La hora de la cosecha

Reportajes y Entrevistas

La hora de la cosecha

Por Lorena Penjean / Fotografía: Alejandro Araya / Producción: Paulina Wiegand

En abril se cosecha la primera plantación legal para usos medicinales de cannabis sativa que hay en Chile, iniciativa promovida por la Municipalidad de La Florida con la Fundación Daya. El alcalde, Rodolfo Carter, militante UDI que creció en la Villa Los Copihues de la comuna, que en los 80 estuvo en contra de la dictadura, que trabajó por Aylwin y militó en la DC, que estuvo en Dicom y que ha sido cariñosamente apodado “Rori, el roto rico”, explica acá su volada.

Paula 1170. Sábado 28 de marzo de 2015.

La plantación está en un lugar secreto de La Florida. Antes de acceder a ella hay que jurar que no se revelará dónde se encuentra. Luego, pasar la barrera de los guardias que 24/7 custodian la primera plantación de cannabis sativa para fines medicinales en Chile. De ahí vienen dos cierres perimetrales, cerco eléctrico, alambre de púas y cámaras de seguridad.

Y helos ahí. Avaluados en dos millones de dólares por el alcalde Rodolfo Carter, precursor de esta iniciativa con la actriz Ana María Gazmuri, de la Fundación Daya, los miles de cogollos en flor que parecen bailar una lenta danza al ritmo de la brisa que llega como un susurro bajo un sol inclemente.

El aroma. Por Dios que cuesta describir el fuerte aroma de estas plantas en época de cosecha, cuyos cogollos se transformarán en un aceite que se usará para paliar durante un año los dolores y todos los síntomas del cáncer de 200 pacientes; 100 de la comuna y 100 de la Fundación Daya.

El SAG fiscaliza y toma muestras. Esto es en serio.

Tal vez esta plantación sea lo que el alcalde Rodolfo Carter –43 años, militante de la UDI– entiende de la idea de hacer algo extraordinario, tal como se lo escuchó a Hernán Larraín en la escuela de Derecho de la Universidad Católica un día después del asesinato de Jaime Guzmán: “Tienen que hacer de su vida algo extraordinario”. Esa frase, que él se prometió a sí mismo luego que su padre murió de cáncer, lo sigue rondando hasta el día de hoy, que la prensa lo busca con ahínco esperando las palabras del díscolo de la UDI.

Después de esta entrevista el alcalde irá a dos programas de televisión. Le preguntarán por el caso Penta. Le preguntarán por la UDI. Él contestará con su buena lírica, pero más tarde dirá que la tele no le gusta porque siente que pierde privacidad y lo inseguriza saber si se ve gordo o flaco en pantalla.

Rodolfo Carter nació en Valparaíso y a los 6 años llegó a vivir a La Florida, ala Villa Los Copihues. Una infancia en un barrio pobre. Desde su pieza se podían ver los allanamientos a las poblaciones y tomas adyacentes. Él miraba por la ventana cómo los carabineros se ensañaban con la gente. Y pensaba en lo nefasta que puede ser una dictadura.

De origen humilde y opositor a la dictadura. Fueron varias las vueltas que se dio Rodolfo antes de llegar ala UDI.

Primero fue simpatizante de la Democracia Cristiana.Votó por el NO y luego entró a estudiar Derecho ala Universidad Católica, donde el gremialismo lo sedujo. Ahí nació lo de “Rori, roto rico”, apodo que hasta hoy suele escuchar.

“No podría estar en la UDI si no sintiera respeto por Jaime Guzmán”.

Cuando trabajó para la campaña de Rodrigo Álvarez a diputado por la UDI, en 1997, un día encontró en su escritorio una carta para hacerse militante lista para firmar. Venía con el patrocinio de Pablo Longueira, uno de los políticos que más admira. Y firmó.

En el 2000 fue electo concejal por La Florida y en 2011, tras la renuncia del alcalde Jorge Gajardo, asumió su puesto de manera interina con cierta polémica; entonces se conoció que estaba en Dicom por una deuda de 57 millones que, él explicó, contrajo para pagar el tratamiento de su padre que murió de cáncer y para, posteriormente, hacerse cargo de su mamá y hermana. En  2012 fue ratificado como alcalde en las elecciones municipales. Y el año pasado, incómodo con el pensamiento de su partido, presentó su renuncia a Ernesto Silva, que entonces venía recién asumiendo como presidente de la UDI, pero esa renuncia nunca se concretó. Todavía sigue en las filas del partido.

Hoy en su oficina de alcalde de La Florida, hay una foto suya con la Presidenta Bachelet, otra del Presidente Piñera y otra más de Salvador Allende.

Eres de Valparaíso y a los seis años llegaste a La Florida, ¿qué recuerdos tienes de tu niñez?
Sin ser pobre a nivel de miseria, viví en una familia con lo justo. En Valparaíso éramos allegados. Nunca se me va a olvidar la imagen de llegar a Américo Vespucio en uno de esos buses Mercedes Benz celestes, nos bajamos en Departamental, caminamos entremedio de la tierra y llegamos a un cierre de madera alrededor de los edificios. Entonces uno miraba entremedio de las tablas y veíamos lo que era la casa propia: el sueño. Llegamos la primera noche a armar la casa, y me acuerdo haber mirado por la ventana del dormitorio propio; era primera vez que tenía uno mío. Por la ventana se veía un mar de techos de fonolita, el campamento San Rafael. Cuarenta mil personas vivían sin agua potable, se bañaban en la calle, no tenían alumbrado público, me acuerdo que los incendios eran muy impresionantes porque se quemaba una casa y se quemaba todo.

¿Y qué pasó cuando entraste a estudiar Derecho en la Católica?
Fue un choque de realidad, no había ido nunca más allá de Escuela Militar. De hecho, no sabía dónde estaba el Faro de Apoquindo. Recuerdo haber entrado a la casa de una compañera en San Damián y sentir que mi casa completa cabía en su living. Pero nunca me provocó resentimiento, nunca.

¿Te discriminaron?
Cosas chicas.

Te dijeron chulo.
No me lo decían de frente. Pero era el “Rori, el roto rico”.

¿Te encuentras mino?
No sé, tengo un cuento con la autoestima física: no me encuentro rico en ningún caso. No lo soy.


“Cuando se murió mi papá, dije: ‘papá, te prometo que voy a hacer algo extraordinario’”, cuenta Carter, cuando se le pregunta por qué se la jugó tanto por esta plantación de marihuana medicinal. “En parte sí es extraordinaria”, dice.

En la Católica conociste al gremialismo. ¿Cómo fue ese tránsito en circunstancias de que estabas contra Pinochet?
Cuando vivía en Los Copihues me acuerdo lo impactado que me dejaban los allanamientos, ver  la rotonda Departamental llena de gente, padres con hijos desnudos; era impactante ver la humillación de ese jefe de familia desnudo frente a sus hijos, rodeado de soldados. Ya como a los 14 o 15 años empecé a intervenir en actividades; fui dirigente estudiantil, presidente del primer centro de alumnos del colegio. Entré ala DC comunal de La Florida, tirábamos panfletos en las esquinas. Para la elección de Aylwin fui apoderado de vocal de mesa. Y, cuando entré a la universidad, pasaron varias cosas como ver a Jaime Guzmán, que era profesor, minutos antes de que lo asesinaran. Me sorprendió verlo como un personaje súper frágil, pálido, mal vestido, no era el ideólogo de la dictadura que yo imaginaba debía ser un señor muy poderoso. No sabía que en ese minuto en el descanso de la escala estaba el Negro Palma Salamanca, a quien había conocido en el colegio, esperando para matarlo.

¿Sigues pensando que Guzmán fue el ideólogo de la dictadura?
En materia constitucional, sin duda.

¿Te provoca cierto grado de admiración entonces?
Respeto. No tuve la oportunidad de conocerlo. Pero no podría estar en la UDI si no sintiera respeto por Jaime Guzmán.

¿En qué momento decides militar en un partido que apoyó la dictadura? ¿Hubo un punto de inflexión?
Nunca se produce esa inflexión.

¿Ah no?
Bueno, en 1991 el día después de que mataron a Jaime Guzmán, me tocó escuchar a Hernán Larraín referirse a Jaime Guzmán en términos que yo no conocía. Para mí en ese minuto ellos eran los malos. Mis compañeros, de pelo más claro y de buenos barrios, eran para mí todos fachos. Pero enhorabuena me fui dando cuenta de que había una parte del país que no conocía que también sufrió, la pérdida de Jaime Guzmán en particular, a eso me refiero. No estoy tratando de equipararla con el sufrimiento de las familias de los detenidos desaparecidos, que es infinitamente mayor. Si la UDI el día de mañana dice que los muertos están bien muertos, en ese minuto yo me salgo del partido.

SODOMA Y GOMORRA

¿Qué te hace distinto en la UDI?
Tiene que ver con dirigir una comuna como esta, la tercera más grande de Chile, la más importante por segmentación social, porque La Florida es la capital de la clase media. Además, tiene que ver con el respaldo ciudadano con el que lo hago y el peso que la comuna tiene, en una campaña senatorial, por ejemplo, es muy gravitante en el contexto político de la Región Metropolitana.Eso me da cierta amplitud para decir las cosas sin que me digan “compadre venga para acá: se queda callado o le quitamos el cupo”. En la UDI y en la derecha en general es difícil que me pongan un candidato al lado porque tengo un capital político y electoral que es muy difícil que otra persona logre en este sector.

Ya, ¿pero cuánto te aguanta tu partido que pongas un condón gigante en la comuna, te juegues por instalar una plantación de marihuana o hables contra Pinochet?
Respecto ala UDI hay muchos prejuicios y se lo he hecho saber a la directiva: abramos las puertas y las ventanas para que la gente vea lo que realmente somos, discutamos nuestras ideas sin temor al qué dirán porque la gente piensa que somos todos iguales y en la UDI no toda la gente es pinochetista, ni es cartucha. Cuando hablo de educación sexual es porque es responsabilidad del alcalde; acá hay niñas que se embarazan a los 12 años y no puedo abordarlo de una manera frívola. No ando repartiendo condones en la calle y me quedo ahí. No, acá hablamos del condón sin anestesia. El condón es un plástico. Obviamente, la relación sexual entre un hombre y una mujer debe estar acompañada de amor.

¿Sí?
Sí, idealmente. Las personas son libres para escoger cómo quieren hacerlo, pero creo que la sexualidad más plena es con sentimiento y eso lo sabemos todos. Entonces, cuando les damos educación sexual a los niños eduquémoslos para el cariño, digámosles que es un regalo de la naturaleza o de Dios, pero que se cuiden. Si quieres seguir los mandatos de tu religión, sé abstinente, pero hay otras opciones. Si quieres tener pareja única, allá tú, cuídate también. Nosotros no queremos imponerle ni decirle a nadie cómo tiene que vivir su sexualidad, pero sí darles la información a nuestros niños para que tengan una sexualidad sana y segura. Porque lo que sí resulta ridículo es que, cuando una niña aborta, no se le haya dicho cómo evitar un embarazo.

“Entrar a Derecho en la Católica fue un choque de realidad. Recuerdo haber entrado a la casa de una compañera en San Damián y sentir que mi casa completa cabía en su living”.

¿Estás a favor del aborto?
No, pero tampoco creo que el problema se solucione condenando a las mujeres; ninguna mujer es feliz abortando. Por eso hay que tener cuidado con las críticas radicales. En cuanto a la inviabilidad del embarazo, creo que hay que escuchar más a los bioéticos. No me cierro al diálogo, es lo peor que nos podría pasar. En caso de violación en principio te respondo que un crimen no se soluciona con otro crimen.

Izaste la bandera gay en el municipio en el día contra la homofobia.
Cuando el Movilh pidió poner la bandera acá en la Municipalidad me pareció demasiado natural. Lo raro sería negarse a aceptar a un porcentaje de la población que tiene todo el derecho a reivindicar su situación. También tiene que ver con una mirada que yo tengo de la vida y la política, que es la compasión. Entonces cuando el Movilh me pidió poner la bandera yo digo que ningún problema, lo mismo cuando los evangélicos nos piden algo les pasamos el estadio, lo mismo con los católicos. Darles dignidad y cariño a todos los ciudadanos, en Chile no sobra nadie.

¿Qué piensas del Acuerdo de Unión Civil?
Estoy totalmente de acuerdo.

¿Cómo explicas la oposición de tu partido?
Es un error. Cuando pasen los años y si existe la UDI todavía, y espero que así sea, va a mirar para atrás y se va a avergonzar mucho por eso porque esas son las peleas que no hay que dar, son peleas intrascendentes y agresivas con los ciudadanos. Al final, cuando me preguntan por estas causas y la gente piensa que soy tan chascón, yo encuentro que no tiene ningún mérito aceptar a todos los ciudadanos sin importar a quién le rezan o con quién duermen o la forma que llevan su vida.

¿Qué es lo que te motiva de la política?
Me gusta la política porque me gusta la historia y me gusta la historia porque me gusta la trascendencia de los seres humanos, como cuando Prat salta al abordaje del Huáscar o como cuando Churchill resiste a los alemanes contra todos los pronósticos. Esas son las personas que quedan en los libros de historia, por eso uno se dedica a esto, no para marcar el paso, sino para cambiar con mucha humildad lo que yo creo que es lo correcto.

¿Y cómo ves a la UDI dentro de la política?, ¿están marcando el paso?
La UDI tiene tres valores fundamentales que están en su carta de principios: el respeto por la libertad, la vocación popular y los principios cristianos. Y digo que hay que cumplirlos. La libertad de elegir donde vivo, que no me discriminen en una empresa por no ser el hijo del gerente, que no me pregunten del colegio que vengo. Luego, en el valor popular, no podemos seguir mirando a la gente como en los 80, cuando se repartían canastas de alimentos financiados por el gobierno militar. Hoy el mundo popular es mucho más complejo, es la clase media y ese sector lo único que espera es que todos los esfuerzos que han hecho por progresar, no se los arruinen. Lo tercero, que es el más completo y maravilloso de todos: el valor cristiano. De repente la UDI parece haber leído el Antiguo Testamento, el de Jericó, el de Sodoma y Gomorra, el del Señor castigador y se les olvidó la segunda parte, la del Señor que surge del pueblo, que es cariñoso, que perdona, que defiende a una prostituta, que no les hace asco a los pobres, que camina entre los leprosos y que ama al otro como se ama a sí mismo.

¿Te gusta militar entonces en ese partido?
Ahora más que nunca, porque está más difícil que nunca. Hoy sería mucho más fácil hacer prensa y decir renuncio. Hoy día hay que dar la pelea.

ESTOY EN EL MERCADO

Tienes una foto de Salvador Allende en tu oficina.
Aun cuando no tengo una buena evaluación de su gobierno, él tiene una frase que los jóvenes en política no deberíamos olvidar: “Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta vital”.

¿Qué es lo de más valor que hay en esta oficina?
El crucifijo y la foto de mi familia. Y ese Cristo roto, que es el más importante de todos, porque es el más doliente. No tiene brazos. Y probablemente para los que nos dedicamos a la actividad pública, la única gracia, siendo personas de fe como yo que soy católico, es tratar de encontrar a Cristo entre los que sufren. Ese Cristo está en los que no tienen casa, en los que están en Dicom y no logran salir adelante.

Estás soltero. ¿No te has casado nunca?
No.

¿Eres bueno para pololear o eres solitario?
No soy solitario. Soy bastante renuente a hablar del tema… Sí he tenido un par de amores muy profundos, ahora último uno muy, muy profundo y he sufrido harto.

¿Pero te gustaría casarte y tener hijos?
Sí, por supuesto. Afortunadamente, por alguna razón extraña, en mi familia envejecemos muy lentamente, entonces, todavía estoy en buenas condiciones para estar en el mercado. Además, eso de ser “Rori” algún mérito tiene.

Dijiste que hace poco tuviste una polola…
No voy a contestar nada más porque todavía me duele… Ella me dijo que no podía ser feliz conmigo, porque siempre mi carrera iba a estar entremedio. Me da pena acordarme de esa frase… Aún tengo fe en que me vuelva a querer.

¿Cómo se te ocurrió lo de la plantación de marihuana con fines medicinales?
Recuerdo cuando Hernán Larraín al día después de la muerte de Jaime Guzmán nos dijo: “Sean extraordinarios en algo”. Para mí fue como una cachetada súper fuerte. Cuando se murió mi papá tuve la suerte de estar con él. Primero fueron las lágrimas, la pena y después, como reflejo, abrí la ventana como para que el espíritu pudiera partir… Me acuerdo que repetí la misma frase: “Papá, te prometo que voy a hacer algo extraordinario”.

¿Y esta plantación de marihuana es algo extraordinario?
En parte sí, pero no por la cannabis sativa en sí misma. Hoy día hay varios países en el mundo que están usando la cannabis sativa para fines medicinales y con eso les damos alivio a personas que tienen cáncer, que sufren y que, además, tienen que pagar unos costos terribles por los medicamentos paliativos del dolor. Si se lo podemos dar y, además, gratuitamente, es extraordinario. Ahí dices: esta actividad que tiene tan poco rock and roll, sí tiene rock and roll cuando haces estas cosas. Eso es lo que hace que valga la pena levantarse en las mañanas. ·

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