Javier Macaya

Reportajes y Entrevistas

Javier Macaya

Por Alejandra Villalobos / Fotografía Alejandra González

_NO siempre quise ser político. En mi infancia colchagüina quería emular a mi padre y ser agrónomo; después me decanté por Derecho, y a la política llegué de manera bastante accidental en el año 2009 cuando Andrés Chadwick me ofreció ser candidato por Colchagua, por ahí me motivé. _SÍ me dolió la derrota de la presidencia de mi partido frente a Jacqueline van Rysselberghe y no niego que esperaba ganar, pero ya habiendo transcurrido unas semanas tengo la firme convicción de que de las derrotas siempre se aprende muchísimo. _NO he pensado en abandonar la UDI. Siempre he creído que las peleas se dan desde dentro. _SÍ creo que la UDI, después de estas elecciones, tiene que trabajar en la unidad. Yo espero que no exista esa mirada de disidencia y que tengamos la capacidad de generar una unidad real; ese es el gran desafío de la lista que ganó y la única manera de proyectar el partido hacia el futuro. _NO me parece que las personas que pensamos en la política del futuro estemos hablando de las cosas que pasaron en Chile hace 40 años. Conozco la real historia de mi país -que partió mucho antes del 73- y soy respetuoso de ella, pero creo que vivir permanentemente en códigos pasados, como este ‘revival’ del pinochetismo, lo único que hace es que pisemos los palitos que nos pone la izquierda. _SÍ creo que la derecha debiese tomar banderas como la cultura, los derechos humanos o el medio ambiente; no pueden ser patrimonio exclusivo de la izquierda, no tenemos ninguna disfonía ideológica, y creo que esos temas tienen que estar en sintonía con una derecha que mira hacia el futuro. _NO es un referente Jair Bolsonaro, y no debería serlo. Yo espero que los gestos y señales que se le hicieron durante la campaña no signifiquen que se va a convertir en un referente, porque para mí está muy alejado de los liderazgos que hay que seguir. _SÍ tengo amigos en política, obviamente más en mi sector, pero creo en la convivencia, en la conversación; para mí, así tiene que ser la política, estar permanentemente en la trinchera de la hostilidad por el hecho de tener diferencias, no me parece. _NO estoy de acuerdo con sancionar con cárcel el negacionismo. Creo que la base de toda sociedad democrática es la libertad de expresión. _SÍ soy crítico del accionar de la Iglesia, particularmente con la poca transparencia y oscuridad con la que se actuó al principio de esta gran crisis. Creo que es una lección que la Iglesia tiene que ver cómo asume para que en el futuro siga siendo una institución relevante en el mundo. _NO creo en el mal de ojos, ni en brujos, ni tampoco soy supersticioso. Soy más bien terrenal y racional. _SÍ es difícil ser papá de cuatro hombres, y si no fuera por el apoyo familiar, especialmente de mi señora, sería aún más. _NO soy culposo. Nunca en mi vida he hecho una dieta, ni le he hecho el quite a un asado o a un gin. Es parte de mi esencia disfrutar las cosas simples de la vida. _SÍ me enoja la pérdida de tiempo, sobre todo en política; cuando nos quedamos pegados en discusiones estériles que no llegarán a ninguna parte en vez de dedicarnos a los temas que de verdad les van a cambiar la vida a los chilenos, me enerva. _NO soy de risa fácil, soy más bien serio. _SÍ envidio de la generación millenial la capacidad de hacer cambios radicales en su vida, como irse a recorrer el mundo un par de años, por ejemplo, eso es algo que habla de un sentido de rebeldía e irresponsabilidad -en el buen sentido- que me gustaría tener. _NO cuento con mucho tiempo para ver series, todavía no puedo terminar de ver la última temporada de House of Cards. Es que es tan poco el rato que queda para estar con la familia que me cuesta verlas; y prefiero los libros. _SÍ me gustan los cambios y he tratado de tomar decisiones en mi vida que los vayan impulsando, aunque no siempre han resultado.

 

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