María José Vasconcelos: la mujer que respira fútbol

Reportajes y Entrevistas

María José Vasconcelos: la mujer que respira fútbol

Por Marcelo Simonetti U. / Fotografías Juan Pablo Sierra / Producción Soledad Avilés / Maquillaje Fernanda Villarroel

Desde que Jorge Sampaoli asumiera, a fines de 2012, el mando de la Selección Chilena de Fútbol, ella es la encargada de prensa de la Roja. Pero, para ser justos, es desde mucho antes que esta periodista de 37 años ha estado lidiando en un mundo casi exclusivamente de hombres. ¿Cómo es vivir sumergida en medio de tanta testosterona y salvar ilesa?

Son 4.745 días. Puede que un poco más, puede que un poco menos. Si los hubiera pasado en la cárcel, sería un infierno. Pero para algunos, la sola idea de pasar esa cantidad de días en un mundo donde los hombres reinan sin contrapeso, donde solo se habla de fútbol, donde la mayoría son dirigentes y funcionarios de clubes, cuando no futbolistas, puede ser un infierno todavía peor. Sin embargo, para María José Vasconcelos, la encargada de prensa de la Selección Chilena de Fútbol (masculina), nada es lo que parece.

“A veces la gente me dice que los futbolistas deben ser muy complicados, que deben ser muy egocéntricos. Y yo les digo que no, que son personas como ellos. Lo que los hace diferentes es que son jóvenes con éxito y fama. Aunque quisieran, no tienen la libertad para tomarse un café en un lugar cualquiera, porque a los dos minutos van a estar rodeados”, dice.

María José Vasconcelos es morena y ríe con ojos achinados y dientes grandes. Es madre de Thiago -su hijo de 8 años, a quien ama por sobre todas las cosas-, nieta de José García (legendario dirigente de Colo- Colo) e hija de una leyenda del fútbol: Severino Vasconcelos, el mediocampista brasileño que hizo fama en Colo-Colo, la ‘U’, Barcelona de Quito, Palmeiras e Internacional de Porto Alegre, entre otros.

Alcanzó a verlo jugar en las postrimerías de su carrera -se jubiló en 1993, con 40 años, defendiendo a Palestino-. Ya no era el crack de antaño, aun así ella lo recuerda convirtiendo un par de goles de cabeza y de tiro libre.

Lo que sí tiene fresco en su memoria es el afecto de la gente. Hace poco más de un mes Severino fue internado en la Clínica Cordillera a raíz de una bacteria que atacó una de sus piernas. Cuando ya estaba casi sano, una neumonía complicó el cuadro. Estuvo varios días en la UTI. Al cierre de esta edición estaba en franca mejoría. “Recibimos el cariño no solo de gente ligada a Colo-Colo y la ‘U’, sino de todos los clubes donde jugó. Lo quieren mucho a mi papá. Siempre ha sido así. Un día, el portero del colegio donde estudia mi hijo me detuvo en la puerta para decirme: ‘Su padre es mi ídolo’”.

¿Qué te pasa cuando escuchas eso?

Me emociona, porque mi papá dejó de jugar hace mucho tiempo. Que todavía lo recuerden, siendo un extranjero… Además, él viene de una familia muy humilde. No le tocó fácil. Es un luchador que pudo sacar adelante a su familia. Me siento orgullosa de él.

Fue ese hombre nacido en Olinda, Pernambuco, en 1953, quien le enseñó todo lo que sabe de fútbol, desde las reglas hasta el sentido del juego. Aun así ella no lo practica. “Claro que si me tiras una pelota le voy a pegar, y le voy a pegar bien”, dice.

En algún momento, cuando ya estudiaba periodismo, pensó en dedicarse a la cobertura de deportes. Su padre le dijo que por ningún motivo, que el medio era muy machista, que solo se cubría fútbol, que no le iba a ser fácil. Finalmente le hizo caso.

Tras terminar el colegio en el Wenlock School y estudiar en la UNIACC, María José optó por el periodismo institucional. Entonces no halló nada mejor que golpear la puerta de la ANFP para hacer su práctica, en los días que Reynaldo Sánchez era el presidente. Cuando terminó le pidieron que se quedara. Desde entonces ha seguido ligada al organismo que rige los destinos del fútbol nacional, el que a fines de 2012, con la llegada de Jorge Sampaoli, la nombró encargada de prensa de la Roja.

¿Te dolió mucho que Chile no clasificara a la Copa del Mundo de Rusia?

Claro que me dolió. Tras el último partido, lloré. De pena y de rabia. Yo sentía que este Mundial, el de Rusia, estaba hecho para que esta generación de futbolistas se consagrara. Creo que eso lo pensábamos todos, los propios jugadores, los dirigentes, los periodistas, la hinchada. Por eso el golpe fue mucho más fuerte. En todo caso, yo ya hice el duelo. Con la llegada del profesor Rueda di vuelta la página.

Hay que empezar de nuevo y, en ese sentido, siento que le llevamos ventaja al resto, porque las otras selecciones que no clasificaron recién una vez que termine la Copa van a comenzar su trabajo… De cualquier manera, cuando veo partidos del Mundial me da por pensar ¡qué bien hubiéramos andado en este grupo! Es cosa de ver los partidos que hicimos ante selecciones ya clasificadas como Suecia, Dinamarca, Polonia, Serbia. Pero ya está. Solo nos queda disfrutar la Copa como espectadores.

¿De verdad crees que Chile hubiera andado bien?

Sí, por la madurez de los jugadores, por el hecho de haber llegado con triunfos en torneos importantes a cuestas. Creo que hubiéramos superado los octavos de final.

Tú trabajaste con Jorge Sampaoli de manera cercana, ¿qué opinas sobre lo que le ha tocado vivir dirigiendo a Argentina?

Me ha dado mucha pena, porque sé cómo trabaja y conozco bien a todo su cuerpo técnico. Entonces, que digan que los jugadores le hacen el equipo, que tiene problemas con este y con este otro, es injusto. Acá, Sampaoli se quejaba de la prensa, pero lo que está viviendo allá es realmente duro. En todo caso, me ha llamado la atención que ha cambiado algunas cosas. Cuando vi los primeros partidos, yo me preguntaba: ¿por qué está dirigiendo con traje si siempre lo hizo con buzo? O ¿por qué adelanta las formaciones si nunca antes lo hizo? Son detalles, cosas chicas, pero creo que tiene que volver a su esencia. Él es un excelente técnico.

En Argentina no lo quieren. Le han dicho de todo: que no da la talla, que Messi le hace el equipo…

No lo veo sentado y asintiendo de manera sumisa a las instrucciones que le da Messi. Otra cosa es que converse con él y con otros jugadores, como ocurre en cualquier plantel. Conociéndolo, es imposible que le hagan el equipo.

Volviendo a Chile, ¿qué ves a Rueda distinto a los otros técnicos que ha tenido la selección chilena?

Partiendo por lo que me toca, él no tiene problemas para hablar con la prensa, ni en el aeropuerto ni en el estadio. El hecho de tener una hija periodista, que también trabaja en el ámbito del fútbol, le da una visión que quizá otros seleccionadores no tenían. Por lo demás, él tiene muy claro que el trabajo que viene a hacer quizá no es tan popular, pero es clave pensando en el futuro. A mí no me gusta hablar de recambio, sino de integración entre una generación ya madura y los nuevos jugadores. Es un proceso gradual, en el que Rueda está trabajando de manera sistemática, muy atento a todos los detalles.

La generación dorada tiene fama de indisciplinada. ¿Puede ser un problema para su trabajo?

A ver. Para mí la disciplina es un concepto amplio. Si me dices que los jugadores no son disciplinados respecto de sus entrenamientos, de llegar a la hora y cumplir las exigencias, te diré que estás equivocado. Si ellos no tuvieran esa disciplina de trabajo difícilmente Bielsa, Sampaoli y Pizzi habrían conseguido con ellos las cosas que consiguieron. Claro, han ocurrido hechos muy mediáticos en donde algunos han estado involucrados. Pero en todas las selecciones han pasado cosas de ese estilo. Además han sido casos aislados. Para mí son jugadores responsables. Creo que la fama de indisciplinados no se corresponde con la realidad.

Con todo, hay situaciones complejas como el enfrentamiento en redes sociales entre Claudio Bravo y Arturo Vidal…

Mediáticamente puede ser muy atractivo, pero yo no veo un conflicto mayor. Esas cosas se arreglan hablando, y esa conversación entre ellos está pendiente. Son gente madura, son amigos, compañeros. No lo veo como un problema grave.

¿Crees que Bravo querrá volver a la selección?

Sí, por supuesto.

María José y su padre, Severino Vasconcelos.

UN MEDIO MACHISTA

La ola feminista que se ha tomado calles y universidades parece no alterar de manera importante la marcha del fútbol nacional. Si bien en la órbita mundial el fútbol dejó abierta la puerta para la participación de mujeres -una de ellas es la secretaria general de la FIFA, Fatma Samoura; otra, arbitra en la liga alemana, Bibiana Steinhaus-, en Chile el asunto parece avanzar en otra marcha.

A fines de diciembre del año pasado no fueron pocas las voces que se alzaron en contra de que Paula Navarro asumiera como DT del primer equipo de Santiago Morning, aludiendo a que su presencia en un camarín de hombres no era conveniente.

Ella tiene todas las capacidades y condiciones para trabajar de buena manera a cargo del primer equipo de Santiago Morning. Para ella no es tema dirigir a un grupo de hombres o entrar a un camarín, como tampoco es tema para los hombres que dirigen en el fútbol femenino. Y llevándolo a lo que me ha tocado vivir a mí, estoy segura de que ningún jugador se ha sentido incómodo por mi trabajo en la selección.

Pero imagino que sientes que estás en un medio que es machista.

Sí, es machista. Somos pocas las mujeres que hay en el fútbol. Encargadas de prensa de selecciones no hay muchas. En el medio local tampoco te encuentras con muchas dirigentes: hay una en San Luis y hasta hace poco había otra en Iberia. Con todo, yo nunca me he sentido discriminada.

Hasta hace poco se decía que una mujer no podía entrar a un camarín porque traía mala suerte.

Sí, escuché eso. Y también he oído que trae mala suerte que subas a un bus. Pero nadie nunca me lo ha planteado así. El machismo no solo tiene que ver con los futbolistas sino que también hay que entender que nuestra sociedad es machista. Entonces, no debe ser fácil para un hombre recibir órdenes de una mujer. Afortunadamente esto está cambiando. Alexis Sánchez siempre me dice que él sabía que cuando llegara una mujer a la selección ellos iban a ser campeones.

¿Esa no discriminación que dices vivir crees que es común a lo que viven otras mujeres que han incursionado en el fútbol?

Quizá me ayuda el ser hija de un jugador de fútbol. No es que haya otro trato, pero hay cosas que yo sé de los códigos de los futbolistas. Si están entrenando, yo no entro a la cancha. Tampoco ingreso en cualquier momento a los camarines. Sé respetar sus espacios y ellos también respetan los míos.

¿Qué puede aportar un mayor número de mujeres al fútbol?

Diversidad y puntos de vista distintos. La mirada de la mujer es supervaliosa y no está presente en el fútbol como debiera. Hay una sensibilidad que es diferente y que permite ver cosas que, quizá, los hombres no ven. Es relevante que se abran más espacios para las mujeres y también es importante saber mantenerlos.

Lo de la Rojita también puede ayudar. Si hacen un buen papel en el Mundial de Francia…

La clasificación ya marca un antes y un después. Nunca antes había ocurrido. Es el resultado de un trabajo a ratos silencioso que comenzó hace diez años, una vez que Chile organizó el Mundial. Creo que es importante aprovechar esta coyuntura, y así como la gente ha creído en la Rojita, que las empresas hagan lo mismo e inviertan en ellas. Creo que esto ayudaría a abrir más espacios para la mujer.

¿Cómo te imaginas en diez años más?

Vivo el presente, no me proyecto a tan largo plazo. Pero sí tengo claro, porque mi padre formó su familia gracias al fútbol, porque yo he trabajado toda mi vida en torno al fútbol, que difícilmente voy a desligarme de él. ¡Cómo hacerlo si desde chica que he respirado fútbol!

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