahora está partiendo en Navarra.

BARCELONA

Secreto comenzó el año pasado en Barcelona.

Ya tiene once invitaciones de diferentes partes del mundo que la llevarán a Austria, Rusia, Portugal, Italia, Alemania, Inglaterra y Albania dentro de sus destinos más próximos. “Cuando termine mi recorrido, que espero que sea a fines de 2018, voy a hacer un libro con los secretos. Una compilación de las mejores confesiones en diferentes idiomas, acompañadas de una lectura grafológica, y con un ensayo sociológico, uno sicológico, junto con una nota curatorial del proyecto”, dice Portuondo.

¿Cuáles son los secretos que más te han sorprendido?
Los que tienen que ver con zoofilia y con VIH, pero más que un secreto en particular, me llama la atención que en Chile, por ejemplo, hay muchas historias de abuso. También varias que tienen que ver con ser gay. En nuestro país sigue siendo un secreto grande ser homosexual. En Nueva York no hay ninguno con respecto a eso. Ese tipo de cosas no es lo que la gente esconde allá.

¿O sea que cambian mucho los tipos de secreto dependiendo del lugar?
Yo creo que, en la medida en que la obra vaya pasando por diferentes partes, me voy a dar cuenta de que los secretos igual son sectorizados. Por ejemplo, en Barcelona hay muchos que tienen que ver con la noche, con los travestis, con las drogas, con el trago. Ese tipo de cosas son las que más se cuentan allá.

¿Participan niños?
A los niños yo les pongo la condición de que se lean solo entre ellos. Un día en Frutillar se me acercó un niño con su mamá y me dijo: “Yo no entiendo por qué los niños tenemos que leer secretos de niños, y los grandes, de grandes. Los secretos de los niños también son fuertes, porque yo leí uno que decía que la mamá era alcohólica, el papá drogadicto, que no lo querían y que vivía con la abuela porque ellos estaban en la cárcel”. Después de eso, cuando los niños participan, los papás tienen que leer el secreto antes que ellos, pero no ven el de sus hijos.

¿Es muy solo este proyecto?
Sí, pero al mismo tiempo no existe sin la gente. No sé ni siquiera si se podría decir que es una obra de arte. Yo puse los materiales e hice la invitación para que algo suceda. Es básicamente gente colgando. Historias de personas colgando ahí.

Las personas que quieren leer los secretos tienen que dejar el suyo.

¿Cómo sabes que los secretos son verdad?
Hay una encuesta voluntaria que está asociada a tu secreto. Una de las preguntas es si dijiste la verdad o mentiste. Lógicamente, pueden mentir. Hay secretos que obviamente son mentiras, fantasías. Y es porque la gente quiere expresarse, hablar, decir algo, aunque no tengan un secreto.

¿Tienes una sensación de confianza con la gente?
Por un lado sí, y por otro, no. Cuando estuve en Ch.ACO junté más de 200 secretos. Hasta ese momento yo leía todo para poner los mejores en la malla, pero me angustié. Me llené de información que igual era un poco oscura. Pensé en lo heavy de que todos tengamos este lado oscuro. Entonces, no quise leer más.

¿Y qué hiciste?
Se me generó un poco de desconfianza en el ser humano. Pensé en que toda la gente que conozco esconde algo medio siniestro. Pero yo como artista no me puedo poner en el papel del juicio. Eso es súper importante. Si yo estoy abriendo un portal para que la gente se exprese ¡Que expresen lo que ellos quieran! Yo tengo que huir del juicio.

Conoce más del trabajo de esta artista en mariapvila.com

 

 

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