La doctora antiage

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La doctora antiage

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La medicina antienvejecimiento no es un asunto cosmético, sino un nuevo enfoque de salud que, a través de cambios de hábitos, suplementos y hormonas, previene enfermedades y ayuda a envejecer bien. La doctora Carolina Herman, una de las pioneras en Chile, lo explica.

Por Francisca Urroz / Fotografía: Carolina Vargas

Paula 1244. Sábado 27 de enero de 2018.

Carolina Herman (42) es una de las tres chilenas con formación en medicina antienvejecimiento, una nueva área de la salud que vive un auge a nivel mundial y que busca mejorar la calidad de vida y prevenir o, incluso, retrasar el desarrollo de enfermedades propias de la vejez.

Luego de especializarse en Medicina Familiar, con mención Adulto en la Universidad Católica, realizó el máster en Medicina Antienvejecimiento y Longevidad de la Universidad de Barcelona. Hoy divide su tiempo entre El Centro de Salud Familiar Madre Teresa de Calcuta, de Puente Alto; sus consultas en la Clínica San Carlos de Apoquindo, el diplomado de Cirugía Menor en la Universidad Católica que dirige y sus consultas dedicadas al antiage que realiza en la Clínica Lo Arcaya en Vitacura. Ahí, el 80% de sus pacientes son mujeres. “Llegan porque quieren envejecer mejor, tienen síntomas de ánimo, mal dormir, menopausia o perimenopausia (etapa previa a la menopausia) o problemas de peso. Pero les aclaro que esto es un cambio de hábitos y no una dieta para adelgazar. Cuando me piden cremas o me hablan de un láser, les digo: ‘Esto es una mirada médica, no es estética. Que estéticamente se vean mejor después, es una consecuencia’”, aclara Herman.

Lo ideal es partir el tratamiento entre los 35 y 40 años o post guagua –dice– y no hacerlo en una etapa estresada de la vida. La primera consulta dura una hora, en ella realiza una entrevista a fondo para conocer al paciente y prescribe un chequeo a través de un set de exámenes para descartar alguna enfermedad como un cáncer, diabetes, hipertensión o resistencia a la insulina. Con el paciente “sano” se inicia una dieta detox de un mes, en la que se eliminan azúcares, bebidas, gluten, alcohol y lácteos y se suplementa con vitaminas C y E, entre otras, y antioxidantes en comprimidos, como selenio o clorela que ayudan al proceso de desintoxicación. Por cierto, no se trata de un “tratamiento tipo” sino de una prescripción personalizada para cada paciente.

“Lo primero es cambiar hábitos, indicar ejercicios y dar suplementos”, explica la doctora Herman.

Al mes comienza la terapia “antiage” propiamente tal, que busca regular los niveles bioquímicos y hormonales del paciente. En esta etapa, se incorpora una dieta basada en el sistema Paleo, que deja
de lado los alimentos procesados e incorpora carnes, pescados, frutas, frutos secos, verduras; las personas deben sumar ejercicio y, lo más importante, a juicio de la doctora Herman: la suplementación ortomolecular cuyo objetivo es devolver al cuerpo nutrientes: vitaminas, minerales, enzimas, ácidos grasos, y aminoácidos, entre otros. Después de tres meses se realiza un nuevo control, se ajusta la suplementación y luego los controles se realizan dos veces al año.

¿Qué es envejecer?
Es el deterioro funcional e inevitable del cuerpo que en las mujeres ocurre de forma marcada desde los 50 y en los hombres a los 60.

Entonces, siempre tiene que ver con la edad.
Claro, pero hay que diferenciar entre la edad cronológica –que es cuántos años tienes– y la biológica, que es la edad que representa tu cuerpo y que se mide con diversos test, que no están en Chile, pero se puede calcular con diferentes parámetros biológicos como la frecuencia cardiaca, la presión arterial o los niveles de colesterol, IMC, entre otros. La mayoría tiene una edad biológica mayor a la cronológica.

¿Por qué ocurre esa disociación?
Por malos hábitos como la falta de sueño, que disminuye la hormona del crecimiento y la melatonina; el estrés, que eleva los niveles de cortisol, hormona que es necesaria pero si está siempre alta, te desgasta y acelera el envejecimiento. Y, especialmente, la hiperindustrialización de la alimentación. Esta produce una microinflamación en el intestino que, finalmente, te va envejeciendo desde las células hacia afuera.

¿La medicina antiaging ayudaría a contrarrestar esto?
Sí, pero lamentablemente, la palabra está manoseada. Hoy todo dice antiage, desde el labial hasta las cremas, por eso es importante aclarar que esta es una área de la medicina. No es hacer que la persona no envejezca, sino que envejezca mejor.

¿Y qué implicaría para el cuerpo envejecer mejor?
Tener una mejor calidad de vida y ojalá, alargarla un poco. Hay enfermedades genéticas como el Parkinson o el Alzheimer, que no la vas a dejar de tener porque estás en medicina antienvejecimiento, pero sí hacerlas más llevaderas. Y para esto hay que identificar factores del envejecimiento del paciente como antecedentes genéticos de enfermedades cardiovasculares, por ejemplo, o ambientales como el sedentarismo o el consumo excesivo de alcohol, tabaco o fármacos automedicados y modificarlos cambiando los hábitos, ojalá con el paciente sano.

¿Qué tipo de enfermedades se podrían efectivamente prevenir o retrasar con este estilo de vida?
La diabetes, la hipertensión, la alteración del colesterol o los trastornos depresivos.

¿Qué es la suplementación ortomolecular?
Es la suplementación nutricional en dosis altas de distintos micronutrientes relevantes para el cuerpo, como magnesio, calcio o selenio, entre otros. Se hace vía oral para compensar lo que le falta al cuerpo. Hoy, por ejemplo, la comida está hiperprocesada, por lo que no estamos usando el intestino para que haga ese trabajo y no recibe la cantidad de fibra necesaria. Entonces, es necesario suplementarlo con cápsulas, es imposible que te comas la fibra que necesitas. Hoy muchos productos se presentan como antiage, la gente se está suplementado sin supervisión y eso puede tener interferencias con otros fármacos. Y eso es casi más peligroso que no tomar nada. Hay que tener claro que las vitaminas no son inocuas.

¿Qué alimentos hay que eliminar?
El azúcar refinada. Ese es el veneno de hoy, ya que aumenta tu índice glicémico de forma muy rápida. Todo el trabajo que tenía que hacer tu sistema digestivo para obtener la energía de un alimento ya no lo hace porque la tiene de sobra y eso estimula la aparición precoz de enfermedades metabólicas que aceleran el envejecimiento.

¿Y qué alimentos sumar? ¿Hay algunos que efectivamente sean antiage, los berries, por ejemplo? ¿Qué hay de mito y qué hay de verdad?
Efectivamente los berries, el goji o el brócoli tiene efectos antioxidantes, pero hay muchos otros como las manzanas, el ajo o el té verde que tienen compuestos biológicos que mejoran algunas funciones del organismo, pero no es suficiente con solo comerlos, hay que complementarlos con suplementos en cápsulas para lograr los niveles que se buscan.

¿Son eficientes los probióticos, tan de moda?
Sí, son uno de los pilares de la terapia. Las bacterias de nuestro intestino se han ido alterando por el tipo de alimentación. Y los probióticos vuelven a poblar el organismo de bacterias originales o “buenas”. Por eso, los receto en cápsulas y también recomiendo consumir kombucha o alimentos fermentados para reforzar la barrera inmunológica del intestino.

¿Qué actividad física sirve realmente?
Hay que fomentar un ejercicio variado con elementos cardiovasculares, equilibrio y fuerza, donde siempre haya una exigencia. La idea es que el cuerpo esté adaptándose permanentemente, porque así nunca minimiza la energía que usa con un determinado ejercicio, que es lo que suele ocurrir. No es cambiar la rutina de pesas, sino incorporar algo nuevo de una nueva disciplina. Además, hay que tener un hobby.

¿Por qué un hobby?
Sí o sí hay que tener un hobby. Muchos me dicen: “Yo, pinto”, “¿Vendes tus pinturas?”, les pregunto. Sí es así, ya no me sirve. Si revisas la vida de los supercentenarios, personas que han alcanzado los 110 años o más, hay cosas que coindicen en ellos y estar ocupados es una de ellas. La gente cuando se va a su casa empieza a quedar postrada, se mueve menos y también la movilidad cerebral se acaba. Un adulto mayor que esté desocupado se va a morir antes y eso es algo que podemos prevenir.

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