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20 abril, 2017
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La mamá de la Tere

Teresa Gazitúa Costabal es la madre de mi mujer y la abuela de mis hijos. Pero, ante todo, es una artista extremadamente talentosa, respetada por su coherencia y buen gusto. Fue decana de la Escuela de Arte de la Finis Terrae y profesora del Manquehue y del San Juan –mi colegio– en los años de la dictadura. Estudiosa, moderna, viajera, seca para la tecnología. De mente abierta y, aunque a veces no lo parezca, de risa rápida. Está por inaugurar una exposición que vuelve a contactarla con la naturaleza. A partir de eso aceptó el reto de las chiquillas de Paula: hablar conmigo, su queridísimo yerno, de su vida, de su obra, de la maternidad. En el fondo, de su historia. No es poco. Yo que ella las habría mandado a freír monos.

Por Felipe Bianchi Leiton, periodista y yerno oficial


Paula 1224. Sábado 22 de abril de 2017. Especial Madres.

¿Cómo se las arregló para sacar la voz todos estos años en la vorágine Undurraguista? Concordemos en que no es nada fácil tomar la palabra entre tanto vasco…

Cierto, los Undurraga son personas muy sociables, simpáticas y buenas para conversar pues provienen de familias muy numerosas. Por ende, para hacerse oír hablan bastante alto. Yo soy más bien callada y no me gusta interrumpir, pero cuando siento que debo opinar busco el momento exacto y lo hago… muchas veces con el apoyo de los “extranjeros”.

Gracias por lo que me toca en tanto “extranjero”. Sigo: usted es una mujer extremadamente moderna, incluso en términos políticos, ¿le trajo eso problemas familiares o con los amigos?
Gracias por lo de “extremadamente moderna”. La verdad, no siento que me trajera muchos problemas. Ser artista te da licencia para ser distinta y, de alguna manera, pensar diferente. En cuanto a lo político, dependiendo de la intransigencia ambiente me juntaba más o menos veces con algunas personas… pero a la larga siempre los amigos de verdad permanecieron, aunque pensáramos diametralmente opuesto.
Eso me consta. En los más de 15 años que la conozco, sus grandes amigos, preocupados y cariñosos, siempre han sido los mismos. Y eso que hay algunos bastante… digamos… tradicionalistas. Con respeto.

¿Qué papel ha jugado la religión en su obra y en la relación con sus hijos? Siempre me ha llamado la atención que ese sea, quizás, el único cajón conservador de su cabeza.
Creer en Dios es lo que le da sentido a mi vida y a mi obra. Creo en un Dios creador y el ser artista me hace compartir esa cualidad. Él crea de la nada y yo de la naturaleza que Él creó. Creo en un Dios que libera, ama y acepta a las personas tal cual son. En la relación con mis hijos, creo que la religión es cuestión de fe y si alguno de ellos la pierde, por el motivo que sea, lo acepto.
La suegra va religiosamente a misa (suena gracioso eso) todos los domingos. A veces la acompaña la Tere.

Confiese: cuando por fin este galán soñado fue a pedir la mano de su hija Teresita, ¿sonrieron aliviados con su marido?
Sí, sonreímos muy contentos… aunque el galán se demoró un poco.

Muy graciosa…
En todo caso, a mí no me cabía duda de que ustedes formarían esta linda familia que tienen hoy… con o sin matrimonio.
Aprovechamos de saludar aquí, si nos están leyendo, a don Manuel, a doña Elena y a doña Elisa.

Usted conoció a Pancho Undurraga Mackenna, su marido, mi suegro, como conspicuo visitante de los salones del Club de La Unión… y después le salió con barba larga y trabajando durante la dictadura por los derechos humanos. ¿Se sintió estafada o más enamorada que nunca?
Ninguna de las anteriores, porque los dos veníamos de lugares parecidos. No del Club de la Unión, ya que en esa época no admitían mujeres. Los dos hicimos este camino juntos. Las circunstancias históricas y nuestras creencias religiosas nos llevaron a anhelar un país con mayor justicia social. Durante la dictadura, el conocer desde un comienzo y muy de cerca los horrores que se vivían, llevaron a Pancho a trabajar por los derechos humanos y por la No Violencia activa y a mí a hacer clases para mantener la familia. Fue una época muy dura que nos marcó mucho como pareja y como familia.
Siempre me he preguntado qué pensaría en esta convulsionada época política don Pancho, quien murió hace ya 10 años, al mismo tiempo que lanzaban el Transantiago y específicamente para el Día de los Enamorados (por joder, según sus hijos). ¿Estaría enojado con la Nueva Mayoría? ¿Votaría por Guillier? ¿Se habría unido a Evópoli para acompañar a su hijo en el camino hacia el Congreso? ¿Estaría sorprendido con tanta corrupción? Vaya uno a saber.

“En Pirque es donde realmente empezó este trabajo con las piedras del río Maipo que llegaron a la arena”.

¿Qué sintió cuando partió a clases al MoMA mientras estuvimos en Nueva York? La vi más entusiasmada que nunca.

Cuando el año pasado ustedes me invitaron a compartir tres meses allá, fui muy feliz en una ciudad que ya conocía, pero que por fin pude recorrer con tiempo y profundidad. De hecho, después de visitar muchos museos, exposiciones y galerías de arte, descubrí estas clases que daban diariamente en el MoMA, delante de los originales. Fue muy enriquecedor poder profundizar en el conocimiento del arte contemporáneo y a la vez mejorar algo mi inglés.

Aclaro, en entera justicia, que de invitación no tuvo nada: la suegra se pagó todo de su propio pecunio y fue un agrado y un alivio tenerla esos tres meses viviendo con nosotros en el East Village, en el departamento de arriba, compartiendo paseos, conversaciones… y el cuidado de los niños, demás está decirlo.

La nueva muestra de Teresa Gazitúa se inaugura el día 26 de abril en la galería de Patricia Ready.

La nueva muestra de Teresa Gazitúa se inaugura el día 26 de abril en la galería de Patricia Ready.

Ha viajado bastante últimamente y debe haber visto, como siempre, muchos museos y exposiciones. ¿Cómo estamos hoy en Chile en comparación con otras partes?
En los últimos años el país ha invertido mucho en centros culturales en regiones y en diferentes comunas de la capital. Eso hace que mucha más gente tenga hoy acceso a la cultura. Pero nos falta invertir en nuestros museos. Reacondicionarlos de verdad, no solo las fachadas, para que puedan recibir exposiciones internacionales de calidad que no llegan hoy a Santiago pero sí a Buenos Aires o a Río de Janeiro.

¿Se siente cada vez más reconocida por sus hijos que, reconozcámoslo, son más bien criticones?
Me siento muy querida y apoyada por mis hijos, por mi nuera y por mis dos yernos. Por toda mi familia. En cuanto al espíritu crítico, es bueno a veces tenerlo…
Ok. Se ha ganado una barra de chocolate suizo. Amargo, como le gusta.

Me imagino que con el éxito en el Emporio La Rosa de la Teresita y Pancho (que ahora está en política, como secretario general de Evópoli) más el de la Mónica con la tienda de diseño Onbu, debe estar más que orgullosa…
Muy contenta de cada uno, de los grandes logros que han obtenido. De hecho tienen todo mi apoyo para futuros emprendimientos y candidaturas (esto también incluye a sus cónyuges).
Bueno saberlo. Me está dando el pie para lanzar mi postergada carrera como representante para el Cono Sur de Turnbull & Asser.

 

El nombre de la exposición de Teresa Gazitúa es Tiempo de arena y el mensaje, dice la artista, es que las personas reflexionen sobre su propio tiempo. “Así como las piedras tienen un camino que recorrer por el cauce del río hasta llegar al mar para transformarse en arena, los humanos, en un tiempo determinado, nos transformaremos en pol

El nombre de la exposición de Teresa Gazitúa es Tiempo de arena y el mensaje, dice la artista, es que las personas reflexionen sobre su propio tiempo. “Así como las piedras tienen un camino que recorrer por el cauce del río hasta llegar al mar para transformarse en arena, los humanos, en un tiempo determinado, nos transformaremos en polvo”.

Usted fue decana de Arte de la Finis Terrae y antes hizo clases en dos colegios, en el Manquehue y en el San Juan Evangelista. ¿Se sentía bien lidiando con jóvenes pelmazos o se le acababa luego la paciencia?
Sí, fui decana, pero antes que eso tuve una larga carrera como profesora de Arte en varios colegios y universidades. Fueron más de 40 años de docencia. Al principio tuve que lidiar un poco con los alumnos, pero luego aprendes a hacer clases. Enseñar Arte es un privilegio, es poder dar otra dimensión a la vida de las personas. Tengo el mejor recuerdo de mis ex alumnos, los que me he ido encontrando en la vida por todas partes. Recuerdo con mucho cariño todos los lugares en los que trabajé, entre los que se cuenta, claro, el prestigioso San Juan Evangelista.

“Hay que ser artista solo cuando uno sabe que, si no lo es, no será feliz en ninguna otra actividad. En todo caso, me gustaría que mis nietos eligieran su profesión con la más absoluta libertad”.

No compartimos época (yo salí antes de que mi suegra hiciera clases) pero a ambos nos “vistió” para siempre el paso por tan noble institución, en ese entonces de padres holandeses, liberales, nada dogmáticos y bastante jugados en términos políticos. El músico Pablo Herrera, Marcelo Comparini, el gimnasta Tomás González, Alvaro Díaz de 31 Minutos, el abogado Juano Correa, los futbolistas Rodrigo Gómez y Piri Parraguez, y tantos otros recorrieron esas aulas y esos patios. Hoy viene al caso recordarlos. O quizás no.

Me consta que todos los nietos la adoran y se pelean por estar con usted. Confiese: ¿les paga o es porque sabe entretenerlos?
Ni lo uno ni lo otro, creo que saben que yo los admiro y los acepto en sus diferencias, que los quiero a todos como son. Sé que les gusta estar conmigo y saben que pueden contar con mi apoyo y también saben que soy una abuela más bien independiente…

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¿Le gustaría que alguno de ellos fuera artista, como usted?
Me gustaría, siempre y cuando tuviesen una vocación muy marcada. No es fácil, no basta con dibujar bien. Ser artista es mucho más que eso. Hay que ser artista solo cuando uno sabe que, si no lo es, no será feliz en ninguna otra actividad. En todo caso, me gustaría que mis nietos eligieran su profesión con la más absoluta libertad.

A propósito, ¿cuál es el nombre y el mensaje de su nueva exposición, que se inaugura el 26 de abril en la galería de Patricia Ready?
El nombre es Tiempo de arena y el mensaje, que las personas reflexionen sobre su propio tiempo de vida. Así como las piedras tienen un camino que recorrer por el cauce del río hasta llegar al mar para transformarse en arena, los humanos, también en un tiempo indeterminado, nos transformaremos en polvo. La arena nos hace pensar en esa transformación. Por potente y sólida que parezca una piedra llegará un día a ser arena. También muestro cómo esa arena puede germinar y llenarse de plantas… o bien llevársela el viento hasta formar desiertos.

“No siento que me trajera muchos problemas (ser extremadamente moderna, según su yerno). Ser artista te da licencia para ser distinta”.

La naturaleza ha jugado un rol fundamental en su obra. Los árboles, las piedras, ahora la arena. ¿Pensó alguna vez salir de la capital y volver derechamente al campo o a Las Cruces?
Para mí la naturaleza es fundamental, tengo una cultura rural que me permite observar y crear a partir de ella. Viví y pasé muchas vacaciones en el campo y la playa y después tuve la suerte de vivir 12 años en Pirque. Ahí es donde realmente empezó este trabajo con las piedras del río Maipo que llegaron a la arena. Hoy sé que no me gustaría vivir lejos de la familia, pero tengo claro que necesito salir las veces que pueda a recorrer la naturaleza, para recoger algunos elementos y fotografiar otros.

Por eso de tanto en tanto, y para agrado de todos, la suegra nos visita en la casa de Las Cruces (circa 1925) que antes fue de su familia y, por ende, es la misma donde la Teresita veraneó desde chica. Yo, en cambio, veraneaba en Constitución y, antes de casarme, arrendé por años una pequeña pero lindísima casa a los papás de Monserrat Álvarez (amigos de doña Tere, ratificando que el mundo es un pañuelo) en las afueras de Zapallar. Ok, en Papudo. Pero, claro, donde manda capitán…

¿Tres artistas extranjeros que hoy le vuelen la cabeza?
Eduardo Chillida, Richard Long y Mark Rothko.

¿Y tres chilenos que admire o haya admirado?
Roser Bru, Nemesio Antúnez y Eduardo Vilches.

¿Intentó en sus comienzos imitar a alguien?
Nunca, pero entiendo que siempre pueden colarse algunas influencias foráneas.

Nunca he visto una mala crítica a sus exposiciones. Al revés, solo buenos conceptos y alabanzas. ¿Cuánto le importa lo que se diga de ellas?
Al comienzo sí hubo alguna mala. Y son importantes siempre y cuando vengan de personas especializadas, de teóricos que de verdad sepan de arte y conozcan tu obra. Siempre sirven para mejorar o simplemente para ver tu trabajo desde otro punto de vista

Sigue comulgando con ese antiguo dicho familiar: “¿Para qué la hacemos fácil si la podemos hacer difícil?”.
Ese dicho lo inventó Pancho, mi marido, y lo sigo viviendo como parte de mi formación. Se refiere a la factura de mis obras, que son de apariencia simple pero complejas en su factura.

¿El mejor museo del mundo?
La Tate Modern y el MoMA, pero hay muchos otros que también me gustan.

¿Próximo viaje en mente?
En mente, y en preparación, a los países escandinavos. Siempre me ha gustado el diseño nórdico… gusto que comparto contigo. También haré una pasada por Berlín. Hay que estar al día en el arte contemporáneo.

Así nomás: si Dios quiere, nos vamos en agosto a Copenhague, Oslo, Estocolmo, Helsinki y Berlín. Con la suegra, la Teresita y doña Mirene Pérez. Mire usted qué privilegio. 

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