“No podría concebir la existencia sin ser parte de esta revolución feminista”. El Si yo fuera mujer de Diego Ruiz

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“No podría concebir la existencia sin ser parte de esta revolución feminista”. El Si yo fuera mujer de Diego Ruiz

Por Manuela Jobet / Fotos: Constanza Miranda

Diego Ruiz por estos días encarna a Branko en la obra de teatro Mi hijo solo camina un poco más lento, en el Teatro Mori Bellavista. Aquí, juega a imaginar cómo hubiese sido si en vez de hombre hubiese nacido mujer; una artista visual que se llamaría Juana y se vestiría con jardinera, que apoyaría el aborto en tres causales y no soportaría a un hombre paternalista y celoso.

¿Cómo te llamarías?
Antes de que supieran mi sexo, mis padres me iban a llamar Rosario, como la abuela de mi padre. La Charito. A favor del nombre, todas las Charito que conozco son adorables. Pero si me preguntas cómo me hubiese gustado llamarme, hubiese elegido Juana Ruiz.

¿Cómo te imaginas físicamente?
Espero que no tan narigona como yo. Tiendo a pensar que quizás tendría una voz más grave y sería menos mamona que lo que soy. Tiendo a ser muy delicado para decir las cosas, me doy unas vueltas demasiado largas y aunque trato de ser enfático, pno siempre lo logro. Creo que como mujer sería más directa, incisiva al decir las cosas.

¿A qué te dedicarías?
Yo creo que sería artista visual, porque soy un artista visual frustrado. Soy fan de lo que pasa con la pintura, hay algo que ocurre ahí que me conmueve. También me dedicaría a las instalaciones.

¿Y qué temas abordarías a través de tus instalaciones?
Me importan de sobremanera las temáticas sociales y me pasa que la psicología humana es lo que me tiene conmovido ahora, porque tengo una fijación particular con la “revolución de los sentimientos” como he querido llamarlo. Encuentro que la sociedad está muy desafectada y desconectada con los sentimientos, y para mí los afectos son lo único que nos queda. En mis instalaciones trataría de entender esto. Me sorprende el individualismo y que haya tanta estrategia para relacionarse con el resto, todo tan calculado. Siento que para muchos hoy es cool no sentir. Como que la gran revolución del siglo XXI es que la gente ahora solo quiere pensar.

¿Serías sensible?
Un poco emo, sí.

¿Enamoradiza?
Creo que tendría un tatuaje que dijera: “si no ¿para qué?” o usaría el hashtag #SiNoPaQué. Ésa sería mi respuesta emocional para todo.

¿Te casarías?
Cien por ciento.

¿Una ceremonia tradicional?
Sí. Creo que sería media romántica, y hay una cosa media tradicionalista al respecto.

¿Por la iglesia?
No, pero podría abrir el diálogo si para mi marido fuese realmente significativo.

¿Te imaginas cómo sería tu vestido?
Sería un A de Antonio blanco.

¿Qué prenda usarías si fueras mujer?
Jardinera. Una vez me puse una, pero no me sentía cómodo con lo que proyectaba, me atrapé. Me compraría la ropa en El Hábito, una tienda de ropa usada de Franklin.

¿Te sentiste observado usando la jardinera?
No tengo tanto rollo con eso, pero sentí que me veía muy femenino. Tengo unas túnicas largas de A de Antonio y cuando las uso hay gente que me mira, pero me siento bien, cómodo. Con la jardinera me sentía femenino de frentón, y no estaba en paz con eso.

¿Te maquillarías?
Sí, me encantaría hacerme algo en los ojos. Tengo una amiga que se pone esos como puntitos debajo del ojo y me gustan.

¿Cuidarías tu peso?
Sería comilona, pero no comería de noche. La Juana come hasta las 7 de la tarde, pero es brava para el desayuno: fruta, huevos, palta. Desconfiaría de la gente a la que no le gustara la palta.

¿Serías vanidosa?
Pero cuando nadie me viera. Encerrada en el baño aprovecharía de hacer mis cosas, pero una vez que salgo al mundo no anda mirándome en el celular, ni tomándome selfies. Sería un poco falsa en el sentido de decir “me puse lo primero que encontré”. Tendría un look desarreglado, medio hípster.

¿Te harías una cirugía plástica?
No. Juana estaría súper en armonía con su cuerpo. Aquí me homologo con ella, porque yo hasta los 17 años era pura nariz, detrás estaba todo lo demás, pero eso a mí nunca me causó conflicto. Creo que la gran tragedia es la de esa adolescencia que tiene que ver con que todo pasa por si eres linda o lindo. Juana no entraría en esa. Ella sería la amiga de la linda.

¿Como qué mujer te gustaría ser?
Me gustaría tener el power femenino de la Anita Tijoux, su potencial artístico, su creatividad. Y los ojos de la Antonia Zegers. Su mirada y esa cosa incisiva que tiene.

¿Serías feminista?
Absolutamente. No podría concebir la existencia sin ser parte de esta revolución feminista.

¿Qué batallas darías?
El aborto legal en tres causales. Para Juana sería un tema, una punta de flecha.

Descríbeme a tu hombre ideal.
Altruista, sensible, en armonía consigo mismo. De ideas fijas y bueno para discutir, que no es lo mismo que pelear.

¿Cómo tendría que ser contigo?
Ni paternalista, ni particularmente celoso. Que no se haga el cool, que me mande un mensaje todos los días. Que si no nos vemos o no duermo en su casa, me llegue un mensaje diciéndome “buenos días”. Me encantaría que fuera ambicioso en el buen sentido de la palabra, no me gustan los hombres quedados. Y esto no tiene que ver con tener un trabajo lucrativo, porque eso da lo mismo y si me va bien a mí, lo mantengo yo. Pero si no veo que mi hombre tiene hambre, me voy a aburrir.

¿Qué te mataría las pasiones?
No podría con la halitosis, por muy enamorada que esté. Aseo y ornato. No puedo con el desorden.

¿Tendrías hijos?
Sí, tres.

¿Cómo te gustaría que fuese tu parto si lo pudieras elegir?
Con una doula. Me gustaría un parto natural con sentido común. Si se puede tener en la casa, perfecto, pero si me duele, pónganme una epidural al toque. Esa cuestión de andar sufriendo por las puras, no. Lo más seguro para todos.

¿Qué tratarías de hacer siempre como madre?
Trataría de darles todas las herramientas posibles para que sean buenas personas y después que ellos vean cómo maquinan eso en su propia vida, porque ahí ya no me puedo meter.

¿Qué tratarías de no hacer nunca como pareja?
Creo que trataría con todo el esfuerzo del mundo de nunca ser infiel.

¿Qué no le aguantarías a tu pareja?
Los gritos, ya que son el primer paso para perder el respeto. Y cuando se pierde el respeto, no hay vuelta atrás. Feliz que discutamos y tengamos opiniones diferentes, pero eso es distinto. La gente cree que la tolerancia es estar de acuerdo con los que piensen como tú, pero eso es un error semántico. Creo que el gritar marca un precedente importante.

¿Qué defecto no podría tener tu pareja?
No podría estar con un hombre egoísta.

Si fueras mujer ¿qué te daría miedo?
Es un lugar bien manoseado, pero no deja de ser real esta idea de saber que no puedes caminar sola por ciertos lugares. Creo que a lo que le tendría miedo es a sentirme insegura, a no tener la certeza de que va a estar todo bien.

¿Frente a qué cosa crees que reaccionarías con fuerza?
A la injusticia.

¿Tomarías anticonceptivos?
Por supuesto.

¿Y la pastilla del día después?
Por supuesto.

¿Estarías dispuesta a hacerte un aborto?
Si quedo embarazada en situaciones absolutamente externas a mí, como violación, sin duda alguna que sí, y espero contar con apoyo gubernamental y de las instituciones.

¿Llegarías virgen al matrimonio?
No.

¿Estarías de acuerdo con el post natal de 6 meses?
Claro, creo que corresponde.

¿Cuál crees que es el mayor error que comentemos las mujeres y si fueras mujer cómo tratarías de evitarlo?
Creo que muchas veces se aferran a la idea de que pueden cambiar a alguien, y se convencen y lo practican. Si uno parte una relación pensando en que puede cambiar al otro partes con los pies de barro. A mí me ha pasado como Diego, y sentir que te quieren cambiar hace que todo se vuelva muy tenso. Trataría de conversar con mi pareja, de encontrar un punto medio. Yo creo que la Juana se enamora en 15 minutos, y el resto es ponerse de acuerdo.

¿Cuál crees que es la mayor ventaja que tenemos las mujeres y cómo lo usarías a tu favor?
La intuición. Esa cuestión del sexto sentido. Siempre saben todo, lo huelen. El resto son cosas medias etéreas que tienen que ver con la delicadeza de la femineidad, que a mí me vuela la cabeza.

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