Sin dormir

Reportajes y Entrevistas

Sin dormir

Por Andrea Lagos / Fotografía: Carolina Vargas

No se cansa. Y si se agota, duerme un ratito y vuelve a funcionar, como una muñeca a cuerda de voz ronca. Pulula entre la tele, el teatro, el cine y la radio. Mientras prepara dos estrenos teatrales, Javiera Contador conduce un programa de radio y el matinal de Mega. ¿Cómo tanta pila?

Una vez, unos caníbales querían comérsela. Andaba en la selva haciendo un programa de televisión y una tribu la interceptó con flechas. Para que la dejaran ir –a ella y a su equipo– tuvo que intercambiar libertad por tabaco y machetes.

Así le gusta vivir. Con adrenalina.

Pasó de ser la Quena Larraín, personaje del sitcom Casado con hijos a conducir el matinal de Mega. Pero no le basta. En la tarde está en el micrófono de El país de las maravillas, en radio Zero. ¿En la noche Javiera descansa? No. ¿Qué hace? Se va al teatro Mori, del Parque
Arauco, a dirigir los ensayos de El hijo de la peluquera, que se estrena el 9 de abril y que escribió inspirada en las columnas que el peluquero Francisco Llancaqueo publicó en Paula.

Terminada esta sesión, ahora sí, ¿se va a su casa? No: se las empluma a los ensayos del café concert La familia ante todo, que armó con la troupe de Casado con hijos y que se estrena el 22 de abril. ¿Ahora sí se va a dormir? Sí, por fin, pero antes, afina los detalles de Sal, un western moderno que con Diego Rougier, su pololo y socio de la productora Picardía Films, filmará a fin de año. Que vengan los caníbales de nuevo que la Contador no para.

¿Con qué leche te criaron?
A mí me prende tener la cabeza funcionando. Hacer una sola cosa, me aburre. De chica era la que mandaba en los juegos y la presidenta del curso. Soy así, no sé ser de otra manera.

¿Cuándo eso es un problema?
Cuando uno piensa que toda la gente va a la par con una y no es así. Pero ser voluntariosa me ha dado demasiadas satisfacciones en la vida. Aunque también soy muy de siesta, me arranco y apago el teléfono, no creas.

No creo.
¡Sí! Necesito dormir mucho, eso es lo que me da cuerda. Si no duermo, no funciono. Además, la mitad de Chile se levanta a las seis de la mañana, no es para tanto.

Entonces, te voy a hacer trabajar otro poco. Cuelga una frase de una avioneta que sobrevuele La Moneda.
“Chile: un país atendido por su propios dueños”.

Pregúntale algo al ministro de Cultura.
¿Ministro, encuentra usted que reducir el 70% del presupuesto de la cultura para la reconstrucción está bien?

¿Vivirías en una mediagua?
No toda mi vida, a lo más un año. Si me quedara sin casa, una mediagua es mejor que una carpa, pero no es una casa definitiva.

¿Qué se movió en ti con el terremoto?
Me volví vulnerable, porque sentí que Chile se vino abajo.

¿Qué hiciste esa madrugada?
Volví a acostarme porque –según yo– el mar no había retrocedido tanto. Mientras, todo Concón estaba en operación Deyse.

Recuerda una imagen de esos días.
La de una señora con aros de perlitas, metida en una carpa.

Repite una conversación que oíste.
Una señora que en Dichato me decía “¿Cómo puede ser que en una situación así a mí me den ganas de comer tomate?”.

¿Qué hubiera hecho la Quena Larraín terminado el sismo?
Sacar plasmas como loca. Y también se hubiera pelado las 4×4 de los que sacaban los plasmas.

Siempre me he preguntado si te gustará estar en un matinal.
Igual me dan ganas de tirar todo por la ventana, pero se me pasa luego porque lo paso demasiado bien trabajando en equipo.

¿Qué tienes de la dueña de casa chilena que cocina viendo tele?
Nada, pero empatizo con ella. Me cae bien y les caigo bien.

¿Sabes que eres impenetrable, que es muy difícil sacarte algo del corazón?
Sí. Soy súper reservada. Pero si fuera una persona extravertida en lo emocional ¿qué me quedará para mí? Además, soy súper culposa en las relaciones. Si yo te dijera algo pesado o me enojara contigo, me quedaría muy mal. Todavía no puedo ser cabrona.

Dime algo. Dime tu secreto. ¿Tomas battery por lo menos?
No, me hace pésimo para la guata.

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