La aventura de Marley y Mirko

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La aventura de Marley y Mirko

Por alejandra villalobos / fotografías gentileza alejandro weibe

El animador y productor argentino Alejandro Weibe -o Marley, que es el nombre con el que se hizo famoso- estuvo cuatro meses recorriendo más de diez países para un nuevo ciclo del programa de Telefe Por el mundo. Aunque esta vez fue especial porque su hijo de diez meses, de quien fue padre soltero a través del método de subrogación, fue su compañero de ruta.

Si se suman las millas que Alejandro Weibe tiene en el cuerpo ya habría dado más de tres veces la vuelta al mundo; conoce más de 90 países y acumula más de 400 viajes a Los Ángeles y más de 500 a Nueva York. Y su hijo Mirko, con tan solo diez meses, va por el mismo camino. Estados Unidos, Canadá, Japón, España, Italia, Alemania, Dubái y Rusia fueron solo algunos de los países que visitó mientras acompañaba a su papá a grabar una nueva temporada de Por el mundo, programa de viajes que transmite el canal transandino Telefe y que Marley realiza hace ya bastantes años, pero que en 2017, justo antes de que supiera que Mirko venía en camino, se le ocurrió hacerlo en vivo y cada semana en un lugar distinto.

Así pasaron, entre maletas, aviones y hoteles, los últimos cuatro meses. Todos los lunes tomaban un vuelo y llegaban a un destino distinto para grabar durante la semana diversas notas y entrevistas, y los domingos transmitían en vivo. “Un periodo intenso pero maravilloso. Viajar con un bebé no es tan sencillo, pero tengo la suerte de que Mirko es un sol, casi nunca llora, siempre está feliz y riendo, la verdad es que fue superplacentero”, cuenta desde el otro lado del teléfono en Buenos Aires.

¿Cómo fue la experiencia de viajar y trabajar con tu hijo?
Antes de partir me junté con todo el mundo para ver si era recomendable ir con él; visité infectólogos, médicos, psicólogos y psiquiatras. Finalmente me dijeron que no había problema y elegimos cuidadosamente todos los destinos para que no significaran ningún riesgo para Mirko. Ya en el viaje está el tema práctico, de respetar sus horarios y tiempos, pero la verdad es que se adaptó increíblemente, cada vez que subíamos a un avión iba feliz, riéndose, y se portaba superbién. Obviamente había muchas cosas que pensar, había que armar bolsito con pañales, toallas, mamaderas, agua caliente… todo lo que necesita un bebé, pero me acostumbré. Lo que sí me preocupaba mucho era de revisar bien el tiempo en todos los lugares, entonces en los picos de calor, por ejemplo en Roma o en Dubái, se quedaba en el hotel con la niñera que nos acompañó, mientras yo salía a hacer notas, y cuando llegaba salíamos los dos a pasear. Lo mismo en los lugares más fríos. Pero salvo factores climáticos, nos solía acompañar y estaba supercontento.

Hombre del mundo

La historia parte un poco antes. Marley toda la vida quiso ser padre. Pero cuando lo soñaba de joven, todavía no sabía a qué se iba a dedicar. Cuando terminó el colegio, a los 19 años, empezó a trabajar en televisión y su carrera fue bien meteórica; a los 20 ya estaba conduciendo un programa todos los mediodías en uno de los canales más importantes de Argentina, Canal 13. Ahí estuvo durante 12 años, y luego se cambió a Telefe, donde ya lleva 16 años. Quizás uno de los momentos más célebres de su carrera -en la que se ha destacado por hacer programas de viajes y por entrevistar a grandes celebridades- fue cuando acompañó a Michael Jackson a Rusia, o a Madonna a Puerto Rico. “Entre los 20 y los 30 casi no estuve en Argentina, y aunque tenía muchas ganas de ser papá, lo veía más a futuro”, dice.

Hace dos años, con una carrera ya consolidada, con 46 años y sin pareja, decidió no esperar más. “Empecé a investigar la opción de ser papá a través del método de subrogación -técnica de reproducción asistida en la que una mujer accede a gestar el hijo de otra persona-. Pasa que en Argentina la adopción es bastante complicada, los trámites son muy largos y nada te asegura que vaya a pasar, entonces finalmente contacté a una empresa en Estados Unidos, Growing Generation, y me lancé. Fueron dos años más o menos de proceso, tiempo en el que estuve muy conectado y emocionado esperando los resultados”.

¿En qué consiste el proceso?

Bueno, tenés que ir en persona para que te conozcan, te hacen muchos exámenes médicos y psicológicos; te toman muestras de semen y luego hay que buscar a la donante de óvulos, que no es una decisión fácil porque tenés que ver todo el historial de la familia y demás. La primera vez que lo intenté fue con una chica americana, pero no resultó, ahí me vino una pequeña desilusión; pero el médico me llamó y me dijo que lo intentara nuevamente, que no era un tema mío. Finalmente encontré a una chica de Rusia que estaba viviendo en Estados Unidos y el destino quiso que nos tuviéramos que conocer, porque por norma uno no tiene relación con la donante de óvulos, pero por un problema de una supuesta enfermedad que ella tenía tuvimos que tener una conversación de 10 minutos por Skype y pegamos muy bien, nos reímos mucho y me pareció una hermosa persona.

No sabe si fue el destino, Dios o lo que sea, pero está seguro de que era la persona, porque cuando se unieron los espermios con los óvulos, que eran 14, solo uno se transformó en embrión, lo que disminuía bastante las posibilidades de que se convirtiera en un embarazo. Luego conoció a la mujer que iba a llevar el embarazo. Era una señora de color que vivía en Wisconsin, mamá de dos niños. La conoció junto a su marido. “Me encantó su alegría y energía, por eso quise que mi hijo estuviera los nueve meses en la panza de ella con esa felicidad. Y la verdad es que Mirko nació con una paz y una alegría increíbles”.

¿Cómo fue el día que supiste que Mirko ya venía en camino?

Estaba en Buenos Aires caminando cuando sonó mi teléfono y me dicen que había embarazo. Me quedé congelado, no lo podía creer. Fue una alegría inmensa, pero luego me pasó algo muy raro, me vino una especie de crisis de pánico, con calores corporales, ¿viste? Es que era algo que había soñado tanto tiempo, y de pronto se hacía realidad. Y claro, me vino un miedo bien grande, me puse a estudiar, a leer muchos libros para estar informado, estaba superansioso, aunque la felicidad era superior a todo.

El día del parto, como todo en la vida de este comunicador, se dio de manera particular. Supuestamente Mirko nacía cerca del 10 de noviembre, pero justo cuando terminó de grabar un programa de juegos para Telefe, The wall, en Sao Paulo, lo llamaron para decirle que la mujer que llevaba el embarazo había tenido un problema de presión y que era mejor que se fuera lo antes posible a Estados Unidos. Terminó de grabar el 25 de octubre, llegó el 26 a Washington, donde había arrendado un departamento para estar los primeros meses junto a Mirko, y el 27 en la mañana fue con la mujer a hacerse un chequeo en Wisconsin.

La presión había vuelto a subir y la internaron para controlarla. Marley la acompañó y al rato apareció una enfermera trayendo unos papeles que había que firmar para el registro del bebé. “Yo le dije que igual para eso faltaban dos semanas y media, pero la enfermera me dijo que habían tomado la decisión de que iba a nacer ese día. Sentí que me desmayaba. Estaba solo, mi familia llegaba tipo 5 de noviembre para acompañarme, pero en un par de minutos me dieron la ropa para entrar al quirófano, ¡y nació!”, recuerda emocionado. Los días siguientes fueron muy especiales porque Mirko nació de 37 semanas y con un poco de líquido en los pulmones, por lo que tuvo que estar 48 horas en cuidados intensivos.

“La verdad es que estaba bien nervioso, pero en el hospital de Wisconsin nunca habían tenido el caso de un papá soltero, entonces todas las enfermeras me adoptaron como si fuera su hijo y me enseñaron todo, me lo pasaban para que lo tuviera en brazos, él estaba lleno de cables, pero me decían que lo mejor era que lo tuviera conmigo, que escuchara mi voz. Entonces esos dos días estuve ahí hablándole y cantándole, obviamente estábamos los dos supernerviosos, yo debutando en el rol de padre y él en el de hijo, pero la verdad es que fue la conexión más fuerte y linda que he sentido”.

¿Cómo ha sido la experiencia de ser papá soltero?
Hermosa, ha sido la experiencia más linda de mi vida. La verdad es que a mí me parece que hoy día las familias se forman de distintas maneras, y todas son válidas; me parece que lo más importante es que uno desee tener una familia. Mirko siempre va a tener roles femeninos en todos los procesos de su vida, con mi mamá, con mi prima, con mis tías y con un montón de amigas que también ayudan. Lo importante es que él siempre sepa que esto no fue un accidente, que fue buscado durante toda mi vida.

¿Tienes pensado qué le vas a decir a Mirko cuando empiece a preguntarte cómo vino al mundo? ¿Te asusta ese momento?
No me asusta y siempre le voy a decir la verdad, que fue superdeseado. Tengo fotos de su madre biológica y de toda la familia rusa, y también de la señora que lo llevó en su vientre. Con ella sigo hablando, de hecho ahora le conté que Mirko había estado con el presidente Barack Obama, y no podía creerlo.

¿Y si Mirko quisiera conocerlos, tendrías problemas?
No, para nada. Lo llevaría, es parte de su historia.

Pero con la familia rusa es distinto, ¿no? ¿Con ellos no puede tener contacto?
No, la madre biológica optó por ser contactada solo si Mirko tuviera alguna enfermedad en la que ella pudiera ayudar. Igual aún considero la posibilidad de contactarla por si pienso en un hermanito o hermanita.

¿Te gustaría encontrar pareja para que te acompañe en la crianza?
Y la verdad es que podría ser, pero no es algo que lo tenga totalmente decidido. Digamos, él va a tener un montón de imágenes femeninas que van a ocupar ese lugar y, por otro lado, si sucede bien, pero no es algo que esté buscando.

¿La exposición no te asusta?
Lo he pensado bastante. Lo de las redes fue algo bastante inesperado, porque al principio hice una foto y después pensé que sería lindo que tenga como un álbum digital en Instagram que pudiera entregarle de más grande, pero nunca imaginé que iba a tener tantos seguidores. Cuando estuvimos en Madrid nos invitaron a tomarnos una foto con el presidente Barack Obama, que andaba de visita, y cuando llegamos se lo presentaron como el niño más famoso del mundo, entonces ahí dije, bueno, esto se me está yendo un poco de las manos (ríe).

Pero la verdad es que en esta etapa de bebé no me parece mal, cuando crezca, por supuesto que voy a bajar la exposición. Y en Por el mundo me pareció que no era grave porque no se fuerza que aparezca, sino que él está conmigo, ¿viste?, y si tenía que cambiarle los pañales, lo tenía que hacer, era parte de lo que estaba sucediendo.

De pequeño siempre quisiste ser animador de televisión, viajar mucho, ser papá… hoy a tus 48 años pareciera que ya tienes todos esos sueños cumplidos, ¿te queda algo pendiente?
Yo la verdad es que no soy de exigir. Cuando tenía 24 años me tocó un mes de vacaciones y tomé un crucero por el Nilo, solo, y me acuerdo de estar ahí y pensar cómo había pasado todo eso. Cómo terminé entrevistando y conociendo a todas estas celebridades, cómo terminé en fiestas de Tom Cruise o en los premios Oscar… no entendía cómo había sucedido todo eso. Soy superagradecido de todo lo que me ha tocado; la verdad es que he tenido una vida maravillosa, y claro siempre hay proyectos en televisión que me entusiasman, pero todos los sueños que hoy día tengo los estoy proyectando hacia Mirko; lo único que deseo es su felicidad, que lo pase bien, darle un buen futuro y no fracasarle como padre.

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