Jackie, la inconmensurable

Reportajes y Entrevistas

Jackie, la inconmensurable

Por Ximena Torres Cautivo / Fotografía Juan Pablo Sierra

Jacqueline Plass mide 1.71, pero no transa los tacos, salvo cuando se trata de trotar, trepar o andar en bicicleta. De joven, llegó a pesar 42 kilos a causa de la anorexia, que logró vencer, igual que el miedo a las pistas de esquí. Profesora de historia, con gran manejo de redes, hoy coordina el ambicioso Compromiso País, que busca combatir la pobreza de los grupos más vulnerables.

“Inconmensurable” es el adjetivo que usa cuando califica la tarea que está coordinando, a nombre del ministro de Desarrollo Social, Alfredo Moreno: el Compromiso País, que busca focalizar las políticas públicas en los 16 grupos más vulnerables de Chile y ayudarlos a salir de su marginación y pobreza. Hay allí 72 mil niños y adolescentes excluidos del sistema escolar, casi un millón y medio de personas que viven sin baño ni agua potable, mujeres víctimas de violencia intrafamiliar sin ingresos propios, los niños del Sename, los adultos mayores en pobreza, los chilenos pertenecientes a pueblos indígenas que están dentro del 40% más pobre…, un cuadro que revela cuán desigual ha sido nuestro desarrollo.

Jacqueline Plass Wähling (56), profesora de historia de la Universidad Católica, coordina el trabajo que reúne en sendas mesas a la empresa privada, la academia, las organizaciones de la sociedad civil y el aparato estatal, aunque lo más vistoso en la cobertura de los medios haya sido la presencia de poderosos empresarios, como Juan Sutil, Bernardo Larraín, Bernardo Matte, Ignacio Cueto, Roberto Angelini, Sandro Solari… El ministro Moreno, poderoso empresario también, en marzo, en Icare, les había advertido a sus pares que los llamaría para pedirles que se sumaran a esta tarea; la pega de contactarlos y coordinarlos la hizo “Jackie”.

“En marzo pasado, subí El Plomo, llegué a 5.400 metros de altura, donde uno siente que tiene el tamaño de un grano de arroz frente a la magnitud del universo. Soy una mujer de montaña; me encanta escalar, aunque al empezar a subir, sé que voy a sufrir, que lo voy a pasar mal. El esfuerzo de alcanzar la cumbre es igual de inconmensurable que este Compromiso País. El principio que ha guiado mi vida es arrepentirme de lo que no he hecho y no de lo que he hecho. Cuando en el primer gobierno del Presidente Piñera, Juan Andrés Fontaine me ofreció transformar Sernatur en la Subsecretaría de Turismo, y acepté, él me dijo ‘¿cómo tan decidida si no sabes nada de turismo?’. Le respondí: ‘No sé nada, pero dame tres semanas para prepararme’. Fue lo mismo cuando los Saieh me pidieron que me hiciera cargo de CorpArtes. Yo no soy experta en arte, pero sé buscar y contar con la gente adecuada”.

Hay una cierta audacia masculina en eso de meterse en áreas desconocidas…
Sí, yo no soy de tener miedo. Las mujeres somos tan perfeccionistas, tan exigentes con nosotras mismas, que cuando recibimos una oferta importante, desafiante, la mayoría se resta, porque “no sé de eso”, “no me atrevo”. Dan un paso atrás por ese afán de perfeccionismo, a diferencia de los hombres que se tiran a la piscina sin pensarlo. Yo me lanzo.

Al verla, tan segura de sí misma, con tanto aplomo y buena facha, parece natural que se mueva como pez en el agua en los círculos del poder, pero de origen es una chica sureña, criada bajo la presencia tutelar del volcán Osorno, a la orilla del lago Llanquihue, acostumbrada a recoger murtas en los paseos a Ensenada. Su padre, comerciante y agricultor, “de esa generación que llegaba a cuarto de humanidades y debía salir a trabajar”, y su mamá, profesora básica, se instalaron en una casa frente a donde hoy está el Teatro del Lago, en Frutillar, en los años 70. Allí vivió y asistió al Colegio Alemán local, pero en séptimo básico la mandaron al de Osorno, lo que significó vivir internada. “Eso no lo soporté. Y eso que era un colegio mixto, con un internado modelo, donde los dormitorios eran máximo para 5 alumnas. Pero yo necesitaba el clima hogareño de una casa. Terminé alojando en una pensión, lo que no me oprimía tanto. Mi familia era atípica. Nos movíamos en el círculo de la colonia alemana, pero no éramos como ellos, no llegamos con los colonos de Vicente Pérez Rosales, no teníamos ese arraigo. Eso de ser distinta se ha traducido en muchas horas en la consulta de Eugenia Weinstein”. La conocida sicóloga ha sido clave en la comprensión de sí misma, incluyendo el porqué de su larga etapa de anorexia y bulimia. “Yo era una buena alumna y el deporte me bajaba el promedio, así es que me movía a puro certificado médico. El deporte no me gustaba. Me daba miedo cuando mi papá me obligaba a lanzarme por una pista de esquí. Estudiar en Osorno, lejos de mi casa, me generó una sensación de abandono. Luego, sentirme distinta en Santiago, dentro de un grupo súper homogéneo, como era el de Historia de la Católica, también influyó en esos trastornos”.

¿Cómo lograste superarlos?
Con ayuda profesional y canalizando. A los 23 empecé a trotar y no he parado. No soy de maratón, pero sí de 21K, no subiría el Everest, pero sí El Plomo o los Ojos del Salado. Acabo de dar la media vuelta al lago en bicicleta. Partimos en Puerto Octay y terminamos en Puerto Varas. En septiembre de 2017 hice con mis hijos el Camino de Santiago, en Compostela, también en bicicleta.

LA MINI, LA EDAD Y EL PRESIDENTE

Con sus 4 hijos, tres hombres y una mujer, de entre 29 y 19 años, emprendió el Camino del Inca junto a una de sus mejores amigas, la periodista y ministra del Deporte, Pauline Kantor, con quien coincidió en 1987, estudiando Ciencias Políticas. “Hemos tenido varias vacaciones en familia. Hoy casi no nos vemos; la Pauline no tiene agenda”.

Sabe de lo que habla. Cuando fue Subsecretaria de Turismo, viajó mucho. “La familia se resiente por lo demandante de una pega tan absorbente. Y en una relación de pareja el tiempo juntos es importante. Uno de los costos más altos de ese trabajo fue la muerte de mi papá en 2012, a causa de un cáncer. Su agonía duró 7 meses y pude ir sólo dos veces a Frutillar. Lo vi más, porque se trató en Santiago, pero estuve poco con él, y eso me duele. Ahora es un costo no poder partir a Frutillar más seguido para estar con mi mamá y jugar bridge con ella y sus amigas. Vive sola, camina 4 kilómetros diarios, va tres veces por semanas a actividades en el Teatro del Lago. Tiene más de 80 y está estupendo”.

Otro duro golpe en su paso por el primer gobierno de Piñera fue por una ordenanza que llevaba su firma. The Clinic escribió en 2010: “Fracasa cruzada aria contra la mala presentación del funcionario público mestizo”, burlándose del instructivo que pretendía uniformar looks y eliminar objetos personales de los escritorios de Sernatur.

Se refirieron a ti como la führer…
Fue desgarrador. Pasó cuando se estaba haciendo un cambio arquitectónico en las oficinas y alguien sugirió normar ciertos aspectos formales. Ese fue el contexto y yo no vi esa ordenanza que salió con mi firma electrónica, cuyo contenido no tiene nada que ver con lo que soy. Dejé de tuitear; los comentarios que involucraban a mi marido e hijos fueron muy dolorosos. Fue un gran aprendizaje, incluyendo jamás delegar ciertas cosas. Mírame, ¿con qué ropa podría prohibir los aros grandes, los colgantes, las uñas pintadas de rojo, que son lo más yo que hay? -pregunta.

¿Usas mini? ¿Qué piensas de la metáfora del Presidente Piñera?
Uso mini, en invierno y verano. Me encanta. Para mí no hay tema en relación a mini y edad. Respecto de los dichos del Presidente, me imagino que las mujeres que forman parte de su círculo más cercano le habrán dado un tironcito de orejas, porque no están los tiempos para esas metáforas, lo mismo que la Primera Dama. ¡Qué bien lo ha hecho ella! ¡Y qué bien le hace ella a él! Lo suelta, lo mejora, no sólo en su desempeño del rol público, sino en lo personal.

MORENO, ¿PRESIDENTE?

“Mucho más que a los empresarios, les temía a los académicos. Pensaba que podían poner reparos, objetar lo que queremos hacer”, dice. Cuenta que cuando la llamó Alfredo Moreno, estaba metida en un proyecto del empresario Agustín Huneeus. Maucolén, en el valle de Casablanca, que se publicita como “una iniciativa vitivinícola, social y de vivienda”. Huneeus, a través de su fundación familiar, es uno de los financistas de Súmate, del Hogar de Cristo, que trabaja reinsertando a niños y jóvenes que están fuera del sistema escolar, y ha dicho que los empresarios chilenos ocultan su filantropía por un pudor que les viene de su formación católica: que no sepa tu mano derecha lo que hace tu izquierda…

“Sí, acá existe la idea que es de mal gusto hablar de la plata que se dona a lo social, cuando hay tantos ejemplos internacionales que demuestran lo contrario. Bill Gates ha explicado que les dejará a sus hijos lo justo y que toda su multimillonaria fortuna la destinará a filantropía. En Chile aún hay familias ricas que están al debe en cuanto a entregar recursos que impacten positivamente en la sociedad. No hablo sólo de plata, también de tiempo, visión, capacidad de gestión. Lo bueno es que los nietos de esos ricos no conciben el éxito económico sin un compromiso social. Eso yo lo veo”.

Cuando se reunieron por primera vez con los empresarios, quedó claro “que no andábamos detrás de un cheque, sino de un compromiso país”. Menciona a Sandro Solari, “que se retiró de la primera línea ejecutiva de Falabella y esperamos le dedique tiempo a las 43 mil familias que viven en campamentos y a las casi 500 mil en hacinamiento”. De Paola Luksic, a la que al igual que Sandro Solari y Lázaro Calderón, era a los únicos que no conocía, afirma: “Algunos dirán qué sabe ella de agua, pero cuenta con la voluntad, los asesores, la capacidad de trabajar por el millón y medio de chilenos que viven sin baño ni agua potable. Los empresarios son capaces de planificar en pos de objetivos realizables, y ese es su aporte. Los académicos tienen los datos, la evidencia de experiencias internacionales exitosas; las organizaciones de la sociedad civil, la experiencia y la mística. Frente a los 72 mil niños excluidos del sistema escolar y los casi 5 millones de chilenos que no han terminado la educación, qué hacemos. Se lo pregunté a un ex ministro de Educación y me dijo que la prioridad eran los que ya están en la sala de clases. Y es entendible, pero qué hacemos con los que están fuera. Así conocí a gente como Liliana Cortés, directora de Súmate, fundación del Hogar de Cristo que trabaja con los niños excluidos y logra restituirles su derecho a la educación con aulas y escuelas de reingreso. Esa es una tremenda labor, y ella está también en una de las mesas”.

Benito Baranda advirtió que no era bueno hacer farándula política con los más pobres.
Benito hizo una crítica justificada, porque la prensa ha centrado todo en la presencia de los 16 empresarios. Benito hace notar: ojo, esto es un compromiso de toda la sociedad y de todos los gobiernos. Quizás el interés se ha centrado en ellos, porque para muchos es llamativo verlos comprometidos socialmente, pero de la lista de los 16, la mayoría tiene sus propias fundaciones dedicadas a estos temas.

¿Crees que el aparato del Estado sea reactivo a las medidas que surjan de las mesas?
El Estado tiende a ser muy lento para subirse a los nuevos proyectos que implican repensar los problemas desde otra perspectiva. Es mucho más fácil seguir haciendo lo mismo. ¿Desde cuándo sabemos que los centros del Sename con 120 niños es imposible que protejan los derechos y estimulen el desarrollo de esos niños? Susana Tonda tiene que lidiar con los sindicatos y con todos los intermediarios del Sename que se financian a través del Estado. Por eso, la tarea es inconmensurable.

¿Conocías a Alfredo Moreno? ¿Crees, como afirman algunos, que todo esto es parte de su tinglado para construir su candidatura presidencial?
Lo conocí como canciller, cuando yo era “subse” de Turismo, en cuestiones protocolares. Nunca hemos sido amigos y no sé por qué me llamó. Yo lo investigué cuando me invitó a esta tarea. Descubrí que sus colaboradores le tienen mucha admiración, porque saca adelante lo que se propone. Es un gran articulador y ahora está haciendo la pega, seriamente. Nunca he hablado con él de sus supuestos planes presidenciales, pero creo que sería muy poco estratégico a 3 años de las elecciones estar con esa mirada. Ni él ni yo tenemos partido político, y ahora ambos estamos absolutamente abocados a este compromiso con el país.

Seguir leyendo