*
1
28 diciembre, 2016
orla

Música para sordos

María Siebald es oyente pero, con el colectivo Nerven&Zellen que creó en 2010, hace videos y performances para sordos: con otras tres mujeres, se ponen pelucas gigantes y bailan e interpretan canciones usando el lenguaje de señas. Ha sido un éxito. Y va por más: este año lanzó NZ Canal Infantil, con videos de Mazapán para niños que no escuchan. ¿Por qué lo hace si no tenía vínculo alguno con personas sordas? Aquí, lo explica.

Por Josefina Hirane


Paula.cl

2

A los 9 años, María Siebald (36) hablaba mucho, muy rápido y tartamudeaba. Sentía que su mente intensa y llena de ideas iba más rápido que sus palabras y la ansiedad por decir lo que estaba pensando antes de pasar al siguiente tema la desbordaba. Los profesores y sus compañeras en el colegio casi nunca entendían lo que decía, tampoco en su casa, donde el pololo de su hermana mayor la molestaba y le decía: “¿Qué dijiste? Habla más lento, María”. Además, se reían porque le salían gallitos.

A los 18 entró a estudiar Teatro. “Siempre tuve vergüenza de mi voz. En la escuela trataba de híper modular todo, de inventarme una nueva voz. Me iba súper bien en los ramos de movimiento y en primer año decreté que iba a hacer cosas corporales y que no quería hablar. Pero en segundo tuve una profesora que me mostró mi enorme capacidad vocal y me enamoré de mi voz”, cuenta. A pesar de haber superado esa especie de trauma infantil, cuando en 2009 armó su grupo performático de cuatro bailarinas –las mismas hasta hoy: la actriz Bernardita Montero y las bailarinas Alexandra Mabes y Betania González– que usaban pelucas de grandes volúmenes, se vestían y maquillaban iguales e irrumpían en eventos sociales, lo hizo bajo el precepto del silencio estricto. “La gente siempre nos preguntaba cosas y yo con un gesto les decía: ‘no hablamos’. Y no hablábamos porque eso le daba solemnidad al asunto. No éramos minas carreteando disfrazadas, era una performance”.
De las fiestas del under santiaguino, pasaron a estar en activaciones de marcas como Miss Triumph. Así armaron el colectivo Nerven&Zellen (nervio y célula en alemán). Pero María sentía que les faltaba algo. “Me nació una necesidad de que estas mujeres no fueran tan superficiales, que no fueran solo forma, sino que tuvieran contenido, pero sin hablar”. Entonces se le prendió la ampolleta. Tenía alguna noción de la lengua de señas en su cabeza porque cuando chica vivía a dos cuadras de un colegio de sordos y se quedaba varios minutos mirándolos conversar parada en la vereda. Además, una de sus películas favoritas de la infancia era la de una niña que se comunicaba con un mono en lengua de señas. Le parecía alucinante comunicarse a través del cuerpo. “Esto no partió por altruismo o solidaridad. Nosotros tomamos este lenguaje como un recurso escénico, para darle contenido a nuestra perfomance. De la mano de esto, vino el poder acercar la música a los sordos y eso nos pareció maravilloso también. Todo calzó”.

Así fue cómo María entró a estudiar Lengua de Señas a la Asociación de Sordos de Chile (Asoch). Entre sus compañeros había estudiantes de Educación Diferencial, personal de atención al cliente y municipalidades, una señora mayor que tenía un hijo sordo y que nunca había podido hablar con él, entre otros. “¿Tú, por qué estás aquí?”, le preguntaron la primera clase. “Porque quiero hacer videoclips para sordos”, respondió ella. La miraron raro. “Bueno, voy a tratar. Es una idea que tengo”. Después de un año y medio aprendiendo, en 2010 lanzó el primer video. Eligió la canción Comfortably Numb, de Scissor Sisters, la tradujo con ayuda de un intérprete profesional, se la enseñó a sus compañeras, crearon una coreografía, se consiguieron con amigos la locación, el vestuario, la grabación y la edición. Cuando lo presentaron en la Asoch causó un gran impacto. “Me pidieron altiro que hiciera más. Les fascinó porque, además de conocer las letras de las canciones, como nosotras bailamos también pudieron entender el ritmo, la estética de ese estilo musical, todo. Es un mundo nuevo para ellos”. A la fecha ya han hecho 12 videos, de artistas populares como Cecilia y Luz Casal y también del pop en inglés como Michael Jackson y Amy Winehouse (el último de esta artista lo grabaron en Londres). “Trato de ser lo más fiel posible a la letra del autor. Incluso a veces tengo que dar vuelta algunas frases para que se entiendan. Por eso elijo canciones que no tengan muchas metáforas, que sean más bien sencillas”, explica María. Y agrega: “Es inédito en el mundo porque, aunque hay muchísimos videos musicales traducidos a la lengua de señas, este proyecto es el único que mezcla la performance, la danza e incluso el cine”.

A María muchas veces le preguntan si fue difícil aprender lengua de señas. “El cuerpo tiene más memoria que la cabeza. Una vez que aprendes, las manos se mueven solas y eso es una belleza”.

Lanzado en mayo de este año, su último proyecto es NZ Canal Infantil, en el que tradujeron seis videos de Mazapán. “Este proyecto lo pensamos casi tanto como para niños sordos como para niños oyentes. Sueño con que el día de mañana todos tengamos una base de lengua de señas”, explica. Fue gracias a esta iniciativa que la cadena de televisión árabe Al Jazeera les hizo una nota que se tradujo a todos los idiomas y dio la vuelta al mundo por internet.

Pero el trabajo de Nerven&Zellen no ha sido siempre bien recibido. “Hay personas de la comunidad sorda a las que les molesta que haya tomado su forma de comunicarse para hacer mi arte. Hay sordos que son súper egoístas con sus señas. Son los menos, pero dicen ‘esta es nuestra cultura y ella se está apropiando de nuestra cultura para su propio beneficio’. Es gente que lo ha pasado mal, no me alcanzo a enojar. Pero sí me parece egoísta”.

Además de los videoclips, hacen presentaciones de las mismas canciones en vivo. También tienen otros proyectos que los llaman Nerven&Zellen unplugged, porque son sin peluca: hacen talleres de coros y bailes para sordos.

Hablar con el cuerpo
A María muchas veces le preguntan si fue difícil aprender lengua de señas. Para ella no lo fue en absoluto. “El cuerpo tiene más memoria que la cabeza. Una vez que aprendes, las manos se mueven solas y eso es una belleza. Cuando quieres explicar algo tienes que tener todo tu cuerpo dispuesto para que el otro te entienda. No son solo las manos, es una disposición corporal completa. Pero, por lo general, los oyentes tenemos el cuerpo atrofiado. Dicen que son ellos los “discapacitados”, me carga esa palabra, pero nosotros también somos tremendamente discapacitados. Tú no necesitas moverte para hablar, lo más probable es que lo hagas sentada, con los hombros encogidos, o las manos dentro de los bolsillos, o mirando al suelo, sin ninguna expresión. Por lo mismo, se pierde el valor de las palabras. Además, sufrimos de verborrea. Muchas veces hablamos por harto rato sin decir nada concreto. Con las señas no hay tiempo que perder. Y lo lindo es que uno puede transmitir mensajes mucho más directos y profundos con el cuerpo que con la voz. Lo he visto y estoy segurísima. Si estás enojado con alguien, vas a hacerle una seña rápida que demuestre tu molestia. No va a ser un: “te quería decir que, pucha, en buena onda, no lo tomes a mal, pero quería decirte que…”. No, la lengua de señas es sentimiento y honestidad pura.

La cultura sorda
María conoce muy de cerca lo que ella llama “la cultura sorda”. Ha hecho muchos amigos y casi se siente una más, pero insiste en que ellos tienen otra cultura a la que ella no pertenece. “Partiendo porque tienen otro lenguaje, lo más importante, pero también porque tienen otras experiencias. Van a fiestas privadas, en las que ponen los parlantes al suelo para sentir las vibraciones de la música. Un oyente no es bienvenido ahí. Entre ellos se hacen amigos, entre ellos pololean, entre ellos se casan. Hay oralistas, que son los que pueden hablar y leer los labios. Generalmente son los que tuvieron mejor acceso a educación. Pero igual van a preferir estar entre sordos y hablar en lengua de señas. Hay algunos que pueden ocupar audífonos y no lo hacen. Dicen: “no, soy sordo y no necesito de este aparato. Es mi cultura y es mi vida. Y así va a ser siempre”, explica. Y agrega: “Me siento orgullosa de ellos porque desde hace 4 o 5 años se empezó a visibilizar más la comunidad sorda. En mi primera marcha con ellos, en 2010, éramos 40 personas. Justo me escribieron de Chilevisión para hacerme una nota. Y les dije: ‘no me la hagan a mí. Vengan a cubrir la marcha de sordos, que nunca ha tenido prensa. Son sordos e invisibles. Porque la sordera es invisible, no se ve’. Siento que desde ahí todo ha sido avance. ¿Por qué luchan? ¿Qué exigen? Igualdad de derechos. ¿Tú sabes que a un sordo le pueden pagar 20 mil pesos al mes en un trabajo tiempo completo? Ellos exigen regirse por la ley del sueldo mínimo, igual que todos los mortales. Un sordo debe tener derecho de ir a un museo y que haya alguien apto para hacerle un recorrido. Pero el tema es aún más profundo y tiene que ver con el acceso a la información en general. Gran parte de los sordos no sabe leer ni escribir, o lo hacen muy mal, porque desde que eran niños configuraron su cabeza sin palabras escritas ni habladas, sino con señas. ¡¡Pero la historia del mundo está escrita!! Y muchos no tienen acceso a ella. Es importantísimo mejorar la educación a los niños sordos. Es urgente que el Estado se haga cargo de esto”.
María cree que el problema de fondo radica en cómo los oyentes vemos a los sordos. “Desde el paternalismo o la solidaridad y no desde un igual que tiene los mismos derechos de acceso a la educación, a la cultura, a las artes, que tú. Les encantan las palabras “discapacitado” o “inclusiva”, pero a mí me cargan y trato de no usarlas nunca en mis proyectos. Inclusivo significa tantas cosas, que no significa nada a la vez. Algo inclusivo es para todas las razas, para todo género sexual, para todas las discapacidades. Peleo contra el mundo porque a todo le quieren poner esa etiqueta. Yo digo “taller de baile en lengua de señas”, no “taller inclusivo”, porque no voy a poder hacer bailar a una persona que está en silla de ruedas. Es una palabra poco directa y ya está manoseada. A veces me exigen que la use, entonces digo: “Ok: Concierto en lengua de señas en la Fundación Pepito los Palotes, inclusivo para oyentes”.

Deja tu comentario