La edad es lo de menos

Reportajes y Entrevistas

La edad es lo de menos

Por Patricia Morales / fotografías Sebastián Utreras / asistente de fotografía Nicolás Torres / PRODUCCIÓN Fer Zamora / maquillaje Rosario Valenzuela

Mañana se celebra el Día Internacional del Adulto Mayor. Los cinco entrevistados que encontrarán en las siguientes páginas tienen dos cosas en común: son mayores de 67 años y se mantienen activos físicamente. Esto último les ha permitido no solo obtener un 7 en sus controles médicos, sino también enfrentar el último tercio de la vida con el ánimo y la vitalidad que cualquiera de nosotros quisiera tener.

Hugo Franzani (77)

“Llevo más de 50 años corriendo. Por más de 30 fue en solitario, sin la intención de competir, hasta que un día, cuando comenzaron las carreras masivas en Santiago, me incitaron a participar. En la primera descubrí que mi estado físico me permitía seguir el ritmo de la carrera y me decidí a seguir compitiendo. Al día de hoy he ganado nueve medallas (ocho de oro y una de plata) dentro de mi categoría. Todo gracias a la disciplina y el entrenamiento. Eso siempre se lo digo a mis hijos, que a veces corren conmigo. Una vez uno de ellos (Ignacio) no entrenó y compitió igual, y en la mitad de la carrera lo pasé. Esto puede sonar como el típico viejito que se está mandando las partes, pero fue exactamente como lo cuento. El rigor es el que te hace estar físicamente fortalecido. Pero lo más importante es que te mantiene la moral y el ánimo arriba. A mi edad no es raro que la gente decaiga o incluso se deprima. El entrenamiento te hace ser más entusiasta y tener fuerza para enfrentar las contrariedades y golpes que te da la vida, que al final es como una gran carrera”.

“Las últimas encuestas han mostrado que el adulto mayor que vemos hoy difiere notoriamente de aquellos de años pasados. En general, su estado de salud y la percepción que tienen de ella ha mejorado, y desean mantenerse laboralmente activos hasta edades más avanzadas. Asimismo, el 44% de ellos participa en actividades sociales y el 68% se siente satisfecho con su presente”. (Verónica Rojas, geriatra de Clínica Alemana).

Fidel Venegas (81)

“Siempre me ‘echan’ entre 70 y 75 años. Casi nadie me cree mi edad. Y me ha pasado siempre. Yo se lo atribuyo al ejercicio. Comencé el año 57 cuando me tocó hacer el servicio militar. Allí, cuando nos llevaban a la cordillera, me di cuenta de que tenía aptitudes para el deporte. Practiqué fútbol y tenis a lo largo de mi vida, los fines de semana. En ese tiempo recuerdo que fumaba y lo que hacía para estar bien el domingo es que no prendía ningún cigarrillo entre el miércoles y el sábado. Hasta que en un momento lo dejé completamente. Fue justo cuando me casé por segunda vez; mi mujer es nutricionista y gracias a ella seguí una vida sana. Al final estar saludable es un complemento de todo, alimentación, actividad física, felicidad. Hoy practico en el Centro Deportivo El Aguilucho tres veces a la semana durante dos horas. Hago elíptica y trotadora, además de entre 200 y 400 abdominales. No sé de resfríos desde el año 74, me siento impecable. Por eso se lo recomiendo a todo el mundo”.

“El ejercicio en adultos mayores reduce dolencias osteomusculares y entrega mayor flexibilidad; fortalece músculos y huesos; ayuda a mejorar la digestión y contribuye a una mejor calidad del sueño”. (Gonzalo Fernández, deportólogo de Clínica Alemana).

Patricia Caselli (67)

“Llevo casi catorce años en la práctica del Bikram Yoga. Llegué a esta disciplina porque mi yerno fue el que la trajo a Chile. Cuando comencé tenía una serie de lesiones en el cuerpo, como consecuencia de mis años como seleccionada de vóleibol, además de otros temas como la mala digestión. En los dos primeros meses empecé a ver cambios. Mejoró mi metabolismo, mi circulación, desaparecieron las várices. Pienso que si no hubiese llegado al yoga, a esta altura ya casi no podría caminar, porque antes no podía hacer actividades en las que tuviese que estar con las rodillas mucho tiempo dobladas, como manejar o ir al cine. Hace poco me hice una serie de exámenes y el doctor quedó impactado. Mis arterias son como las de una persona de veinte años, están impecables. Obviamente el ser humano va en continuo deterioro, es algo natural, no somos eternos. Pero hacer una actividad física, y en el caso del yoga también mental, te permite mantenerte bien, evitar enfermedades y sanarlas”.

“La actividad física para la gente de la tercera edad es sumamente beneficiosa desde el punto de vista cardiovascular, porque mejora la circulación arterial y la circulación venosa, disminuyendo las enfermedades vasculares periféricas como las várices”. (cardiólogo de Clínica Santa María Pablo Pedreros).

Luisa Rivas (67)

“Hace 25 años empecé a correr, antes de eso siempre fui activa, andaba buscando qué hacer. Así descubrí el running. Lo que más me gustó en un comienzo es que me permitía ser libre, tener mi propio horario y no descuidar mi casa y a mis hijos. Me ponía mis zapatillas y salía. Hoy ya es parte de mi vida, mi pasión. Veo los beneficios que me entrega y son increíbles porque me permite, a esta edad, tener propósitos, soñar, plantearme metas y trabajar para ellas. No solo estoy saludable físicamente, también cognitivamente. Correr me despeja, me aclara cosas. A veces estoy triste, salgo a correr y me impregno de la naturaleza y de su energía maravillosa. Por eso se lo aconsejo a todas las personas, independiente de la edad. Pueden partir en grupos de amigos que salen solo a caminar, y no se van a dar cuenta cuando estén corriendo. Yo partí de manera muy artesanal y en ese momento jamás me imaginé llegar hasta donde he llegado. He viajado por el mundo corriendo maratones y cada vez que corro una siento una alegría que me golpea el alma. Por eso mi consejo para todos los que lean esto es: busca lo que te gusta hacer y hazlo. Te puede cambiar la vida”.

“Mantenerse activos es un pilar fundamental para vivir y envejecer sanamente. El ejercicio ha demostrado mejorar la salud cardiovascular, disminuye síntomas melancólicos, optimiza la memoria y la velocidad del pensamiento, evita la discapacidad y la dependencia y mejora la calidad de vida”. (Verónica Rojas, geriatra de Clínica Alemana).

Sonia Alvaro (81)

“Cuando quedé viuda, a los 50 años, y estaba con toda esa pena, pensé en que me quedaban muchos años aun y no quería ser un problema para mis hijos. Cerca de mi casa había un lugar donde daban clases de baile entretenido para adultos mayores. Me inscribí y nunca más dejé de asistir. Hoy voy tres veces a la semana, y los días que me toca me levanto activa, muy contenta. Porque no solo voy a bailar, allí ya tengo un grupo de amigas. Conversamos, nos reímos, y después de la clase nos vamos a tomar un cafecito. A veces nos juntamos en las tardes a jugar cartas y una vez a la semana tenemos un curso de inteligencia cognitiva. Conseguimos una profesora encantadora y vamos turnándonos para prestar la casa. A la que le toca prepara un tecito sencillo y esperamos juntas a la profe. Nos hemos dado cuenta de que ¡no estamos tan mal! (ríe). Tengo una salud estupenda, y el doctor que me ve todos los años me dice ‘¿cómo lo hace?’. Pienso que la actividad y estar con buenas personas alrededor ayuda mucho. En este grupo solo hablamos de cosas agradables, nunca hay discusiones y siempre nos reímos”.

“El ejercicio físico ayuda a retardar el inicio del deterioro cognitivo asociado a la edad. Lo ideal es que la persona de la tercera edad realice actividades aeróbicas o actividades en que además tengan interacción social. Con esto ayudamos a prevenir el daño cerebral, aumentamos la reserva cognitiva y también incrementamos el estado de ánimo de quien lo realiza”. (Carolina Delgado, neuróloga de Clínica Santa María).

 

 

 

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