Los caminos inclusivos de Quilicura

Reportajes y Entrevistas

Los caminos inclusivos de Quilicura

Por Andrea Hartung / Fotografías Felipe Pinto y Rodrigo Chodil

La primera de las seis clases de tres horas que incluye el taller de maquillaje para personas en tránsito se realizó la mañana del 9 de junio en la Casa de la Mujer de Quilicura. Llegó cerca de una decena de personas y aprendieron sobre cuidado facial y preparación de la piel.

El año pasado, el maquillador Marcelo Bhanu, conocido en redes sociales como Maquillosito, tuvo la inquietud por hacer talleres de maquillaje gratuitos para personas que estuvieran viviendo la transición de hombre a mujer, mientras conversaba con su amiga Alexa Soto, quien estaba viviendo ese proceso. “Yo le daba consejos y ella a su vez me comentaba lo genial que sería si existieran clases donde a las personas trans les enseñaran estas cosas, porque, claro, no todas tienen un amigo maquillador”, cuenta, y agrega que por ese entonces se encontraba realizando un taller gratuito para vecinos de la comuna de Lo Prado que querían especializarse en maquillaje ya sea para ellos mismos o para profesionalizarse.

Bhanu empezó a comunicarse con distintas organizaciones que trabajan con niños, adolescentes y adultos transgénero y, luego de cuatro meses de espera, todas estas conversaciones quedaron en nada. Fue entonces cuando lo llamó Mauricio Novoa, con quien tiene varios amigos en común y que se desempeña en la Corporación Cultural, Social y Deportiva de Quilicura. “Quería saber si estaba dispuesto a hacer allá lo mismo que había hecho en Lo Prado, y yo le dije que tenía ganas de hacer algo así pero para gente trans”, recuerda Marcelo, y explica que luego de varias cadenas de mails con información se concretó una reunión en mayo y se acordó realizar el taller en junio para coincidir con el mes de la diversidad. El maquillador cuenta que no tuvieron problemas para reunir alumnos: “Los primeros tres días ya había 10 personas inscritas, ni siquiera hubo que hacer un llamado público”.

“Cuando uno ve a adultos trans, te das cuenta de que tienen muchos problemas de depresión porque tuvieron que salir de sus casas y vivir sus procesos desde la marginalidad, entonces lo que buscan las organizaciones que hoy trabajan con niños y adolescentes en transición es que las personas no lleguen a esas instancias y que las familias no sientan que su hijo trans es especial, sino que lo vean como lo que es, un niño”, explica Marcelo sobre la importancia que puede tener una simple clase de maquillaje para reivindicar esa normalidad y dar la oportunidad a personas de crear una red de contención que normalice y no discrimine.

La normalización no es un problema menor, de hecho el XVI Informe Anual de Derechos Humanos, Diversidad Sexual y de Género, publicado por el MOVILH en 2017, consigna 484 episodios de odio hacia personas de la comunidad LGBTI (lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex), y el 18% fue dirigido a personas transgénero, siendo la Región Metropolitana aquella en la que se registró el mayor porcentaje de casos (31%). En el mismo reporte se indica que el tipo de violencia más frecuente dentro del entorno familiar es el cuestionamiento de la identidad, seguido por la indiferencia o ignorancia.

Para Catalina Gianella Tapia, mujer transgénero criada en Quilicura, que asistió al taller de maquillaje, la importancia de normalizar es real y ayuda a convivir con los vecinos en el día a día: “A nosotras no nos enseñaron a maquillarnos. Obvio que una siempre tiene sus referencias, una prima a la que le copias o una amiga, pero ni las revistas ni la publicidad ni nadie nos dio las herramientas, entonces esto para nosotras no es superficial, cuando una no sabe maquillarse siente las miradas de los demás, en cambio si tienes el conocimiento la gente deja de notarte tanto”.

“Desde mi perspectiva y desde el conocimiento que tengo de la comunidad trans, las herramientas que yo les puedo entregar sí son útiles”, agrega Marcelo, insistiendo que no por nada las inscripciones al taller tuvieron tanto éxito. “Yo sé cómo cambia la piel por las hormonas, les puedo enseñar a neutralizar diferencias de colores, cómo aplicar bases y conocer los pasos básicos para poder feminizarse teniendo en cuenta las sutilezas”, recalca.

UNA COMUNA DIVERSA

Al norte de la Región Metropolitana, conectada con el resto de la capital principalmente por los cruces de Américo Vespucio con San Martín y con la Autopista Central, se encuentra esta comuna de 58 kilómetros cuadrados y, según el último Censo, 210.417 habitantes. Lo que comenzó como un conjunto de parcelas agrícolas que formaban una comunidad agraria, y que a partir de mediados del siglo XX comenzó a vivir un importante crecimiento poblacional, hoy es una comuna que cuenta con un importante centro comercial y con todos los servicios básicos, suficientes para llevar una vida moderna sin salir ‘a Santiago’. Y aunque los dos accesos vehiculares se congestionan en las horas punta, la extensión de la Línea 3 del Metro considera una parada en la comuna.

Para la Municipalidad de Quilicura, más allá de los problemas de conectividad con el ‘afuera’, la base de las medidas que se toman radica en las personas que ahí viven, que incluye a 17.000 inmigrantes, 7.000 de los cuales son haitianos que recién están aprendiendo a hablar español.

“La idea es construir una ciudad inclusiva”, explica el alcalde Juan Carrasco (independiente) que se encuentra cumpliendo su tercer mandato, y bajo cuyo alero se conformó la Oficina Municipal de Diversidad Sexual y Género, que busca promover la inclusión y la no discriminación en la comuna, entregando orientación y acompañamiento psicosocial y asistencia jurídica. Hoy en día este organismo atiende a unos 40 vecinos en forma continua, de los cuales el 80% pertenece a la comunidad trans.

Bajo este paraguas de inclusividad es que el pasado 17 de mayo Quilicura conmemoró el Día Internacional contra la Homofobia y la Transfobia, y se convirtió en la primera comuna del país en facilitar la compra de medicamentos hormonales para personas trans a través de su farmacia solidaria. En el primer mes de implementación ya han comprado cinco personas, mientras que otras cuatro están a la espera de una receta médica. Hasta entonces el único punto de venta público de estos fármacos era el hospital Sótero del Río. Estas hormonas se suman a otros medicamentos no convencionales que se entregan en la farmacia, como es el caso de los fitofármacos, desarrollados a partir de cannabis.

Semanas después, el 7 de junio, Quilicura se convirtió en la primera ‘no ciudad’ en formar parte de la Red Latinoamericana de Ciudades Arcoíris, tras ser aprobada en forma unánime por el resto de los integrantes: Bogotá, Rosario, Quito, Montevideo, Buenos Aires, Sao Paulo, Medellín, Ciudad de México y Querétaro. Se trata de una organización que se creó en marzo del año pasado, y que busca compartir experiencias, programas, políticas públicas y legislativas, con el objetivo de hacer avances regionales en derechos de la población LGTBI.
Para Carrasco, tanto ese tema como la cuestión inmigrante están relacionados fundacionalmente con derechos humanos y no con minorías. “Todas las acciones surgen a partir de necesidades que se van focalizando”, explica. Agrega: “En diversidad hay mucha discriminación, por lo que era necesario elevar nuestro trabajo a un servicio municipal que posibilitara, por ejemplo, atenderse en un consultorio por VIH; la idea es focalizar estas necesidades y transformarlas en acciones más concretas”.

Para el edil, que el 22 de junio recibirá en Ciudad de México el Premio Internacional Maya 2018, entregado por el Instituto de Mejores Gobernantes y que busca destacar a servidores públicos, lo principal para generar estos cambios es tener el apoyo de la comuna, y para esto el enfoque está en la educación. “Los primeros años de nuestro gobierno hicimos clases de derechos humanos para profesores, generando cátedras y preparando a nuestra gente para lo que creemos que tiene que ser nuestra ciudad”, recuerda, agregando que en las escuelas también se trabaja este tema: “Hemos tenido talleres en diferentes ámbitos de la escolaridad, también estamos incluyendo estos tópicos en debates estudiantiles que organizamos en la educación media, donde hacemos una apuesta para que los jóvenes debatan sobre estas materias. Así vamos ampliando el conocimiento y le vamos perdiendo el miedo”.
Una de las iniciativas enfocadas en perder ese miedo es “Quilicura entra al clóset”, donde se busca concientizar a los vecinos sobre cómo se siente la comunidad LGTBI al ser discriminada y acercarlos al uso correcto del lenguaje al momento de referirse a ellos, con el objetivo de disminuir las tasas de bullying homofóbico.

Juan Carrasco, alcalde de Quilicura desde 2008.

Catalina Gianella Tapia, quien además de asistir al taller de maquillaje fue una de las primeras personas en acceder a las hormonas en la comuna, explica que estas gestiones se pueden ver en la calle. “En la comuna no es un tema ser trans, de hecho durante mis años de transición nunca sentí rechazo de la comunidad, y creo que en estos tiempos se ve incluso menos bullying. La verdad es que el trabajo de la municipalidad es muy importante, es la primera comuna en tomar estas iniciativas y ojalá que el resto copie”, dice.

La activista creadora de la organización Transitar y excandidata a concejala, Niki Raveau, considera que si bien la acción de los gobiernos comunales es importante, el núcleo de estas iniciativas se encuentra en las bases: “Son las comunidades específicas las que se han acercado a demandar o a ver qué trabajos se pueden hacer en conjunto para levantar mejoras. Pero sí es cierto que desde puestos de poder algunas personas tienen más conciencia, gracias a lo cual se ha avanzado, pero siempre teniendo detrás el trabajo que hemos hecho quienes participan en las organizaciones sociales”.

Para el alcalde, que trabaja con dos personas trans dentro de la municipalidad -una en el área de empleo y otra en cultura-, esta noción de Niki Raveau no es discordante con sus creencias. “Esto es algo que surge a partir de la propia comunidad trans que lo plantea como necesidad, es una cosa social y considerábamos que era importante encontrar una solución a algo que generaba desigualdad -el alto precio de las hormonas en las farmacias privadas- y acercar el beneficio”, explica sobre la decisión de entregar hormonas. “Esto no surge de un alcalde que implementa cosas, esto viene de las bases, de las conversaciones y planteamientos que han surgido de nuestro trabajo con la comunidad”, agrega.

Para Raveau tampoco es coincidencia que estas iniciativas se tomen en comunas más populares como Quilicura. Solo como dato, según estadísticas de la Subsecretaría de Educación Parvularia apenas el 35% de los niños en edad para asistir a la educación inicial están matriculados en algún establecimiento de este tipo, y según la Encuesta Suplementaria de Ingresos (NESI), el ingreso medio en la comuna apenas supera los $375.000. “No podemos olvidar que las que abrieron el camino al movimiento trans fueron las trabajadoras sexuales, los trans que figuran fuera del comercio sexual son supernuevos”, explica, y añade: “En las comunas con más plata puedes levantar muros y poner cercos electrificados en las casas, mientras que en zonas más populares estás obligado a convivir con el trans y con el migrante, no tienes cómo esconderte”

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