La película de los hermanos

Reportajes y Entrevistas

La película de los hermanos

Por Josefina Hirane / Fotografías: Mark Tomaras y Rodrigo Chodil

No usan el mismo apellido, pero son hermanos. Pedro Pascal (40), el actor chileno que actuó en Game of Thrones y ahora tiene un rol protagónico en la serie Narcos, de Netflix, usa su apellido materno porque es más fácil de pronunciar en inglés. 17 años menor, Lucas Balmaceda Pascal (23), también actor, debutó en Los 80 y hoy actúa en la serie Juana Brava, de TVN. Aquí, ambos hablan por primera vez de su relación, de su amor por el cine y de la admiración mutua.

Paula 1186. Sábado 7 de noviembre de 2015.

José Pedro Balmaceda Pascal nació en Chile, pero a los pocos meses de vida debió salir al exilio con sus papás y su hermana mayor, Javiera, a Dinamarca. Era fines de 1975. Gracias a la beca Rockefeller que ganó su papá, el médico José Balmaceda Riera, un año después se trasladaron a Estados Unidos: primero vivieron en San Antonio, Texas. La vida allá recién comenzaba y no era fácil.

Diecisiete años después, en 1992, Lucas Balmaceda nació en Orange County, California, en la comodidad de una familia que económicamente estaba en su mejor momento. Su papá estaba en el peak de su carrera: como especialista en fertilidad y director de uno de los centros de salud reproductiva de la Universidad de California. Pero repentinamente se volvieron a Chile, cuando Lucas tenía tres años y su hermano Nicolás, ocho. Los dos mayores se quedaron allá. Pedro ya estaba estudiando arte dramático en la Orange County High School of the Arts. Luego se fue a Nueva York a cursar Teatro en la Tisch School of the Arts de la New York University.

Después de un par de apariciones pequeñas en series de televisión, el 2014 dio el gran salto en su carrera: interpretó al príncipe Oberyn en Game of Thrones que lo hizo mundialmente famoso. Hoy, tiene un rol protagónico en la serie Narcos. Además, está filmando una película junto a Matt Damon y Willem Dafoe.

Para Lucas la fama llegó temprano. Al salir del colegio Saint George, en 2010, estudió Teatro en la Universidad Católica, carrera en la que comenzó a brillar: en cuarto año protagonizó la obra de danza y teatro La noche obstinada, del coreógrafo Pablo Rotemberg, y consiguió un papel en la exitosa serie de televisión Los 80 y hoy, en último año, es el coprotagonista de Juana Brava, la nueva teleserie nocturna de TVN.

ESCENA UNO:
Aparece Lucas en la vida de Pedro
P: “Yo tenía 17 cuando nació Lucas. Él era una guagua cuando yo me fui para entrar a la universidad. Recuerdo mi primera visita de vuelta y Lucas, que no tenía ni dos años, ya era el dueño de la casa. Recuerdo esas miradas, queriendo decirme: ‘no sé quién eres, pero esta es mi casa, compadre’. Hasta el día de hoy nunca he visto esa personalidad en otro niño. Era fascinante ver ese ingenio en alguien tan pequeño. Desde chico tuvo esa inteligencia feroz… Los cuatro hermanos, Javiera, la mayor y la reina de la familia; Nicolás, el doctor; Lucas y yo somos como una unidad compacta y consistente. No puedo imaginarme la vida sin ellos”.

L: “Pedro estaba estudiando en la universidad en Nueva York cuando yo nací. Cuando iba a la casa para las vacaciones a ver a la familia, como no lo conocía, pensaba: ‘¿quién es este invitado?, ¿quién es este raro que le da besos a mi mamá? ¡Es mía!’. Ya en Chile, todos los años Pedro nos venía a visitar. Era lo más entretenido del mundo para mí. Era mucho más grande y venía con chorezas, con toda la cultura del cine, con películas de terror que acá no estaban. Entonces las veíamos y las actuábamos, hacíamos sketch. Jugábamos a que Pedro era un monstruo asesino y nosotros escapábamos de él. Éramos cada uno un personaje. Él era muy chistoso, hacía voces, imitaba gente. Se enoja cuando le digo, pero siempre he encontrado que tiene algo de Jim Carrey, logra poner unas caras impresionantes. Cuando venía, yo no podía parar de mirarlo, era demasiado entretenido. Todos somos bien cinéfilos gracias a mi papá. Cuando yo tenía tres años, nos llevó a mis hermanos y a mí a ver Batman. Me acuerdo que me puse a llorar histérico. Era súper chico, sensible, y estar en el cine era como entrar a otra realidad: ruidos fuertes, pantalla gigante. No entendía nada”.

“El único consejo que le he dado a Lucas es que no sea tan trabajólico y esté orgulloso de lo que ha logrado. Siempre voy a ser el hermano mayor protector”.

ESCENA DOS:
Trasplantados

P: “Qué tengo de chileno y qué de gringo es una pregunta muy interesante, porque creo que aún a mis 40 años no he logrado resolverla. Fui criado y educado en Estados Unidos y socialicé bastante con la cultura pop de los americanos, pero el orgullo chileno siempre ha estado inquebrantable. Mis padres estuvieron exiliados ocho años. Entonces, nuestras visitas a Chile eran regulares. Mi vida entera la he vivido en Estados Unidos y mi vida entera he visitado a mis familiares en Chile. Sin embargo, dado que mis hermanos fueron criados en Chile, actualmente mi conexión con el país es mucho más fuerte y es algo de lo que estoy agradecido. Algo que me sucede harto es que cuando digo que he estado toda mi vida en Estados Unidos me dicen: ¡Bueno, eres gringo entonces! Y luego de una conversación en mi español fluido y con un claro acento chileno esa misma persona se da vuelta y dice: Te he estado escuchando, ¡eres chileno!”.

L: “Soy chileno porque viví y me críe acá desde los tres años, pero al mismo tiempo tengo una desconexión cultural: mis papás vivieron 25 años en Estados Unidos, mis hermanos son gringos. Mi cultura visual es súper gringa, los programas de televisión que veía cuando era chico o las películas que veo hasta hoy las entiendo desde ese lugar: como un norteamericano. Más que por haber nacido en Estados Unidos, siento que es por el background de mi familia”.

ESCENA TRES:
La actuación

P: “Hubo buenos y malos años (cuando comencé mi carrera de actor en Estados Unidos). Muchos años fui mesero para poder suplir mis ingresos. Pero desde muy joven estaba audicionando para trabajos profesionales. En mis últimos años de veinteañero mi carrera en el teatro era relativamente consistente. Luego, cuando surgieron las oportunidades en televisión, me fui consolidando y fue siendo mucho más fácil solventar mis gastos. Yo creo que esta lucha, pasar por esas situaciones, te potencia muchísimo y es una de las cosas de las que estoy enormemente agradecido. Y Game of Thrones fue un regalo increíble. Es el mejor rol que alguna vez he desarrollado y son las mejores personas con las que he trabajado”.

L: “Es culpa de Pedro que yo haya querido ser actor. Pero cuando le comenté que quería estudiar Teatro le costó, más que nada, porque se preocupa por mí y estudiar Teatro es peludo. Tienes que ser muy sabio y tener una autoestima súper alta para cuidarte del medio. Pedro pasó por muchas cosas. Si es que hay un actor que no tiene pitutos en Estados Unidos es él. Todo lo que ha logrado es por su trabajo. Por eso cuando la gente me pregunta por qué no me voy a Estados Unidos, es un no rotundo. Ser el hermano chico de Pedro Pascal no me va a llevar ni a la vuelta de la esquina; tendría que ser el mellizo de Tom Cruise para lograr algo. Incluso, Pedro tuvo muchos principios de carrera fallidas. En 2011, por ejemplo, le ofrecieron un papel protagónico en una serie que se llamaba Wonder Woman y finalmente la cancelaron. Por eso, cuando le salió lo de Games of Thrones, fue como ¡waa! Estábamos todos vueltos locos, porque Games of Thrones es como trending topic mundial. Los capítulos en los que aparecía, los veíamos todos juntos en mi casa, comiendo pizza o sushi”.

“Pedro es para mi un objeto de admiración. Lo que él dice es ley. A veces le pregunto: ‘Pedro, ¿viste esa película?’. Y me dice: Sí, no me gustó’. entonces le digo: ‘Ay, a mí tampoco’”.

ESCENA cuatro:
Lecciones mutuas

P: “Trato de no meterme mucho en nada de lo que hace ni cómo lo hace Lucas. Él ha creado por sí mismo cada una de sus experiencias y es una de las cosas más inspiradoras que he visto en mi vida. Él ama su trabajo y está continuamente desarrollando sus habilidades para la televisión y el teatro, y eventualmente el cine. Él ejecuta como un real artista y, para ser sincero, es más común que yo aprenda algo de él a que él algo de mí. Lo digo muy sinceramente. Lucas me recuerda trabajar duro y me mantiene inspirado. Cuando lo vi en Los 80 me sentí increíblemente orgulloso, pero no sorprendido. Estaba viendo algo que siempre había sabido. El único consejo que le he dado es que no sea tan trabajólico, que se cuide a sí mismo y que esté orgulloso de lo que ha logrado y lo que aún le queda por lograr. En el fondo, siempre voy a ser el hermano mayor protector”.

L: “Pedro es para mí un objeto de admiración. Lo que él dice para mí es ley. A veces le pregunto: ‘Pedro, ¿viste esa película?’ y me dice: ‘Sí, no me gustó’. Yo le digo: ‘Ay, a mí tampoco’. Lo bonito de nuestra relación es que se da tan esporádicamente, una o dos veces al año, que son muy intensos los momentos en que nos vemos. O nos peleamos mucho o nos amamos demasiado, pero siempre es como una historia, como una película. Mientras estamos él allá y yo acá, hablamos harto por whatsapp y facebook”.

P: “Con Lucas nos mantenemos siempre al tanto en las películas que hay que ver, qué shows de televisión son buenos. Lo molesto todo el tiempo preguntándole sobre qué está pasando en su vida y siempre le estoy preguntando sobre su perspectiva de las cosas. A pesar de estar lejos el uno del otro por mucho tiempo, Lucas y yo somos muy cercanos y siempre lo hemos sido. Veo a Lucas en el inicio de una carrera increíble, con una curiosidad y pasión inquebrantable. Me encanta cuando me confía las cosas que está disfrutando o las situaciones con las que está lidiando”.

L: “Nunca he visto a Pedro en teatro, pero me han dicho que es tremendo. En cámara, encuentro que tiene una mirada muy intensa. Tiene también, y en eso nos parecemos harto, una cultura visual muy fuerte, esto de que siempre nos hayan gustado las películas de terror. Hace personajes que esconden algo, personajes oscuros. Una gran fortaleza es que es muy sensual, sabe manejarse bien desde la seducción”.
P: “Lucas es valiente, no tiene temor. No hay nada que no esté dispuesto a probar, nunca va a abandonar un desafío, nunca va a dejar algo a mitad de camino, sin importar lo que eso le signifique. Lucas es imparable”.

Seguir leyendo