La voz de Daniela Vega

Reportajes y Entrevistas

La voz de Daniela Vega

Por Catalina Castro (Colomba Films) / Ilustración: Paloma Moreno

En el marco de sus 50 años, Paula entrevistó a la actriz para el ciclo Voz Femenina, una serie audiovisual con 13 mujeres destacadas. Esta es la entrevista completa e inédita de esa grabación, cuando todavía no sabía que estaría en la ceremonia de los Premios Oscar.

Paula.cl

En el último festival de Berlín, Una mujer fantástica había ganado el premio al mejor guión y al regresar de ese festival todo Chile quería entrevistarte. Tú decías: “Mi carnet aún no dice mi nombre, es decir, el Estado aún no me reconoce”.  ¿Qué te pasa con esa realidad?
A mí no me pasa nada con esa realidad porque vivo una vida bastante tranquila dentro de las posibilidades que uno puede tener en un Santiago de Chile como en el que vivimos actualmente, y me siento muy afortunada por eso. Pero la realidad es otra cosa: enfermarse puede ser un gran problema, adquirir una casa puede ser un problema, incluso casarse o tener hijos, algo que es tan cotidiano para cualquier persona, puede ser un gran, gran, gran problema. Morir puede serlo. Y hay mucha gente que no tiene la posibilidad de tener un micrófono, una cámara o una revista disponible para decir las cosas que siente, lo que piensas o como vives tu realidad en el país. Y yo sí tengo esa posibilidad, y desde ese lugar, creo que soy una persona bastante afortunada. Pero no siempre fue así, no toda la vida fui medianamente conocida, no toda la vida fui actriz de cine, no toda la vida viajé y pisé alfombras rojas. Y durante ese periodo en que no era todo aquello también viví procesos más oscuros, como cualquier otra persona, pero con la desventaja de que moverme, movernos, para las personas trans es mucho más difícil y no tiene que ver con una cosa moral ni nada, sino política: tu cuerpo se transforma en un cuerpo bloqueado por el Estado, en un cuerpo invisibilizado y en una realidad que parece ser tan lejana para otros pero que es tan cercana en realidad. Sería distinto si yo te dijera que soy un caballo. Lo que yo te estoy diciendo es que soy un ser humano y que tomé la decisión de ser quien estoy segura que soy. Ahora, si yo te dijera que soy un águila es distinto, es otra especie, es otro sentir, es otra manera. Pero que el Estado de Chile no reconozca ciertas realidades, ciertas vivencias, ciertas existencias me parece que es un mal síntoma, un síntoma negativo y que queda al debe con la existencia humana.

¿Por qué crees que existe esa resistencia? Esa contradicción de que es trendy conversar con un trans pero desde otro lado, desde las instituciones, no se le reconoce.
Después de un cierto rato aburre porque la vida es igual para todo el mundo, ser trans o no… no es demasiado lo que cambia. Sí hay cosas poéticas que me parecen súper bonitas, súper rescatables, que me parecen buenas también. Más que de moda las realidades, siento que se ponen más de moda las discusiones, entonces hay personas que salen a alzar la voz, a principios de los 2000, a pedir de una buena vez el divorcio, por ejemplo. Y hay una pelea con el Estado, con la Iglesia, que me parece bastante absurda a estas alturas del partido, donde se generan enroques, negociaciones, debates, hasta que ciertas leyes aparecen como posibles soluciones a realidades tan cotidianas como dejar de estar enamorado o querer a alguien y querer casarse con ese alguien, que tampoco se puede en una parte de la población del país. Entonces, siento que el Estado es una cosa bien paternalista que dice qué se puede hacer o no. Y, por lo general, lo que hacen las leyes es prohibir acciones de los sujetos, más que permitirlas. La pregunta es ¿qué se puede y cómo se puede hacer? Creo que todo se puede hacer. Se puede estar imputado y ser candidato a la presidencia, estar sospechoso de robar dinero y ser parte de las grandes filas de Carabineros de Chile. Se pueden hacer muchas cosas malas, inmorales… se puede violar a un niño y continuar ahí en tu claustro, calentito, tranquilito. Se pueden encubrir delitos y no pasa nada. Ahora, qué pasa con la gente que no cometemos delitos, con la gente que solamente hemos tomado la decisión de vivir una vida lo más digna que podamos, lo más rebelde que podamos, sin hacerle daño al otro. Yo no soy creyente pero no estoy por abolir las religiones o por botar las iglesias y que la gente se ilegalice en su credo. Cada uno puede hacer lo que quiera mientras no involucre la libertad del otro. Y si tú no estás de acuerdo con ciertas legislaciones pues no las apliques, pero no impidas a los demás a moverse. Chile es un país muy bonito, con un riqueza cultural, riqueza económica, que está mal administrada y repartida, y eso es parte de otro fenómeno social, es un país lleno de flores, de montañas, de agua, de lagos y ríos y bichos por todos lados, y gente diversa, de distintos colores, contexturas. Me parece que esa diversidad en el paisaje y en la existencia de una persona es lo más rico que le puede tocar a alguien. Creo que el uniforme está para la Escuela Militar y no para el pensamiento de las personas.

Objeto de museo
Cuando tú les cuentas a tu papás que te sientes mujer, ellos viajan a la playa y al volver te regalan una caja de maquillaje…
La famosa caja de maquillaje. Un objeto de museo.

¿Has pensado qué habría sido de ti si la reacción de tus papás hubiese sido distinta?
Me hubiese muerto, me hubiese suicidado o habría permitido que me hubiesen matado. Hay distintas formas de morirse. Por lo general, uno elige eso… La tasa de mortalidad de gente trans es de un 49% y dicen que va en alza en algunos lugares de América, como México. Me parece desesperante. Y las voces son cada vez menores y cada vez son más particulares las voces que están saliendo a explicar y dar la cara, y son cada vez más los silencios en la sociedad. Más allá de una batalla de buenos o malos, o de morales que están en posiciones opuestas, uno puede convivir siempre, uno puede estar al lado del otro sin que le moleste tanto. Yo me subo a los aviones y me carga porque siento que la gente está muy al lado, pero finalmente uno llega a destino, uno puede dormir al lado de otro y confiar en el que el capitán no se le va a caer el avión. Para mí, la sociedad es un engranaje en donde todas las fuerzas y todas las voces son válidas, están ahí para ser discutidas, para ser puestas en cuestionamiento. Y creo que de alguna forma el nuevo milenio y las nuevas energías, pueden significar un avance real. Así como llegó la penicilina y significó un gran avance en la ciencia, puede llegar el día en que la moral deje de ser un pañuelo negro que nos impide mirar. Lo mejor que podemos hacer como sociedad es mantener la diversidad como característica de este pueblo. Y así como hay distintos pueblos originarios, también hay distintas posturas, y no solamente en el cuerpo y en la sexualidad, sino que, en la política, en las artes, en las religiones y todas ellas son para mí muy importantes de valorar.

¿Es muy distinto el Chile de hoy, a tus 27, al que viviste a los 17?
Yo creo que sí, hace 10 años el país era otro, recién estábamos celebrando la primera asunción de Bachelet al poder. Pensábamos que lo que venía para adelante iba a ser bueno, y no fue tan malo, pero fue difícil moverse. Veníamos en una economía mundial muy próspera, veníamos con aires de paz, y 10 años después hay aires de guerra, hay miedo de que explote una tercera guerra mundial o qué sé yo. Y tiene que ver con que hay personas en los países más poderosos del mundo, que tienen mucho poder, que están un poco para el diván y podría ser muy positivo que fueran. La gente le teme a la sicoterapia, y es muy necesaria en algunos momentos de la vida, y es recomendable para todos, incluida yo.

¿Qué mujeres te marcaron? Tus referentes.
Mi abuela, mi mamá. De la casa, ellas. Y de la vida, grandes divas que sigo mirando, y llorando, y admirando y amando, como Rocío Jurado, como Audrey (Hepburn), como María Callas, mujeres que fueron poderosas, dueñas de su propia vida.

Mujeres que dieron una lucha mucho antes que tú. 
Claro, Madonna, por qué no nombrarla, que me encanta.

¿Cómo miras hacia atrás tu historia? ¿Te sientes portadora de un mensaje importante?
No me siento portadora de ningún mensaje en particular, no soy la monja peregrina de ninguna cosa, ni nada, no hablo por ninguna institución ni por ninguna persona. Tengo muy claro que mis ideas pueden estar cerca de la realidad de otros y eso puede significar algo calmante. Yo cuando era más pequeña no tenía referentes transexuales, como una cantante o una actriz, o hay una serie, una película o un libro. Era todo muy médico, desde el lugar correctivo de la medicina. Entonces era un poco desesperante. Actualmente hay películas, y yo he hecho tres películas en Chile. Hay muchas más en el resto del mundo. Hay actrices, actores, médicos, abogados, políticos, activistas, escritores, investigadores, cronistas, chefs. Hay de todo, porque ser trans es una característica más de una persona, no es la gran característica de esa persona. Y cuando uno conquista su lugar, en el género, entiende luego que ese es uno de los tantos pasos que das en la vida y, de pronto, el primero de muchos importantes, pero no el más importante. Y la invitación que yo hago siempre a la gente trans, que puede estar escuchando este mensaje, o a padres de adolescentes o niños trans, o a gente que está intentando salir hacia afuera con su mensaje, es que lo hagan con la menor ansiedad posible, y que intenten pasarlo bien porque ya lo más malo pasó, creo yo, ¿no? El perderse es una sensación un poco abrumadora, pero siempre uno puede, en ese perderse, encontrarse posteriormente. Y ahí está un poco también la motivación de cada uno de nosotros cuando nos levantamos en la mañana. Yo creo que más allá de tener plata para fin de mes, y cosas, uno se levanta porque tiene ganas de contar la historia al día siguiente, porque tiene ganas de llegar a la noche a decir, bueno, viví todo esto, bueno o malo, pero lo viví. Creo que contar la historia e intentar prevalecer en el tiempo es algo mucho más importante que acumular cosas.

¿Cómo te sientes hoy, con todos estos éxitos? Que te queramos escuchar, que te queramos ver. ¿Qué se siente?, ¿te has sentido, quizás, abrumada?
No, no, no. Porque sabía perfectamente lo que iba a pasar. No sabía que íbamos a tener un gran éxito, pero sabía que iba a ocurrir, inevitablemente, una nueva etapa de exposición. Yo ya había vivido etapas de exposición previas, más pequeñas, porque el país estaba también un poquitito más falto de diálogo en ese momento, cuando yo salí hace tiempo atrás, y ahora siento que hay un tránsito un poco más holgado. Y eso también siento que es algo súper entretenido. Así como hay voces que están alzándose cada vez más estridentemente en contra de cualquier cosa, hay otras voces que están saliendo también a contrarrestar esos gritos. Y siento que mientras menos gritemos y menos nos agredamos gratuitamente, mejor va a ser. Mientras más diálogo, mientras más posibilidades de conversar tenemos, más posibilidades hay de ganar como sociedad. Finalmente, en el agua viven los bichos de mar, en la tierra viven los bichos de tierra y en el aire los de aire, y ninguno… yo no conozco a ninguna ave que quiera conquistar el mundo submarino porque sí. Cada uno vive en su mundo, y pueden convivir perfectamente y sacar un pescadito del agua cuando es necesario, y vivir de la mejor manera posible. De la manera más digna finalmente, de la manera más inteligente.

¿Cómo te definirías hoy como mujer?, ¿cuáles son las cosas que más te gustan?, ¿cuál es tu característica que más te gusta, de la batalla que has ganado?
¿La característica mía que más me gusta? Mira, qué interesante… yo creo que mi capacidad de poder expresar lo que siento, mi capacidad de improvisar, cada vez me sorprendo más de aquello porque nunca preparo nada y siempre trato de sacar algo nuevo, trato de no repetir lo que digo, porque si no igual qué fome. Y nada más que eso. Siento que lo demás es consecuencia del trabajo. Cuando uno ensaya mucho una canción, termina cantándola bien. Y cuando uno escribe mucho, termina haciendo buenas entrevistas. Y cuando uno actúa mucho rato, termina por entregar un trabajo que, a veces, si tiene uno suerte, le gusta a los demás. Y, como el arte es tan subjetivo, justo se dio que lo que hicimos, con todo el equipo, le ha gustado a la gente y, ojalá que eso se mantenga en el tiempo, pero nunca se sabe lo que va a pasar.

¿Cuáles son tus planes ahora?
En este momento estoy preparando unos viajes que vamos a hacer. Tengo que cantar y actuar en algunos lugares, y tengo que ir a mostrar la película a otros lugares del mundo así que estoy muy con la agenda y viendo cuántas hojas quedan en el pasaporte… Y, nada, soñando con que Chile pueda despertar un día, pronto, luego, y que ya no estemos más con la caña, con la resaca moral, que no despertemos más con dolor de guata. Sueño con que se nos pasen los achaques y volvamos a ser una tierra joven, que prometa frutos al futuro, y que dejemos de pensar en que se nos va a acabar el cobre y “qué vamos a hacer”. Bueno, algo habrá que hacer, pero bueno, por ahora no contaminemos todo, por sacar el poco cobre que nos queda. Pensemos en el futuro.

¿Crees que vamos hacia allá, que vamos a despertar sin caña?
Lo que te quiero decir es que es responsabilidad de cada uno de nosotros levantarse a votar, escuchar a los candidatos, tener las ideas claras, preguntar, cuestionarse. La última película que hice, Una mujer fantástica, lo que busca es cuestionarse todos los espacios de moral y empatía. Todos y cada uno de los que podamos conocer. Desde la familia, desde la pareja, desde la muerte, el odio, el amor. Absolutamente todo. Y yo creo que cuestionarse, salir de ese denominado, tan de moda, lugar de confort. Cuestionarse te permite también abanderarte por otros lugares, de tu propia existencia, que de pronto están bien desatendidos, como la oscuridad, por ejemplo. Evadimos la oscuridad, pero la necesitamos para dormir. Y desde la oscuridad podemos soñar colores, y desde la oscuridad podemos soñar luz. Pero necesitamos de la oscuridad para poder entender lo que es la luz. Necesitamos del silencio para crear música, necesitamos de la biografía para actuar. Y yo siento que actuar no solamente se puede hacer delante de una cámara o en un escenario, uno puede actuar políticamente, moralmente, educacionalmente, en un país en donde la actuación para estar ligada a los timos. Parece estar ligada a todo aquello que nos vaya a engañar. Actuar es hacerse cargo. Eso es actuar.

¿Duermes en el avión?
Leo. Y no como ni tomo nada porque siento que es peor. Prefiero llegar…

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