Marcelo Comparini nunca muere

Reportajes y Entrevistas

Marcelo Comparini nunca muere

Por Monserrat Álvarez

Desde el Extra jóvenes de los años 80, hasta el día de hoy, Marcelo Comparini va y vuelve a las pantallas de TV. El cable ha sido su nicho más estable de los últimos años, pero hoy es el personaje que no sabe de farándula en un programa de farándula. Entrevista de Monserrat Álvarez en La poca vergüenza, de radio Paula FM. Lee aquí lo que antes escuchaste.

¿Te gusta dar entrevistas?
Es muy malo decirlo desde el periodismo, pero yo creo que nunca, nunca, es bueno dar una entrevista.

Relájate no será tan terrible… ¿Cómo está la pega?
Bien, volveré con mis fetiches en el 13 Cable, City tour con Federico Sánchez y el Lado C (entrevistas). Y, además, estoy por el momento en Alfombra roja hablando de Edmundo y todas esas cosas maravillosas.

¿Quién es Edmundo?
Es la misma pregunta que yo me hago. Pero en el fondo Edmundo Varas (chico reality) es un buen símbolo de esos miles de personajes que han aparecido en los últimos 4 o 5 años. Básicamente gente que se hizo famosa y luego uno se olvida por qué se hicieron famosos. Pero se habla constantemente de ellos: que chocaron, que pololearon y pelearon, tú sabes.

Ojalá fuera eso no más, pero se deprimen y hasta intentan suicidarse.
Tienen problemas como cualquier otro. Lo que pasa es que a la gente le interesa saber hasta el mínimo detalle de lo que les pasa a estos personajes. Lo más increíble es que está lleno. Para la cantidad de programas que hay de este corte necesitas mucho “personal”. Muy distinto cuando estábamos en Extra jóvenes que eran dos animadores y algunos comentaristas y se acabó. Ahora son 50 personas bailando detrás del animador y cada una tiene una historia de vida impactante…

¿Quieres decir, entonces, que ahora Marcelo Comparini ve realities, ve Yingo, y no sé cuantingo?
No, yo creo que estoy estafando a la gente que confía en mí, pero no, no los veo.

¿Y entonces qué dices en Alfombra roja?
Justamente eso: soy el que no sé.

¿Eres como el Don Pío de la farándula?
De hecho admiro mucho a Don Pío. Pero tengo que decir que hay una cosa que me enoja de este mundillo y lo hago ver: muchas de las cosas que le “pasan” a estos personajes son inventadas, son lo que se llama en la jerga, “un tongo”. Es la fórmula que ellos buscan para estar siempre presentes en la televisión y los programas son un poco cómplices de este juego. Es una especie de círculo vicioso porque, además, mientras más sales en los programas, hay más pega en eventos y discotecas.

Y yendo a la más íntima. ¿Cuál es el defecto que más deploras de ti mismo?
No hay nada que deplore profundamente, pero hay cosas que me gustaría que fueran distintas. Me gustaría ser más expresivo en los afectos, aunque lo he logrado hacer con las nuevas generaciones, con mis hijos.

¿Con tu señora no, entonces?
No tanto.

¿Cuándo fue la última vez que dijiste te quiero?
Decir “te amo” jamás, lo encuentro terrible. No sería capaz de decir te amo.

Pero a veces los niños se ponen “chulos” y dicen te amo y a mí me gusta.
Parece que mis hijos aprendieron de mí porque me dicen te quiero, yo les digo te quiero, pero, te amo, hasta ahora no. Y, ojo, que con mi señora también nos decimos te quiero. Ha sido como una especiede crecimiento, de aprendizaje esto de lograr expresar más.

¿Y algún otro defectito?
Hay cosas que con los años uno va puliendo y otras echándose a perder. Ahora me estoy enojando más.

¿Qué cosas te enojan?
La idiotez.

¿La de Felipe Izquierdo y Marco Silva en el programa Somos… pero no tanto, de radio Duna?
Son casos distintos. Con Felipe llevo 15 años haciendo el programa. Antes había cosas de él que me enojaban mucho, por ejemplo, que siempre lleva la conversación para lo que él quiere y, cuando no quiere, no te escucha. Pero ahora sé que es parte del show y me da exactamente igual.

¿Dejas que siempre gane él entonces?
Sí, él es el capitán de ese bote.

Con 15 años haciendo el mismo programa de radio, cuántas veces has sentido unas ganas incontenibles de cerrar el locutorio y no volver más?
Nunca. El programa es una especie de terapia donde vas, hablas de las cosas que te pasan en el día y es imposible no disfrutarlo. Ahora tengo que reconocer que Felipe es como el centro donde se sostiene todo porque es un gallo que nunca no tiene tema, le pasan cosas que a nadie más le pasan…

Para calmar el nervio querido Marcelo: ¿sexo, pisco sour, shopping o deporte?
Nervio, así lo que se llama nervio, muy pocas veces he tenido. Pero yo creo que si uno está hablando de relajo, el sexo es el que mejor se comporta.

¿Cuál ha sido la clave para permanecer 17 años junto a la misma mujer?
La suerte. De verdad pienso que es pura suerte haberse encontrado con una persona con la que te llevas bien por tanto tiempo.

Si no hubieras ido al sicólogo, ¿tu matrimonio habría durado lo que ha durado?
No, yo creo que no habría sido capaz de conectarme con mis necesidades más profundas. Yo le hice el quite al compromiso mucho tiempo.

Hablando de sexo, ¿qué cosa o circunstancia logra anularte la libido por completo?
Yo, de sexo en público prefiero pasar, creo que tengo tantas trancas, errores, complicaciones, soy tan especial que prefiero guardarme la vergüenza para mí solo.

Eres como maniático en este aspecto.
Probablemente una de mis trancas es que no me gusta hablar de mi vida sexual.

¿Un recado o un consejo al Presidente Sebastián Piñera?
Yo le tengo cariño al Presidente, hemos conversado muchas veces. Resulta que yo tenía un teléfono celular de Sebastián Piñera y cada vez que lo hemos llamado de la radio, contesta, es una cuestión increíble. Ahora que es Presidente me ha costado más… Yo creo que el principal consejo que le daría es que se relaje, o sea, que su personaje público tienda a parecerse más a su persona privada. No lo conozco tanto, pero tengo la sensación de que es mucho más serio, más piola en la vida privada y ojalá mantuviese eso en la vida pública. Porque trata de ser más simpático, de ser más chistoso, y ahí mete la pata.

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