Nicolás Grau: por el Colo, Marx y la universidad

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Nicolás Grau: por el Colo, Marx y la universidad

Por Ximena Torres Cautivo / fotografías Jaime Palma

Se ha hecho conocido como “el cerebro económico del Frente Amplio”, está contra las AFP, no cree en la reforma anunciada y sostiene que Chile “se ha ido al chancho” en individualismo. En su teoría, las mujeres trabajan más que los hombres, aunque no se les remunere y, por lo tanto, deberían ganar más y tener mejores pensiones. ¿Cómo se hace? Con voluntad política, dice. ¿Pura teoría o una idea genial?

Le da vergüenza lo que gana: unos 3 millones de pesos mensuales como profesor en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile. Nicolás Grau Veloso (35), ingeniero comercial, doctor en Economía de la Universidad de Pennsylvania, “cerebro económico del Frente Amplio”, encuentra que su renta es excesiva… y hasta nociva.

Conversamos en su oficina del piso 15 de la FEN, en Diagonal Paraguay con Portugal. Esas han sido sus coordenadas desde 2001, cuando entró a la U, exceptuando los cinco años que estudió en Estados Unidos. Entre libros, souvenirs del Colo-Colo y un busto doble de Marx y Lenin, le preguntamos por los corruptos de izquierda. De Lula, que lanzó a su país a los brazos de Bolsonaro. Responde: “Es muy importante la ética en la política. Se requiere de un esfuerzo colectivo para generar dinámicas que impidan olvidarse de la gente común. Las personas de izquierda debemos cuidarnos de no tener una vida muy distinta a la de la mayoría. No podemos estar todo el rato con los empresarios; debemos pasar la mayor parte del tiempo con los sindicatos. Dicho esto, creo que la situación en Brasil, de Lula, es injusta en ciertas dimensiones. Él no fue el único que se benefició; hay muchos más en la derecha…”.

Si hay algo penca cuando se habla de esto es la teoría del empate. Si los de izquierda hicieron 1, los de derecha 2, y viceversa. No, no es empate. Lo que quiero decir es que de una persona de izquierda se espera un comportamiento ético mayor que de una persona de derecha. Soy opositor de Bachelet, así es que no la estoy defendiendo, pero objetivamente ella es mucho más honesta que Piñera.

Y repasa “el historial” del Presidente, desde el famoso Kiotazo hasta el caso del Banco de Talca, pasando por inversiones en paraísos fiscales, la demora en vender Lan y un largo etcétera. Frente a todo eso, le parece que Caval, que le rasguñó seriamente la imagen de honorabilidad a Bachelet, es incomparable con el juego al filo de Piñera. Compara su ética con el comportamiento de la Iglesia en materia sexual, donde, afirma, “el poto y la pirula son los que importan y no el hacer lo correcto”. Y, volviendo al tema original, añade: “Mi sueldo de profesor es un exceso y me da vergüenza el monto. ¿Por qué un profesor universitario gana tanto más que alguien que le cambia los pañales a un adulto mayor?”.

¿Cómo vives? Explícame tu estilo de vida austero.
Mi lujo es mi casa, que estoy pagando a 25 años. Queda en Manuel Montt con Irarrázaval, un barrio de clase media, aunque por la gentrificación de Ñuñoa, hoy no es tan barato. No podría vivir en el sector oriente. Me vengo en micro cuando está el clima bueno; en invierno uso mi auto, un sedán Swift, muy normal, porque paso a dejar a mi hija al jardín. No tomo whisky. No tomo nada; soy abstemio. A veces salimos a comer en familia. Compro más libros de los que leo, aunque nunca he leído por placer. Leo porque me interesa aprender.

Sí le provoca placer hinchar por el Colo-Colo, equipo al que sigue desde los 3 años. No sabe de dónde le viene el fanatismo. “Fue una revelación divina; no era un tradición familiar. Yo hice colocolina a mi familia”. De niño, jugaba tenis. “A los 10 años, era bueno, pero no descollaba, porque era débil mentalmente. Bueno en las prácticas, pero en la competencia, al afrontar momentos decisivos, tenía una debilidad sicológica. Hoy soy mucho más de fútbol. Juego tres veces a la semana, acá en la Facultad, en una liga de Chicureo”.

¿Para mantenerte flaco?
No, al revés: me mantengo flaco para poder jugar fútbol.

¿Quién vive con 100 lucas al mes?

Es autonomista y, por lo mismo, frenteamplista. O sea, “de izquierda extrema”, mucho más a la izquierda que Revolución Democrática. Cuando le comentamos el busto de Marx y Lenin que tiene, dice que se siente mucho más cerca de Marx que de Lenin. Estudió economía porque “siempre me gustaron las matemáticas y las ciencias sociales, que buscan entender la sociedad; la economía se trata de eso. Mi especialización es en econometría aplicada. Uso datos, para hacer análisis empírico. Doy cursos de Econometría, Desigualdad y Pobreza, y electivos sobre Economía Socialista, “con un ánimo crítico, no militante”. Le gusta ser profesor y sueña con una carrera plácida, sin “saltos cuánticos. Me encantan la Universidad de Chile como proyecto y la vida universitaria. Que los estudiantes te interpelen y obliguen a discutir preguntas nuevas. Sucedió con el movimiento feminista este año”.

La academia en la Chile es bien machista.
Es masculina. En el departamento de Economía somos veintitantos profesores y sólo una es mujer. Y en todas las universidades, Economía es de mayoría masculina. Creo que eso se debe corregir; hay que ponerse las pilas.

Por estos días, trabaja en un paper que nos recuerda el bestseller Freakonomics. “Investigo sobre la economía del crimen. En Chile, al año, 3 mil personas pasan en prisión preventiva tres meses en promedio y resultan inocentes. Esa medida injusta afecta sus posibilidades laborales posteriores, reduce sus salarios y, lo peor de todo, daña a los más vulnerables, porque la prisión preventiva se aplica de manera discriminatoria a los pobres y los deja más pobres. También investigo el efecto de encarcelar a los menores. Esto es contra corriente; los gobiernos de Piñera y de Bachelet suponen que la delincuencia se soluciona mediante el castigo. Chile no es un país donde estadísticamente haya tantos delitos, pero las cárceles están llenas”.

Y entramos a la otra gran injusticia contra la que lucha: las malas pensiones. Crítico acérrimo de las AFP y de la anunciada reforma, explica uno de sus puntos. Uno por el cual las mujeres podrían levantarle una estatua: “Las pensiones en Chile son muy malas porque se considera que el trabajo de una dueña de casa, no remunerado, no es trabajo y, por lo tanto, no merece pensión. Que eso sea así es una opción política, no es lógico. Es una construcción normativa que unos trabajos se paguen y otros no. No hay nada cualitativamente de menor valor en el trabajo de una dueña de casa, pero la dinámica social ha impuesto que no se remunere. Las mujeres trabajan en su vida mucho más que los hombres y tienen menores pensiones. Y cuando trabajan se les paga menos, lo que obedece a una construcción patriarcal”.

Otros dicen que las pensiones son malas, porque el mercado laboral es malo: bajos sueldos, cesantía, informalidad… Que no hay magia: si no se ahorra para la vejez, no hay sistema que garantice una pensión digna.
No sólo es consecuencia de eso. Es una opción política dejar que sea así. En algunas sociedades se está discutiendo que exista un ingreso básico universal que les permita a todos vivir dignamente. El problema es que Chile es el campeón del individualismo en todo. Sueña con un Chile más solidario, donde el sistema de pensiones sea meritocrático y el que cuide a un adulto mayor gane más que un PhD en Economía.

¿Existe algo así en algún lugar del mundo?
No existe en ningún lugar del mundo, pero acá en Chile nos fuimos al chancho en individualismo. Me revienta que se lucre con las pensiones de las personas. Los que somos socialistas creemos que en áreas como salud, educación y pensiones, no es lógico que se aplique el mercado.

Hay países que entraron en profundas crisis económicas por sus sistemas de reparto, porque la población vieja y pasiva superó a la activa.
Cualquier propuesta previsional seria es súper cara. Todos los sistemas de pensiones lo son. Y esa es una dificultad que debe asumirse políticamente. Acá se creó un pilar solidario que le entrega a la gente poco más de 100 mil pesos. ¿Quién vive con 100 lucas al mes? Por eso, este tema hay que volver a politizarlo. Poner en la balanza qué es peor: ¿tener las finanzas públicas sanas o a los jubilados en la miseria? Tampoco es justo que, aunque en el sistema capitalista el ahorro de una persona implica poder político, eso no aplique al ahorro previsional de todos los chilenos. Si a los grandes empresarios les suben los impuestos, se van con sus platas a otro lado, por lo tanto, ningún gobierno se atreve a subírselos. Todos los que cotizamos en las AFP deberíamos poder exigir que no se inviertan nuestros ahorros en empresas que van contra nuestros intereses: que contaminan, no pagan lo mismo a hombres y mujeres, boicotean a los sindicatos. El sistema de pensiones de California es así. Cuenta con un comité ético que decide el perfil de la inversión y eso va moldeando el carácter de la sociedad, la hace más amable, más ecológica, más humana.

Una cagada de 120 millones

Admira a su mamá, la ex ministra de Bachelet y actual miembro del Consejo Anticorrupción, Paulina Veloso. Con ella habla de política y de cuestiones académicas. Con su papá, el ingeniero Francisco Grau, comparte el amor por las matemáticas y la música. De los 70 y 80, en español, aunque también califica Tom Jones, a cuyo recital fueron juntos. Ahora mismo se preparan para ir al de Serrat.

Los Grau Veloso tienen una marca dura: la detención, desaparecimiento y, a estas alturas, indiscutible asesinato del militante comunista Alexei Jaccard, en 1977, primer marido de su mamá.

En 1979, con 22 años, Paulina regresó del exilio en Suiza a la casa de sus papás, en Concepción. Allí se reecontró con Francisco Grau, amigo de la familia, de pasado MAPU y formación católica. Armaron pareja, luego de que ella declarara la muerte presunta de su esposo desaparecido. En 1983, nació Nicolás; en 1987, Matías. Un año después, se casaron. “Alexei ha estado siempre presente, aunque mi mamá nunca nos transmitió el dolor de su pérdida. Pienso en lo joven que era ella, cuando él desapareció. Tenía 20, vivía exiliada en Suiza y pasó durante muchos años pensando que él podía estar vivo. Eso me parece terrible. Recién en 2000 se supo algo, cuando el llamado Mocito, asistente de Manuel Contreras, contó sobre el centro de exterminio de comunistas en el cuartel Simón Bolívar. Probablemente, los mataron con gas sarín. Hace unos meses, salió el fallo de primera instancia que condena a gente importante por el caso, pero los restos de Alexei no han aparecido”.

¿Influyó esto en tu izquierdismo?
Somos, por los dos lados, familia de izquierda. Por el Veloso, más. Valores como igualdad, democracia, lucha contra la dictadura, fueron parte de mi formación. La política era tema en mi casa. Pero sobre el asesinato de Alexei, mi mamá nunca nos transmitió odio ni ánimo de venganza. Ella tiene una cosa civilizatoria de justicia que admiro.
Nicolás nació en Concepción, pero pronto la familia se trasladó a Santiago. Vivió en Maipú y luego en La Florida. Estudió en el colegio Raimapu de esa comuna y, después, entró a la Chile. Allí fue elegido presidente de la Federación de Estudiantes en 2006, cuando se celebraba el centenario de la FECH. Para la segunda vuelta presidencial pasada, en un foro de TV, el ex candidato José Antonio Kast le enrostró haber dejado un hoyo de 120 millones de pesos durante su gestión.

¿Te persigue el tema?
Sí, y está bien que sea así. El 2006, decidimos celebrar el centenario con un recital en el Estadio Nacional con Charly García, Vicentico y otros artistas. Fue una apuesta riesgosa. Calculamos que llegarían 40 mil personas y asistieron 15 mil. Fue una irresponsabilidad de nuestra parte. Hablo en plural, pero la decisión fue mía. No tengo problema en que se me juzgue políticamente porque fue un error grave. Cuando uno se manda una cagada, no es reparable y hay que hacerse cargo.

Lo que no le parece es que José Antonio Kast y sus seguidores hayan llegado a decir que la fiesta no se hizo o que hubo “malversación de fondos”.
A propósito de la derecha extrema, dice que sus triunfos lo dejan “desolado. No tengo enojo con los votantes, como les sucede a muchos de izquierda. La gente tiene derecho a votar como quiera. Lo terrible son los que empujan los miedos, los que hacen campaña contra los homosexuales o los migrantes, como Trump, Bolsonaro o Kast. Kast dijo que Daniela Vega era hombre y lo hizo sólo por denigrarla, porque qué le va o qué le viene a él lo que ella sea o no sea”.

Nicolás está apurado. Tiene que ir a hacerse cargo de su hija Eloísa, de un año y 4 meses, para que Cata, su mujer socióloga, vaya a clases de inglés. Se conocieron hace una década bailando salsa en La Maestra Vida. Ella ya era zurda. Ahora es colocolina, como él.

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