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20 octubre, 2017
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La espera de Wilfrid, el viudo haitiano

Hace 52 días, la vida de los haitianos Wilfrid Fidele (34) y de su pareja, Joane Florvil (27) cambió para siempre, cuando el 30 de agosto ella fue acusada de abandonar a la hija que tenían en común. W, la niña, de apenas dos meses en ese entonces, fue alejada de sus padres, y pasó a manos del Sename. Joane, detenida, y sin poder explicar el malentendido por no saber hablar español ni contar con traductor, se golpeó la cabeza, y fue derivada a la ex Posta Central. Desde entonces su salud se deterioró drásticamente y un mes después, y tras ser trasladada al Hospital Clínico de la Universidad Católica, falleció. Wilfrid pronto se reencontrará con su guagua. Dice que es lo único que lo ha mantenido en pie, pero la espera –que acaba la próxima semana– ha sido tortuosa. Aquí, y a partir de un registro visual, habla de estos días, de su desesperación y también recuerda a su mujer.

Por Pablo Sanhueza


Paula.cl

Por Pablo Sanhueza

Lejos de mí


“He tenido mucha pena. He sufrido mucho sabiendo que W está en un hogar del Sename, lejos de mí. Hasta ahora, me había sentido muy desesperado. Sin Joane y sin la bebé, no tenía motivos para seguir viviendo”.

La última foto

“Recuerdo esta foto. Se la tomé poco antes de la detención de Carabineros y de que cayera hospitalizada. Y, como se ve, Joane estaba súper contenta, sana y alegre. Ese día –antes de que ocurriera el incidente- estuvimos súper bien. Cocinamos, comimos juntos, disfrutamos, jugamos con la bebé… Joane era –al contrario de lo que se dijo al comienzo en la prensa- una mamá súper responsable y muy sensible. Estaba pendiente de W, no la dejaba sola ni un minuto. Recuerdo que le gustaba hacerla reír. Donde Joane se haya ido ahora, se fue parte de nuestra hija también”.

El viaje a Chile

“El amor me trajo a Chile. Si no es porque Joane lo quería, nadie más me habría podido obligar a venir. Por suerte tenía mi platita y mis negocios allá en Haití y pude comprar el pasaje. Cuando me subí al avión, recuerdo que dije: ‘Ya. ¡Ahora me siento bien. Ahora podré apoyar a mi señora!’. Vine para hacerla feliz. Pero lo que encontré fue miseria”.

Nuestra pieza

“Cuando uno no está en su país, uno tiene que aceptar la vida que le toca. En esta pieza, aunque pequeña, sobrevivíamos, y cuando W lloraba, yo la tomaba en brazos y se calmaba. A pesar de no tener las comodidades que yo tenía en Haití, al menos en esta habitación estábamos todos juntos. Hoy extraño a Joane y a mi hija W en ella”.

Te espero


“Estoy contando los días para que llegue a la casa. Ese día será maravilloso porque, por fin, y tras casi dos meses de espera, voy a poder reencontrarme con mi hija, tomarla en brazos y llevármela conmigo”.

El oso de peluche

“La ropa de Joane y los juguetes de mi hija siguen aquí, como este oso de peluche que le regaló su madre cuando nació. A veces recuerdo los momentos felices, como cuando la Joane me llamaba ‘ hombre de pollo’  porque me gusta mucho comer pollo. Entonces, me puedo reír ahora, al menos un poco”.

La fe

“Antes de que todo esto pasara, yo creía en Dios, pero no al 100% como lo hago ahora. Desde que Joane se fue, mi forma de ver la fe cambió mucho. Y me encomendé a él para servirle. A pesar de lo difícil que ha sido recuperar a mi hija he sentido su apoyo, y también el de casi toda mi gente: mi madrina, mi primo, algunos chilenos. De ellos ha dependido que aún siga en pie”.

El futuro

“No tengo el sueño de regresar a mi país ni tampoco quiero quedarme en Chile. Me gustaría que W creciera en un país distinto, como Estados Unidos, donde están mis tíos, algunos primos y parte de mi familia. Cuando tenga a la bebé conmigo otra vez, quiero ser un buen trabajador. Trabajar mucho más que antes para mantenerla y así salir adelante”.

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