*
30 junio, 2017
orla

La moral de Beatriz Sánchez

No infringe la ley. No maneja si ha tomado. No fuma marihuana. Nunca. Y no por eso, dice, es una supermujer, sino alguien coherente. Beatriz Sánchez, quien este domingo se juega el primer round de la carrera a La Moneda, sabe que la eligieron porque los emblemáticos del Frente Amplio no tienen edad para aspirar a la Presidencia y por su capital mediático. Sabe que sepultó su carrera periodística para entrar al cruel mundo de la política. “No le tengo miedo al cambio”, asegura.

Por Sabine Drysdale / Fotografía: Carolina Vargas / Maquillaje: Caro Pizarro


Paula 1229. Sábado 1 de julio de 2017.

Ñuñoa. Casa pareada. Muros exteriores verde manzana. Auto viejo. Seguridad ADT. Sillón de cuero. Lámpara kitsch. Colección de maniquíes portajoyas. Beatriz Sánchez. 46 años. Ex conductora de radio. Ex conductora de TV. Ex periodista de opiniones tajantes. Feminista. Pelo corto, definido, oscuro, sin matices. Marido periodista. Tres hijos hombres. Nana. Piscina. Gato. Varias, muchas pelotas de fútbol en el patio. Viñamarina. Alumna de colegio privado y pagado. Hija de padres conservadores: geógrafo y enfermera. Hermana mayor de alta ejecutiva bancaria, alumna de Harvard y neoliberal asumida. Lectora de novela negra retorcida. De Gabriela Mistral. Del filósofo Zygmunt Bauman. Votó por Marco Enríquez-Ominami en la elección pasada. Hoy es precandidata presidencial por el Frente Amplio. No más AFP. Aborto libre. Más impuestos. Y en campaña: Reuniones internas. Externas. Debates. Franja. Entrevistas. Entrevistas. Entrevistas. Calle. Sopaipillas. Ferias. Franja. Conversatorios. Campamentos. Resfrío.

–¿Quieres un té?–, ofrece.

La casa está gélida. Prende la calefacción. Se sienta en el comedor de vidrio con sillas tapizadas blancas con lunares celestes. Viene llegando de teñirse las canas, de ajustarse el corte de pelo. Este domingo su nombre aparecerá en la papeleta de la primaria que definirá si disputa la presidencia. Promete en la franja: “el primer gobierno feminista de la historia de Chile”.

A fines de 2016 le empezaron a llegar mensajes del Frente Amplio sondeándola. Los paró en seco. Estaba tomándose un periodo medio sabático, no seguía en televisión, tenía pocas horas de radio al día y por fin podía regalonear con sus hijos, ir al cine y dejar atrás la vorágine de hablar durante demasiadas horas al aire, de llegar a hacer 14 entrevistas en un día. Pero Gabriel Boric y Giorgio Jackson insistieron. “No iba a buscar otra pega, me iba a quedar solo con la radio. Gano menos plata, pero qué rico, iba a hacer un diplomado de género o uno de Derechos Humanos, y después dije “¿y si hago algo nada que ver, como orfebrería?”, es que me encantan las joyas. Y de repente surge esto otro y me lancé. Yo no le tengo alergia al cambio”, dice ahora en su faceta de candidata.

¿Tú militabas en algún partido?
No.

¿Has visto cómo lo ha pasado Michelle Bachelet?
Sí, claro.

¿Por qué estás dispuesta a meterte en este mundo tan duro?
Sí, es duro, pero no tiene por qué ser tan duro tampoco…

Eso no depende mucho de ti.
También depende algo de mí, depende de cómo yo lo haga, de lo que quiera hacer, de cómo quiera instalarme.

¿Por qué aceptaste?
Me hacía ruido que uno esté siempre pensando en que sean los otros los que hagan las cosas. Lo que me hacía ruido, era decir: “¿siempre uno se tiene que esconder detrás de otros?”.

Sepultaste tu carrera como periodista.
Me gustó lo que hice, pero también creo que puedo hacer muchas otras cosas. Siento que nos vamos encasillando en  una profesión que termina definiéndolo a uno completo, y  uno es mucho más diverso y más complejo.

También te eligieron porque ni Jackson ni Boric se pueden presentar.
Por supuesto, no tienen la edad. Y yo tenía un conocimiento público, eso también lo sé. Tomo esto como un desafío. Me parece muy interesante lo que está haciendo el Frente Amplio y era necesario tener figuras presidenciales como una manera de darse a conocer y estar en el debate público.

En las elecciones municipales, que son el termómetro para medir el peso político, ustedes sacaron 5% de los votos; poco.
Yo conozco otra cifra.

“Creo que puedo hacer muchas cosas. Siento que nos vamos encasillando en una profesión que termina definiéndolo a uno completo, y uno es mucho más diverso y más complejo”.

¿Cuál tienes tú?
Entre 11 y 12%. Y por eso era tan necesaria una figura presidencial. Entonces, yo entendí esa urgencia.

Se puede leer como que están sobre representados mediáticamente, que cacarean mucho más de lo que realmente pesan.
Eso lo van a medir las elecciones. Irrumpimos fuerte.

Parece obvio que no van a ganar la presidencial.
Mira, mirando lo que ha pasado en otras partes del mundo, mirando cómo está hoy el ambiente y la actualidad chilena, mirando a un candidato que tenía todas las de ganar, pero que desde hace varios meses está en el mismo puesto en las encuestas y no se escapa de la derecha más dura, como Sebastián Piñera, yo no podría hoy día meter las manos al fuego de que no vamos a ganar. Creo que está todo muy abierto.

¿No te da miedo?
No, no. Me da un golpe de responsabilidad enorme.

¿Cómo te fuiste construyendo esta confianza, esta autoestima?
Es una construcción. Yo misma me lo refuerzo. La autoconfianza la he sentido desde siempre. La otra vez conversaba con Aravena, mi marido, a propósito de los tres hijos que tenemos, entonces yo le decía: “yo creo que si nuestros cabros tienen confianza en ellos mismos, la hicimos”.

¿Y en la adolescencia, que es una época más complicada?
Sí, fue una época compleja, porque era más rebelde, porque a lo mejor no era la hija que mi mamá hubiese esperado, pero no lo recuerdo como especialmente dramático.

Tú te consideras feminista, ¿has pagado costos por ser mujer?
Sí, absolutamente.

¿Cuáles, por ejemplo?
De partida, vivir un embarazo donde me planteé el aborto, pero la posibilidad era toda clandestina, y con esa sensación de estar haciéndolo todo mal, de ponerte en riesgo. Me acuerdo que la persona que te vendía el plan de Isapre te decía cara de palo “es que tú eres mucho más cara, porque eres mujer y vas a tener guagua”. Y recién la Presidenta celebró que el embarazo dejó de ser pre-existencia. ¿De qué estamos hablando? Todavía estamos en la edad de las cavernas. Mirando para atrás, en mi vida profesional, siempre las mujeres tenemos que estar dando examen de lo que hacemos. Ganamos menos. Los hijos están absolutamente bajo nuestra responsabilidad, y la sala cuna… entonces se contrata a una mujer menos.

¿Te molesta que te digan un piropo?
Los piropos no me gustan. Hasta que alguien no dijo “mira, una persona no tiene por qué gritarte algo en la calle”, yo nunca me había dado cuenta de lo violento que en realidad es.

“Mirando lo que ha pasado en otras partes del mundo, cómo está el ambiente chileno, mirando a un candidato que tenía todas las de ganar pero hace varios meses está en el mismo puesto en las encuestas, no pondría las manos al fuego porque no vamos a ganar. Está todo muy abierto”.

¿Qué opinas de las mujeres que no quieren trabajar?
No tengo ningún problema, pero que sea por opción propia y no sé cuándo es por opción propia o porque te empuja la  sociedad o la definición de roles que existe.

Según la encuesta CEP, 61% de la gente cree que la vida familiar se resiente cuando la mujer trabaja.
Bueno, ahí hay una percepción súper clara de la definición que existe en Chile de los roles. Cuando yo me declaro feminista es porque me encantaría que se re-pensara el rol de la mujer. Hoy todas las labores de cuidado de niños, de ancianos, de personas en situación de discapacidad caen en los hombros de las mujeres. Tenemos lagunas en la AFP por lo mismo, y nos dicen que las lagunas fueron responsabilidad nuestra. No hay reconocimiento al trabajo no remunerado que hacemos todas. En Uruguay hay una experiencia súper  interesante, un sistema nacional de cuidados con apoyo estatal que puede ser a mujeres que estén a cargo de personas con situación de discapacidad, entendiendo que la sociedad es la que se hace cargo de las personas que están pasando por una situación vulnerable.

A Michelle Bachelet, con la gratuidad universal, finalmente los fondos le alcanzaron apenas para un porcentaje de estudiantes. ¿De dónde vas a sacar plata?
Hay una forma de echar hacia atrás los cambios diciendo que en Chile no hay plata. Y sí hay plata y está mal repartida.

¿Y cómo la repartirías?
Con una carga tributaria más justa, con sindicatos mucho más fuertes. La negociación por rama es la que más ha servido en los países europeos para nivelar los sueldos.

Los empresarios suelen ser prácticos. Está muy caro Chile y se pueden llevar la inversión a Perú, por ejemplo.
Esa es la amenaza permanente de los grandes grupos económicos que nos tiene un poquito como estamos ahora. O sea, hoy la concentración económica en Chile es de las más altas del mundo y las tasas de desigualdad también. Y la concentración de la riqueza de las más altas de América Latina.

 ¿Qué hacemos con los ricos?
Que paguen los impuestos justos. Yo no quiero que no ganen plata pero que paguen los impuestos justos. Lo que más recauda hoy en Chile es el impuesto a lo que compramos, el IVA que es parejo para todos.

Supongo que tú planteas una reforma tributaria mucho más agresiva que la de Bachelet.
Pero focalizada.

¿En quién?
En el 1% más rico de Chile.

¿Luksic?
No es Luksic, es mucha gente. Son los que ganan sobre 5 millones de pesos. Y 5 millones en un sueldo enorme para el nivel de Chile donde la mitad gana 350 mil y el 70% gana hasta 430 mil pesos. Y a las empresas que explotan recursos naturales. Hoy nuestra economía se basa en la explotación de recursos naturales con cero valor agregado. No vamos a seguir creciendo nunca más como crecimos en los 90 con este sistema. Royalty de verdad y no solo en la minería.

¿Te sientes cómoda con el modelo de Salvador Allende?
No es lo mismo porque estamos en otro contexto. Yo prefiero un estado que no sea totalitario porque no creo en un estado totalitario, pero sí en uno robusto, que pueda emprender y mover la economía si no la mueve el privado. A mí me encantaría preguntarles directamente a los altos ejecutivos y dueños de los grandes grupos económicos en Chile, cuánto creen ellos que aguanta Chile como está hoy, con la mitad de la gente ganando 350 mil pesos, con pensiones de menos de 200 mil pesos, con los precios que suben todos los días, un país donde la gente tiene miedo constante a enfermarse, a perder la pega. ¿Ellos tienen una lectura de la rabia que hay acumulada, de la desesperanza que hay acumulada?

¿Son los malos de la película?
Sí. Sí. (levanta la voz). Hoy día quieren la situación siempre mejor, pero para ellos solamente. Amenazan cada vez que hay una propuesta de cambio, y perdón, los cambios que está proponiendo el Frente Amplio son de total sentido común. Claro que son los malos de la película porque siempre se oponen a los cambios, se oponen a mejorar las condiciones de otros que no sean ellos mismos.

¿Tú ahora no estás trabajando?
No.

¿El Frente Amplio no tiene fondos para pagarte?
No.

¿Estás viviendo del sueldo de tu marido?
Sí, claro.

¿Y te complica que tu marido trabaje para El Mercurio? La figura de Agustín Edwards provoca rechazo en el Frente Amplio.
No porque el Pablo es un súper buen periodista deportivo que no tiene acciones en El Mercurio ni es parte de los dueños de El Mercurio, ni es parte de la familia Edwards. Él presta un servicio en El Mercurio, que por lo demás es muy bueno, y le pagan por él. Y él está muy cómodo trabajando. A mí no me ha gustado el rol que ha cumplido El Mercurio, principalmente en dictadura y como medio que defiende el statu quo permanentemente.

Todo lo contrario a ti.
Sí, claro, El Mercurio, pero no Aravena (ríe).

Sebastián Piñera ocupa mucho en su discurso la palabra libertad. En el Frente Amplio no se escucha mucho.
A mí me gustaría preguntarle a Piñera qué entiende él por libertad cuando desde la derecha se defiende la libertad de elegir de las personas. Yo me pregunto qué libertad tienen los chilenos con los sueldos que ganan; una fantasía de libertad. ¿Quién tiene libertad cuando gana 350 lucas?

¿La libertad la da la plata?
No. En la derecha se habla de libertad de elección, de lo que uno decide como consumidor de algo. Yo creo que la libertad es mucho más amplia que eso.

“(Los empresarios) son los malos de la  película porque siempre se oponen a los cambios, se oponen a mejorar las condiciones a los que no sean ellos mismos”.

¿Qué es la libertad para ustedes?
Tiene que ver con la posibilidad de desarrollar la vida como uno quiere desarrollarla.

¿Y eso puede implicar que alguien prefiera pagar una Isapre y un colegio particular?
Sí, por supuesto.

Te pongo un caso: un doctor que le hace un aborto a una mujer violada, comete delito, lo pillan y se va preso.
Sí.

¿Ese doctor puede militar, competir por el Frente Amplio, ser concejal, diputado?
Yo no tendría problema.

¿No tienes reparos?
No, yo no tengo ningún reparo.

¿Y por qué Javiera Parada no puede competir como diputada por haber manejado con unos tragos de más?
Porque esa es la regla que se puso Revolución Democrática a la hora de elegir sus parlamentarios. Yo no milito en RD.

Bien talibán, ¿o no?
(Resopla) En el caso de Javiera Parada yo me pregunto, si ella fuera todavía candidata creo que estarían todos preguntándome pero cómo si estaba manejando con no sé cuántos grados de alcohol. El Frente Amplio está expuesto a que si es blanco, mal, a que si es negro, mal.

Política.
RD se pone una regla dura y ahora parece que todo el mundo critica eso y a mí me parece que es como todo lo contrario. Si no hay reglas duras respecto de quién va a ser un parlamentario ¿por qué estamos acá? No es el fetiche de ser duro. Tiene que ver con que los parlamentarios regulan mi vida, y yo les exijo un estándar ético mucho más alto que el mínimo piso de la ley.

La ética por sobre la ley no tiene fondo, ¿cómo se mide? La Yihad también es una ética. ¿Cómo la definen ustedes?
Cada grupo lo irá definiendo según lo que consideran lo que es tolerable o no tolerable.

¿Y qué es para ti tolerable?
(Resopla) Tiene que ver con un comportamiento ético más allá de un comportamiento legal, porque hay cosas que la ley permite, por ejemplo la elusión de impuestos, pero es algo que no corresponde. Comprar empresas zombies para evadir impuestos y no pagarlos. Inflar las pérdidas para no pagar impuestos no es ilegal, no tienes una multa, pero el estándar ético no es ese.

Beatriz Sanchez 2

“Nunca me he subido a un auto con un trago encima. Además, no tomo casi nada. En eso soy muy dura. Antes era periodista y cumplía un rol público. Soy súper consciente de eso”.

El Frente Amplio se plantea un estándar ético mayor al que hay en la política hoy.
Sí, absolutamente, a la política que vemos en la Nueva Mayoría y Chile Vamos, sí.

Es difícil de cumplir eso ¿o no? ¿Tú no violas ninguna ley?
No. Si no tendría alguna multa encima.

Eso si te pillan. ¿Fumas marihuana?
No.

¿Nunca te has subido a un auto con unos tragos de más?
No, nunca, además que yo no tomo casi nada. En eso soy muy dura. Antes era periodista y cumplía un rol público. Soy súper consciente de eso.

Eres muy matea con tu rol.
Por lo que me preguntas me da la impresión de que instalamos una caricatura. No nos creemos las supermujeres ni los superhombres, no nos creemos los guardianes de la moral y la ética. Uno plantea esto y nos acusan de ser moralistas. No. Perdón. Hay que ser coherente, no es más que eso.

¿Qué te gusta leer?
Soy buena lectora, me gusta mucho la novela negra y bien retorcida.

Muchos hablan de la novela negra como la basura de la literatura.
Sí, lo sé, yo las rescato totalmente. Son lo máximo. Me gusta porque representan las pulsiones humanas. Siempre me ha fascinado lo que las personas somos capaces de hacer, a los límites a los que podemos llegar, a cómo se actúa bajo presión, esa pulsión humana o casi animal de tratar de sobrevivir siempre en casos extremos, cómo mientes para salvarte, cómo eres capaz de meter a otras personas para salvarte. Eso me parece muy atractivo.

Deja tu comentario