HOMBRES QUE RECIBEN PENSIÓN DE ALIMENTOS

Reportajes y Entrevistas

HOMBRES QUE RECIBEN PENSIÓN DE ALIMENTOS

Por Carolina Rojas / Fotografía: Rodrigo Chodil / Producción: Camila Letelier Maquillaje: Francisca Soza / Ilustración: Marcelo Pérez

87.899 hogares chilenos están encabezados por un hombre que se hace cargo de su hijos y que recibe pensión de alimentos de su ex mujer. Es una tendencia en alza, ya que en un año se duplicaron las demandas por alimentos interpuestas por los padres en contra de sus ex parejas. Así se vive esta realidad puertas adentro.

Paula 1116. Sábado 2 de marzo 2013.

Lunes, 7 de la mañana. Andrés Muñoz (48), –dueño de una pequeña imprenta en Santiago Centro–, se levanta restregándose los ojos, tropieza con algunos juguetes de Toy story y se dirige a la cocina. Pone a tostar pan y a calentar leche. Deja todo en una bandeja, y se dirige a la pieza de Vicente, su hijo de cinco años.

–Vice, despierta, está listo el desayuno–, le dice acariciándole el pelo.

Luego, enciende el calefón, toma un baño rápido, se arregla y viste a Vicente, a quien pasa a dejar al jardín infantil antes de irse a trabajar. A las seis de la tarde, cuando termina su jornada laboral, pasa a buscarlo y vuelven juntos a la casa.

“Somos muy unidos. Vicente es mi compañero”, dice Andrés, que es separado y jefe de hogar. Desde hace dos años tiene la tuición de Vicente y desde hace seis meses recibe pensión de alimentos de su ex mujer.

En Chile, 23% de los hogares que reciben pensión de alimentos está encabezado por un hombre, según la última encuesta Casen, lo que corresponde a 87.899 casos. Fue un Tribunal de Familia el que le otorgó ese derecho, luego de darle el cuidado personal del niño.

¿Por qué demandó a su ex mujer por pensión de alimentos? Andrés responde: “Aunque sea yo quien cuido de Vicente, quiero que mantengan el vínculo madre-hijo y también asegurar las obligaciones de ella hacia su hijo”, dice.

Andrés se separó de Yohanna, la madre del niño, prácticamente cuando él nació. Tras el quiebre, el niño se quedó con su madre, pero, según cuenta Andrés, luego de constatar que pasaba la mayor parte del tiempo con la abuela materna, decidió solicitar el cuidado personal de Vicente en 2011. En la audiencia, la madre aceptó otorgar la tuición, sin ningún problema.

Los primeros meses Yohanna no fue a ver a Vicente, aunque el régimen de visitas había sido fijado para los días sábado. Andrés insistió en acercar a Yohanna a su hijo y compró una cámara web para el computador para que pudiera ver las cosas que estaba aprendiendo Vicente, todas “las gracias” del niño, pero ella nunca se conectó.


Andrés y su hijo Vicente.

Según Andrés, fue ese desinterés el que lo motivó a demandarla, para asegurar que Vicente sintiera la presencia de su madre, aunque fuera a través del dinero. El 16 de mayo de 2012 le abrieron una libreta del BancoEstado, donde ella deposita todos los meses los 40 mil pesos de pensión, monto que el tribunal fijó en relación a su ingreso; trabaja en una panadería. Con ese monto, Andrés paga parte de los gastos de educación de Vicente.

“No me interesa la plata, mi idea es que como madre sea responsable, que colabore también”, reclama.

UNA NUEVA PATERNIDAD

Según cifras de la Corporación de Asistencia Judicial (CAJ) en 2011, 16% de las demandas ingresadas por alimentos correspondía a hombres (1.209). Durante 2012 este número se duplicó.

La pensión de alimentos es el derecho a que el cónyuge, un ascendiente (padres y abuelos), un descendiente (hijos) o hermanos, otorgue los recursos necesarios para satisfacer las necesidades materiales (alimentación, vestuario, habitación y enseñanza) cuando la persona no puede hacerlo por sí misma.

Kareen Zeltzer, abogada jefe de Oficina de Informaciones, Reclamos y Sugerencias (OIRS) de la corporación, comenta que ha percibido un aumento de padres jóvenes que se acercan hasta la CAJ para preguntar por el pago de pensiones para sus hijos.

“La frase típica de los hombres antes, era: ‘Yo me la puedo solo’, pues los padres corrían con todos los gastos de los niños. Pero eso ha cambiado. Los separados que han ganado el cuidado personal de sus hijos, han entendido que la pensión de alimentos no es un derecho para ellos, sino un derecho para hijos que tienen a su cargo”, asegura.

Zeltzer afirma que el segmento de los hombres que más pide información acerca de las pensiones de alimentos para los hijos va de los 30 a 35 años; en su mayoría son de clase media y, en general, piden la pensión luego de obtener el cuidado personal de sus niños.

“Cuando comienzan los gastos, es cuando toman conciencia de lo difícil que es mantener a los niños con una sola remuneración. En algunos casos sucede que la ex señora tiene un nivel de ingreso un poco mayor que el hombre. El cuidado personal de un hijo es un gasto extra que el papá difícilmente puede enfrentar solo. Por eso les digo a los padres que demandar a la ex mujer por pensión de alimentos no es reclamar una pensión para ellos, tampoco es un ataque a la mujer, es para que su hijo viva en mejores condiciones”, enfatiza Zeltzer.

Antes de resolverse, la mayoría de los casos pasan por un proceso de mediación. En la corporación se verifica que el padre tenga el cuidado personal del niño, porque con ello pueden hacer la demanda. Entre los papeles que se debe llevar está el certificado de nacimiento de los hijos, un listado de los gastos que tengan los niños en el colegio, transporte, alimentación, vestuario, recreación y salud. Sobre la base de ese total, se calcula el monto de la pensión que se solicitará.

Según Zeltzer, dependiendo de la jurisdicción en la que se tenga que demandar, no debiera pasar más de un mes antes de la primera audiencia. “Ya no existe la demora y ahí ve si se llega a un acuerdo o a la continuidad del juicio”, comenta.

Según Zeltzer, dependiendo de la jurisdicción en la que se tenga que demandar, no debiera pasar más de un mes antes de la primera audiencia. “Ya no existe la demora y ahí ve si se llega a un acuerdo o a la continuidad del juicio”, comenta.

El abogado explica que de 100% de consultas de hombres, 49% llega por divorcio. Agrega que en los estratos más altos las pensiones de alimentos van incluidas dentro de la causa de divorcio, por eso es más difícil reconocer el impacto de esta tendencia en este segmento.

La abogada de familia Mónica Jottar, del estudio Jottar & Campodónico, asegura que el alza en esta tendencia se debe a un cambio de mentalidad, ya que los padres de hoy están más involucrados en la crianza de los hijos. “Me ha tocado ver casos en que ella se dedicó a trabajar toda la vida y ejerce el rol de proveedora, mientras él ha sido quien ha cuidado siempre a los niños, por lo que a la hora de la separación, los hijos optan por quedarse con el padre. En esos casos no es que ella sea una mala madre, sino que la tendencia es que los hijos se queden con quien ejerce el rol de cuidador”.

La abogada Ximena Campódonico, quien trabaja en el mismo estudio, explica que en el caso de que los hombres lleguen a pedir pensión de alimentos a sus ex cónyuges, el procedimiento es de la misma forma que cuando la demandante es la mujer. “El monto depende de la capacidad económica del demandado y de las necesidades del demandante, las que son consideradas por el juez, quien tiene en cuenta una serie de variables: gastos de matrículas de colegio, ropa, colación, actividades recreativas, hasta viajes de estudios para determinar la suma de la pensión que más se acerca a los gastos”, aclara.

PAPÁS Y MAMÁS A LA VEZ

Gonzalo Muñoz (41) trabaja temporalmente como conserje de un edificio, después de un periodo de cesantía. Vive con sus hijos Anais (13) y Bastián (17), que nacieron producto de una relación con su pareja con la que estuvo doce años. Hace dos se separaron y él solicitó el cuidado personal de los niños y, más tarde, la pensión de alimentos.

“Siempre fui apegado con los niños. A mi ex mujer le gustaba salir los fines de semana, por lo que yo me quedaba con ellos. Por eso cuando en la audiencia la jueza les preguntó a mis hijos con cuál de los padres se querían quedar, ellos respondieron al unísono que con el papá”, relata.

Son los hombres separados de clas media, que tienen entre 30 a 35 años, los que más demandan por pensión de alimentos, luego de obtener el cuidado personal de sus hijos. “Cuando comienzan los gastos, es cuando toman cociencia de lo difícil que es mantener a los niños con una sola remuneración”, dice Karen Zeltzer, abogada de la Corporación de Asistencia Judicial.

Gonzalo paga todo: colegio, ropa, comida, internet, salud y un monto diario para movilización en micro y colación. Por eso decidió demandar a la madre de los niños por pensión de alimentos. “Ella no se las puede llevar peladas como mamá, tiene que aportar también”, explica. Actualmente recibe 71 mil pesos mensuales de su ex mujer por pensión de alimentos. El próximo mes va a pedir que se aumente al doble.

Ximena Osorio, mediadora familiar y abogada de la Universidad Diego Portales, perfila a estos padres como hombres activos en la pesquisa de las necesidades de sus hijos, pues están presentes en las actividades escolares, económicas y afectivas.

“Son papás que ejercen esta parentalidad nueva y distinta, porque hubo un cambio cultural, modificaciones legales y también un cambio de roles dentro de la familia. Los que asumen cuidados personales son hombres que desde antes han bañado, mudado y que llevaron a sus hijos a jugar a la plaza, es decir, ejercen un rol que históricamente estuvo determinado para la mujer; o incluso son más activos que ella”, comenta.

pensión de alimentos lo hacen porque a menor edad de los niños, hay mayores exigencias. “Creo que la gente más joven demanda más y por más plata. Además, no lo hacen porque tengan un conflicto económico muy grave, sino porque creen que pueden hacerlo mejor, pero intentan mantener ese lazo de responsabilidad con la madre a través de una pensión”, dice.

Ese es el caso de Sergio (48), quien quiso resguardar su identidad y aparecer en el reportaje con su segundo nombre. Tiene tres hijos –de 22, 16 y 14 años– que viven con él y con los que tiene una relación cercana. Obtuvo en tribunales el cuidado personal de sus hijos y también una pensión por alimentos de su ex mujer. “La pensión quedó fijada en 100 mil pesos, es una cantidad baja, es cierto, pero me parece importante que ella también aporte. Ese dinero se los reparto como una mesada”, dice.

Sergio cuenta que se casó en 1989 y se separó en 2004. “Los problemas comenzaron porque sentía que era el único de los dos que se preocupaba de sus hijos. Yo estudiaba con los niños, hacía las tareas con ellos y hasta cocinaba los platos especiales que pedían el fin de semana. El resto del tiempo, las cosas de la casa las hacía una nana. Sentía que me llevaba toda la carga. Un día le dije que debía ponerse las pilas o me iría”, recuerda.

Fue él quien se fue. Abandonó la casa en la comuna de Las Condes, pero asegura que nunca dejó de ser un buen padre. Durante cinco años, llevó a sus hijos al colegio y fin de semana por medio, se los llevaba a su departamento, les compraba los útiles y seguía pendiente de sus notas y actividades escolares y le daba pensión a su mujer.

A principios de 2009, detectó que sus hijos habían bajado el rendimiento escolar y su hija había hecho la cimarra y se veía deprimida. Además, la madre no les dejaba almuerzo hecho y no siempre pagaba las cuentas de la casa. “Quien se hacía cargo de los niños era mi hijo mayor que entonces tenía 18 años”, recuerda. A fines del 2009 trató de convencer a su ex esposa de que le entregara el cuidado personal de sus hijos. Ella no aceptó.

Sergio recuerda el día en que la situación tocó fondo, cuando en enero de 2010 llegó a visitar a los niños que aún vivían con ella. El ambiente de la casa era lúgubre, la luz y el agua estaban cortadas, todo estaba sucio, los platos sin lavar. Los niños solo habían almorzado galletas. Quedó destrozado.

Llamó a Paz Ciudadana y a Carabineros para dejar constancia de la negligencia y abandono. “Nos vamos de acá, desde ahora se van a vivir conmigo” les dijo a sus hijos. Durante cuatro meses se preparó pidiendo informes del colegio que demostraban la despreocupación por parte de su ex esposa, que los niños
faltaban regularmente al colegio, que iban mal vestidos, que parecían tristes.

Acudió a la abogada Ximena Osorio y el 28 de diciembre de 2010 obtuvo el cuidado personal de sus hijos. En junio de 2012 su mujer tuvo que empezar a pagar una pensión de alimentos. “Pedí dinero no porque lo necesite, sino porque es lo justo, ella tiene responsabilidades con sus hijos”. Y agrega: “Gasto una fortuna en sicólogo, en terapias y en remedios después de lo que nos hizo, ella debía resarcir lo que sufrimos”, sentencia.

El régimen de visitas para su ex esposa quedó fijado para el primer sábado de cada mes. Solo fue a ver a los niños en cuatro ocasiones. No la ven desde octubre. “Ella puede ser como es, pero es su madre, y la única forma que cumpliera fue demandándola por una pensión, para que estuviera cerca nuestro, aunque al final no fue así”, dice.

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