Supernova

Reportajes y Entrevistas

Supernova

Por Lorena Penjean | Fotografía: Alejandro Araya | Producción: Paulina Wiegand | Maquillaje: Elisa Broussain | Agradecimientos: Saville Row.

Es chilena, tiene 15 años y obtuvo el segundo lugar en el Elite Model Look 2008, en China. Rubia, alta, delgada, Josefina Cisternas pinta para top model y está trabajando para serlo y cumplir su sueño de salir en Teen Vogue, usar ropa Gucci y manejar un Lamborghini.

En los próximos dos años ganará 80 mil dólares. Ése es el premio que obtuvo en Beijing, en el Elite Model Look, donde se presentó acompañada de su madre: trabajo por dos años, auspiciado por la prestigiosa agencia de modelos. Y Josefina Cisternas está como en un sueño, el mismo que comenzó cuando era una niñita y pasaba horas en youtube mirando videos de desfiles de modas y replicando el caminar lánguido, fashion y glamoroso de las modelos por el pasillo de su casa en Miami, lugar al que llegó a los seis años por el trabajo de su padre, ingeniero.

Habla a punta de cachái, buena onda y pucha, pero es una gringa teenager como de las películas que desayuna cereales, besa a su poodle y espera el autobús amarillo que la lleva al colegio. En el trayecto al colegio los niñitos la miran y tratan de sentarse con ella. Pero Josefina no pesca y hace lo mismo que en Santiago o China: camina segura, dando pasos largos y apuntando con su respingada nariz a lo alto del cielo.

A saber: Josefina tiene tres hermanos menores, una compañera de colegio modelo a la que ella metió en el cuento, uno que otro pinche y 363 amigos en facebook, desde donde se ha unido a las páginas del grupo Jonas Brothers, la banda Pink Floyd y la película Twilight, que cuenta la historia de vampiros adolescentes enamorados.

Y hay cosas que no tiene, como el clóset millonario que todo el mundo tiende a imaginar que poseen las modelos. No, Josefina, muy a su pesar, tiene ropa común y corriente que compra con los cien dólares que le da, muy de vez en cuando, su estricta mamá, y que la adolescente estira hasta comprarse seis poleras y un jeans.

Segura y profesional delante de la cámara, fuera de los flashes Josefina es pelusona, de ésas que salen turnias en las fotos, bailan meneando las caderas y cantan a todo chancho. Y mientras crece combinando esos dos mundos, el del modelaje y el de la adolescencia gringa, ahí está su mamá chaperona, Claudia López (41), quien conoce de cerca el mundo del modelaje, porque fue candidata al concurso Miss Chile en los noventa. Ella se encarga de recordarle a su hija que, donde quiera que vaya, sus pies deben mantenerse en la tierra. Y de mostrarle el video del año en que ella participó en el Miss Chile para demostrarle cómo pasan los años. Acá, una conversación con Josefina, en presencia de su madre.

¿Cómo aprendiste a ser modelo?
Claudia: No hubo tal. La Jose lo lleva en la sangre y aprendió sola.
Josefina: Nunca tuve la experiencia, me gustó y parece que me salió bien.

Yo te imaginaba caminando con un libro en la cabeza…

C: Es que la Jose es súper observadora. Yo lo veo como la música, hay gente que tiene oído y otra que debe aprender. Hay gente a quien le sale natural y otra que debe hacer cursos para hacerlo bien. Y a la Jose le sale demasiado natural.

¿Qué te atrajo del mundo del modelaje?
J: El fashion, el gusto por la ropa, el glamour…

¿Y China? ¿Cómo fue el concurso?
C: Los chinos estaban impactados con estas rubias altas… Les sacaban fotos como desquiciados. Nosotras fuimos un par de días antes a Hong Kong, a conocer lo típico, las dos solas y estaban realmente vueltos locos.
J: Es verdad, me miraban y en el metro me sacaban fotos muy de cerca.

¿Muy agotador todo?

J: ¡No! Es entretenido.
C: Pero eso te entretiene porque tu personalidad es así. Un día las tuvieron ensayando hasta la una de la mañana y veía que las niñitas lloraban por el cansancio y la presión. Pero la Jose estaba como chicha fresca, ¡se subió al bus cantando! Lo había pasado chancho. Eran 85 niñas concursando y sólo habíamos 8 mamás. Las niñitas estaban todo el día paradas, algunas terminaron en la clínica con desmayos.
J: A otras niñas les costó más, pero yo lo pasé súper bien.

Cuando supiste que habías salido segunda, ¿te pusiste las manos en la cara, así como Cecilia Bolocco?
J: Primero me nombraron entre las 25 clasificadas y tuve que correr a cambiarme de ropa, porque después tenía que salir con otras tenidas. Cuando salí en traje de baño fui la única a la que le pusieron anteojos.
C: Lo genial fue lo que pasó en la premiación. Este año los chinos decidieron elegir dos terceros lugares, pero los chinos no hablan muy buen inglés y no lo dieron a conocer muy bien.
J: Yo no cachaba nada. En la premiación llamaron a dos niñas antes que yo y cuando me llamaron pensé ¡¡¡Gané!!! Además justo empezaron a tirar las típicas cuestioncitas de papel del cielo.
C: Salió una tercera, después la otra tercera y cuando nombraron a la Jose, que era segunda, como todo el mundo pensó que era la ganadora, hasta los gallos encargados de tirar los papeles se confundieron. La Josefina se paró al medio, el animador siguió hablando y resulta que las flores no eran para ella.

No lo puedo creer…
J: Yo iba caminando toda feliz porque creía que había ganado y mi mamá me miraba haciéndome gestos de que no, que no había ganado.
C: Yo le decía que no se emocionara tanto, que era la segunda. Pero fue igual como si hubiera ganado. Estuvo genial. ¿Sabías que la Cindy Crawford también tuvo el segundo lugar?

CIEN DÓLARES

¿Cómo es tu clóset? ¿Muy estiloso? ¿Millonario, con prendas finas y chic?
C: No, ni lo tendrá.
J: Ojalá.
C: Mira, para eso estamos los papás. Imagínate si le damos todo lo que quiere, ¿qué viene después? ¿Drogas, problemas, sexo mal llevado? No. Ella, aun teniendo dinero propio, sólo puede comprar ropa de acuerdo a su edad y a un precio razonable. Lo que una niña normal gasta.
J: Sí, me dejan comprarme ropa, pero nada de Gucci ni Prada. Ropa chora, pero nunca mil dólares en una polera.
C: Jamás. El otro día fuiste con cien dólares y te alcanzó de más. ¿Qué te compraste?
J: Como seis poleras y un par de jeans.
C: ¿Viste que se puede?

¿Manejas plata?

J: No, porque mi mamá no me deja. ¡¡Y yo tengo plata!!
C: Aunque ganes millones de dólares siempre andarás con el dinero que te corresponde, nada más. Eso no significa que la plata no esté, la plata está, pero guardada. Gracias a Dios no tenemos problemas económicos para tener que vivir del trabajo de ella. Hay otras realidades de familias que sí tienen que hacerlo y es comprensible, pero nosotros no. Somos afortunados.

¿Claudia, cuál es la suma de dinero más alta que le has dado?
C: 200 dólares.
J: ¡¿Qué?! Jamás me has dado esa cantidad.
C: Perdóname, en Nueva York te lo di como regalo de viaje.
J: Ya, y me compré tres poleras…
C: ¿A los 15 años te daban cien lucas?

A mí no me daban ni uno…
C: ¿Entonces por qué ella va a tener?
J: Porque trabajo.

¿Jose, le reclamas mucho a tu mamá?

J: Sí, porque necesito la plata y porque trabajo para conseguirla. Una de las cosas que encontraba bacán del modelaje era eso, no tener que pedirle más plata a mi mamá. O sea, tengo que andar detrás de ella pidiéndole dinero para ir al mall o al cine y ¿sabes cuánto me da? ¡Diez dólares! ¡Cinco lucas! ¡Nada!
C: A ver, cuando vas al teatro con una amiga esos diez dólares que te damos no son los tuyos. Son los que te damos nosotros como todos los padres.
J: Bueno, quiero mi plata. ¡Y toda!
C: Tampoco has trabajado tanto ni tienes tanta plata. Darles todo a los hijos es el peor daño que se les puede hacer, porque pierden la capacidad de soñar, de desear algo.

UN LAMBORGHINI


¿Cómo te imaginas a los 20 años?

J: Wow…
Dale, sueña.
J: Me imagino en París o Nueva York, en una casa o departamento grande y trabajando con harta pega, saliendo en la tele, en las revistas y haciendo pasarelas.

Tendrías auto, obvio…

J: Un Lamborghini.

¿Sola?
J: Sí, o sea, si estoy pololeando, bacán. Viviría con él.
C: ¿Excuse me?
J: ¡¡¡Mamá, se supone que tengo 20 años!!! Ah, y me voy a casar a los… mmm… 25.

¿25 años? ¡Muy chica!
J: ¿Tú crees?

Ya Jose, pide un deseo. ¿Qué te gustaría que te pasara?
J: Hacer Fashion Week en París, Fashion Week en Milán, 
Fashion Week en Nueva York y ser una Victoria’s Secret Angels.

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