… Y me vestí de reina

Reportajes y Entrevistas

… Y me vestí de reina

Por Constanza Espinoza / Fotografías Nicolás Abalo

El transformismo comienza a escapar de la noche. Ya lo podemos ver en Chile acompañando movimientos sociales, impregnando de maquillaje, glitter, voluminosas pelucas y altos tacones las calles y los medios de comunicación. En estas páginas, cuatro profesionales despliegan toda su creatividad, nos encantan con sus alter egos y cuentan sus historias.

Bastián Pérez, diseñadora Gráfico
ANNA BALMÁNICA

“Hace cuatro años, con unos amigos, cuando murió Hija de Perra (transformista y activista social) hicimos un carrete en su honor y esa fue la primera vez que me transformé y me quedó gustando. Más que un interés, caí por accidente en el transformismo. Durante toda mi vida no me han preocupado mucho los límites entre el género, desde chico he divagado entre lo masculino y femenino. Entonces siempre vi la ropa y los accesorios de mujer muy parte de mí. Me gusta que el nombre (Anna Balmánica) tenga esta dualidad de una mujer elegante, compuesta, refinada y bien, y el Balmánica es toda la contraparte, más destructiva, gótica, de carrete, ‘pasá’. Para mí ser drag queen significa expresión y liberación. Me gusta que la gente vea un referente de libertad, como que el drag te ayuda a liberar muchas cosas que te impone la sociedad. Entonces, uno se ve como una persona mucho más segura de sí misma gracias a esta ‘terapia’ de drag. La verdad es que me gusta mucho convivir con la Anna. Hay parámetros de sexo y de género, incluso hay parámetros dentro del drag sobre cómo debería ser una drag queen y una transformista superfemenina. Me gusta transmitir que la Anna, siendo una transformista, no cumpla con esos parámetros. Me gusta que sea totalmente libre y experimental”.

Enzo Donatelly, diseñador gráfico e ilustrados
CATARSIS

“La primera vez que me transformé fue durante la Semana Santa del año pasado. Estaba con un amigo y nos habíamos encerrado a trabajar; como que agarramos las pinturas y empezamos a experimentar. Hicimos un look y salimos a hacer fotos a Andrés Bello. Lo que más me gusta de transformarme es que me despojo completamente de Enzo. Es como dar vida a lo que transmiten mis obras, eso me fascina; el poder representar lo mismo que he hecho siempre, pero ahora en mí. Mi interés surge de sensaciones, de experimentar distintas fantasías femeninas. Definiría a la ‘Cata’ como una diosa. Siento que esto se está normalizando en parte por los medios de comunicación; hay programas de televisión que han tenido mucho éxito, pero eso es solo una rama del drag que se visibiliza, del espectro que tiene este arte. Estamos evolucionando como sociedad”.

Rocío Rodríguez, actriz
ROXY FOXY

“En Buenos Aires, si no estás terriblemente buena, tienes que dedicarte a la comedia. Entonces hay compañeras que trabajan en discotecas pero son go go dancers. Y yo necesitaba encontrar mi lugar fuera de esas fiestas que habíamos comenzado con mis amigos. A mí el drag siempre me gustó, cuando era chica vi Reinas o reyes, Entrevista con el vampiro; todas esas películas megagays. Y aunque siempre me gustó, nunca entendí bien qué era hasta que empecé a trabajar de noche y vi que había un montón de drag queens. Ellas a la vez vieron que yo tenía una energía muy travesti. Lo mejor del drag, para mí, es armarme (en el transformismo también le llaman ‘montarse’), me encanta. También demostrar que no importa lo que tengas entremedio de las piernas para hacer una buena performance. Yo digo que hago drag, pero en realidad es una etiqueta para que la gente también entienda. Pero podría hacer mi personaje, tranquilamente, sin ninguna etiqueta. A veces la gente necesita que te encasilles en algo para comprenderlo. Me han dicho que soy ‘hyper queen’ o ‘bio queen’, y la verdad es que no me gusta. Seguir segmentando a la mujer me parece retro”.

Matías Cornejo, maquillador
MORGANNE LAMORTE

“El transformismo para mí es arte, una expresión personal. Es mostrar todo lo que yo como Matías no puedo. Por ejemplo, Matías es mucho más tímido y piola. Morganne es como un ente que se convierte en muchas cosas. Lo que más me gusta a la hora de transformarme es el maquillaje. Yo soy maquillador y a lo que le dedico más tiempo es a eso, no me gusta verme dos veces igual. Me inspiro en el cine de terror, pero también en la música y hasta los dibujos animados. No me gusta encasillarme. Cuando vi los primeros adelantos de la película It quise hacer a este nuevo Pennywise y se me ocurrió hacer una especie de cosplay para ir a ver el estreno. Estaba justo en la hora y era más rápido llegar en metro que en auto, así que me subí. Nunca tuve la intención de que la foto se convirtiera en viral. Creo que Chile se está abriendo en muchos sentidos. La televisión, las redes sociales, la conectividad han ayudado a la gente a educarse de cosas que antes no las veían o no las sabían porque las encontraban muy lejanas. Hace trece años, cuando comencé a ser transformista, la gente no entendía la diferencia entre un travesti, una persona trans, una transformista; para ellos era todo lo mismo. Ahora ven que son diferentes. El drag, el transformismo, es un arte, que lo puede hacer un hombre, una mujer, no importa tu género, tu opción sexual… da lo mismo, lo puede hacer cualquier persona”.

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