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31 octubre, 2017
orla

Jane Morgan: despedida de soltera

La creadora de Japi Jane, la tienda de juguetes sexuales, se casa por segunda vez. Pero no habrá vedettos en su despedida. Aquí explica, en primera persona, por qué.

Por Bárbara Riedemann / Fotografía: Alejandro Araya / Ilustración: Paloma Moreno / Producción: Camila Letelier / Maquillaje: Javiera Arrigorriaga / Agradecimientos: iO y Basement en Falabella


Paula 1238. Sábado 4 de noviembre de 2017.

“Experimenté la soltería post 30 años y los hombres se espantaban cuando les decía que era Japi Jane. Me divorcié tras 10 años de relación y, cuando iba a citas, después me enteraba que los hombres decían: “ah no, con ella no. Trabaja con la sexualidad, con juguetes…”. Se asustaban con esta pega. Yo me lo tomé con humor. Pensaba: si un hombre se siente intimidado por la sexualidad, es un hombre que no tiene confianza, entonces no es para mí. Con mi pareja actual fue distinto porque él jamás había escuchado de Japi Jane.

Me metí en este negocio de casualidad. Soy gringa. Llegué en 2000 desde Missouri para aprender español y aquí conocí a mi primer esposo. Me acuerdo que un día quise comprar un juguete sexual y me di cuenta de que no había oferta y lo poco que había estaba en lugares sórdidos. Entonces decidí importar unos coloridos vibradores con forma de tiernos animalitos para venderles a mis amigas. La cosa prendió tanto que a los pocos meses renuncié a mi trabajo como ingeniera comercial en una fundación y me dediqué a formar Japi Jane, en 2006. Empecé yendo con mi maletita llena de objetos del placer a despedidas de soltera, llevando juegos didácticos, como una vagina de plush y un pene de plástico, para que mis enseñanzas quedaran claras como el agua. Luego hice un diplomado en Sexualidad Humana, abrí tres tiendas y una sucursal en Lima.

En los 11 años que lleva Japi Jane puedo asegurar que la chilena aún sabe poco sobre su anatomía femenina: conoce las zonas reproductivas, pero no las de placer. Incluso las jóvenes veinteañeras, no saben lo que es la vulva. Lo que sí ha cambiado es quienes vienen a comprar: antes las mujeres casadas eran las que llegaban más relajadas a la tienda, pero las solteras eran muy pudorosas. Entraban poco menos que con lentes oscuros y escondidas. Hoy veo muchas solteras que compran juguetes para su propio placer, les sacan fotos y lo publican en Instagram.  Creo que hemos contribuido a instalar la noción de que los juguetes sexuales son aliados y no consoladores.

Para una buena vida sexual hay que partir con uno mismo. A mi hijo, de 18 meses, le voy a hablar directamente sobre la masturbación. Los niños tienen que crecer sabiendo que está bien la autoexploración y el autoplacer y que son cosas que se hacen en privado, pero que no tienen por qué esconder o avergonzarse. Y esto va especialmente para las niñas a quienes sus padres no les hablan, no les fomentan ni les dan el espacio para hacerlo. Esto genera adultas sumamente culposas con su propio placer, no se atreven a experimentarlo y lo consideran tabú, algo que incluso les trae problemas con su vida sexual en pareja.

El primer juguete sexual de cobre made in Chile pronto será una realidad. Es que me picó el bichito de la innovación. Es un prototipo con forma de un ave chilena y, a través de un crowfunding, reunimos $3 millones de un total de cinco. Ahora, estamos con Corfo investigando sobre las propiedades antibacterianas del cobre para su uso íntimo. Cuando por fin esté listo, seremos pioneros en un artículo para el placer con este noble metal. Será un aporte al bienestar nacional digno de exportación.

La primera vez que me casé tuve tres despedidas de soltera y he ido a más de 600 despedidas como Japi Jane. En marzo me caso con el papá de mi hijo Luca. Digo “me caso”, pero en realidad vamos a firmar el Acuerdo de Unión Civil, con una ceremonia que oficiaremos nosotros mismos. Como ya he tenido demasiadas despedidas estilo wild on, esta vez, acordé con mis amigas que será una despedida para consentirnos en un spa. Ya no estoy para vedettos”.

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