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10 febrero, 2017
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“Nací con una guitarra bajo el brazo”

Cuando se cumplen 50 años de su muerte, una serie de actividades recuerdan a la gran Violeta Parra. Entre ellas, el libro Violeta Parra en sus palabras, una recopilación que reúne 14 entrevistas que la revelan en sus distintas facetas. En esta, publicada en 1966, Violeta se deja ver como creadora, como chilena y como madre.

Por Agustín Oyarzún L. / Revista: Aquí Está, Santiago* / Ilustración: Paloma Moreno


Morena, en pantalones estampados y con un blusón largo y suelto, Violeta Parra es la típica representante de la mujer chilena que sabe y ha sabido siempre luchar por la vida y por imponer sus cualidades artísticas.
Nacida en San Carlos, cerca de Chillán, comenzó a cantar a los 7 años de edad en las veladas escolares que organizaba su padre.
Desde esa época hasta hoy su carrera no ha dejado de ascender.Tiene más de doscientas grabaciones y “un sinnúmero de premios, tanto nacionales como internacionales”, según sus propias palabras.
En Finlandia obtuvo dos medallas de oro en el Festival de la Juventud.Además de intérprete de sus canciones, Violeta Parra es poetisa, al igual que su hermano Nicanor; pintora, sus cuadros adornan “La Carpa de La Reina”.—Esta denominación no significa que yo sea reina, sino que está ubicada en la comuna de ese nombre, aclara la artista.
Hace esculturas en alambre, máscaras, cuadros en cartón piedra, arpillería y trabaja en cerámica.Uno de sus mayores orgullos parece ser su libro de poemas editado en Francia. Son estas las únicas poesías populares chilenas que se han impreso en una nación extranjera. El libro de Violeta Parra se vende en París con nombre de Poésie populaire des Andes.
Violeta Parra, aunque odia tanto viajar como a las maletas, ha ido al extranjero tres veces. El año pasado regresó de su último viaje. Estuvo en Finlandia, Dinamarca, Suiza –en donde conoció a su marido¹–, Alemania Oriental, y vivió por más de tres años en París.
Hoy trata de vivir tranquila. Para lograrlo se radicó en el antiguo Parque La Quintrala, en la comuna de La Reina, en donde ha levantado “La Carpa de La Reina”. El terreno le fue cedido por la municipalidad y desde ese lugar piensa difundir nuestro folclor.
Allí actúa el “clan” Parra, además de Gilbert Favre, marido de Violeta. Él es suizo-francés y se ha caracterizado por su amor al arte (ha hecho programas para la televisión con Boris Hardy y en La Carpa actúa con el nombre de Tocador Afuerino).

¿Qué tipo de satisfacciones le ha reportado su carrera artística?
Absolutamente ninguna. Solamente sacrificios y continuas luchas. Todo lo que usted ve aquí es producto de mis propias penurias. En Chile no se comprenden ciertas cosas.

¿Está usted de acuerdo con la nueva modalidad de la canción chilena típica? Si su respuesta fuese afirmativa, ¿cuáles serían, a su juicio, los intérpretes que han sabido catalizar en mejor forma la evolución de nuestra música?
No me agrada enjuiciar a nadie. ¿Quién soy yo para hacerlo? Pero una cosa me gustaría: que estos autores e intérpretes se sacaran de una vez por todas la máscara. Los cantantes coléricos no niegan que lo son… los nuevos intérpretes folclóricos no saben hacia dónde van. Si quieren jugar con nuestra música, lo están haciendo. Si quieren ganar dinero, lo logran efectivamente. Pero si quieren ser la bandera de la música nacional, habría que preguntárselo al escudo.

¿Cómo definiría usted el folclor y cuál sería el principal objetivo de este?
No soy más que una humilde cantora que apenas sí sabe hablar. Yo interpreto y el público juzga; es él quien debe responder esta pregunta. Canto para no llorar… y es terriblemente cierta esta afirmación. No son pocos los que dicen: “El canto es el lamento del pueblo”. 

Entre los autores de música chilena, ¿cuáles son sus preferidos?
Aunque usted no me crea, no tengo una preferencia definida. Me gustan todos.

¿A qué atribuye usted que toda su familia –hermanos, hijos, sobrinos y esposo– esté dedicada a una rama del arte nacional? ¿Un don hereditario? ¿Convivencia? ¿Comprensión? ¿Otra razón?
Todo el pueblo de Chile es artista. Es él más artista que nadie y nosotros somos del pueblo.

¿Cree usted que existe una poesía nacional típica? ¿Qué futuro les ve a estas composiciones dentro del mundo artístico nacional?
La poesía popular ha existido siempre y en cuanto a su futuro en el mundo, usted tiene mi libro editado en Francia², muy bien recibido en los círculos artísticos.

Como hermana de Nicanor Parra y como poetisa usted misma, ¿cuáles deberían ser, a su juicio, las características esenciales de una poesía popular?
Vuelvo a repetir: no soy más que una cantora y, más que eso, pintora. Todo lo que hago es porque me nace así. Escribo, pinto y canto en forma espontánea e instintiva.

Folclóricamente, ¿cómo definiría usted al pueblo chileno? ¿Alegre, triste, picaresco, dicharachero, pesimista?
Realmente no puedo definir a nuestro pueblo. Creo que son los presidentes los que tienen la palabra en esta materia, pues son ellos los que juegan a la pelota con nosotros y nos definen a su propio gusto y antojo.

¿Considera usted que la letra de las cuecas de su hermano Roberto, tal como El sacristán, están incluidas dentro de una poesía popular?
Por supuesto, las cuecas de Roberto Parra son una poesía vulgar de alta calidad.

De sus viajes al extranjero, ¿qué ha sido lo que más la ha impresionado?
Estar lejos de Chile y de mi Chillán.

¿Cree usted que las canciones folclóricas tienen una influencia notoria en la actitud del pueblo? Esta pregunta se relaciona con la música chilena que incide en lo social, como ser “Oiga usted, general”³.
¿Qué le puede hacer el agua al pez, cuando en ella se ha criado?

Sus hijos, Ángel e Isabel, han logrado imponerse en la ola folclórica actual. ¿Cómo los calificaría usted? ¿A qué atribuiría su éxito?
Como madre de Ángel e Isabel no puedo definirlos artísticamente. Sería un tanto feo que yo misma hiciera propaganda a mi familia. En todo caso, como hijos solo me han dado satisfacciones.

Entonces, ¿cómo calificaría usted su propio triunfo?
Yo no he triunfado aún. Si usted llama triunfar a haber ganado unos cuantos premios y tener varias grabaciones, para mí eso no es más que lavar platos.

¿Cómo definiría usted a Violeta Parra como mujer, como esposa, como madre y como artista?
Como mujer y como esposa, mi Gringo tiene la palabra. Que él le cuente cómo encuentra mis humitas, mi chancho a la piedra, mis empanadas fritas y mis mistelas. Como madre, creo que debo ser un demonio de siete cabezas. Y como artista soy una hormiguita que busca bajo la tierra dónde poder refugiar su corazón.

Violeta Parra en sus palabras, Marisol García (editora), Periodismo UDP-Catalonia. 124 páginas $ 9.500.

 


  1. El dato es incorrecto. Violeta Parra y el suizo Gilbert Favre se conocieron en Santiago de Chile. 2. Poésie populaire des Andes. 3. Composición antibélica de Rolando Alarcón, grabada inicialmente por Isabel y Ángel Parra. Fue una de las canciones que la prensa de la época inscribió en lo que se conoció como “La batalla de las refalosas”.

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