“El feminismo que nosotros defendemos, a diferencia del otro, no muestra a la mujer como una víctima ni inculca el odio entre hombres y mujeres”. Fernando Claro, economista de Fundación Para el Progreso y director de nuevo medio liberal.

Reportajes y Entrevistas

“El feminismo que nosotros defendemos, a diferencia del otro, no muestra a la mujer como una víctima ni inculca el odio entre hombres y mujeres”. Fernando Claro, economista de Fundación Para el Progreso y director de nuevo medio liberal.

Por Greta di Girolamo / Fotografía: Valentina Bird

El magíster en economía dice que el capitalismo ha permitido que las mujeres sean libres. Es un liberal radical: cree fervientemente en el libre mercado, en la libertad de expresión sin límites y en el aborto sin causales. A una semana de lanzar la revista Átomo, que dirigirá, dice que estamos viviendo en la dictadura de lo políticamente correcto, y señala al Frente Amplio como uno de sus paladines.

Libertad radical. Ese es el principio que guía a Fernando Claro (35). Es Magíster en Economía de la Universidad Católica y Magíster en economía política de la Universidad King’s College London, y ha trabajado en el mercado financiero y como asesor de los ministerios de Economía y Educación.

En 2016 llegó a la Fundación Para el Progreso (FPP), un centro de estudios liberal fundado en 2012 y dirigido por el abogado y doctor en Filosofía Axel Kaiser. El impacto de la fundación en la política nacional no es menor considerando que de ahí han salido tres ministros del actual gobierno de Sebastián Piñera: Mauricio Rojas en Cultura, Gerardo Varela en Educación y Roberto Ampuero en Cancillería. Los dos primeros salieron de sus puestos luego de polémicos dichos, en el caso de Rojas por haber tildado de montaje el Museo de la Memoria, y en el caso de Varela por haber dicho frases como “mis hijos son unos campeones”, en el marco de la discusión sobre poner dispensadores de condones en los colegios.

Si bien Fernando Claro no aspira a tener un cargo político, sin duda es uno de los exponentes de la filosofía política liberal que se está abriendo paso en Chile. Como tal, está a la cabeza de Átomo, una revista impresa y online de corte liberal cuyo equipo de periodistas, filósofos e historiadores abordará temas de contingencia y cultura. La primera edición es un especial sobre corrección política, uno de los temas que obsesiona a Fernando Claro.

¿Cuál es el objetivo de la FPP y el proyecto político que se está gestando ahí?
El objetivo es expandir el ideario liberal clásico. Así de simple. ¿Cómo se hace eso? A través de los medios, formando jóvenes con cursos gratuitos de filosofía política, formando intelectuales públicos, generando discusión.

La libertad económica es algo que se ha desarrollado mucho desde la derecha, pero en términos valóricos, ¿qué opinan de la derecha chilena?
Claramente carece de una visión liberal política real, que implica libertades individuales, algunas entendidas como libertades valóricas. Por eso, creemos que es un aporte que nuestra visión entre a la derecha y la complemente, así como también a la izquierda. Los partidos nuevos que se formaron los últimos cinco años representan más el liberalismo clásico, como Ciudadanos y Evópoli.

¿Se consideran de derecha?
No. Nuestra filosofía política es liberal, pero no tenemos afiliación política. Compartimos principios que se encuentran en los dos lados.

¿Cuáles son tus referentes políticos?
No tengo ídolos de cabecera, nunca los he tenido. Me siento representando en ocasiones por opiniones. Uno siempre admira pensadores: John Stuart Mill, Jonathan Hayek, Milton Friedman, John Locke, John Grey. Me parece interesante lo que está escribiendo Jonathan Haidt sobre la crisis de la democracia y la corrección política.

Pero, ¿hay algún proyecto político, incluso internacional, que estén mirando?
De ninguna manera. Lo que yo espero es que la sociedad sea lo más libre posible no más. Que las personas puedan elegir su proyecto de vida tranquilamente, ser el arquitecto de su propia vida.

¿En Chile hay personas más libres que otras?
No diría eso. Somos todos igualmente libres. Por el lado de las libertades negativas, es un país bastante libre, porque el Estado no te impide decir lo que quieras, hay derecho de propiedad, libertad de expresión. Sin embargo, uno puede hacer el matiz y creo que en libertades positivas –que incluyen acceso a bienes básicos, como salud y educación- hay gente que claramente es menos libre que otra, como los pobres. Es necesario avanzar en el desarrollo económico, mejorar la calidad de la educación y el sistema de salud para que esas personas puedan ejercer más libremente su vida.

¿Qué opinas de las demandas del movimiento estudiantil?
Estoy en contra de la educación superior gratuita porque se está pagando la educación superior a gente que podría pagarla, y esa plata se podría usar en otras necesidades mucho más urgentes. Estoy a favor del lucro y del copago; que haya una subvención más alta para la gente que tiene menos plata.

¿Y qué opinas de los dichos de Mauricio Rojas sobre que el Museo de la Memoria es un montaje?
El ministro Rojas es una persona muy preparada, pero desgraciadamente no era el mejor ministro para el puesto, principalmente porque llevaba 40 años en Suecia. No estaba conectado con la cultura y la historia nacional. Sin embargo, quiero ser categórico en decir que el no es un negacionista, ni siquiera se acerca a ser un apologista de la dictadura como José Antonio Kast, entonces fue bien injusto de lo que se le acusó.

¿Cuál es tu opinión respecto al Museo de la Memoria? ¿Has ido?
He ido. Está bien. Es un museo que tiene que recordar que acá el Estado negó los derechos humanos y no hay por qué contextualizarlo.

En ese sentido, ¿hay opiniones distintas dentro de la FPP? Por dar un ejemplo, Nicolás Ibañez, principal financista, es pinochetista.
Pero él es un donante así como hay otros 40. Tenemos completa independencia. Yo he escrito contra la iglesia, la dictadura, los conservadores, y nunca me han dicho nada. De ninguna manera es una fundación pinochetista. No hay una línea editorial clara de que hay que pensar esto, pero estamos todos dentro de un ideario liberal donde hay mínimos que se comparten.

¿Hubieras votado por el Sí o por el No?
Por el No.

¿Qué opinas del Golpe Militar?
Lo único sensato que ha dicho el diputado Teillier (PC) es haber defendido el atentado contra Pinochet por el derecho a rebelión contra el tirano. Eso es una especie de golpe.

Pero me refiero al Golpe de Estado del 73.
Hubiese preferido que no hubiese habido golpe, pero hay que estar ahí. Obvio que prefiero un plebiscito, una salida democrática.

¿Qué opinas de aplicar la Ley Antiterrorista en La Araucanía?
La ley antiterrorista existe y está bien aplicarla en los casos donde ocurran actos terroristas. Haber quemado a dos abuelos en una casa lo es, y está bien que se aplique. No veo ningún problema.

¿Matrimonio y adopción de parejas homosexuales?
Completamente de acuerdo.

¿Ley de Identidad de Género?
También.

¿Aborto libre?
A favor.

¿Legalización de la marihuana?
Estoy de acuerdo con legalizar todas las drogas, pero creo que no es tan simple como llegar y hacerlo.

Libertad de expresión sin filtro

¿Qué opinión tienes del ala más conservadora de la derecha?
Están en su derecho de ser conservadores, siempre y cuando sean respetuosos.

¿Te parece que el discurso de José Antonio Kast lo es?
Sí. Estoy en desacuerdo con su conservadurismo y su defensa de la dictadura, pero lo plantea de una manera sensata y ha sido injustamente maltratado. Y nunca ha estado a favor de la violación de los Derechos Humanos. Para mí la libertad de expresión es total, sin límites. Estoy porque todos digan las cosas y decirle “oye, estoy en desacuerdo, estay pelando el cable”. Enfrentemos las discusiones y listo. Por mí que no haya corrección política. Las redes sociales están generando una opinión pública tan poderosa, que a la gente le da miedo opinar. Es la nueva inquisición.

¿Te sientes en una especie de dictadura de la corrección política?
Sí.

¿Te parece que el Frente Amplio es un paladín de la corrección política?
Revolución Democrática sí. Están cargados de buenismo. La corrección política es moralismo, pero súper reduccionista, porque es creer que solamente lo que yo hago es el bien. Sentirse superior al resto. Esa es la moralina que a mí me colapsa y me causa mucha sospecha. La corrección política me parece peligrosa. Es censura. ¿Por qué todos se pueden reír de que los blancos rubios en Estados Unidos son unos imbéciles y no se pueden reír de los negros por como hablan? Que hayan votado a Trump es una consecuencia de la ridiculización que se ha hecho de un lado de la sociedad de Estados Unidos que tiene derecho a existir. Esta corrección, esto de que no se puede decir nada, ha generado el surgimiento de todos estos movimientos xenófobos. Levanta odios.

¿Es fascista la corrección política?
Sí, la corrección política es una forma de fascismo, según cómo se usa el término “facho” en Chile.

¿Personas como Giorgio Jackson están siendo fachas?
Eso les ha pasado. Su nivel de puritanismo y corrección los presenta como santos y cuánta basura han tenido que ir sacando de a poco, porque son seres humanos. Mejor reconocerse gris. Así uno no anda defraudando.

¿Harías una similitud entre la derecha más extrema y la izquierda del FA?
La derecha extrema es completamente incorrecta, dice lo que piensa. Lo del FA es un fascismo solapado. “Tú no piensas como yo, entonces eres mala persona”. Pero nunca lo explicitan más encima. Eso me parece malo.

¿Qué opinas del Movimiento Social Patriota, de extrema derecha, que tiene un discurso xenófobo y violento?
Estoy en completo desacuerdo con ellos, pero me parece bien que existan.

¿No hay peligro con esa libertad absoluta en el caso de discursos que son intolerantes?
No. A Hitler lo censuraron por tener discursos nazis antes de que fuera el todopoderoso en Alemania. ¿Qué ocurre con eso? Los nazis dijeron “a nosotros no nos callan” y levantaron la Alemania nazi.

¿Acallar esas ideas puede darles más poder?
Sí, puede ser completamente contraproducente. No hay que poner límites a esos discursos, sino demostrar que están equivocados.

¿Qué ocurre con el daño que pueden causar esos discursos a algunas personas? Hace un tiempo el diputado Urrutia dijo que las víctimas de la dictadura y sus familias eran “terroristas con aguinaldo”. ¿Está bien que tenga la libertad de decir eso?
Es mejor. Encuentro bueno que Urrutia haya dicho lo que dijo porque así descubrí cómo piensa y sé que es un imbécil. Ojalá después los votantes no le den su voto.

¿Y qué ocurre en términos emocionales y de respeto hacia esas familias?
La libertad tiene costos que hay que pagar.

¿Piensas lo mismo en el caso del acoso callejero? ¿Los hombres deberían tener libertad de gritarles cosas a las mujeres en la calle?
Encuentro que los piropos son inofensivos, que es exagerado hacer unos decretos como los que hizo Lavín. Es difícil decirlo de mi lado porque soy hombre y nunca he sufrido ese tipo de cosas, pero creo que se está dando un precedente peligroso en términos de regular el comportamiento. ¿Cuál es el límite? Se puede prestar para abusos de parte de las víctimas, decir “oye, este compadre me gritó”, cuando no hay testigos. Creo que lo mejor es generar conciencia y un cambio cultural, y eso no va por regulaciones, si no por levantar la voz.

Feminismo liberal

¿Te consideras feminista?
Sí.

¿Qué opinas del movimiento social feminista en Chile?
El movimiento feminista es necesario. Sin embargo, se ha radicalizado y cuando se radicaliza juega en contra. Por ejemplo, la vocera del movimiento feminista dice que “debido proceso” es un resabio machista, y eso es tan ridículo que inmediatamente se deslegitima su discurso. Los petitorios eran bastante ridículos. Pedían la expulsión de profesores por las opiniones que daban, lo que me parece censura. Sí creo que deben haber protocolos por casos de abuso, pero instalar una suerte de policía dentro de la universidad es una locura.

La Fundación Para el Progreso elaboró un decálogo sobre el “Feminismo liberal”. ¿Qué significa ese concepto?
El feminismo que nosotros defendemos, a diferencia del otro, no muestra a la mujer como una víctima de un hombre opresor ni inculca el odio entre hombres y mujeres. Lo que busca es la igualdad radical de derechos.

Por ejemplo, ¿estás en contra de las leyes de cuotas?
Sí, porque cada persona debe estar en un lugar por sus méritos, no por su género. En sociedades atrasadísimas podría haber leyes de cuotas transitorias, en el caso, por ejemplo, de que un Congreso estuviera compuesto solamente de hombres. Pero nunca en el sector privado.

Hablas de los méritos, pero es un hecho que ha habido solo una presidenta en la historia de Chile, en directorios de empresas predominan los hombres, en el Congreso la minoría son mujeres. ¿Cómo combatir las diferencia sociales entre hombres y mujeres desde la igualdad radical?
La mujer ha sido discriminada a lo largo de la historia por culpa del machismo que está arraigado en la sociedad. La solución a eso no es plantear a la mujer como eterna víctima y al hombre como enemigo, sino ponerlas a competir de igual a igual con un hombre. Yo creo que si una mujer quiere ser presidenta, ahora puede serlo sin ningún problema.

Crees que tiene las mismas oportunidades.
En Chile, sí.

En su decálogo, dicen que el libre mercado es el mejor aliado de la emancipación de la mujer. ¿Por qué?
La mujer nunca había estado tan bien como en esta época del libre mercado. El capitalismo ha permitido que las mujeres sean libres, que tengan anticonceptivos, permite el vientre de alquiler, hasta la máquina lavadora.

¿Qué ocurre con aspectos del libre mercado como la publicidad, que reafirma el cuerpo femenino como objeto de deseo sexual y el rol doméstico de la mujer?
La publicidad es súper poderosa en cuanto a generar estereotipos, pero no estoy por censurarla. Es una consecuencia del machismo inherente en la sociedad. Eso no es culpa de la publicidad, no es culpa del capitalismo. ¿Qué pasa con las sociedades indígenas, que eran tanto o más machistas que las actuales?

Desigualdades injustas

¿Por qué decidieron tener un medio de comunicación?
El objetivo es poner la mirada que nosotros tenemos y aportar al debate. Queremos aportar ideas nuevas, nuevos referentes. Lograr una revista donde se presenten muchas visiones diferentes.

¿Cómo se puede lograr esa representación de ideas en Chile? Para levantar un medio de comunicación hay que tener recursos, por lo tanto los sectores con menos plata tienen menos capacidad de tener medios y de canalizar sus opiniones.
Nada impide que no exista competencia. Además, los que tienen menos plata no tienen diferentes intereses y visiones. Eso para mí no existe.

Si bien el índice Gini, que mide la desigualdad de ingresos, ha bajado desde 1987, estamos en 47.7, cifra que se parece más a la de algunos países africanos que al promedio de los de la OCDE, que es de 30. ¿Cómo se puede solucionar?
De partida, la desigualdad de ingresos ha disminuido. En las generaciones más jóvenes la desigualdad es cada vez menor y la desigualdad va a ir disminuyendo cada vez más. La redistribución tiene que seguir en salud y educación. Que los ricos paguen más y que la extrema pobreza no pague nada. Pero vamos por buen camino. El problema de la desigualdad es más un problema de lenguaje, porque yo quiero que a la gente le vaya bien. Las desigualdades injustas son lo que causa el problema.

¿Cuáles son las desigualdades a las que llamas injustas?
Cuando alguien se hace rico a costa de otro, con información privilegiada, con robos, con corrupción.

¿No es hacerse rico a costa de otro que un empresario gane 25 veces más que un trabajador de su empresa que trabaja la misma cantidad de horas?
No, de ninguna manera. Eso no es injusto, porque los sueldos que se pagan son en función de lo que el trabajador esté dispuesto a trabajar y el empleador dispuesto a pagar, respetando todas las leyes.

Hay un estudio de un sociólogo estadounidense sobre los colegios de élite. La conclusión es que más que tener acceso a mayor calidad en la educación, serían las redes y formas de comportamiento las que definen las oportunidades futuras de los estudiantes. Tú estudiaste en un colegio de élite, ¿cuál es tu opinión al respecto?
Ojalá existan cada vez menos esas diferencias, pero no estoy por eliminar los colegios privados. La única herramienta es una educación de calidad y una economía abierta, donde cada uno pueda desarrollar su proyecto de vida sin importar sus redes. Las empresas van a competir y van a querer a los mejores, no a los más amigos o más familiares.

¿Qué opinas de tus oportunidades y del lugar donde estás?
Que soy un absoluto privilegiado. Y eso no es injusto, porque no me he aprovechado de nadie. Es la suerte que me tocó. El que nació rico, no ha hecho nada. Nació, no más.

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