“Me daría vergüenza ser un hombre machista y no darme cuenta de que las relaciones de pareja se construyen entre dos”. El Si yo fuera hombre de Antonella Ríos

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“Me daría vergüenza ser un hombre machista y no darme cuenta de que las relaciones de pareja se construyen entre dos”. El Si yo fuera hombre de Antonella Ríos

Por Francisca Quiros / Fotografía: Paloma Palomino

Sería un galán al que le encanta seducir con la comida. No sería deportista, ni actor, ni tendría hijos. Gustavo, nombre que se imagina tendría Antonella Ríos, sería un tipo sensual que pelearía por la protección del planeta.

¿Qué te gustaría de ser hombre?
Complicado, porque hay muchas respuestas; sexuales, emocionales. Pero me iré por el lado emocional. Creo que me gustaría la simplicidad que tienen los hombres de poder cerrar un tema y partir de cero. Las mujeres somos más históricas, entonces las cosas nos repercuten después, y eso hace que una se entrampe sola. Los hombres son más prácticos: “¿Una chela?” “Vale, compadre, no importa”. Las mujeres odiamos, y en eso nos consumimos. Creo que un gran valor de los hombres es ser más prácticos, porque a veces no todo es contra uno. Son solo cosas que pasan.

¿Qué rasgos compartirías con este hombre imaginario?
Como yo, sería intenso, mal genio, caliente, provocador, rebelde y sensual. Pero no esos hombres que andan por la vida diciendo “qué sensual soy”, sino que no me daría cuenta. Sería tan tierno, que sería sexy. Pero no literal, siempre con un poco de juego.

¿Cómo te llamarías?
Gustavo. Me parece un nombre sensual.

¿Cómo tendrías los ojos?
Oscuros y con las pestañas muy negras. Tendría una mirada intensa, porque creo que los ojos serían mi rasgo más importante. Y de nariz grande, con personalidad.

¿Crees que te preocuparías de tu pelo?
Sí, porque no me gustaría no tener. Ni una posibilidad de ser pelado.

¿Gustavo se dejaría barba o bigote?
Sí, pero depende de la época. Como tendría la mandíbula cuadrada, no necesitaría tanto la barba, pero sí un poco de bigote para marcar la boca, que sería sexy.

¿Serías alto o más bien bajo?
No necesariamente tan alto, aunque bajo tampoco. Si tenemos que hablar de estatura, me gustaría medir 1.82 metros.

¿Y te preocuparías de la ropa?
Sí. Yo creo que sería de un estilo básico, tipo bototos, muy british. Quizás no tendría mucha, pero sí de buena calidad y buen calce. Los zapatos serían muy importantes porque es algo en lo que uno se fija, hablan de uno. Serían mi obsesión, junto a los relojes.

¿Andarías en auto?
Sí, en un deportivo. Me gustaría la velocidad, así que elegiría un modelo que me permitiera correr.

¿Serías deportista?
No. Sería bueno para cultivar mi cuerpo y estar sano, pero no sería alguien que se somete a un régimen estricto que involucre un cambio de vida rotundo. Gustavo se alimentaría sanamente, porque sabría que ahí radica un gran potencial, pero también alimentaría su alma, porque sería culto, preocupado del arte. No sería un tontito, le gustaría saber de cosas que no tengan directa relación con lo que hace, como cocinar. Sería más artista, tal vez un diseñador o un arquitecto.

¿Y futbolero?
No tanto. Simpatizaría mucho con la Selección, pero los sábados preferiría juntarme con los amigos, y no sé si a ver fútbol.

¿Serías actor?
No.

¿Por qué?
Porque sería más inteligente. No del tipo “tengo mucha cultura”, sino alguien que sabe de muchas cosas y le gusta aplicarlas en la vida real. No me jactaría de ser culto, eso sí, porque siento que eso mata todas las pasiones. Gustavo escucharía, no sería de los que hablan mucho sin escuchar al resto.

¿Serías trabajólico?
Sí, porque aplicaría esa frase que dice “haz lo que te gusta y no trabajarás ningún día de tu vida”. Estaría embalado, porque sería soltero, además. No tendría hijos ni nada, no tendría tiempo.

¿Un galán?
Sí. Me daría cuenta, eventualmente, de que tengo que estabilizarme, pero si eso pasara sería como a los 60 años. Antes estaría en otra, viajando. Total, los hombres pueden hacer lo que quieran. Si quieren tener guagua, pueden hacerlo a los 60, da lo mismo.

Disfrutarías la vida.
Sí, así que si vamos a soñar, soñemos, viajemos. Además, como voy a tener más plata para ahorrar por las isapres y sería soltero, estamos listos, sería un millonario.

¿Cuál sería el destino soñado de un hombre como Gustavo?
Italia, porque tendría mis raíces allá. Me gustaría también Alemania. Ir a Europa sería lo mío. No sería de los que van a Miami.

¿Serías feminista?
No con la bandera de lucha feminista, porque es un hombre que nació en un contexto diferente, donde seguramente ahora se está dando cuenta del trance con las cosas que corresponden y las que no. Siento que hay una barrera de no dialogar, y para mí todo es un punto medio. Y el feminismo, que yo apoyo, algunas veces se considera como una bandera agresiva en contra de algo o alguien. Como Antonella o Gustavo soy feminista, pero sí creo que hay puntos medios en todo.

¿Y por qué causas sí serías abanderado?
Los animales, las reservas nacionales. Me imagino algo que tenga que ver con la protección del planeta.

¿Compartirías pornografía por WhatsApp?
Ay, no. Creo que no. ¿Y por qué no? Porque lo encuentro tan burdo y básico, que siento que Gustavo está para otras cosas, Dios lo quiera. No vaya a sorprendernos después.

Como pareja, ¿de qué sería preocupado Gustavo?
De ir a comer. Trataría de hacer vivir una experiencia a través de la comida, como un “yo te estoy enseñando”.

¿Y qué tipo de mujeres te atraerían?
Mujeres menores. No tanto, pero sí menores que yo. Profesionales, que tengan tema de conversación. Una partner, aunque no sé si tendría polola.

¿Lo físico sería lo primordial?
No. Pero sí me importaría que tuviese una cara que me guste. Que a través de los ojos yo pueda verla.

¿Serías de regalar flores o abrir la puerta del auto?
Sí, pero lo importante es que no sería impuesto; sería algo orgánico. Cuando es muy forzado, mejor déjame, porque me abro sola la puerta. Nada que uno haga impuesto es sexy, aunque le abras la puerta a la mina ocho veces. No me imagino siendo hombre y tratando de seducir siendo un chanta, un fake. No engrupiría. Gustavo sería medio pesado, hay que decirlo. Pero porque tuvo una vida dura.

¿Por qué?
Porque fue incomprendido en su infancia; complicado y diferente al resto. Un hombre tímido que afloró, porque cachó que tenía pelos en el pecho. Ahí cambió su vida. Hubo un antes y un después. Es como un galán turco.

¿Qué tipo de mujer te cargaría?
Esas que tienen los niveles de volumen vocal muy alto. No me podría concentrar en lo que dicen, porque pensaría sólo en cómo suena. A todo esto, Gustavo tiene hiperacusia, tiene muchos problemas.

¿Perdonarías una infidelidad?
Sí, porque uno igual puede perdonar cuando ha estado alejado de la pareja y ésta se desconcentra. Uno también puede haber fallado. Pero ojo, que Gustavo perdonaría, Antonella, no.

Y como Gustavo, ¿hay algo que te daría vergüenza de la condición de ser hombre?
Ser un hombre machista y no darme cuenta de que las relaciones de pareja se construyen entre dos, y que los dos forman parte de una igualdad. Nadie manda a nadie. Uno construye a la par, y los hombres que no entienden eso son una vergüenza.

¿Cuál sería la principal diferencia entre Gustavo y Antonella?
Siento que Gustavo se las habría llevado más pelada que yo. Pero no yo como Antonella, sino como parte de las mujeres de mi generación. Y eso es porque la sociedad, siendo hombre, dio el pie para que su trayecto fuera más fácil.

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